Villayón

Villayón es un concejo asturiano localizado en la comarca occidental de la región dentro de la cuenca del río Navia. Es uno de los municipios que más tardó en obtener su independencia, pues perteneció al concejo de Navia hasta 1868. Sus límites geográficos son los Siguientes: Por el Norte limita con Navia, por la zona occidental limita con los concejos de Coaña, Boal e Illano, Por el oriente linda con Valdés, Tineo y Allande, siendo este último concejo, a su vez, el límite por el sur. Comprende una extensión total de 131,80 km2. La carretera comarcal AS-25, que la conecta con Navia es su más importante vía de comunicación con el exterior, teniendo unos accesos rodados últimamente muchos más modernos y serviciales en consonancia con la época en la que estamos.

Desde el punto de vista geológico hay que decir que el terreno de Villayón, presenta unas características similares a los concejos occidentales, perteneciendo mayoritariamente al siluriano, con predominio de las pizarras antiguas, Grauwacka y algunas cuarcitas, deformadas todas ellas por la orogenia herciniana. La consistencia de las fajas de pizarra es variable, rompiéndose la mayoría de ellas en hojas más o menos grandes, y convirtiéndose en material de techumbre de casas. Las cuarcitas se encuentran en la zona comprendida entre Busmente y Villayón.

En cuanto a la topografía del concejo podemos afirmar que el concejo es montañoso, aflorando también diversos valles en varias direcciones conformados por los afluentes y subafluentes del Navia. Las alturas más importantes son las siguientes: por el norte y el nordeste, tenemos las sierras de Arbón, Brañuas y Panondres, esta última con elevaciones superiores a los 800 metros. Al suroeste vemos la sierra de San Roque, con picos como los de Gargalois y el del Prado de Roque con más de 1.000 metros de altitud. Al sur encontramos la sierra de Carondio, siendo los picos Agudo y del Conde sus accidentes más destacados, con alturas que rondan los mil metros. También en el sur pero más al este, tenemos la sierra de Busmayor. Por último y ya en los límites orientales encontramos la Bobia de Bullacente, con picos de más de 1.000 metros. Si a todo esto le sumamos las lomas interiores de Loredo y Quintana, tenemos conformado la mayoría de los accidentes montañosos de Villayón.

De su red hidrográfica el accidente más destacado lo configura el río Navia, que recorre el concejo por su parte occidental de sur a norte, constituyendo la frontera natural con Boal, Illano y Coaña. Dentro de los numerosos afluentes y subafluentes del Navia que atraviesan el concejo destacaremos el Polea, que recorre Villayón por su parte meridional de sur a norte, conformando el valle de Las Lomas. Recibe las aguas de los riachuelos del Barandón y el Bullimeiro, uniéndose cerca de Trabada al Cabornel y recibiendo en las mestas al Lendeforno, dando sus aguas al Navia finalmente en la localidad de Mezana, en el vecino concejo de Boal.

Su clima viene determinado por las características orográficas del terreno, presentando la mayor parte del concejo una suavidad en las temperaturas, no mostrando nunca temperaturas extremas. En las zonas más elevadas estos rasgos suaves tienden a continentalizarse, presentando un mayor rigor térmico, y algunos fenómenos atmosféricos característicos de este clima, como son las nevadas.

Su vegetación también es variada, aunque la actual repoblación de especies como los pinos y eucaliptos está acabando con ella. Aun así todavía podemos contemplar diversas manchas de castaños y robles y la formación del bosque de riberas en las vegas, pudiendo divisar de la misma manera en las zonas resguardadas del Navia y el Cabornel, el alcornoque, también conocido en la zona como “el corcheiro”.

 

Capital

La capital del concejo es la villa de Villayón, situada en la parroquia de San Pedro a una altura de 357 metros sobre el nivel del mar. Es, de largo, el núcleo más poblado dentro de todo el municipio, y ejerce su capitalidad desde el año 1868, año en el cual el concejo se separó de Navia, formando ayuntamiento independiente. Presenta unos paisajes espectacularmente bellos y tiene fama de tener una gastronomía exquisita y copiosa, tal como queda reflejado en el refrán que dice:”¿Quién fue a Villayón y no volvió Fartón?”.

 

Demografía de Villayón

De igual forma que la mayoría de los concejos pertenecientes a la comarca occidental asturiana, el flujo poblacional de Villayón desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días, nos ofrece unas pérdidas aproximadas de 2.500 habitantes, distinguiéndose dos etapas claramente diferenciadas y de signo contrario. La primera de ellas comprende desde principios del siglo veinte hasta la década de los sesenta, alcanzándose en el intercensal de 1950-1960, la cota más elevada de habitantes con 5.335. Por el contrario la segunda etapa, que comienza en esta fecha y todavía continúa actualmente, viene marcada por una pérdida paulatina, dejando la población actual en las 1.840 personas. Este descenso viene motivado principalmente por los movimientos migratorios a las zonas centrales de la región y a la vecina e industrial Navia, aunque esta cercanía con ella le ha ayudado también a sostener dichas pérdidas, manteniendo la residencia en el concejo mucha mano de obra allí empleada. Por esta razón es que aquí no se presentan unas estructuras demográficas muy desequilibradas, mostrándonos una población algo más joven que la mayoría de los concejos de la zona occidental asturiana. Actualmente la población se reparte entre seis parroquias, siendo la de Villayón la que concentra un mayor número de personas con una cifra superior a los 150 habitantes.

En cuanto a su actividad económica el sector primario sigue siendo el que mayor número de empleos aporta, generando un total del 76,52% del empleo local.. La ganadería es la actividad que más se trabaja en el concejo, siendo el ganado vacuno la principal cabaña de Villayón, estando actualmente su producción orientada hacia el sector lácteo.

El sector secundario, apenas si tiene representación en el municipio, ocupando a un 8,19% de la población activa. La rama de la construcción es la de mayor número, teniendo las productoras de energía eléctrica su importancia, gracias a los empleos que genera la central de Arbón. Un dato a tener en cuenta dentro de este sector es que mucha mano de obra del concejo, trabaja en el concejo de Navia, contabilizándose allí el número de empleos procedentes de Villayón.

Su sector terciario de los servicios representa un total del 15,29% de los empleos locales, y es el único que está en continua expansión. La actividad comercial, la hostelería y la enseñanza y la sanidad son las principales actividades generadoras de empleo, concentrándose la mayoría de ellas en al capital del concejo.

 

Historia de Villayón

La Historia de Villayón va unida a Navia, de cuyo territorio formó parte hasta la revolución de 1868, momento en que se separa y se constituye en Ayuntamiento independiente.

No se tienen noticias de la existencia de restos paleolíticos, pese a la abundancia de vestigios en la zona; tal circunstancia se debe más que nada a la falta de excavaciones sistemáticas. Sí hay, en cambio, constancia del megalitismo a través de la presencia de varios túmulos (sierra de Carondio). La cultura castreña, asimismo, está representada en el castro de Illaso, un asentamiento aprovechado enseguida por los romanos que dejaron huellas de explotación aurífera en Arbón.

Como asegura Armando López Roca (Asturias a través de sus concejos, Edit. Prensa Asturiana, S.A – La Nueva España, Oviedo, 1998), «el tránsito de la romanidad a la Edad Media aparece documentado por el hallazgo a principios de siglo (1926) por dos campesinos de la lápida de Carrio», que M. Gómez Moreno fecha en el siglo VIII y, por contra, I. Velázquez, la asigna a la época visigótica. En el bajo medievo, Villayón figura unido a la Pola de Navia, convirtiéndose en un territorio apetecible para los señores feudales que acaba pasando por distintas manos hasta que, durante la desamortización ocurrida en tiempos de Felipe II (1556-1598), los vecinos logran emancipar el concejo y recuperar la jurisdicción. No obstante, habrá que esperar al siglo XIX para que despierte el sentimiento independentista de Villayón; el anhelo se consigue a raíz de la revolución de 1868; Villayón se libera y forma Ayuntamiento con cinco parroquias, que en 1991 pasaron a ser seis.

En el siglo XX lo más significativo es la sangría emigratoria hacia América en los comienzos de la centuria, frenada «por el dinamismo demográfico y la construcción del embalse de Arbón en 1962» (A. López Roca); la implantación de industrias de transformación; el importante retroceso de los terrenos productivos, que entre 1980 y 1990 aumenta en torno a un 17%; y su supeditación terciaria respecto de Navia, cabecera comarcal.

De Villayón eran naturales algunas personas notables; Bernardo Acevedo y Huelves señala a Juan Fernández Gamonal, nacido en Arbón, que aportó unos veinte mil pesos para organizar un grupo de Infantería en Lima, del que llegó a ser comandante durante la guerra de Portugal en 1762; los hermanos José y Vicente Álvarez Villamil, general y canónigo en Compostela, respectivamente; también hace referencia a Manuel García Junceda, al que se deben las escuelas de San Antonio y La Caridad, en Baldedo, y un Colegio de Agricultura.

 

Patrimonio en Villayón

Villayón nos deja varias muestras artísticas ofreciéndonos un recorrido por las diferentes etapas históricas. De este modo mencionaremos en primer lugar dos túmulos neolíticos hallados en Carrio, localidad de la parroquia de San Pedro de Villayón. En Illaso encontramos un asentamiento castreño, utilizado ya en tiempos romanos para sus trabajos en las explotaciones auríferas. De una época posterior es la pizarra hallada en Carrio, cuya cronología no está muy clara. Hay quien cree que pertenece a la dominación visigoda, y por el contrario, otras personas apuntan que ésta proviene de la etapa de la monarquía Asturiana. Esta pieza refiere a la existencia de una villa llamada Ciuscau en la que vivía el esclavo Auriolo junto a un grupo de personas del pueblo.

Dentro su arquitectura religiosa, la representación más destacada corresponde a la iglesia de San Bartolomé de Parlero. Está estructurada en una sola nave, separada del presbítero a través de un arco de medio punto, estando la cabecera, más alta que la nave, rematada en forma plana. El pórtico al sur y al oeste, poseen banco de piedra corrido. Guarda en su interior un interesante retablo del siglo XVIII de tres calles, donde la central expone la imagen de La Virgen de La Velilla, de gran devoción en todo el concejo, a la derecha se encuentra la talla de San Bartolomé y a su izquierda la imagen de La Inmaculada. El ático está presidido por una composición de Santo Domingo bajo una decoración de motivos naturales.

Además de esta edificación el concejo presenta otras con elementos importantes como la Iglesia de San Pedro de Villayón y que guarda en su interior una buena talla de San Pedro, también en Villayón vemos la Capilla de San José, muy pequeña y que guarda en su interior una original talla del patrón.

En Oneta encontramos la Ermita de Santa Maria, con talla de la Virgen de Oneta. La Capilla de Lergomín de Zoreda, presenta un retablo del siglo XVIII, al igual que la Iglesia parroquial de Arbón. Por último en Busmente tenemos una capilla del siglo XVIII.

La arquitectura rural y popular también está presente en el concejo, conservándose varias casonas blasonadas como las de Cotarón, Pisón y Pumariego en Oneta. O las de Roque y Carbajales en Valdedo, y la de Olaya en Loredo. Todas presentan su correspondiente escudo y referencia a su concesión hidalga. También son destacables las construcciones de piedra con corredor de Oneta y las cubiertas de pizarra de Busmente, recubiertas con listones de madera.

 

Fiestas en Villayón

Entre sus fiestas están:

En el mes de mayo, el primer sábado son las fiestas de Ecce-Homo en Ponticiella. En junio, son las fiestas de San Pedro en Villayón el día 29. En el mes de julio, son las de Santa Ana y Santiago en Arbón los días 25 y 26. En el mes de agosto, son las de San Bartolomé en Parlero el día 24. En el mes de septiembre, son las de Santa María en Oneta el día 9, las de La Dolores en Villayón el día 15, las de La Velilla en Parlero el día 17 y las de La Peña en Busmente el día 24.

Infinidad de festejos se celebran por todo el territorio de Villayón, no habiendo día durante el verano que no se celebre algo. Todavía se guardan en el concejo alguna de las tradiciones típicamente asturianas, como el enramado de fuentes durante la noche de San Xuan, con el fin de que las mozas solteras consigan novio. Además de todas estas celebraciones festivas, Villayón también celebra importantes ferias ganaderas, siendo las más importantes las de Todos los Santos el 31 de Octubre, la de San Martín el 11 de Noviembre y la de San Cibrán el 17 del mismo mes.

 

Naturaleza en Villayón

Paisaje Protegido de las Sierras de Carondio y Valledor.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 254.17 km2
  • Localización: Concejos de Allande, Grandas de Salime y Villayón
  • Accesos: Por la Carretera Regional AS-14, que une Pola de Allande y Grandas de Salime
  • Vegetación representativa: Alcornocales
  • Fauna representativa: Lobo. Aves rapaces
  • Otras figuras de protección: Incluye al Lugar de Importancia Comunitaria del Río del Oro y parcialmente al Lugar de Importancia Comunitaria de los Alcornocales del Navia

El Paisaje Protegido de Las Sierras de Carondio y Valledor se localiza en el occidente de la región, lindando en una parte de su perímetro con la vecina provincia gallega de Lugo. Incluye gran parte del concejo de Allande, un pequeño enclave meridional del de Villayón y la parte de Grandas al este del embalse de Salime.

El territorio delimitado se localiza sobre el gran cordal silíceo que desde el interior de Asturias avanza en dirección norte, casi hasta la costa a la altura de Luarca, constituyendo el interfluvio de las grandes cuencas del río Navia, a su izquierda y el río Esva, a su derecha.

En dicho cordal pueden diferenciarse varias sierras menores que definen y organizan el espacio. El núcleo del Paisaje Protegido alberga la pequeña sierra de La Peña de La Palanca, que separa las áreas de abastecimiento de El Navia y su afluente El Oro, cuya cuenca se incluye por completo. Además, recoge gran parte de la vertiente occidental de la Sierra de Valledor, o de Los Lagos. Más al norte, el Paisaje Protegido incluye la cuenca completa del Arroyo de Lloredo, también afluente del Navia, y las estribaciones meridionales de la Sierra de Carondio. En definitiva, conforman el Paisaje Protegido dos cuencas menores drenantes al Navia por su margen derecha y las sierras que las delimitan.

Ese amplio espacio aparece segregado en dos sectores por la Carretera Regional AS-14, que desde el Puerto del Palo avanza por las estribaciones de La Palanca hacia Grandas de Salime, siguiendo casi la divisoria de aguas de las dos cuencas menores referidas.

El paisaje se caracteriza por una monótona repetición de sustratos silíceos: pizarras grises y negras con algunos niveles cuarcíticos. En general, los relieves destacados de los cordales coinciden con roquedos cuarcíticos, mientras que en las áreas pizarrosas, fácilmente erosionables, se abren profundos y encajados valles que contrastan con los llanos y formas redondeadas de las zonas altas de la sierra. Los suelos son en general de muy escasa profundidad y desarrollo, lo que limita la instalación de tierras agrarias a los llanos cimeros y algunos rellanos. Las laderas más pronunciadas aparecen en cambio cubiertas de una multitud de canchales desnudos, lleirones de acuerdo a la terminología local, que se convierten en uno de los elementos más perceptibles del paisaje.

El poblamiento aparece muy concentrado, siguiendo el valle del Oro y el del Arroyo de Lloredo, pero siempre a media ladera o incluso en la culminación de las sierras, pues lo encajado de los cauces no permite la presencia de vegas amplias habitables. En general, se trata de aldeas de muy pequeño tamaño y que sufren una importante regresión demográfica.

La notable altura de las sierras, y el hecho de que poblamiento e infraestructuras viarias se localicen en las zonas de cumbre, propician un paisaje de amplias perspectivas, que en la mayor parte del resto de Asturias sólo es posible tras largas caminatas montañeras.

Más información sobre el Paisaje Protegido de las Sierras de Carondio y Valledor

 

La vida vegetal

A lo largo de los años cincuenta y sesenta, gran parte del área incluida en el Paisaje Protegido fue sometida a intensas repoblaciones de pino, promovidas por lo que entonces se denominaba Patrimonio Forestal Español. Sin embargo, la mayor parte del repoblado fue pasto de reiterados incendios, en muchas ocasiones aún antes de llegado el momento de la primera corta. Fruto de ello, gran parte del área aparece cubierto de densos matorrales de brezo rojo (Erica australis subsp. aragonensis), comunidad características de los suelos silíceos más degradados del occidentes astur. En cambio, en las laderas más pronunciadas y cubiertas de lleirones llega a hacerse dominante la carquexa (Genistella tridentata).

En el resto del territorio la cubierta vegetal se limita a prados y tierras de cultivo situadas a media ladera, en torno a los rellanos sobre los que se localiza el caserío aldeano. En las zonas altas es frecuente la presencia de amplios pastizales de diente de uso comunal, apreciándose en los últimos años una marcada tendencia a la roturación para la instalación de grandes praderas en régimen comunal o de cooperativa.

Los escasos bosques se ciñen a los valles más profundos y las vallejas que vierten a éstos, tratándose frecuentemente de rebollares de Quercus pyrenaica, masas mixtas de carbayo (Quercus robur) y rebollo y densas masa arbustivas de madroño (Arbutus unedo).

El área presenta, no obstante, importantes singularidades botánicas y biogeográficas. En los rellanos de suelos profundos y bien soleados es frecuente la presencia de alcornocales de Quercus suber, especie de ámbito mediterráneo que podría haber penetrado desde las cuencas altas del Sil en periodos interglaciares especialmente cálidos, persistiendo luego en las exposiciones más favorables. Idéntico comportamiento biogeográfico manifiestan dos especies características de los bosques ribereños de aliso de la zona: el fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) y la bardaguera blanca (Salix salvifolia).

La distribución en Asturias de todas ellas se limita a la cuenca media del Navia y su sola presencia constituye razón suficiente para la consideración de dicho ámbito como espacio legalmente protegido.

La masa de alcornoque de mayor interés es la conocida como Alcornocal de Boxu, en las proximidades de la aldea del mismo nombre. Aunque las dimensiones del mismo son pequeñas, se trata del mayor bosque de este tipo en Asturias, por lo que se la ha incluido en la red de espacios con la figura de Monumento Natural.

 

La vida animal

El hecho de que el paisaje vegetal haya sufrido una profunda transformación lleva implícitos drásticos cambios en las comunidades faunísticas que pueblan el territorio. Las especies ligadas a hábitats forestales han desaparecido y entre ellas el oso pardo (Ursus arctos), que no hace muchos años debió campear por estos lugares, tal y como atestiguan el sinfín de cortinos, construcciones de piedra para la protección de las colmenas, que jalonan las laderas orientadas a meridión.

El representante más singular de los mamíferos es, sin lugar a dudas, el lobo Canis lupus, que aún mantiene en la zona varios grupos reproductores y una razonable densidad poblacional.

Aparte de éste, zorros, corzos, jabalíes, comadrejas, garduñas y martas pueblan todavía estas sierras. En la mayoría de los ríos y arroyos está presente la nutria, especie incluida en el catálogo de fauna protegida como de interés especial, con densidades relativamente abundantes.

Entre las aves deben citarse algunas de las rapaces diurnas más comunes como el aguilucho cenizo, el cernícalo y especialmente el abundantísimo busardo, observable en ocasiones a escasa distancia de las carreteras, posado sobre los postes de cerramientos de prados y fincas.

Especial mención debe hacerse del lagarto ocelado (Lacerta lepida), especie de ámbitos mediterráneos, muy escasa en Asturias y cuya distribución se ciñe a la cuenca del Navia, mostrando una vez más la singularidad biogeográfica de un espacio que de algún modo constituye una isla de mediterraneidad en el seno del mundo atlántico.

 

Otros valores

Las Sierras de Valledor y de Los Lagos conservan innumerables vestigios de las culturas primitivas de antiguos pobladores. La práctica totalidad de los cordales aparece jalonada de numerosos túmulos funerarios, contándose hasta once castros de época romana, que debieron estar vinculados a la intensa actividad de extracción de oro que soportó la zona. El principal de ellos, el de San Chuis, se sitúa muy cerca de la aldea de Prada, en la ladera este del Puerto del Palo. También debe destacarse el interés del dolmen situado al pie del Pico Carondio y popularmente conocido como A Llastra d ́Afiladoira.

 

Gastronomía típica del Concejo de Villayón

La tradicional fama culinaria de Villayón («donde todo lo ruin e bon», dice el refrán) queda reflejada en un dicho popular, que a la vez que interroga responde a su manera: «¿Quién fue a Villayón y no volvió fartón?». La carne de ternera y la caza (jabalí y corzo) son sus principales materias primas. Dos son los platos más representativos de Villayón: el «moscancio» o «mosconio» (morcillas de sangre de cordero) y el «relleno», un delicioso postre hecho de pan, manteca, azúcar y huevo, que se parte en trozos, una vez frío. Por estos lares se preparan muy bien el pollo de aldea («pitu de caleya/calietcha»), el lacón con grelos o con cachelos, potes, cocidos, repollo relleno, carne de ternera, asados de cordero, cabrito al horno, volatería de corral, «botelo» (botillo)… y, en cuanto a postres, arroz con leche, natillas, papas con azúcar o con miel casera y requesón, frisuelos, «veneras»…