Teverga

Teverga es un concejo asturiano enmarcado en la zona central de la región en el límite con la provincia de León. Actualmente se encuentra mancomunado con los concejos de Quirós, Proaza y Santo Adriano. Sus límites son los siguientes: al norte limita con Belmonte de Miranda, Grado, Yernes y Tameza, y Proaza; al sur limita con León, Por su parte occidental limita con Somiedo y por último, por el este linda con Quirós y Proaza. Comprende una extensión total de 168,90 km2. La carretera comarcal AS-228, que recorre el territorio desde Proaza hasta el alto de la Ventana, es su principal y más importante vía de comunicación.

Desde el punto de vista geológico Teverga es un compendio de todos los periodos y terrenos, pudiendo encontrar calizas de montaña en su parte oriental y en el noroeste (Cueiro). Al sur, en el puerto Ventana encontramos los dos periodos carboníferos. Al oeste todo el terreno pertenece al siluriano, con predominio de las pizarras y algo de cuartizas. Por último en Garrafa, Trobaniello y Collada encontramos los distintos periodos, el siluriano, el devoniano y carbonífero superior.

De su topografía hay que indicar que Teverga es un concejo eminentemente montañoso y con fuertes pendientes, sobre las que se abren tres valles profundísimos (Valdesampedro, Valdesantibanes y Valdecárzana) en los cuales se asientan la mayor parte de la población. Rodeando estos valles, encontramos las elevaciones más importantes, destacando en su parte oriental la sierra de Sobia, al sur los montes de Carroceda, al oeste el cordal de La Mesa y al norte el monte de Peña Cruzada, Santa Cristina y el puerto de Maravio. Sus elevaciones más elevadas se encuentran en su parte meridional con altitudes que bordean los 2.000 metros como los picos de La Ferreirua, Piedras o Las Navariegas.

En cuanto a su red hidrográfica hablaremos de los tres ríos que dan nombre a los valles. El Valdesampedro, nace en Ventana, de donde desciende y recoge a su paso las aguas del reguero de la Magdalena, El Valdecárzana coge a su paso las aguas del arroyo de Vigidel y en el Valdesantibanes van a parar los regueros de Taja, Riomayor y Estopo. Estos tres accidentes fluviales van a unirse en la localidad de Entralgo constituyendo el río Teverga.

Su clima, como es de suponer viene determinado por las características orográficas del suelo, teniendo las zonas de los valles unas temperaturas más suaves y agradables, disfrutándose aquí de unos veranos secos y cálidos. A medida que el terreno se va elevando las temperaturas descienden notablemente, llegando a producirse nevadas copiosas en épocas invernales. Una característica climática de la zona es la situación que se da de inversión térmica, produciéndose un descenso de temperaturas y una abundancia de nieblas en las vegas más profundas por culpa de la acumulación de las masas de aire frío, y un aumento del termómetro en zonas más elevadas.

La vegetación también es variada, mostrándosenos manchas boscosas diversas según la altura en la que nos encontremos. Así, de este modo podemos encontrarnos con bosques de hayas en alturas comprendidas entre los 800 y los 1.500 metros. A menor altura vemos manchas conjuntas de castaños y robles, así como avellanos y fresnos. Y en las riberas de los ríos también observamos especies tales como alisos, salgueros y sauces. Su fauna se ha ido poco a poco deteriorando con la pérdida de algunas especies, pero hay que decir que Teverga siempre se caracterizó por tener abundancia de jabalís, liebres, corzos, urogallos, lobos y osos, animales estos que están protegiendos, pues son representativos de la historia del Principado. Actualmente una senda ha sido dedicada en su honor, y recorre los concejos del Valle del Trubia a través de la antigua caja del ferrocarril.

 

Capital

La capital del concejo de Teverga es La Plaza, situada en la parte nororiental tirando hacia el centro. Se encuentra prácticamente pegada a la localidad vecina de San Martín formando entre ambas el núcleo de población más importante, junto con la localidad de Entrago. En ella podemos encontrar el monumento más importante de la zona, La Colegiata de San Pedro, de gran valor artístico. Actualmente la llegada del turismo rural abre nuevas expectativas de mejora en todo el territorio.

 

Demografía de Teverga

Teverga, del mismo modo que los demás concejos que conforman el valle del Trubia, se ha caracterizado por una pérdida paulatina y progresiva de habitantes durante estas últimas décadas. Así, desde que a mediados de la centuria pasada se alcanzara la cota más alta con una cifra que se aproximaba a 6.000 habitantes, la disminución de efectivos se ha hecho notar cada vez en mayor medida. Las causas de este continuo despoblamiento podemos encontrarlas en la crisis que asoló todo el sector minero y que condujo a la población más joven a buscarse un futuro mucho más alentador en otras zonas de la región. Pese a todo y en contra de lo que está sucediendo en otros concejos montañosos asturianos, Teverga no muestra unas estructuras demográficas muy alteradas, presentándose una población no muy envejecida y teniendo un equilibrio en cuanto a los sexos. Todo esto tiene su explicación en las altas tasas de natalidad que se generaron durante los buenos tiempos de la extracción minera. Actualmente la población se concentra en el fondo de los valles, donde se dan unas mejores condiciones para la vida humana, siendo las localidades de La Plaza, San Martín y Entrago las que concentran el mayor números de efectivos. Todavía se pueden ver en las montañas del concejo antiguos asentamientos que se utilizaban en las épocas veraniegas y que servían para vivienda mientras los animales pastaban por las laderas. Estos asentamientos son las famosas “Brañas”.

En cuanto a su actividad económica, Teverga representa el continuo cambio dentro de los sectores, viendo como el sector secundario, gracias a sus industrias extractivas, mantuvo durante mucho tiempo el mando económico, para pasarlo más tarde al sector agropecuario, que es el que domina en la actualidad, pero observando como el sector terciario viene empujando con mucha firmeza para ocupar dicho puesto.

Así todo, hoy el que genera el mayor número de empleos es el sector primario, representando un 57,01%. La ganadería es la actividad que concentra la casi totalidad del empleo, trabajando las distintas explotaciones con el ganado bovino, con una clara orientación cárnica, y con un predominio casi absoluto de la raza Asturiana de los Valles, de gran calidad cárnica. El cultivo de las tierras, básicamente está dirigido hacia el autoconsumo.

El sector secundario genera un 6,43% de los empleos locales, generando todavía las industrias mineras la mayor parte de ellos, aunque no en tanta cantidad como en el pasado. Desde el siglo XIX ya tuvieron importancia estas industrias con la creación de la primera de ellas, pero es a partir de comienzos del siglo XX, con la puesta en funcionamiento de la Sociedad de Minas de Teverga, cuando realmente adquieren importancia en todo el concejo, llegando a trabajar en ellas a mediados del siglo más de 800 personas. Actualmente y por causas ya comentadas, este trabajo ya no representa la mayor riqueza del municipio.

Por último, el sector terciario de los servicios es el único que verdaderamente crece, ocupando hoy en día al 36,56% de la población activa. El turismo es el gran impulsor de este cambio, estando dotada toda Teverga de unas magníficas instalaciones para disfrutar de un turismo rural de calidad, pudiendo deleitarse con la naturaleza que preside toda la zona.

 

Historia de Teverga

Hay pruebas de que el suelo de Teverga estuvo habitado ya en época de los primeros metalúrgicos. De entonces son las estructuras tumulares encontradas en Cueiro, Santa Cristina, Sobia y el cordal de la Mesa (campo de túmulos de Piedraxueves). A esas primeras comunidades humanas se deben las interesantes creaciones artísticas de los abrigos de Fresnedo (Fresnéu). Se trata de un conjunto de pinturas rupestres localizadas en varios refugios naturales de la montaña caliza que domina esa localidad. La importancia de los mismos supera el ámbito de lo regional y se debe al conjunto de más de 50 figuras esquemáticas que los decoran: cabras, imágenes antropomorfas, representaciones zoomorfas, figuras geometrizantes, puntos, etc., fechables entre la Edad del Bronce y principios de la del Hierro. Debido al desgaste de la propia pintura, son muy difíciles de ver y más todavía de interpretar. En la Edad de Hierro se encuadran, a falta de la oportuna excavación arqueológica, los castros encontrados por José Manuel González en estas tierras: El Carrillón de los Moros, La Cogollina, La Cogolla, La Garba, El Pico la Peña y El Castillo de Trescuro, de datación incierta, aunque bien pudieron llegar a la etapa de la romanización, siendo tal vez alguno de ellos fruto de ese proceso. Teniendo en cuenta el emplazamiento de estos restos arqueológicos —Valdesampedro y Valdesantibáñez (Valdesantibanes)—, Ana Fernández Suárez afirma que «podría aventurarse la hipótesis de una colonización del territorio desde el sur, a través de la Calzada de La Mesa y sus desviaciones por los valles de Santianes y Cuña, y del camino de Ventana, por los cuales continuarían llegando hasta la Edad Media diversos contingentes de pobladores sureños».

Las más antiguas fuentes escritas sobre el solar de Teverga son del siglo X. A partir de entonces y hasta las postrimerías del XIII pasó por una relevante etapa de crecimiento demográfico y económico que llevó aparejado ya desde el siglo XI un proceso de acumulación de propiedades, dañino tanto para las grandes posesiones de los nobles laicos como para el modesto patrimonio de los campesinos y claramente beneficioso para dos instituciones eclesiásticas en particular, la Catedral de Oviedo y la Colegiata de San Pedro, que desde la segunda mitad del siglo XII se hicieron con un poderoso capital territorial. Dicho proceso culminó con la caída del territorio de Teverga en manos de los obispos ovetenses. Fue la lógica consecuencia de las donaciones hechas por los distintos soberanos a la Mitra de Oviedo, entre las que destacan la concesión a la misma por parte de los reyes Fernando II y doña Urraca, en 1171, de toda Teverga, es decir, de cuantas pertenencias tenían en dicho territorio; la entrega completa de la Colegiata de San Pedro, tras ceder su parte, a principios del XIII, Alfonso IX, monarca que dio también el pueblo de Taja; el otro gran centro eclesiástico de Teverga, Santa María de Villanueva, se incorpora por esas mismas fechas de una decimotercera centuria que termina anunciando la crisis que sumió al territorio entre el primer cuarto del siglo XIV y las primeras décadas del XV, motivada principalmente por los conflictos de intereses entre distintos poderes de la región, lo que, unido a las malas cosechas y a las calamidades de la peste, trajo consigo una regresión demográfica y una profundo fracaso político, origen «de una fuerte inestabilidad y enfrentamiento entre el campesinado y las instancias señoriales» (A. Fdez. Suárez). Por fin, el 23 de diciembre de 1378, el monarca Enrique II, a través de un albalá (carta o cédula real) ordena a su hijo bastardo, el conde don Alfonso, que no pida pecho ni tributo alguno al concejo de Teverga ya que es pertenencia de la Iglesia ovetense. De este modo, Teverga se convirtió en un señorío del obispo de Oviedo y de su Cabildo, cuya administración y gobierno confió el prelado en encomienda a los miembros de la poderosa familia de los Bernaldo de Quirós; además, uno de ellos, Gonzalo Bernaldo de Quirós, recibió de Enrique II en 1372 el señorío de Valdecarzana, que en 1378 camina ya con paso propio.

La segunda mitad del siglo XV trae consigo un periodo de recuperación económica que queda al descubierto con el aumento de las actividades agrarias y el gradual incremento de la población.

Al amparo de la bula de Gregorio XIII, en 1579, el rey Felipe II libera a Teverga de la dependencia episcopal y lo incorpora a la Corona. Pese a ello, el concejo, que entonces sólo abarcaba los valles de Santibáñez o Santianes y Valdesampedro, hubo de sufrir los intentos expansionistas de la todopoderosa familia de los Miranda, propietaria del valle de Carzana o Valdecarzana, señorío que fue elevado a marquesado en 1672 por Carlos II, haciendo posible que sus miembros ejercieran un riguroso control político y económico sobre Teverga hasta el XVIII, centuria en la que se asiste a la inexorable pérdida de influencia de dicha casa. La unificación del concejo se consigue en 1827 con la incorporación al mismo de los cotos independientes, entre ellos el Páramo de La Focella, que por privilegio de Bermudo III en el año 1033, gozó de completa independencia, formando un concejo, con ayuntamiento, cárcel y escudo, integrado por los núcleos de Páramo, Focella y Villa de Sub, y conocido como del Real Privilegio por estar exento de ciertos tributos. Pero unos años antes de que se produjera dicha unidad los teverganos hubieron de padecer la guerra de la Independencia, durante la cual se enfrentaron al invasor francés, manteniéndose fieles a las directrices dadas por la Junta Superior de Asturias, la cual, ante el acoso enemigo, sufrió un constante peregrinar que la llevó a las localidades de Villamayor en 1809 y a La Plaza en 1810.

Por entonces Teverga conservaba el tradicional e incontestable predominio de las actividades agrarias. Hubo que esperar a los albores del siglo XX para que de la mano de la Sociedad Minas de Teverga, constituida en 1900, se presentase un proyecto serio de explotación de los recursos hulleros y férricos del municipio.

Los sucesos bélicos de los años treinta tuvieron en Teverga importancia únicamente local. Durante la Revolución de Octubre del 34 se produjo la toma del cuartel de la guardia civil. Un atentado de la ultraderecha, previo al alzamiento del 18 de julio, la instalación de un frente en la zona del Alto Ventana entre agosto de 1936 y octubre de 1937, y la caída de Teverga en esa última fecha, como el resto del área central asturiana, son los episodios más destacados de la guerra civil.

A mediados del siglo XX ya está plenamente consolidada la actividad minera en Teverga, que se convierte en el principal complejo minero de la comarca de Trubia, con 50 explotaciones esparcidas por la gran mayoría de sus parroquias. La compañía Sociedad Minas de Teverga es sustituida en la dirección de aquéllas por Hullasa, empresa que nace en 1944 y cierra en 1992, ante la crisis generalizada de la minería asturiana. El retorno a las actividades agrícolas, en particular a la ganadería, y el turismo son las actuales salidas a dicha crisis.

 

Patrimonio en Teverga

Dentro de todas las obras arquitectónicas del concejo, la de mayor repercusión es la Antigua Colegiata de San Pedro de Teverga. Fue construida antes del año 1096, y su estilo pertenece a una etapa de transición entre el ramirense y el románico de Castilla. Posee un gran patio central, a cuyos lados podemos divisar la casa abacial, la iglesia parroquial, la sacristía y sobre ésta la sala capitular. La fachada presenta una torre campanario con un reloj. Su construcción está realizada en sillería, y en su interior se guardan embalsamados los cuerpos de Pedro Analso de Miranda, Abad de la Colegiata y de su padre el Primer Marques de Valdecarzana. También sobresale su escultura con un importante conjunto de Canecillos y una hermosa decoración de capiteles.

Otra importante construcción religiosa es la Iglesia de Santa María de Villanueva, fundada en el siglo XI. Está estructurada en tres naves, separadas por columnas y por pilares cruciformes con semicolumnas adosadas. La cabecera es poligonal y está cubierta con cuarto de esfera. También posee elementos decorativos importantes como las líneas de taqueteado de las bóvedas y los capiteles de las columnas. La pila bautismal, con grabados de temas animalísticos, también constituye un elemento importante dentro de la edificación.

En Riello encontramos una iglesia de moderna construcción, donde había una antigua abadía. Sólo queda el presbítero y un arco románico que da acceso a él. En su interior se veía un cuadro importante de Pantoja.

Dentro de su arquitectura civil y popular tenemos en primer lugar el castillo de Alesga, hoy en ruinas y que fue uno de los más importantes de toda Asturias. En Entrago vemos el Palacio de los Condes de Agüera, cuya fundación se remonta al siglo XV. Es de estilo barroco y presenta una planta cuadrangular. Perteneció a la familia Miranda y en su interior se conservaban colecciones de cerámicas, de esculturas y libros muy importantes.

En la localidad de Campiello observamos La Casa Solariega de la familia Valcárcel del siglo XVI y en el que se ve el escudo en la fachada. Tirando hacia Maravio encontramos la casona de Miranda-Flórez, del siglo XVII y que posee una capilla-panteón. Por último, en San Martín tenemos el palacio del Marqués de Valdecarzana, estando hoy en ruinas.

Por otro lado, no podemos dejar de mencionar en esta sección unos asentamientos peculiares que se dan en zonas de pasto de veranos y que son las famosa “Brañas”, que se encuentran incustradas formando un paraje singular y bonito.

 

Fiestas en Teverga

Entre sus fiestas están:

En el mes de junio, son las fiestas de Los Apostolados en Villanueva y las fiestas de San Pedro en La Plaza el día 29 de este mes. En el mes de julio, son las fiestas de Santiago en San Martín el día 25 del mes. En el mes de agosto, son las fiestas de La Magdalena en Entrago. Otras a destacar son: San Juan en el puerto de San Lorenzo, Santa Ana en Maravio y la Romería de nuestra Señora del Cébrano.

Como se puede observar, numerosos son los acontecimientos festivos que podemos disfrutar en todo el concejo, siendo la romería de Nuestra Señora del Cébrano, patrona de Teverga su fiesta más popular. En ella se venera la imagen de la Virgen en la iglesia de Carrea, procediéndose más tarde a la ofrenda del Ramu, acompañándose todo con romances y música antigua. También son importantes en Teverga las ferias ganaderas que se celebran, destacando las de Cueiro, El Rosario y La Feriona. Del mismo modo existe un festival gastronómico en Noviembre en el que se puede degustar platos tradicionales como pote de berzas, picadillo, callos, arroz con leche, borrachinos y pan de escanda.

 

Naturaleza en Teverga

Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 113.59 km2
  • Localización: Concejos de Proaza, Yernes y Tameza, Grado y Teverga
  • Accesos: Carreteras Comarcal AS-228, de Trubia al Puerto Ventana (Proaza) y Carretera Local AS-311, de Grado a Villabre
  • Vegetación representativa: Carrascales
  • Fauna representativa: Oso pardo, lobo, venado y aves rapaces
  • Otras figuras de protección: Incluido en el Lugar de Importancia Comunitaria Caldoveiro. Incluido parcialmente en la Zona de Especial Protección para las Aves de Ubiña-La Mesa. Incluye parcialmente el monumento natural Puertos de Marabio.

El Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro comprende la mayor parte del concejo de Proaza, la zona tevergana de los puertos de Marabio, la parte de Grado al sur de los pueblos de Tolinas y Villamarín y la totalidad de la parroquia de Tameza, en el concejo de Yernes y Tameza.

El ámbito así definido es un área de transición entre los territorios más poblados y la montaña mejor conservada, constituyendo el principal motivo para su inclusión en la red de espacios protegidos la expansión que hacia aquí ha tenido la población osera en los últimos decenios.

En el territorio del Paisaje Protegido pueden diferenciarse cuatro grandes unidades geográficas. La primera, en el centro, es la formada por el kárst de los puertos de Marabio, situado a caballo de los concejos de Teverga y Yernes y Tameza. En esta zona apenas existe poblamiento, sin embargo se trata de un área de intenso pastoreo utilizada por los vecinos de Teverga y Yernes y Tameza.

La segunda unidad, al oeste y localizada íntegramente en el concejo de Grado, está formada por las pequeñas cuencas del río Xordón y el arroyo de la Cavadura, tributarios del Nalón. Se trata de un área de frondosos bosques y escasamente poblada, destacando únicamente las pequeñas aldeas de Tolinas, Las Villas y Noceda, accesibles desde Grado por la carretera que sigue el valle del río Cubia. La presencia de formaciones geológicas con alternancias de pizarras, capas de carbón y areniscas permitió en tiempos la explotación del carbón en pequeños chamizos y minas de montaña abandonados en la actualidad. Además, aparecen intercalados entre los estratos de la cuarcita de Barrios algunos

horizontes de caolín que fueron explotados para la fabricación de materiales refractarios con destino a la siderurgia, como ladrillos de tipo chamota.

La tercera, al norte, es la formada por la cuenca alta del río Tameza, que desciende desde Marabio para confluir con el Cubia fuera ya del ámbito protegido. En éste ámbito se sitúa la pequeña localidad de Villabre, capital municipal de Yernes y Tameza.

Por último, la de mayor tamaño, al este, está formada por los valles del río Trubia y su afluente el Teverga, recorridos en toda su longitud por la carretera que lleva al Puerto Ventana. Se trata del área más poblada, debiendo destacarse las aldeas de Caranga de Abajo, Caranga de Arriba, Proacina, Sograndio y Bandujo, que resalta por su rica arquitectura popular.

 

Geología

Desde el punto de vista geológico este espacio se localiza en la Región de Pliegues y Mantos, caracterizada por la existencia de importantes fuerzas de compresión que han provocado la aparición de sistemas de pliegues de distinta entidad y notables desplazamientos del sustrato rocoso a través de cabalgamientos y mantos de corrimiento, dando lugar a un paisaje de gran complejidad geológica.

Los materiales que conforman el sustrato pertenecen a las unidades estructurales conocidas como Unidad de Tameza, en el área más occidental y de la Sobia, en la oriental. La edad de las rocas abarca desde el Cámbrico al Carbonífero y su litología es muy variada, apareciendo desde formaciones calcáreas (calizas y dolomías de la Formación Láncara) a formaciones silíceas (cuarcitas de Barrios o areniscas ferruginosas de la Formación Furada).

En las zonas donde predominan las calizas de Montaña, es posible ver un típico paisaje cárstico de profundas simas, valles ciegos, sumideros, lapiaces, dolinas y cañones, mientras que en las cuarcíticas de Barrios del sector oriental el río Teverga ha excavado un lago desfiladero.

 

La vida vegetal

Las formaciones vegetales con mayor entidad superficial son prados y pastizales, seguidos de brezales de brezo rojo y brezales-tojales. Los brezales de brezo rojo (Erica aragonensis) ocupan suelos extremadamente someros y degradados, casi siempre sobre sustratos cuarcíticos. Se extienden principalmente sobre las crestas de la Sierra de la Granda, divisoria de Grado y Yernes y Tameza, y sobre los farallones rocosos a lo largo de la margen occidental del río Trubia. Al contrario, los brezales-tojales, en los que dominan el brezo (Erica vagans) y el tojo (Ulex gallii), ocupan suelos profundos en los que no ha habido procesos erosivos de importancia, ocupando grandes áreas en los puertos de Marabio merced al abandono de prados y pastizales. Otras formaciones de matorral muy abundante son los aulagares de Genista occidentalis, mata de porte almohadillado y escasa cobertura, que ocupa amplias áreas calizas al nordeste del pico Caldoveiro.

En cuanto a la vegetación arbustiva y arbórea, destacan por su entidad los hayedos, situados siempre en orientaciones de umbría al amparo de una humedad atmosférica alta. Ocupan importantes superficies en el valle de la Cavadura en Grado, en las laderas al norte de los picos Caldoveiro y la Mostayal, y en las cabeceras del río Villabre y del arroyo de Bandujo. No obstante, las formaciones arbóreas de mayor interés, por su singularidad, son los espléndidos carrascales que se extienden por las laderas occidentales de la Sierra de la Verde, al este del río Trubia en el concejo de Proaza.

Se trata de formaciones vegetales relictas, de corte mediterráneo, que han permanecido en estos biotopos al amparo de la sequedad edáfica que imponen sustratos calcáreos muy permeables y orientaciones de solana. Además, no pueden dejar de mencionarse por su interés para la fauna los madroñales, que aparecen colgados sobre los desfiladeros del río Teverga, y las pequeñas acebedas que perviven entre las praderías de los puertos de Marabio.

 

La vida animal

La fauna existente aparece condicionada por la intensa transformación humana a la que ha sido sometido el territorio. La escasa superficie de bosques determina una menor abundancia de especies forestales, en beneficio de aquellas otras que tienden a utilizar espacios más abiertos. Sin embargo, la cercanía de áreas en un mejor estado de conservación, como los concejos de Somiedo, Teverga y Quirós, y el paulatino abandono del campo y la actividad ganadera de montaña, han propiciado una notable recolonización faunística cuyo exponente principal es el oso pardo cantábrico (Ursus arctos). La zona parece haberse consolidado junto con Somiedo y Degaña, como uno de los tres principales núcleos reproductores de la población osera occidental, constatándose la presencia de osas con crías del año en prácticamente todo el periodo que va de 1983 al 1990.

Del resto de especies vertebradas, aparecen en este ámbito algunas de las recogidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Existe constancia de la presencia de nutria (Lutra lutra) en los cauces del Teverga y del Trubia, aguas arriba de Proaza, y es presumible que habite también en las zonas mejor conservadas de los cauces del Villabre y el Xordón. En cuanto a las rapaces, parece haberse producido una ligero incremento de las poblaciones de alimoche (Neophron percnopterus) y águila real (Aquila chryasaetos). El primero nidifica en los concejos de Yernes y Tameza, Proaza, Quirós, Teverga y Somiedo y la segunda sobrevuela la zona desde algunos puntos estables de nidificación en los cantiles rocosos de Somiedo y Teverga.

Además de las anteriores especies, en el ámbito de Caldoveiro aparecen con frecuencia el lobo (Canis lupus) y gran número de rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el ratonero común (Buteo buteo) y el cernícalo (Falco tinnunculus).

En cuanto a la fauna cinegética, el jabalí (Sus scrofa) es abundante en la zona; el corzo (Capreolus capreolus) mantiene una pequeña población y el venado (Cervus elaphus) se encuentra en expansión.

Por último, asociado a las formaciones cársticas y en concreto a las cuevas es importante la presencia de diferentes especies de murciélago: el murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros), el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), el murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale) y el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), este último recogido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas como especie de interés especial.

 

Gastronomía típica del Concejo de Teverga

En su cocina artesana es plato destacado el contundente pote de berzas, un exquisito cocido de «fabes» (habas), patatas, berzas y el imprescindible compango del «samartín» (matanza del cerdo): chorizo, morcilla, tocino y lacón. El visitante tiene, también, una cita casi obligada con los asados de cordero y cabrito; los callos; los guisos de jabalí, corzo y venado, en temporada de caza; las truchas; las setas, y, a los postres, con el queso de Masera, el delicioso arroz con leche, los flanes, las tartas de manzana, nuez o avellana y los borrachines.