Soto del Barco

Soto del Barco es un pequeño concejo costero asturiano situado en la margen derecha de la desembocadura del río Nalón, y que forma parte de la mancomunidad de las Cinco Villas. Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con los concejos de Candamo y Pravia, al este con Castrillón y al oeste con el río Nalón que hace de límite con Pravia y Muros del Nalón. Comprende una extensión total de 40,23 km2 y la mayor parte de la población se concentra en las localidades de La Arena y la capital, Soto del Barco. Debe su nombre a una antigua embarcación utilizada para comunicar en tiempos pasados las dos orillas antes de que se construyese puente alguno que comunicara las dos orillas de la ría.

Tiene una buena red comunicativa, atravesando el concejo la nacional N-632, que va de este a oeste, así como la regional AS-16, en dirección a Cornellana donde se une a la N-634. También dispone de una buena red ferroviaria, y es uno de los municipios que más cerca se halla del aeropuerto de Asturias, situado en Ranón.

Geológicamente hablando, el terreno de Soto del Barco pertenece en su mayor parte al devoniano, con abundancia de calizas mezcladas con distintos materiales como las arcillas, dándose esta situación sobre todo en su parte más occidental. En las zonas próximas a la desembocadura, el río padece las fuertes mareas de la mar, presentando éste un curso mucho más lento que en otras partes de su recorrido.

Desde el punto de vista orográfico, Soto se caracteriza por la suavidad de su relieve, no mostrando grandes elevaciones ni pendientes de mención. Pertenece la casi totalidad del territorio a una superficie plana y lisa conocida como rasa que se da sobre una altura aproximada de cien metros y perdiendo tal condición en su parte meridional, donde podemos encontrar elevaciones algo más pronunciadas como las de la Sierra de Mafalla, en el linde con Candamo, y la de Fontebona en su límite con Pravia. Es en ésta donde se halla la máxima altura del concejo con los 467 metros del alto de la Corona. Su franja costera está ocupada por el arenal de los quebrantos y por un abrupto acantilado rocoso. La orilla derecha del Nalón es mucho más suave y menos empinada que su parte occidental, situándose en ella los dos núcleos de población más importantes del municipio, Soto del Barco y San Juan de la Arena.

El principal accidente fluvial, como ya se puede suponer, es el río Nalón, que forma desembocadura en la parte occidental del concejo. En estos últimos tramos de su salida al mar desarrolla unos meandros en forma de zig-zag entre aluviones que colmatan la superficie lisa del antiguo estuario formando algunos islotes como el de Arcubín. Al Nalón fluyen aguas de diversos arroyos y riachuelos procedentes de las sierras de Mafalla y Fontebona. Otro río que discurre por el concejo y desemboca directamente al mar es el de la Ferrería.

Su clima es, al igual que toda la franja litoral cantábrica, suave, templado y húmedo, presentando una temperatura media de 9ºC en invierno y 17ºC en su época estival. Una de las mayores singularidades que presenta el tiempo en el concejo, es la presencia de Brumas marinas, favorecidas por el anfiteatro de tierras altas.

De su vegetación hay que indicar que el concejo presenta una abundancia de plantas determinada por causas muy diversas como las corrientes marítimas, la humedad en el ambiente, muy favorable para la presencia de plantas inferiores, así como la corriente del río que transporta semillas de vegetales de las montañas.

Su vida animal no presenta muchas particularidades, siendo lo más destacable la fauna del río y de mar donde podemos encontrar diversas especies como truchas, anguilas, lampreas y quizás lo que más caracterizó al concejo, aunque cada vez en menor cantidad, y que es la presencia de angula.

 

Capital

La capital del concejo recibe el mismo nombre que él, es decir, Soto del Barco. Está situada en una llanura de la margen derecha del río Nalón, mucho más suave y menos escabrosa que la izquierda. Ha sido la única parroquia de todo el municipio que ha ganado población con relación a las otras y en ella se pueden observar numerosas muestras del poder indiano. Hoy en día se encuentra localizada en el centro de un importante nudo de comunicaciones que enlaza la N-632 (Ribadesella-Canero) con al zona interior a través de la regional AS-16 (Soto del Barco-Cornellana).

 

Demografía de Soto del Barco

La población actual del concejo, nos muestra una cifra ligeramente mayor que a comienzos del siglo pasado, pero en el que podemos distinguir dos etapas claramente diferenciadas. Una de ellas que tiene lugar entre comienzos de la centuria pasada y la década de los 60, con un breve paréntesis producido por la guerra civil, y que se caracteriza por un aumento escalonado y sostenido de la población como consecuencia del buen momento de la industria conservera y pesquera. Y otra etapa que corresponde al tramo comprendido entre dicha fecha y el momento actual, en el que se produce una disminución en el número de habitantes como consecuencia de la crisis de los sectores anteriormente comentados y sobre todo a la huida de mano de obra a la incipiente y cercana industria avilesina. Así todo y después de comentado estas circunstancias, hay que decir que no todas las parroquias sufrieron el mismo efecto negativo, pues la de Soto del Barco en contra de las otras tres (Riberas, Corrada y Ranón), gana efectivos. Idéntica situación se produce en los núcleos más poblados, ganado habitantes la capital Soto y perdiendo un cuarto de su población La Arena, núcleo principal de población. Otro de los fenómenos demográficos del concejo de Soto ha sido la emigración, presentando el municipio una de las mayores proporciones de población hacia las Américas de toda la zona central de la región. Estos movimientos tuvieron su repercusión en el concejo, gracias a las mejoras agropecuarias y de servicio que se dieron con el reingreso de capitales producidos por las personas inmigrantes.

Respecto a la actividad económica del municipio, hay que comentar que el sector terciario ha ido poco a poco convirtiéndose en el que mayor número de empleos genera, quitándole protagonismo a la actividad agropecuaria, motor de la economía local durante un largo periodo de tiempo. De este modo comentaremos que el sector primario representa a un total del 19,98% de la población activa. El ganado bovino es el que tiene mayor representación en las explotaciones agroganaderas, presentando éstas una orientación principalmente destinada a la producción láctea. De su actividad pesquera diremos que se da en el puerto de La Arena donde sigue teniendo importancia, aunque cada vez en mucha menor cantidad, la captura de la angula.

El sector secundario industrial representa al 38,53% de los empleos locales, siendo las industrias transformadoras de metales las que mayor número de empleos generaban, localizándose las empresas en la zona del Alto del Praviano. La construcción, a su vez, tiene cada día más representación.

Del sector terciario, como ya dijimos líneas atrás, hay que resaltar que es el de mayor representación del municipio, generando una cifra total del 41,49% de los empleos. La mayor parte de éstos se dan en ramas como la hostelería y el comercio, que han tenido un gran apogeo durante los últimos tiempos. San Juan de la Arena es el principal centro de servicios del concejo, teniendo importancia también la capital.

 

Historia de Soto del Barco

La creación del concejo data de 1873; anteriormente formó parte del de Pravia, a cuya historia está unido. Por esta razón, uno de los cuatro cuarteles que forman el escudo del municipio, el superior izquierdo, es el escudo de Pravia; el superior derecho hace referencia al castillo de San Martín, el inferior izquierdo es el blasón de la Casa de Paya, cuyos señores eran los amos de todo el territorio que hoy ocupa Soto del Barco; y por último, el inferior derecho, que representa un barco, del que tomó su nombre el concejo.

Una de las hipótesis que se baraja es que el nombre de Soto del Barco provenga del término latino saltus —pastizales, pastizales con bosque—; la palabra «barco» haría referencia a la barca que había al pie del castillo de San Martín de la Arena, único paso del río Nalón por este lugar cuando no había puentes.

La importancia del concejo dentro de Asturias se remonta a los periodos prehistóricos. Aunque no hay restos que confirmen la presencia humana en la zona durante los periodos Neolítico o Calcolítico, sí existen evidencias de restos megalíticos, en zonas limítrofes que advierten de la continuidad del poblamiento en toda la comarca del bajo Nalón.

Durante el periodo prehistórico se evidencia el protagonismo del castro situado en el lugar de El Castillo, en el que se descubren restos que abarcan desde la Edad de Hierro a la Edad Moderna. Este enclave es un referente continuo a toda la historia del concejo, puesto que es donde se erigirá el castillo de San Martín, centro de toda la actividad política y militar del concejo durante la Edad Media y también en siglos posteriores.

Durante la romanización, la zona del Bajo Nalón, territorio de los paésicos, participa activamente de la creación de infraestructuras del Imperio. Por el concejo discurría, de oeste a este, la ruta costera que ponía en comunicación el Golfo de Vizcaya con Galicia.

Posteriormente, este itinerario sería utilizado como ruta costera del Camino de Santiago, a partir de la época medieval. Este camino, recuperado hoy en día como la llamada Senda del Norte, constituye uno de los atractivos turísticos del concejo, al permitir al viajero la realización de la ruta completa o de agradables paseos por zonas determinadas, desde donde contemplar los paisajes montañeses o costeros que proporciona.

De la romanización de la zona nos hablan también los restos encontrados en el lugar de Ponte, donde se ubicó seguramente una villa de carácter agropecuario, así como los encontrados en El Castillo, consistentes en algunas monedas, o materiales de construcción romanos.

El periodo medieval se documenta principalmente por los datos aportados por el castillo de San Martín, que fue centro de la comarca del Bajo Nalón hasta que se fundó la puebla de Pravia. Está situado en un enclave estratégico, en la desembocadura del río Nalón. Su construcción se atribuye a Fernando III y fue construido con el fin de proteger la costa y la ría de las incursiones normandas. Durante toda la Edad Media se utilizó como plata fuerte de diversas disputas nobiliarias, pasando a manos de unos y otros nobles. A finales del siglo XV El Castillo debe ser reparado, y en el siglo XVII, dentro de la política de la Casa de Austria de conservar los oficios a cambio de dinero, Felipe III nombra alcaide vitalicio a Diego de Miranda, padre del primer Marqués de Valdecarzana. A partir de este momento, El Castillo permanece en poder de la Casa de Miranda.

Durante el siglo XIX, la historia del concejo está ligada fuertemente a la emigración de trabajadores, principalmente a Cuba y al despertar económico del puerto de La Arena, cuya vocación pesquera y marinera se alternaba con el comercio del cabotaje de cacharrería y productos hortícolas. San Juan de la Arena fue también centro de una importante industria conservera, que desapareció en los años setenta.

 

Patrimonio en Soto del Barco

La construcción arquitectónica de mayor importancia dentro de Soto del Barco, corresponde al Castillo de San Martín, edificado o reconstruido sobre una fortaleza de la época Romana. El castillo consta de una torre de planta cuadrada y tres pisos, con ceñidas saeteras, sin cubrición y rematada en 16 almenas, unidas las angulares. Todo ello aparece rodeado de una cerca que llega hasta la orilla del río, y que en otras épocas incluía diversas construcciones como la iglesia de San Martín. Actualmente, el castillo presenta a su alrededor edificaciones del siglo XIX que incluye una vivienda con galería en voladizo en toda la parte superior, de madera y acristalada, balaustrada, fuente y área ajardinada.

Dentro de su arquitectura religiosa, sus edificaciones son casi todas de reciente construcciones, siglos XIX y XX, destacando la de Santa María de Las Riberas, de una sola nave y torre a sus pies. Otra de las iglesias es la parroquial de San Juan de La Arena, realizada en estilo neogótico.

De su arquitectura palaciega destacamos el palacio del marquesado de Ferrera en Ponte, con elementos propios de la arquitectura popular. En la parte baja, una puerta de arco de medio punto con escudo de la familia Ponte, del s. XVI. En su parte posterior, el piso alto tiene un corredor de madera. Al lado de la casa está la capilla, de nave única, y que guarda en su interior los cuerpos del matrimonio de los marqueses de Ferrera.

En el barrio de La Magdalena, en la capital, encontramos el palacio de la Magdalena, edificado en el siglo XVIII por los Llano Ponte, una familia de gran renombre en el concejo. Otro de los palacios de mención se halla en Riberas y corresponde al Palacio de Bouza.

Por último, hablaremos también de la construcción indiana en el territorio, que dejó grandes y variadas muestras en el concejo, destacando la casa de Los Cedros, que combina elementos historicistas con otros eclecticistas, y las escuelas de Riberas, construidas en 1920 por el arquitecto Enrique R. Bustelo.

 

Fiestas en Soto del Barco

Entre sus fiestas destacaremos:

En febrero, las de San Blas en Riberas. En el mes de mayo, son el día 16 las fiestas de San Isidro en Soto. En el mes de junio, el día 24 las fiestas de San Juan en La Arena y el día 29 las fiestas de San Pedro en Soto. En el mes de agosto, son las fiestas de San Roque en Ranón el día 16, San Lorenzo en La Corrada el día 10, las fiestas de Nuestra Señora de la Asunción en Riberas el día 15, las fiestas de San Martín en el Castillo y las fiestas de San Telmo en San Juan de La Arena.

Multitud de festejos se pueden disfrutar por todos los pueblos del concejo, donde la diversión está asegurada. Destacan de los celebrados en La Arena, la típica procesión marinera. Además hay que decir que a finales de Febrero o comienzos de Marzo, el concejo celebra un festival gastronómico de la angula, uno de los mayores manjares que nos deja el agua.

 

Gastronomía típica del Concejo de Soto del Barco

La gastronomía del municipio está tremendamente influida por su posición costera. Domina una apetitosa y apetecible cocina marinera, de caldeiradas, calderetas, «fabes con almejes», «fabes» con langosta, centollos, nécoras…, paellas de mariscos, pescado frito, al horno o a la plancha… Manjar de dioses son sus angulas, crías de anguila que se pescan en San Juan de la Arena con técnicas artesanales; pueden degustarse entre los meses de noviembre y abril. El arroz con leche y los «frixuelos» (frisuelos) son postres tradicionales.