Villaviciosa

El concejo de Villaviciosa, antigua tierra del maliayo, se encuentra localizado en la zona centroriental costera de la región. Limita por el norte con el mar Cantábrico, por el sur con los concejos de Sariego, Nava, Cabranes y Piloña, al oeste con Gijón y Siero, y al este con el de Colunga. Su superficie ocupa una extensión total de 276,2km2. La carretera nacional N-632, que atraviesa el concejo de este a oeste paralelo a la costa es su principal vía de comunicación, siendo importantes también las comarcales AS-255, AS-256, AS-113, AS-330, AS-331 y AS-332. Últimamente está en proceso de ejecución la llamada autovía del cantábrico, que enlaza todo el norte de España y que aquí ya tiene abierto el tramo que va desde Villaviciosa a Venta del Probe.

Desde el punto de vista geológico la característica más significativa la depara el estuario de Villaviciosa y la cuenca que drena a través de él. Algunos autores como Caveda Solares afirman que está íntegramente incluido dentro de la cuenca Gijón-Villaviciosa siendo una de las tres principales unidades dentro de la cuenca mesozoico-terciaria de Asturias, llegando a constituir una cuenca de sedimentación durante los periodos triásico, jurásico y cretácico inferior.

El concejo se caracteriza por tener unas amplias extensiones de rasas, estando alterada la superficie de igual modo por colinas, valles, alturas, hondonadas, y cordales dirigidos casi en línea recta desde los extremos al centro, con alturas poco pronunciadas y con poca pendiente. El monte de Cualmayor en el límite de Colunga, es el que presenta una mayor altitud con 322 metros, siendo importantes también los cordales de Peón, Cobertoria y Cubera, que atraviesan el concejo transversalmente. Su franja costera abarca una longitud de 28 Km. mezclándose acantilados muy abruptos con playas como las de la Ñora, España, Merón, Tazones, El Puntal, Rodiles y Misiego.

El accidente geográfico más destacado dentro de todo el municipio es la ría de Villaviciosa, que recorre desde la localidad de Güetes, un total de 7 Km. configurando a su paso un trazado irregular, para ir a parar al mar entre el Puntal y la playa de Rodiles. A la derecha de la ría, la costa origina una enorme rasa a la cual se la llama rasa de Selorio, originando otra del mismo modo por su lado izquierdo a la que se denomina Les Mariñes. Tal es la importancia de la ría dentro del concejo que ésta condiciona la posición de la villa capital dentro de él. Otros accidentes fluviales de importancia son los ríos España, La Ñora, Fabares, Grases, Sebrayu y el río de Amandi, formado por la confluencia de los riachuelos Espadañal, Viacaba, Grases y Sotu. Este ultimo río tiene continuidad en la ría en Güetes.

Su clima, al igual que el resto de los concejos costeros de la región, se puede decir que es suave, templado y húmedo, teniendo unas temperaturas bastante agradables, tanto en las épocas invernales como en las veraniegas, presentando unas temperaturas medias máximas de 18,9ºC en Agosto y una mínima de 7,7ºC en Febrero.

Donde verdaderamente el concejo tiene una importancia suprema es en el orden botánico y ornitológico de la ría de Villaviciosa, siendo uno de los pocos lugares en todo el Cantábrico donde podemos contemplar plantas superiores de medios dunares o marismeños, así como también podemos disfrutar de la presencia de especies protegidas y escasamente vistas como las garzas, gaviotas, anátidas y cormoranes. Todas estas circunstancias hacen que el estuario de Villaviciosa sea lugar elegido por multitud de profesionales para la realización de algunos trabajos técnicos como la elaboración tesis o ponencias. También hay que destacar la gran importancia que tiene para las administraciones locales y regionales todo el contorno de la ría, concienciando a la población del gran valor ecológico que tiene toda la zona. Para tal efecto se ha ejecutado en 1992 un plan especial de protección paisajista y saneamiento de la ría de Villaviciosa, se ha incluido en la red de espacios protegidos por el PORNA y se ha creado la reserva natural parcial de la ría de Villaviciosa, que efectúa una importante labor didáctica con más de mil visitas mensuales.

 

Capital

La villa de Villaviciosa es la capital del antiguo territorio de maliayo. Le fue otorgada la carta puebla por el rey Alfonso X el sabio, adquiriendo su denominación actual desde mediados del siglo XIV. Se encuentra situada al fondo de la ría, antiguamente navegable, lo que convirtió a la villa en un gran centro comercial. Sufrió un incendio devastador en 1484, que arrasó toda la zona y que hizo a los reyes católicos intervenir en el asunto, donando una cantidad de dinero para su reconstrucción. Actualmente es una de las zonas turísticas más importantes de la región, teniendo una importante representación hostelera.

 

Demografía de Villaviciosa

La evolución que ha seguido el concejo durante todo el siglo XX y lo que llevamos de este, nos ha deparado un saldo decreciente en torno a las 5.000 personas, tomando como fecha de inicio 1900. Dos son las etapas en la podemos separar esta evolución. Una primera que iría desde comienzos de la centuria pasada hasta la década de los 40, y en la cual la población se encuentra estabilizada en torno a 22.000 habitantes, llegando incluso a alcanzar la cifra de 24.134 al final. A partir de esta fecha, empieza la segunda etapa, que dura hasta nuestros días. Aquí la tendencia anterior se rompe y se inicia un continuo retroceso, mucho más marcado en el periodo de 1960-1980, presentando en la actualidad una cifra de 14.211 habitantes. Con todo esto, las estructuras demográficas del concejo empiezan a romperse y desequilibrarse, aumentando la edad media de la población y provocando un envejecimiento de la misma.

La construcción de la autovía del Cantábrico abre nuevas expectativas para el concejo, ya que al estar situada relativamente cerca de las áreas centrales industriales de la región y al reducirse notablemente el tiempo en ir hacia ellas, se piensa que Villaviciosa puede ser una ciudad residencial, lo que aumentaría considerablemente su población. Actualmente ésta se encuentra dividida en 41 parroquias, siendo las de la capital, Amandi, Quintes y Arroes las más pobladas. La parroquia de Amandi, prácticamente se encuentra unida a la capital, con lo que no parece extraño que se encuentre bastante habitada, y con respecto a las otras dos hay que destacar que se encuentran muy cerca de la poblada e industrial Gijón, lo que hace que éstas se encuentren metidas en el espacio periurbano del concejo gijonés. Los núcleos de población más deshabitados los encontramos en el interior del concejo.

En cuanto a su actividad económica, hay que decir que todos los sectores se encuentran bastante representados, generando el primario un 35,36% de los empleos locales. La ganadería es la actividad que presenta mayor número de personas ocupadas, siendo el ganado bovino el que fundamentalmente se trabaja, teniendo una orientación claramente dirigida hacia el sector lácteo, contando el municipio con una importante industria láctea. En este sector también tenemos que comentar la situación del sector pesquero radicado principalmente en la localidad de Tazones, famosa por el desembarco del emperador Carlos I. La pesca siempre tuvo una gran trascendencia en toda la zona, aunque actualmente ésta ha perdido importancia, tanto cuantitativamente como por su valor monetario.

El sector secundario representa en Villaviciosa al 19,49% de los empleos, siendo la rama de la alimentación y bebidas la que presenta un mayor porcentaje. Ya desde finales del XIX, el concejo presentaba una fuerte industria alimenticia, como lo demuestran las fabricas de sidra y chocolate de Valle, Ballina y Fernández, la conservera de frutas de Félix Vigil, la azucarera o la mantequera de Amandi. Actualmente, y aunque muchas de estas empresas han desaparecido, todavía tiene gran incidencia en el municipio este tipo de industrias, contando en su suelo con una de las empresas lácteas más importantes del país, así como numerosos llagares donde se elabora la sidra, destacando entre todas ellas la emblemática El Gaitero, empresa ligada desde siempre al nombre de Villaviciosa. Además de esta actividad alimenticia, el municipio también presenta una notable ocupación en la rama de la construcción, de gran importancia en la región durante estas últimas décadas.

El sector terciario es el único de los tres que ha ido experimentando un crecimiento durante estos últimos años generando en la actualidad un 45,15% del empleo total. La actividad comercial y hostelera han sido las que más han aumentado, creciendo al mismo ritmo al que lo hace el turismo, muy importante en toda la zona, como lo demuestra el hecho de tener una de las playas (Rodiles) más ocupadas de toda la región durante todo el periodo estival. La mayor parte de esta actividad terciaria se concentra en la villa Capital, donde se localizan el mayor número de licencias comerciales y de servicios, siendo de destacar de igual modo el centro de investigación aplicada y tecnología agroalimentaria del Principado (CIATA), antigua estación pomológica.

 

Historia de Villaviciosa

El día 17 de octubre de 1270, en Vitoria, Alfonso X, el rey Sabio, otorgó a los hombres de la tierra de Maliayo carta de fundación de puebla o villa.

La tierra de Maliayo, fértil en extremo, con estuarios adecuados para el refugio y altas rasas aptas para el dominio del territorio, estaba poblada al menos desde el Epipaleolítico, en su etapa Asturiense, hace 9.500/6.000 años y probablemente mucho antes. Una significativa presencia de monumentos megalíticos arguye una potente economía. Al hilo de las excavaciones que se vienen realizando, más la elaboración de la Carta arqueológica del concejo de Villaviciosa (1989), cada vez se adivina más claramente una coherente cultura castreña, cuyos hitos son, por ahora, varios poblamientos repartidos estratégicamente por el territorio tomando como eje la ría, más la costa-rasa occidental.

La aportación de Roma se cifró en el establecimiento de un conjunto de villae rurales con una población urbana en la desembocadura de la ría, en el actual Rodiles, de considerable importancia, que se ha llegado a suponer fuera la famosa Noega. Esta población pierde su importancia durante la época del reino astur, pero la adquieren ciertos núcleos como Amandi, Bedriñana, Camoca, Seloriu, Fuentes, Cazanes, y el lugar de Boides, con una villa romana. La Peña Castiellu, como bastión defensivo en el embarcadero de Buetes, pudo ser el embrión de la futura puebla de Maliayo.

Cuando el rey Sabio organiza el territorio de Maliayo y funda su puebla, una activa presencia de los monjes de Císter en el más íntimo repliegue del valle, en Boides —que adoptará el nombre místico de Valle-de-Dios (27 de noviembre de 1200)—, ha constituido un señorío jurisdiccional sobre un coto de 296 hectáreas y ha ejercido una importante labor ordenadora y civilizadora.

La constitución del concejo de Maliayo se enmarca en la política urbanizadora y repobladora iniciada por Alfonso IX y que alcanza hasta el primer tercio del siglo XV. El cénit del proceso repoblador coincide con el reinado de Alfonso X, exactamente en el año, clave en la historia asturiana, de 1270, señala J. I. Ruiz de la Peña. Una cerca oval —de la que se conservan algunos fragmentos— definía la puebla o villa, abriendo sus accesos por cuatro puertas: dos principales —la del Cañu (que generaría el arrabal de fuera’l Cañu) y la del Puente—, más dos secundarias —la del Mercáu Vieyu (que daría lugar al arrabal de ese nombre) y la de la Carnicería—. La iglesia parroquial era la de Santa María del Conceyu que aún hoy muestra su armonía y vistosidad —«una de las más bellas de la Asturias medieval», en opinión de Juan Uría— en el barrio de La Oliva.

A mediados del siglo XV la puebla de Maliayo ya se conocía como Villaviciosa, nombre acorde con su fertilidad que, a su vez, pasaría a ser la denominación de todo el territorio o concejo.

La probable presencia en este territorio de Enrique de Trastámara durante la estancia de Pedro I en Gijón (año 1352), explicaría el origen del coto jurisdiccional de Poreño (Poreñu), en la parroquia maliayesa de Celada, como donación hecha en 1366 a Pedro de Colunga. Este coto se enfeudaría más tarde en la familia Hevia. A lo largo del siglo XV, Villaviciosa, lejos de estar encerrada en sí, interviene en numerosas acciones políticas y guerreras para cerrar el siglo con la participación de sus hombres en la conquista de Granada. También desarrolla una intensa actividad comercial y cuenta con la pesca del puerto de Tazones, más un alfolí de la sal, parejos a los de Luarca, Pravia, Llanes.

En 1484 un incendio arrasa la villa en su totalidad; los Reyes Católicos otorgan mercedes para reconstruirla. Villaviciosa está presente en la Junta General del Principado desde la Ordenanza de Hernando de la Vega (1493-94), hasta su extinción en 1834 con la representación de José Caveda y Nava. Incluida en el mismo partido que Gijón, Siero, Sariegu, Nava y Cabranes, como concejo real, llega a tener dos procuradores. Los cargos fueron desempeñados generalmente por miembros de las familias oligárquicas de Hevia, Peón, Balbín, Estrada, Solares, Concha, Valdés, Sorribas. El 19 de septiembre de 1517 dejó la villa el príncipe Carlos de Habsburgo, futuro emperador.

Juan J. Pedrayes ha sistematizado la Historia de Villaviciosa desde la óptica de la evolución de su trama urbana. La crisis de la pola medieval viene dada por la incapacidad de hacer frente a la inseguridad derivada de las luchas intestinas; aparecen entonces las casas-torre, las rurales, las intramuros y las aledañas a la villa. Principales dueños: Hevia, Busto, Balbín, Valdés, Solares, Peón. A mediados del siglo XVII se inicia una profunda transformación: aparece la villa o ciudad hidalga con sus palacios y plazuelas de respeto. De esa época conserva hoy Villaviciosa su más noble paisaje urbano. Un personaje que tiene importancia decisiva en este momento es Pedro Peón, duque de Estrada (1683-1750), poderoso mayorazgo de Peón, intelectual relacionado con los más solventes círculos ilustrados, para destacar su decisiva influencia en la configuración urbana de la Villaviciosa hidalga.

A finales del siglo XVII se produce una peculiar iniciativa social, que contribuirá a configurar la facies urbana y sin duda la sicología colectiva de la villa y su concejo. Los franciscanos fundan un convento de predicadores de misiones populares cuya área de influencia se señala en la Asturias centro-oriental, «más de seiscientas pilas bautismales», a cuyos feligreses debían llevar las enseñanzas derivadas del concilio de Trento. Un primer convento se edifica entre 1694 y 1699 en La Vallera, sustituido en 1743-1772 por otro edificio de gran capacidad cuya iglesia conventual es hoy el templo parroquial de la villa. De aquel convento salieron también algunos misioneros para las Indias. A la sombra de predicadores seráficos creció un monasterio de monjas clarisas que ha llegado a celebrar su tercer centenario en 1994.

Francisco de Paula Caveda Solares (1757-1812) inicia una dinastía ilustrada, que a la par tendrá incidencia notable en la evolución de Villaviciosa a través de su hijo José Caveda y Nava y de su nieto Joaquín García Caveda, y hoy con Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española. El momento de Caveda Solares es el de la primera revolución industrial; Philemon Pickford de Manchester instala y dirige una fábrica de algodones de considerable volumen. La acción del juez noble Caveda Solares rompe simbólica y realmente la cerca medieval para abrir nuevas comunicaciones. Las ideas liberales, representadas por Pedro José Pidal Carneado y José Caveda y Nava, están afincadas en una realidad profundamente transformada por reformas previas, de talante liberal, puestas en marcha en el breve periodo constitucional. Caveda y Nava funda la Sociedad Patriótica de Villaviciosa (20 de mayo de 1820) al socaire de la restauración de Riego. Durante la reacción absolutista se forman las Milicias de Voluntarios Realistas compuestas de masas proletarias rurales dirigidas por sus viejos señores, a cuyo frente está Felipe Hevia Antayo, señor del coto de Poreñu. El régimen liberal intentará apuntalarse con la Milicia Urbana, de burgueses, constituida en Villaviciosa en los primeros días de abril de 1834. En 1835 se instaura el Ayuntamiento constitucional, desapareciendo los cargos concejiles que durante siglos ostentaban familias oligárquicas.

La desamortización de bienes eclesiásticos tuvo poco volumen pero cierta incidencia en la villa, por lo que supuso para el equipamiento público el exconvento de San Juan de Capristano; mayor aun la tuvo para los subasteros en las parroquias del concejo dada la condición rural de los predios de la Iglesia: 132 fincas rústicas salieron a subasta en el periodo de Mendizábal. En cuanto a la desamortización de bienes civiles, realizada a partir de 1859, tiene relevancia, por su evolución posterior, la apropiación de las marismas de la ría, lo que conocemos como porreos. La consideración de las marismas como inútiles o perniciosas, difundida entre ilustrados y progresistas, tuvo realidad en la desecación de extensos xunclares aledaños a la ría de Villaviciosa; fueron primero los de Bedriñana (siglo XVIII) y luego los de la margen derecha, a partir de 1859. La necesidad de recuperar la navegabilidad de la ría y su condición de vía económica llevó a concebir el proyecto de su canalización, cuyos estudios se encomendaron al ingeniero José Lequerica (1885-86), con el principal objetivo de hacer de Villaviciosa un puerto carbonero, conectado por ferrocarril con Lieres.

Una nueva burguesía, liberal, estaba emergiendo frente al caciquismo dominante. Y, con ella, un proletariado industrial que pronto entra en contacto con las organizaciones sindicalistas gijonesas y forma la Sociedad de Oficios Varios. De las pugnas entre liberales y caciquiles surge una prensa local que tendrá su máximo esplendor en los años veinte y treinta. Dentro del grupo de obreros catalanes que durante la Guerra Europea (1914-1918) viene a trabajar a la fábrica de vidrio de El Gaitero aparece El Amigo del Pueblo, de filiación cenetista, en 1918.

Atenta a las exigencias de reproducción de su posición e ideología, la nueva clase dominante promueve (1895) la fundación de un colegio de religiosas para niñas, teniendo para los muchachos el de Valdediós, añadido al seminario en 1877 y que luego trasladará a la villa bajo la razón jurídica Fundación Colegio de San Francisco (1922), siempre bajo férula eclesiástica. También apoya y financia la Sociedad Ateneo-Casino Obrero con la idea de «resolver la cuestión social en el terreno de la instrucción» —indica B. Rato y Hevia—. Los veinticinco años de esta entidad están transidos por las convulsiones de la época y, al igual que el elemento obrero que cobijaba, cayó bajo la represión subsiguiente a 1937.

La política de obras promovida bajo Primo de Rivera significó urbanización, parque, traída de aguas, casas baratas, escuelas graduadas. La II República tuvo uno de los bastiones más reacios en Villaviciosa, gobernada por conservadores-monárquicos con minoritaria presencia de reformistas y casi nula de republicanos. Con posterioridad a la Revolución de Octubre se quitó el nombre de Indalecio Prieto a la calle del Agua, que le había sido puesto en 1931 por ser el ministro socialista hijo de la maliayesa Constancia Tuero. La Guerra Civil dura en Villaviciosa quince meses, definidos por su posición secundaria respecto a los centros de mayor conflicto. Las tropas franquistas la conquistan (19 de octubre de 1937) dos días antes de cerrarse el frente del norte, iniciando un periodo de idénticas características sociales y económicas que en los demás lugares. La salida de la gran penuria económica comienza en los años cincuenta con la migración hacia zonas industriales como Gijón y Avilés, se intensifica a principios de los años sesenta con la emigración a Bélgica, Suiza, Alemania, por la cual se ingresan remesas de divisas; con un incipiente turismo; con la explotación de plantaciones de gran demanda como el eucaliptus y, sobre todo, por el establecimiento de empresas alimentarias basadas en la manzana y la leche, creadoras de cientos de puestos de trabajo directos.

Posee Villaviciosa dos importantes centros de investigación con un plantel de más de cien trabajadores. Perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), desde el año 1990, el Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), con 22 trabajadores, en su 80% tituladores superiores (investigadores, becados/doctorales, estudiosos). Por otra parte, la antigua Estación Pomológica (1956), desde 1995 se convirtió en el Centro de Investigación Aplicada y Tecnología Agroalimentaria (CIATA), ahora Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario de Asturias (SERIDA).

 

Personajes notables

La dinastía ilustrada de los Caveda. Francisco de Paula Caveda Solares (1757-1812). Su hermana Rita Josefa (nacida en 1760). José Caveda y Nava (1796-1882). Joaquín García Nava (1851-1885), el Xuaco Les Mariñes de La Quintana. A la zaga de los Caveda, destaca en las letras asturianas el dómine Bruno Fernández Cepeda (1744-1803), nacido en el Mercáu Vieyu.

Pedro-José Pidal y Carneado, marqués de Pidal (1799-1865), ministro de Gobernación, de Estado, eminente bibliófilo que salvó para España, entre otras joyas, el Poema de Mío Cid. Su hijo Alejandro Pidal y Mon, académico de la Lengua y de Ciencias Morales y Políticas, proverbial cacique, fue diputado por el distrito de Villaviciosa entre 1872 y 1913. Y el hijo de éste, Pedro José Pidal Bernaldo de Quirós, impulsor de los Parques Nacionales de Covadonga y Ordesa. A esta familia, por vía materna, pertenecía Ramón Menéndez Pidal.

Natural de Villaviciosa era fray Francisco Menéndez, presidente de las misiones de Ocopa, valle de Jauja, donde falleció en 1801, habiendo recorrido el archipiélago chileno de Chiloé, y descubierto en 1790 la laguna de Nahuelhuapi por mandato del virrey Gil y Lemus; sus Diarios contienen importantes datos antropológicos. Del mismo tiempo fue Alonso Bernardo Ribero y Larrea (mejor: De la Rea), nacido en Fuentes, autor de Historia fabulosa del distinguido caballero D. Pelayo Infanzón de la Vega, Quixote de la Cantabria (Madrid, 1792).

Y en nuestro siglo: el senador vitalicio Luciano Obaya Pedregal; el conde de Rivero, alma del Diario de La Marina (La Habana), Nicolás Rivero. Finalmente, la saga de fotógrafos Fresno: Fernando Fresno Cueli y su hermano Ramón, con sus hijos Ramón, Anselmo y Arturo (fallecido en 1952).

Etelvino González López

 

Patrimonio en Villaviciosa

Villaviciosa posee un repertorio completo de obras románicas y prerrománicas, destacando el conjunto arquitectónico formado por San Salvador de Valdedios (El Conventín), la iglesia adyacente de Santa María y el convento monacal que lo acompaña. Actualmente está declarado como patrimonio de la humanidad por la UNESCO.

El Conventín, data del siglo IX, y fue construido por Alfonso III el Magno. Está estructurado en tres naves y tres capillas, conservando en su interior interesantes capiteles y pinturas murales.

La iglesia de Santa María, es de estilo románico, y consta de tres naves rematadas en ábsides semicirculares, con buenas ventanas y portadas. Guarda una inscripción de su fecha fundacional (1218).

Además de este conjunto artístico, otras edificaciones están declaradas como monumento nacional, como son:

Las de Santa María de la Anunciación (La Oliva), que data del siglo XIII y se encuentra entre una transición de estilos entre el románico y el gótico. Está estructurada en nave única con cubierta de madera.

San Salvador de Priesca, data del siglo X, y consta de tres naves y tres capillas cubiertas con bóveda de medio cañón, conservando también interesantes pinturas murales.

La Iglesia de San Salvador de Fuentes fue edificada en 1021 y tiene una sola nave con arco triunfal con capiteles. San Juan de Amandi data de la primera mitad del siglo XII y conserva buenos contrafuertes y ventanas, así como unos magníficos capiteles historiados.

En Bedriñana encontramos la Iglesia de San Andrés, fundada en el siglo IX y que conserva ventanas y una celosía primitiva.

Además de todos estos monumentos nacionales son dignas de visitas los templos de Santa María de Llugás, santuario de gran devoción, y los de Valdebárcena, Camoca, La Lloraza, Coro, Selorio, Sariegomuerto y Sebrayu. Así como la parroquial de la Villa, en la cual se guarda la imagen de la patrona de la Villa, La Virgen de Nuestra Señora del Portal.

También posee una destacada muestra arquitectónica civil, siendo declarada la Villa como conjunto Histórico Artístico. Así todavía se puede contemplar los restos de una antigua muralla medieval en la unión de las calles del Sol y del Agua. Estas calles conservan cuidadas construcciones alineadas, caracterizadas sobre todo, por las galerías corridas, salientes aleros y balcones de madera. Dentro de las casonas que hay por toda la villa destacaremos:

La Casona de Valdés, de planta rectangular y tres pisos con guardilla. También tenemos el palacio de la torre de la Pedrera, de planta rectangular y dos pisos, formando su portada un arco de medio punto, flanqueado por columnas dóricas. También conserva una capilla.

Otra de las casonas importantes es la casa de Hevia, famosa por ser donde se hospedó Carlos I. Es un bloque cúbico de tres plantas y presenta en la segunda planta dos escudos ornados con el águila imperial.

Un poco más apartado de este lugar, en la plaza del “Huevo”, se encuentra el ayuntamiento, de estilo ecléctico. Fue construido en 1906, y está estructurado en dos pisos de planta cuadrada. Presenta balcones con balaustradas de piedra y una torre campanario.

Por último, hay que comentar las numerosas edificaciones que nos muestran el poder indiano, como son las escuelas graduadas, el chalet de les Baragañes, el Parque y el ateneo obrero, edificadas todas ellas a principios entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.

 

Fiestas en Villaviciosa

Entre sus fiestas están:

En el mes de junio, las fiestas de San Xuan de Amandi el día 24. En el mes de julio, las fiestas de Santiago Apóstol en San Justo y la de La Velilla en San Andrés de Bedriñana. En el mes de agosto, están las fiestas de San Roque y San Roquín en Tazones; y La Sacramental de Peón y las fiestas patronales de la Virgen del Portal en Villaviciosa en el mes de septiembre.

Multitud de festejos podemos disfrutar en todo el concejo, donde las tradiciones se entremezclan con las verbenas y las romerías. No hay pueblo en Villaviciosa que no celebre su fiesta, siendo las del Portal en la Villa las más concurridas y populares. Estas duran seis días destacando la procesión de carrozas que se celebra cada año manzanero. Otras fiestas que nos muestran una gran singularidad son las de Tazones, en la cual se rememora el desembarco del emperador Carlos I, con una escenificación que representa este hecho histórico. La Foguera de San Xuan en Amandi, también reúne a una cantidad importante de gente, perdurando todavía el baile de la danza prima y el salto del fuego. No podemos dejar de mencionar, de la misma manera, la celebración de la Semana Santa de la villa, siendo una de la más importante de toda Asturias.

 

Gastronomía típica del Concejo de Villaviciosa

La gastronomía maliaya está influenciada por la Ría y por la Mar. La calidad y variedad es extraordinaria: fabada con compangu, pote asturiano, fabes con almejes, fabes con llámpares (lapas) y fabes con marisco; xulies, cabres, salmonetes; llobina a la plancha o en salsa; chopa a la espalda, al horno y a la sidra; tiñosu con patatines; parrillada de pescados; paella y caldereta de marisco; oricios y revuelto de oricios; fabes con jabalí; fabes con arcea, carne roxa de vacuno, cachopos, tarta de manzana, confituras artesanales. Para acompañar y alegrar la comida, la diurética sidra natural. Con el café, unes pingarates de licor de manzana, o bien un chupito de aperitivo de manzana, tras aquél. Y para la digestión, la sidra champanada.