Sobrescobio

El concejo asturiano de Sobrescobio/Sobrescobiu, está situado en la zona montañosa suroriental de la región, y se encuentra encuadrado dentro de la mancomunidad del Valle del Nalón. Limita al norte con los concejos de Piloña y Caso, al sur con Aller, al este con el de Caso y al oeste con Laviana. Tiene una extensión de 69,44 km2. El nombre deriva de “super-escopulum, sobre el escobio”, nombre éste que se da a los desfiladeros y que aquí se refiere al paso de entrada al concejo. Las comunicaciones se articulan en torno a la carretera regional AS-17, que sigue el curso del río Nalón. Cuenta, a su vez con otras carreteras locales, completando de este modo una más que aceptable red viaria.

Desde el punto de vista geológico Sobrescobio se encuentra en la llamada Región de Mantos que está formada por escamas, que son unas unidades morfológicas donde se concentran las áreas de mayor altitud y están compuestas por materiales tales como calizas y cuarcitas. En el límite de estas escamas se encuentran pequeñas manchas carboníferas que constituye una cubeta de pizarra limitada por calizas en la parte central del concejo.

Respecto a su orografía hay que destacar que el concejo presenta unas elevaciones de bastante altitud y pronunciadas pendientes. Así la mayor parte de la superficie tiene una altura comprendida entre los 400 y 1.200 metros con pendientes de más del 50%. Sus accidentes montañosos más destacados son, por la zona oriental, la Sierra de Mermeya, que va desde el Pico Retriñón, altura máxima del municipio con 1.862 metros, hasta la presa de Tanes. En ella se encuentran picos como el Moroma con 1.660 m., La Frayá de 1.403 m., Riegos con 1.384 m., y La Mezquita de 1.312 metros. En la zona occidental, encontramos la Sierra del Crespón donde se incrustan picos como el Corbellosu de 1.282 metros, Argañosa de 1.144 m., o Les Plumes con 1.222 metros. En la parte septentrional destacan altitudes como La Xamoca con 1.283 metros, o La Garba de 1.132 metros. Ya en el Límite con Aller por el sur divisamos numerosos picos como el Praera, La Forcá o el Cuitu Santibáñez, todos ellos con alturas aproximadas a los 1.600 metros.

La red hidrográfica del concejo viene representada principalmente por el río Nalón, que atraviesa el concejo entre las montañas del norte y del interior con una orientación este-oeste, formando algunas vegas importantes como la de Rioseco. El río se encaja en desfiladeros al atravesar la zona caliza y aprovechando las estrechuras de estos lugares se construyen las presas de Rioseco y de Tanes, sirviendo de reserva de agua tanto en el concejo como en su vecino concejo de Caso. El afluente más destacado del Nalón en Sobrescobio es el río del Alba que recorre el concejo de sur a norte, recogiendo a su paso cantidad de aguas procedentes de pequeños arroyos.

Su clima se puede considerar como templado y húmedo, sin temperaturas extremas y con bastante pluviosidad. La temperatura media veraniega es de 18,1º C, y la media invernal es de 4,2º C. Son frecuentes las apariciones de las nieblas y las corrientes de viento del Noroeste.

De su vegetación hay que decir que buena parte de la superficie del municipio se encuentra encuadrada dentro del Parque natural de Redes, en el que se conserva todavía grandes manchas de hayas y robles. También se pueden observar bosques mixtos de castaños y fresnos. Respecto a su fauna hay que decir que en tiempos pasados era común divisar por las montañas especies como venados, rebecos, jabalís, corzos y urogallos, aunque cada vez tenemos menos ejemplares.

 

Capital

Rioseco es la capital del concejo de Sobrescobio desde que en 1929 se trasladase el ayuntamiento de la pequeña localidad de La Polina y está encuadrada dentro de una vega que el río Nalón forma en su parte alta. Constituye a su vez, uno de los núcleos de población más importante del municipio, dentro de una comarca no muy habitada. Últimamente y gracias a la evolución del turismo rural parece que se empieza a notar un aumento de la actividad tanto aquí en la capital como en el resto del concejo.

 

Demografía de Sobrescobio

Sobrescobio se caracterizó, durante el último siglo XX, por la pérdida paulatina de población con periodos donde esta caída se ralentiza un poco pero sin llegar nunca a detenerse. La proximidad de los centros mineros en la región no sirve aquí para parar esta caída, más bien lo contrario, aunque en estos últimos años se está observando que parte de la población del municipio trabaja fuera pero conserva el lugar de residencia en el concejo. Estas circunstancias alteran, en gran medida, la estructura demográfica en la zona presentándose una pirámide poblacional en la que predominan las personas mayores de 50 años, estando bastante equilibrada la relación entre sexos.

Tres son las parroquias incluidas en el concejo, que son las de Laines, Oviñana y Soto, concentrándose la mayoría de la población en las vegas de los valles del río Alba y el Nalón, siendo Sobrescobio, Soto de Agues y Villamorey los núcleos más poblados.

Respecto a la actividad económica del concejo hay que decir que ésta se articula, principalmente, entorno al sector primario que genera más del 59,90% de los empleos locales. La ganadería centra la mayoría de las vidas del concejo, siendo la cabaña vacuna la más numerosa en la zona, habiendo una clara especialización en torno a la producción cárnica, aprovechando los inmejorables pastos que se dan en todo el concejo.

El sector industrial tiene una representación en el municipio del 13,02% de la población activa, siendo la rama de producción de energía eléctrica, la que más empleo da al concejo. Estas industrias aprovechan uno de los elementos más significativos del concejo y que se trata del agua, elemento fundamental en la vida humana. Otras ramas con representación son la maderera y la alimentaría.

En cuanto a su sector terciario, hay que decir que éste en el concejo ocupa a un total de 27,08%, representando un aumento cada vez más acusado. La hostelería y el comercio son las ramas con mayor implantación en Sobrescobio, siendo cada vez más frecuente la presencia de turistas que visitan el territorio municipal, y aprovechan para visitar entre otros paisajes, el parque natural.

 

Historia de Sobrescobio

La presencia humana en el concejo o municipio asturiano de Sobrescobio debió de ser algo más tardía y escasa que en el resto del valle del Nalón pues aún no han aparecido restos que pudieran ser datados en época paleolítica. Los primeros testimonios arqueológicos son posteriores, corresponden al Neolítico y están representados por cuatro túmulos: Pumarín, Unqueru, Campu La Braña y Monte Caón. Se trata de estructuras tumulares aisladas, de tamaño mediano. En Unqueru destaca asimismo, la presencia de un posible dolmen, situado a media ladera y difícil de catalogar.

De épocas posteriores se tienen referencias de pobladores que aprovechando la riqueza forestal y piscícola se establecieron en este territorio dejando restos, entre los que cabe destacar los castros prerromanos de la Corona de Castro, localizado en Agues (Soto de Agues), y los restos de la Corona, situado en Campiellos. Los restos de la Corona de Castro se ubican sobre un amplio cerro conocido como El Cueto, defendido por un único foso. Los restos de La Corona, situados en Campiellos, se localizan en un promontorio aislado; su sistema defensivo consiste en dos aterrazamientos concéntricos con sendos taludes.

De la época romana se conservan numerosos restos, como son los vestigios de una vía empedrada que, siguiendo el curso del río Nalón, atraviesa el concejo de Este a Oeste, desde las inmediaciones de Rioseco, salvando las hoces verticales del río Nalón, hasta llegar a Anzó, en el Lugar de Los Infiernos. Este tramo de calzada recibe el nombre de Camín d’Acéu y conectaba con el Camín Real, llamado del Sellón, calzada que con origen en Villaviciosa servía como vía de comunicación entre Asturias y la Meseta.

Otras pruebas de la romanización son el castillo de los Aceales o Torrexón de Villamorey, construido por las legiones de Augusto por orden de su lugarteniente Casirio, que hay que poner en relación con los castillos y baluartes que de esa época se encuentran en la comarca; así como el propio nombre del concejo, Sobrescobio, al ser un término de raíces romanas que proviene de super scopulum, «sobre el escobio», nombre que se da a los desfiladeros y que hace referencia al angosto paso que sirve de entrada al concejo y; la utilización en la toponimia local de la terminación «ana», que se da, por ejemplo, en Oviñana, donde se localiza la iglesia de Santa María la Real, fundada a principios del siglo XV y reconstruida bajo la dirección del maestro don Fernando de Posada. En 1718 empezó a usar el título de «Real». Eladio G. Jove nos transmite diversas etapas en la construcción de elementos importantes de la iglesia: entre 1729 y 1732, «siendo cura el Licenciado Don Alonso de Llanos Cifuentes, Caballero de Santiago, se hizo el artístico retablo de la capilla mayor por el maestro escultor Don Francisco de Rivera»; 1868 fue también una fecha importante, pues «se construyó la capilla de los Mártires en la fachada sur y la espadaña, siendo párroco Don José García Ciaño, costeada por Don Juan Suárez Buyeres, de Villamorey», según consta en inscripción. En 1934, durante la Revolución de Octubre, se quemó y fue desmantelada; actualmente tan sólo se conservan sus ruinas. En Oviñana también estuvo ubicado el ayuntamiento hasta su traslado en 1929 a Rioseco, actual capital del concejo de Sobrescobio. La vieja casa consistorial del concejo fue reedificada en 1864. Estaba situada en el lado sur de la iglesia. La piedra inscripcional contenía la siguiente leyenda, transmitida por Eladio G. Jove: «Casa Consistorial reedificada siendo alcalde don Wenceslao Canella, año de 1864». Don Joaquín Manzanares, quien fue cronista oficial de Asturias, situaba en Oviñana una torre militar, de la que no existen vestigios arqueológicos.

La llegada de los pueblos germánicos a los territorios que ocupaba el Imperio romano supuso una acomodación del uso colectivo del monte al antiguo estado de la población hispano-romana. A la vez se incrementa la clasificación de los delitos que hoy consideramos típicamente forestales, como los incendios, talas, roturaciones, robos de leñas y maderas, etc.

Fueron los visigodos bajo el mando de Sisebuto los que, a través de la calzada romana que atravesaba Sobrescobio, se internaron en estas tierras.

De la ocupación de árabes o sarracenos, tras la caída de los visigodos, y su asentamiento en los territorios conocidos como «Villa de Moros» ha llegado a nuestros días el topónimo Villamorey, localidad de Sobrescobio, situada a orillas del río Alba.

No será hasta la época altomedieval cuando se tenga constancia fehaciente de la existencia de Sobrescobio con denominación propia e inicios de población estable, aunque los documentos atestiguan que estaría integrado en el más amplio territorio de Laviana, sobre la base de la información suministrada por los siguientes documentos: el falso pelagiano, datado en el año 857, que sitúa a Sancte Marie de Ovellaio (Oviñana) in territotio Flavianensi o la donación que en 1171 los reyes Fernando II y Urraca dan a Ordonio Pelagii: una heredad llamada «Seuncia, inter Lavianam et Casu» para fundar un «hospicium transeuntibus» por sus almas. Lo cual nos da prueba del tránsito de comerciantes y peregrinos que cruzan por el puerto de Tarna y atraviesan el concejo en dirección al centro de la región.

La organización social en los siglos X-XII vendrá condicionada por el papel predominante de los señoríos monásticos, si bien el paisaje rural no se verá profundamente alterado, manteniéndose el valle como unidad natural.

En este periodo son frecuentes las ventas y donaciones, principalmente a iglesias y monasterios. Así, el 11 de febrero de 1185, el rey Fernando II, en unión de su hijo Alfonso, hace donación a la Orden Militar de Santiago, siendo maestre de dicha orden don Fernando Díaz, de la heredad y castillo de Sobrescobio, para que sea inmune y libre de la voz regia, con todas sus pertenencias, derechos y términos, haciendo ésta donación a perpetuidad. El texto en el que se recoge esta donación supone la primera mención a Sobrescobio como un territorio delimitado: «illum mean hereditatem et castellum quod Superscouum est nominatum, quod ex hac die illud cautatum et ab omni uoce regis ac potestatem liberam et excusatam habeatis, cum ómnibus directis suis ac pertinentiis…».

Posteriormente, el usufructo del concejo será cedido vitaliciamente por la citada orden a diversos señores, que cobraban el tributo y administraban justicia. Así, en el año 1329 el maestre de la Orden de Santiago, don Santiago Martín, otorga la encomienda a don Nuño Froilán y a su mujer doña Mayor, pasando el señorío a usufructo de ellos.

Ese usufructo fue transferido al Adelantado Mayor de las tierras de León y Asturias D. Rodrigo Álvarez de las Asturias.

A su muerte, deja como heredero suyo al infante Don Enrique, hijo natural del rey Alfonso XI, al cual la Orden le encomienda estas tierras con su castillo. Se conserva en el Archivo Histórico Nacional un Privilegio Real, fechado el 6 de abril de 1336, en el que se recoge la fianza y seguridad prestada por Alfonso XI a la Orden de Santiago de que su hijo el infante D. Enrique devolverá a la Orden, en el día de su muerte, los castillos de Gozón y Sobrescobio, que ésta le había dado por mandato del rey.

Pese a la subordinación señorial de las poblaciones locales, se mantiene cierto grado de independencia, actuando el concejo como elemento útil de decisión en temas como el aprovechamiento comunal de ríos, pastos, montes y bosques.

A partir del siglo XII se produce una progresiva reorganización de la sociedad asturiana. A mediados de ese siglo, se inician programas de repoblación urbana de las tierras del norte peninsular por parte de los reyes de Castilla y León.

Esta repoblación se verá fortalecida en la región en el siglo XIII bajo el reinado de Alfonso X, que inicia una política de fundación de pueblas, «Polas», que continuará su sucesor Sancho IV. Alfonso XI otorga carta de población, «Carta Puebla», al concejo de Sobrescobio, a petición de sus hijos Enrique y Fadrique. En ella manda a los de este concejo que hagan puebla en el lugar de Oviñana, a fuero de Benavente, concediéndoles diversas exenciones y fijando en la cantidad de 1.200 maravedíes el tributo que debían de satisfacer anualmente a los señores del coto. De esta carta de población, hoy perdida, poseemos referencias bibliográficas y documentales lo suficientemente expresivas como para formarnos una idea bastante aproximada de su contenido

Durante el siglo XV, la Orden de Santiago mantiene pertenencias en varias comarcas asturianas, entre ellas Sobrescobio, donde también hay presencia de diversas instituciones eclesiásticas en aldeas como Soto y Ladines. Las pertenencias de la Orden se gestionan administrativamente desde el Hospital de Las Tiendas, en Villamartín (Palencia), aunque el desgobierno es patente en hechos tales como la irregularidad de las inspecciones o que en 1568 sus exigencias señoriales sean todavía iguales que dos siglos antes. En 1484, los Reyes Católicos ordenan que le sea guardado al concejo del lugar de Sobrescobio el privilegio que le concedió Alfonso XI al tiempo de poblar dicho lugar y que ellos habían confirmado.

En el año 1565 la Orden de Santiago acuerda enajenar su jurisdicción sobre el territorio de Sobrescobio. La enajenación se hace en forma de pública subasta en Oviedo («a la puja la llana»). Preside el acto Juan Gutiérrez, clérigo y apoderado del Hospital de Las Tiendas, que pertenecía a la Orden y el tiempo de postura era el marcado por la duración de una candela de sebo. Describe así la compra de su libertad Eladio G. Jove:

«El coto se vendía con sus jurisdicciones y vasallos, la libertad de un pueblo puesta a la puja. El bachiller M. R. P. Diego Pérez, administrador del Hospital de Las Tiendas, recibe mandamiento de la Orden en 1565 para enajenar el coto de Sobrescobio por ante escribano y pregonero.

El pueblo bate sus campanas, especula con ingenio, reúne sus ahorros y nombra su comisión: Pedro Díaz del Prado, de Rioseco, y Diego Fernández, de Ladines, que acuden a la puja. Una candela de sebo encendida hasta el último pabilo, de ella caído, era la señal para adjudicar la venta al mejor postor.

El rico hacendado ovetense Pedro Solís hace primera postura, 600.000 maravedses, Pedro Díaz ofrece 750.000 maravedses, siguen otras pujas; Solís 770.000, y subiendo por terceras partes llega a 800.000. Díaz enmudece, la candela toca a su fin, cae el pabilo, todo parece perdido para el pueblo que ansía su independencia. El apoderado Br. Juan Gutiérrez, clérigo del Hospital, que preside, da por buena la última postura de Solís; pero aún queda una vaga claridad en el ambiente, subsiste el resplandor de la candela breves instantes; y para la libertad tanto tiempo codiciada basta un rayo de luz en un momento de inspiración.

Diego Fernández, otro de los comisionados grita en aquel instante supremo: ¡810.000 maravedíes!!

No lo admite el Administrador, surge airada la protesta, establécese la duda e iniciase enseguida un pleito de donde sale Sobrescobio como concejo realengo.

En el pleito ante el Tribunal de las Ordenes, manifestó Diego Fernández su mayor postura quedando lumbre y resplandor por buen rato; además, su preferencia para redimirse por el tanto, que lo había hecho por sí y en nombre de los vecinos, y “cualquiera del pueblo es parte para seguir el bien público de tal pueblo”. Contestó Don Pedro Solís, entre otras cosas, que Sobrescobio se movía “por tres o cuatro que son muy emparentados y pretenden mandarlo y gobernarlo y hacerse señores del dicho Coto”. Fue la sentencia a favor de Sobrescobio en 11 de marzo de 1567. Apeló Solís al Rey, alegando que los vecinos no podían redimirse por pobres, que obraban inducidos por sus enemigos, que no tenían poder, que quisieron cohechar con él, que acudieron para eso a don Diego de Valdés, camarero y tesorero del Arzobispo de Sevilla, etc., etc., hasta la confirmación de la sentencia apelada. Concluso el pleito en 1568, otórgase definitiva carta de venta en Santa María de Las Tiendas a Juan Onís el viejo, alcalde mayor de Rioseco y a Juan de Roces de Soto, por poder ante el escribano del concejo don Pedro Zapico, en la Pola de Oviñana, en el que estaban el alcalde mayor, los dos jueces ordinarios, tres regidores, el alcalde de Hermandad y vecinos de todos los pueblos con los apellidos que aún se conservan. Todo se comprende en Real Ejecutoria de 1573 que firma el Rey con el Capítulo de Santiago.

La carta de compra-venta comprendía el coto y el concejo, los vasallos, la jurisdicción y la alcaldía mayor, la escribanía, las penas de cámara y la tercera parte de las penas de indicios, los roncos y amancebados, las camas de los clérigos que mueren siendo vecinos, 1.200 maravedíes de censo perpetuo por razón de vasallaje, las entradas y salidas, los fueros, los derechos, usos, costumbres y servidumbres.

La Real Ejecutoria ordenaba que se repartiera a prorrateo entre todos los vecinos, que se distribuyeron equitativamente en parcelas las vegas y grandes heredades destinadas a prado, aunque luego pastan sus ganados en comunidad a tanto por cabeza de ganado y media cabeza los terneros. En el interior de los pueblos cada vecino se construye un huerto, y en los montes y majadas forma su casería, dejando el terreno sobrante para bienes comunales. Esta estructura perdura a través del tiempo llegando a nuestros días con pequeñas variantes».

Durante la guerra de la Independencia (1808), en la que participan Sobrescobio y sus vecinos, es de destacar la entrada de tropas del general Gómez por el puerto de Tarna. Durante las guerras carlistas, Sobrescobio siempre fue liberal y tuvo asiento en la Junta General del Principado.

 

Patrimonio en Sobrescobio

Dentro de su arquitectura religiosa destacaremos la iglesia de Santa María de Oviñana, fundada en el siglo XV y reconstruida posteriormente entre finales del XVII y comienzos del XVIII por Fernando de Posada. De su construcción originaria sólo quedan pequeños restos, ya que la mayoría se destruyeron.

En Soto de Agues encontramos la iglesia parroquial de San Andrés, de principios del XIX, realizada en estilo historicista, contemplándose elementos góticos así como formas propias barrocas. Destaca el campanario con techo en aguja y el pórtico lateral.

Además de estas dos iglesias el concejo posee diversa capillas de estilo popular, realizadas entre los siglos XVII y XVIII. Dentro de éstas tenemos las de San Roque y la del Santo Ángel en el término municipal de Oviñana, así como la de San Ginés en Rioseco y Santo Toribio de Liébana.

Mayor importancia tiene en Sobrescobio el antiguo castillo de Villamorey, conocido también como el Torrexon, y que hoy se encuentra en ruinas. Está localizado en un desfiladero que da entrada al concejo por Laviana y desde donde se puede controlar el Valle del Nalón. Se especula que su origen viene de la época romana, siendo reconstruido en tiempos del monarca Alfonso I.

También se puede disfrutar en toda la zona de las viviendas de arquitectura tradicional, construidas en piedra y madera, mostrándonos unos espectaculares corredores de madera, así como diversas cabañas en los montes y cantidad de hórreos y paneras de uso agropecuario y que forman todos ellos un conjunto patrimonial de gran valor artístico.

Por último, hay que recalcar de Sobrescobio sus impresionantes paisajes que nos hacen disfrutar de la naturaleza en su estado más puro, destacando la ruta del río Alba, de gran belleza y espectacularidad, tal como lo demuestran sus cascadas. Buena parte de su superficie está declarado espacio protegido en el PORNA.

 

Fiestas en Sobrescobio

Entre sus principales fiestas, destacaremos:

En el mes de junio, las fiestas de Santa Ana en Soto de Agues el día 26. En el mes de agosto, son las fiestas de San Roque en Villamorey y las de San Ginés en Rioseco el día 25. En octubre son las fiestas de San Nicolás en Campiello y las de El Pilar en Llaines.

Además de todos estos festejos, en los que la tradición todavía se conserva en un alto grado, hay que destacar en Sobrescobio la feria ganadera de finales del mes de septiembre a la cual concurre mucha gente, así como las Jornadas Gastronómicas del “Pitu Caleya” celebrada en el primer fin de semana de octubre, pudiendo degustar en establecimientos del concejo un singular menú compuesto de Sopa de Curruscos, Truchas con Jamón, Pitu Caleya, Quesu Casín, Licor, pan y vino, ideal para perderse en la zona y disfrutar de estos suculentos platos.

 

Gastronomía típica del Concejo de Sobrescobio

Aunque no se reconoce un plato típico por excelencia, pueden degustarse en él platos tradicionales en los que se utilizan productos de la huerta, carnes de ovino (cabrito y cordero), caza (rebeco, sobre todo, y jabalí) y pesca (truchas del Alto Nalón). También destacan los productos derivados del cerdo, así como los postres caseros y el queso Casín, que elabora junto con el concejo de Caso a partir de la leche de vaca casina. La miel local tiene justificado renombre.