Villanueva de Oscos

Villanueva de Oscos es un concejo asturiano situado en la zona suroccidental de la región y que se encuentra enmarcado dentro de la comarca de los Oscos junto con los concejos de Santa Eulalia y San Martín. Limita por el norte con los concejos de Vegadeo, Castropol y Boal, al sur con los de San Martín y Santa Eulalia, al este con los de Illano y San Martín otra vez, y por su parte occidental con Taramundi. Su superficie abarca una extensión de 72,70 km2. Su principal carretera es la comarcal AS-13, que atraviesa el concejo desde el puerto de la Garganta, sigue el cauce del río y va a dar a San Martín.

Desde el punto de vista geológico, y de la misma manera que el resto de la comarca, el suelo del concejo pertenece casi en su totalidad al silúrico y al cambriano, con una abundancia de las pizarras, generalmente arcillosas con variedades y tránsitos a silicea y cloritosa. La presencia de calizas es muy insignificante, presentándose una pequeña porción de éstas en la zona de Salgueiras.

Su geología y la erosión ejercida sobre el terreno por los agentes atmosféricos y la red fluvial conforman un relieve con una orientación dominante norte-sur, de mayoría de formas suaves, interrumpidas por los crestones cuarcíticos. De esta forma podemos afirmar que el concejo de Villanueva es el que posee una mayor altitud media de los tres que componen la zona de los Oscos, teniendo en más de la mitad de la superficie elevaciones superiores a los 800 metros. Las alturas más pronunciadas se dan en su parte septentrional, siendo el pico O Filso en la sierra de las Bobias, en el límite con Castropol, el que presenta una mayor altitud con 1.202 metros. Otros picos importantes son la Peña Pumarín y La Peña Grallas, localizadas también en el norte aunque algo más centrado, y el cordal de murias que recorre interiormente el concejo de norte a sur. Ya por su extremo noroccidental la sierra del Ouroso es la que divide los territorios de Villanueva y Taramundi

La red hidrográfica está compuesta por numerosos riachuelos y arroyos que bañan todo el concejo y que vierten sus aguas a las cuencas del Navia y del Eo. Dentro de todos estos accidentes vamos a destacar a dos: El Villanueva que recibe las aguas del Acebeiral, desembocando en el Pasaron. Y también el arroyo de la Bobia, que fluye sus aguas en el Soutelo.

Su clima presenta los rasgos generales del oceánico, con unas precipitaciones medias abundantes, nula presencia de aridez en la época estival y una escasa amplitud térmica. En la zona norteña, concretamente en la sierra de la Bobia, aparecen fenómenos atmosféricos destacables, como las nieblas y las nevadas.

En cuanto a su vegetación la mayor parte de la superficie del concejo presenta un dominio del terreno forestal, donde el matorral va ganando fuerza con el paso del tiempo, debido sobre todo de la erosión, los incendios y las talas de los árboles. Aun así todavía podemos observar algunas manchas autóctonas de robles, castaños y abedules, mezcladas con las verdes praderías que se encuentran diseminadas por todo el territorio.

 

Capital

La Capital del concejo corresponde a la villa que da nombre a su vez a todo el municipio. Situada a unos 658 metros de altitud, su vida permanece directamente ligada a la del antiguo monasterio de Santa María, antiguo centro de poder de toda la zona, y que perdió tal condición en el año 1827, en el que la jurisdicción pasó a ser municipal. Cuenta un bonito patrimonio etnográfico con viviendas perfectamente integradas en el paisaje local, donde predomina el uso de los materiales hallados en su medio físico.

 

Demografía de Villanueva de Oscos

La evolución de Villanueva en cuanto a su población ha seguido los mismos cauces que en el resto de la comarca de los Oscos, pudiendo apreciarse un continuo decrecimiento en estas últimas décadas, en concreto desde mitad de la centuria pasada. Hasta ese momento, la población se había mantenido más o menos estable, presentando una cifra que oscilaba en torno a 1200-1300 habitantes. Pero es a partir de esta fecha y a causa de los movimientos migratorios hacia las zonas centrales de la región, del país e incluso de Europa, cuando la tendencia se rompe, produciéndose un brusco descenso en el número de personas que origina que hoy en día Villanueva presente la cifra de 423 habitantes, mostrándonos una de las densidades de población más bajas de toda la región asturiana. Todo esto genera una alteración significativa en las estructuras demográficas en el concejo, teniendo Villanueva un índice de envejecimiento superior a las 170 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15, y no llegando la representación de las personas menores de 20 años al 18% de la población total. Actualmente el municipio se reparte en cuatro parroquias, Santa Eufemia, San José de Xestoso, Martul y San Cristóbal, siendo la primera de ellas la más poblada de todas.

Su actividad económica gira principalmente en torno al sector primario, gracias a la actividad ganadera, que absorbe al 74,34% del empleo local. Básicamente sólo se trabaja con el ganado vacuno, presentando la mayoría de las explotaciones una orientación claramente dirigida hacia la producción cárnica, como así lo demuestra el predominio de la raza Asturiana de los valles.

El sector secundario apenas si tiene representación en el concejo, llegando a generar solamente un 6,58% de los empleos locales. Únicamente se contabilizan empleos en la rama de al edificación y la construcción, rama esta que presenta un continuo apogeo dentro de toda la región. Al igual que San Martín y Santa Eulalia, Villanueva tuvo en su tiempo, una importante presencia de ferrerías artesanas, que utilizaban hierro extraído en la zona.

Por último, el sector terciario de los servicios ocupa al 19,08% de la población activa, siendo la actividad comercial la que presenta un mayor crecimiento dentro del mismo, desarrollándose casi en su totalidad en la capital del concejo, Villanueva. La implantación del turismo rural en toda la comarca de los Oscos, puede ayudar a reactivar toda la zona, convirtiéndose el concejo en uno de los lugares más visitados, ya que reúne todas las características necesarias para dicho disfrute.

 

Historia de Villanueva de Oscos

Este concejo tiene una historia muy parecida a San Martín y Santa Eulalia de Oscos en la Prehistoria y edades Antigua y Media, hasta 1137, en que se diferencia de ellos por pasar a ser coto de abadengo. Muy poblado en periodo protohistórico, éste dejó numerosos castros repartidos por todo el concejo, sepulcros hallados entre Villanueva y San Martín y huellas de laboreo minero, que alcanzó mayor auge durante la presencia romana, de la que dan testimonio monedas y herramientas.

En el s. XII, como se dijo, Villanueva es coto abadengo, aunque incluido en las tierras que a la Iglesia de Oviedo cedió Alfonso VII.

En 1137 se instaló aquí la Orden Benedictina, levantándose un convento, que pasó a ser regido por cistercienses, veinticinco años más tarde. Por donaciones tanto de la Corona como de particulares este monasterio llegó a poseer una extensión territorial similar a la que tiene hoy el concejo.

La condición de coto abadengo desaparece en 1827, fecha en la que Villanueva adquiere su carácter municipal. En 1835 la desamortización de Mendizábal obligó al abandono, por parte de los frailes, del convento y la venta de éste, que pasó a manos particulares.

 

Patrimonio en Villanueva de Oscos

La principal muestra artística del concejo la representa el antiguo monasterio de Santa María de Villanueva, declarado monumento histórico artístico. Fue fundado en el siglo XII por una orden Benedictina gracias a una donación de Alfonso VII y su esposa Berenguela, y fue regido durante mucho tiempo por los Cistercienses. La iglesia del convento, actual templo parroquial, es la edificación más antigua, siendo de estilo románico, con presencia de tres ábsides cubiertos con bóveda de medio cañón. En su interior guarda un importante sepulcro cubierto por arco de medio punto que presenta múltiples trabajos escultóricos de piedra. El resto de las dependencias monacales corresponden a edificaciones y reformas efectuadas en los siglos XVII y XVIII, teniendo un estado de conservación no del todo bueno.

Las demás construcciones religiosas repartidas por el municipio como las de San Cristóbal, San Juan, o la capilla de Regodeseves, son claros ejemplos de la arquitectura religiosa rural de la zona.

Dentro de su arquitectura popular podemos encontrar por todos los pueblos de Villanueva edificios muy bien integrados en el paisaje, con un uso predominante de los materiales que se hallan en su suelo como las pizarras, cuarcitas y la madera, tanto para las viviendas principales, como para las anexas ligadas a la actividad agropecuaria. Así dentro de estas últimas son de destacar los hórreos localizados en Morlongo que presentan una cubierta totalmente vegetal, y los cortines de San Cristóbal, que eran recintos amurallados en cuyo interior se ponían colmenas de miel para protegerlas de los ataques de animales.

De la misma manera hay que destacar la presencia de diversos campos tumulares hallados en la sierra de Pumarín, así como los recintos castreños de La Pena del Castro y El Castelo, directamente relacionado con las labores mineras realizadas por la invasión romana durante su colonización del terreno.

 

Fiestas en Villanueva de Oscos

Entre sus fiestas están:

Las fiestas de Santa Ana en La Garganta el día 26 de Julio. Las fiestas de San Antonio en Bustapena en el mes de Agosto. Las de Santa María en Villanueva en Septiembre y también las fiestas de San Juan Degollado en Martul.

Todas las fiestas celebradas en el concejo se celebran en época estival aprovechando la bondad climatológica, siendo una mezcla de cultura, religión, juerga y gastronomía. Durante mucho tiempo pervivieron antiguas costumbres como los filangones, en el que los mozos rondaban a las mozas con cánticos, bailes y juegos. O la Polavieja, que era una reunión en casas particulares en invierno por la noche para jugar a las cartas, conversar o cantar. O las típicas Mayegas, en las que se reunían las familias durante la matanza del cerdo.

 

Gastronomía típica del Concejo de Villanueva de Oscos

Se tiene por lugar de buena mesa y mantel, destacando la tortilla al ron, la miel del país, las «filloas» o frisuelos y el arroz con leche, además de los productos de la zona, sobre todo, la carne «roxa» de vaca y los derivados del cerdo (morcillas, chorizos, jamón, lacón, «botelo» o botillo, «roxoes» —grasa de cerdo frita, con cachelos— y «zorza» o picadillo), con los que se preparan platos habituales en estas tierras, como el lacón con grelos y, en época de matanza, la cabeza de cerdo con cachelos.