Siero

El concejo de Siero se encuentra situado en la comarca central asturiana donde ha pasado a jugar un papel importante dentro de la vida socio-económica del Principado de Asturias. Está rodeado de concejos y dentro de su territorio se incluye el municipio de Noreña. Limita al norte con Gijón, al este con Villaviciosa, Sariego, Nava, y Bimenes, al sur con los concejos de Langreo y San Martín del Rey Aurelio, y por el oeste con Oviedo y Llanera. Su extensión total es de 209,32 km2. La Pola, Lugones y El Berrón son sus tres principales núcleos de población.

Dado su carácter centralizado cuenta con una importante y extensa red comunicativa, tanto por vía ferroviaria como por carretera. Así son de destacar las autopistas A-66, que une Oviedo, Gijón y Avilés, y la A-8, la nacional N-634, o la famosa carretera carbonera, estando en fase de terminación la autovía minera, que enlaza las cuencas con Gijón y que también atravesará el municipio sierense. De su red ferroviaria hay que decir que Siero cuenta en su territorio con las dos líneas que operan en el norte del país, es decir la FEVE y la RENFE.

Desde el punto de vista geológico la mayor parte del suelo de Siero es cretáceo con areniscas, pudingas y margas, aunque también hay terreno aluvial en las proximidades de los ríos Nora y Noreña y terreno carbonífero en la zona suroriental.

Topográficamente hablando el concejo de Siero está enmarcado en la suave depresión prelitoral asturiana, flanqueado por suaves montañas con mayor elevación en su parte más oriental, quedando encuadrada la parte centroccidental en una enorme llanura que va desde las proximidades de la capital hasta Oviedo y Llanera. Esta llanura recibe el nombre de “llanera de Siero”. Las elevaciones septentrionales comienzan en el límite de Peñaferruz, continúan por las Sierras de Ruedes, Cruces, el pico de San Martín y acaba en la peña de Huergo. En el borde oriental se encuentra el Pico Fariu, a la sazón máxima altitud del concejo con 734 metros, y también tenemos los cordales de Nava y Bimenes. Un poco más al interior encontramos la Peña Careses de 520 metros. En la parte limítrofe meridional tenemos la sierra de Paranza, y las lomas de San Justo, Molledo y Arenas. Por último hablaremos de un pico muy singular que está situado al noreste y que es el pico de los Cuatro Jueces, que sirve de límite de los concejos de Villaviciosa, Gijón, Sariego y Siero, y recibe su nombre ya que allí se reunían cuatro jueces de cada uno de los concejos para debatir problemas comunes.

Sus accidentes fluviales más importantes son el río Nora y el río Noreña. El Nora procede de la fuente de Valvidares en el concejo de Sariego, atraviesa el concejo por la zona central en dirección Este-Oeste, saliendo del concejo en busca del Nalón. El Noreña nace en las estribaciones de las lomas de La Collada, atraviesa el concejo y fluyen sus aguas al Nora en Lugones.

En cuanto al clima del concejo de Siero, es de los más templados de Asturias y se encuentra englobado dentro del clima templado-oceánico, sin embargo presenta unos rasgos diferenciadores que le conceden cierto carácter de continentalidad, a consecuencia de la distancia al mar y de la existencia de barreras orográficas.

De su vegetación hay que comentar que en el concejo de Siero los prados naturales ocupan la mayor parte del suelo municipal, estando la superficie forestal poblada de pinos, eucaliptos de repoblación, castaños y hayas.

 

Capital

La Pola de Siero es la capital del concejo que surgió de la otorgación por parte del monarca Alfonso X de la “carta Puebla” al territorio de Siero, siendo el núcleo donde formaron las viviendas alrededor de la antigua alberguería de San Pedro. Hoy en día es la segunda localidad del concejo con más habitantes detrás de Lugones, siendo centro administrativo y comercial incrementando los servicios.

 

Demografía de Siero

Siero es sin duda uno de los concejos con mayor explosión demográfica durante el pasado siglo XX. Así desde que a principios de siglo el concejo tuviese 22.503 habitantes, el aumento de población ha sido una constante hasta llegar a 48.368 en la actualidad. Este crecimiento sigue varias etapas que a continuación detallamos. Desde comienzos de siglo hasta los años treinta el crecimiento es de 8.114 habitantes afectando a todos los pueblos del municipio, siendo los relacionados con la minería los que más crecen debido a un aumento de la demanda de carbón originada por la Primera Guerra Mundial. Durante la época de la Guerra Civil Española se produce un pequeño estancamiento, paliando las pérdidas en las zonas industriales el aumento de 400 personas en Pola de Siero. De 1940 a 1970 el incremento de 4.965 habitantes corresponde de nuevo a la zona minera, la industrial y a la capital del Concejo, con un importante descenso en la agrícola. De 1970 a 1980 el crecimiento es de 4.453 personas, aunque se registran pérdidas de 1.250 en minería y 834 en agricultura. Del año 1980 al 1995 sigue la línea creciente con un aumento de 5.960 personas y un ritmo semejante a la etapa anterior, es decir, disminución en agricultura y minería, y aumento en industria y servicios. El mayor crecimiento de población lo han experimentado las localidades de Pola de Siero que llega a los 10.504 habitantes y Lugones que con los 10.953 se sitúa como núcleo más poblado del concejo. El Berrón con 2.820 habitantes es el tercer núcleo más numeroso del concejo, siendo también mencionable el caso de Viella que incrementa el número de sus habitantes por la urbanización residencial de la Fresneda.

Respecto a su actividad económica hay que decir que ésta se articula sobre todo en relación con los sectores secundario y terciario, siendo este último el que mayor número de empleos genera con un total del 55,37%.

El sector primario desempeña, en la actualidad un papel subsidiario en la economía del concejo representando a un 5,43% de los empleos, predominando su actividad en las aldeas situadas al norte del Municipio como Anes, Argüelles o Vega de Poxa. El ganado más presente en Siero es el vacuno teniendo en el año 1996, 19.263 cabezas especializándose la mayoría en el sector lácteo debido al papel desempeñado por las importantes fábricas de productos lácteos que hay en el interior del concejo, las cuales han actuado de una forma clara en la transformación de la cabaña ganadera de producción lechera. Hay que destacar la importancia del mercado de ganados que se celebra en Pola y que lo convierte en unos de los más importantes del norte de España.

El sector secundario representa al 39,20% de la población activa, siendo un sector importante dentro de la economía local. La rama de la construcción es la que más ha aumentado en estos últimos años empleando en la actualidad a un 7% del total. No nos podemos olvidar de la importancia también de los empleos producidos por las industrias de productos agroalimentarios y que se situaron en los alrededores de Granda, Meres, Colloto, etc. Importante también para la vida económica del concejo fue la industria minera, radicada en la zona suroriental del concejo, y de la que hoy sólo se explotan los pozos de Mosquitera en Santiago de Areñes, el de Pumarabule en Santa Marta de Carbayín, y el de minas de Lieres en Lieres, aunque también se teme por su vida laboral.

El sector terciario de los servicios es el que mayor número de empleos genera, como ya comentamos anteriormente. La capital siempre tuvo una función administrativa y de servicios y hoy en día esta condición se ha visto favorecida tanto por el crecimiento económico de las parroquias circundantes en el proceso de industrialización, como por el hecho de ir convirtiéndose en zona residencial y la proximidad a Oviedo. El otro núcleo poblacional en importancia con relación a los servicios es Lugones, que había sido pequeño núcleo rural hasta finales del siglo XIX y que se ha ido convirtiendo en una ciudad residencial y de servicios. Este crecimiento del sector servicios se debe al incremento de la producción industrial con la creación y desarrollo de una serie de polígonos industriales, así como también a una serie de grandes superficies comerciales que desbordan los límites de Lugones, tanto por su ubicación como por el hecho de a quién dirige su oferta, como son el Carrefour y el Leroy Merlín. Más recientemente la apertura de otra gran superficie, Parque Principado, ayuda para la catalogación del concejo como de gran dependencia del sector terciario.

 

Historia de Siero

Siero es un concejo con Historia. Desde tiempos remotos ha conocido asentamientos de población. Sus primeros vecinos datan ya de la época prehistórica pasando por la cultura castreña y la colonización romana. En la Edad Media se otorga la Carta Puebla de Siero.

Sufre el concejo durante el siglo XIX la invasión de los franceses. Una historia plagada de sucesos, pero con un solo destino que se mantiene: la prosperidad y el futuro.

 

Prehistoria

El territorio que actualmente configura el concejo o municipio de Siero, que no coincide con el asignado por Alfonso X en la Carta Puebla, estuvo habitado desde época paleolítica, como demuestran diversos yacimientos prehistóricos que se encuentran dentro de sus límites.

La zona más claramente poblada sería el cuarto noroccidental del concejo, concretamente el territorio ocupado por las actuales parroquias de Argüelles, Lugones y Anes, aunque en Limanes y Vega de Poja se encuentran algunos de los restos más interesantes. Aparece un grupo de cuatro túmulos en el Alto de la Mayá (Espinera) y otros tres en el «Cantu Negru» (Bobes).

Otros yacimientos son:

  • Conjunto lítico de Meres (parroquia de Tiñana).
  • Yacimiento de Regueru del Campón, en la parroquia de Argüelles.
  • Paredes, situado en Lugones.
  • Conjunto lítico de Vallín, situado en la parroquia de Limanes.

 

Cultura castreña

Existen testimonios de la cultura castreña reconocidos, entre ellos los siguientes:

  • Castro del Pico Castiello, en la parroquia de La Collada.
  • Castro El Castiello, en la parroquia de Tiñana.
  • Castro La Canterona, Fozana de Arriba, en la parroquia de Tiñana.
  • Castro El Cuitu, en la parroquia de Valdesoto.
  • Castro La Torre, en la parroquia de Lugones.
  • El Picu Castiello, en la parroquia de Marcenado.
  • Castro Monte Les Muries, Las Folgueras, en la parroquia de Lugones.

 

Colonización romana

La primera colonización que va a afectar a Asturias fue la romana. Su conquista debió de resultar difícil ya que para liquidar de una vez las guerras cántabras hizo falta la presencia del mismo emperador romano, Octavio Augusto, hacia el año 19 a. de C. La batalla final tuvo lugar en el monte Vindio, sobre cuya localización no se ponen de acuerdo los más importantes historiadores de Asturias.

La colonización romana dejó huellas en el concejo de Siero, entre ellas vías de comunicación y algunos puentes como los de Colloto, Bergueres o Lugones, así como el de Pola de Siero, que contaba con dos arcos emplazados sobre el río Seco y que fue destruido en torno al año 1886.

 

Edad Media

Llegado el siglo X, encontramos la primera referencia escrita sobre Siero, concretamente en el año 905, en el que el rey Alfonso III, llamado El Magno, dona a la basílica ovetense la iglesia de Santa María de Tiñana, así como la de San Martín de Siero: «… et Santi Martini de Siero et eclesiam, con una gran sierra y bosques en la villa de Cardes, así como la villa de Aveno en su integridad». Otras donaciones de iglesias situadas en el territorio de Siero fueron hechas a la misma basílica ovetense, como la de San Félix de Hevia en el año 967.

El descubrimiento del sepulcro de Santiago en el siglo IX posibilitó de forma clara el poblamiento de estas tierras. En efecto, como señala Juan Uría Ríu en su obra «Las fundaciones hospitalarias en los caminos de peregrinación a Oviedo», hay tres elementos principales en las mismas: las reliquias, los peregrinos y la atención hospitalaria. Esta atención hospitalaria surge de forma muy temprana en Siero: en 1141 se funda un hospital en la ruta conocida como Camino de la Costa y se conocen además los términos de la donación que de este hospital hizo María Ordóñez al monasterio de San Vicente de Oviedo, diciendo que ella misma lo había construido con sus manos desde los cimientos y que se hallaba situado en el valle de Siero, en el lugar conocido como Río Seco.

No fue éste el único establecimiento hospitalario que hubo en el concejo, pues se conoce además la existencia de una malatería en Marcenado desde el año 1274 (una de las primeras fundadas en Asturias), así como de otra establecida en La Paranza, cuya primera noticia es de 1266. Ambas leproserías cumplieron su función hasta el año 1778 más o menos.

 

Carta Puebla de Siero

El siglo XIII iba a ser de capital importancia para la región como consecuencia de una inteligente política repobladora encaminada a la concentración de la hasta entonces dispersa población rural.

El reinado de Alfonso X va a ser clave para el proceso fundacional de las pueblas, teniendo éstas como fin concentrar la población en ciertos lugares y organizar mejor sus actividades, tanto de índole económica como administrativa.

En el año 1270, concretamente el jueves 14 de agosto, el rey Alfonso X El Sabio, concede carta de población a los hombres de la tierra de Siero, en la que localiza el lugar y el día de mercado:

«Estos derechos e estos realengos lles damos en tal manera que ellos poblen en el lugar que dizen la albergueria de San Pedro, e que fagan y villa e todos los que poblaron que fagan y las mayores casas pobladas y ençierren y so pan e so vino.

»Otrossi, lles otorgamos que fagan y mercado cada semana el ida del martes, e que todos aquellos que y venieren que vengan e vallan seguros assí commo en todos los mercados de Asturias».

Continúa la carta concediendo el Fuero de Benavente y fijando los límites territoriales, así como las cantidades de dinero a pagar al merino y al representante real.

A pesar de esto, los vecinos de Siero no hacen efectivas de forma inmediata las disposiciones reales, lo que facilita que el hijo de Alfonso X, llamado Sancho IV, olvidando las disposiciones de su padre, conceda al territorio de Siero como término municipal de Oviedo en 1287. Cuando muere Sancho IV, su hijo Fernando IV es un niño, por lo que su madre, María de Molina, ejerce la Regencia, y es precisamente en esta época (1305) cuando Rodrigo Álvarez de las Asturias obtiene de la regente el señorío de Siero y permite a los vecinos la constitución del municipio en 1310, es decir, 40 años después de la concesión real para poder llevarlo a cabo.

Es normal en las cartas pueblas que el lugar designado para el emplazamiento del futuro núcleo urbano coincidiese con la existencia de algún establecimiento anterior a la nueva fundación, establecimiento que actuará en cierto modo como elemento generador de la incipiente agrupación urbana, nacida y desarrollada en su entorno. En el caso concreto de Siero, este establecimiento fue, como ya hemos dicho, la alberguería de San Pedro, fundada más de cien años antes por María Ordóñez como hospital de los pobres. En la Carta Puebla la determinación del alfoz se lleva a cabo en el mismo escrito fundacional, que incluye la donación a los pobladores de los territorios comprendidos dentro de una demarcación. El deslindado en la carta fundamental comprende parte del concejo de Llanera, los municipios de Sariego y Noreña íntegramente, parte de Gijón, Villaviciosa, Langreo y Nava y algo de Bimenes y Oviedo.

Otro privilegio muy importante era el de poder celebrar mercado una vez a la semana; de esta forma, la función comercial de la puebla queda canalizada a través de ese mercado.

Durante el reinado de Alfonso XI, hijo y sucesor de Fernando IV, no ocurre ningún hecho destacable en la naciente puebla de Siero pero a su muerte se desatan una serie de luchas por la sucesión que dividen al concejo en partidarios de ambos bandos; así, mientras Pedro I concede en 1351 una serie de privilegios a San Martín de Anes como premio a su fidelidad, el resto se muestra partidario de Enrique II de Trastámara. Éste, que ya estaba vinculado a la tierra de Siero antes de su acceso al trono por haberla recibido de herencia por parte de su padre adoptivo, Rodrigo Álvarez de las Asturias, concedió el 24 de abril de 1370, como premio a los servicios que los habitantes de Siero le habían prestado durante la contienda, una serie de privilegios que los declara exentos de numerosos impuestos.

 

Constitución del Ayuntamiento de Siero

Este concejo constituyó Ayuntamiento como tal en 1504.

Eligió Siero representantes para concurrir a las Juntas Generales del Principado y a Siero correspondía el asiento número nueve de prioridad. Sus oficios habían de ser desempeñados por hijosdalgo u hombres buenos, como se solicitó del monarca y al fin dispuso la Real Chancillería de Valladolid en 1658.

En 1827 se incorporan al concejo de Siero los cotos y jurisdicciones siguientes:

  • Noreña, que más tarde se disgregó y formó municipio independiente.
  • Marcenado, con Ayuntamiento en 1744, de cuyo coto fueron dueños los marqueses de Santa Cruz de Marcenado.
  • La Paranza, coto que en 1645 enviaba delegados a la Junta General del Principado y que en 1744 formaba Ayuntamiento. —Arenas, igualmente con municipio en 1744.

En el territorio de Siero se hallaban incluidos, además, los cotos de Mieres de Limanes, de Valdesoto y el de Tiraña (Laviana).

 

Siglo XIX

A principios del siglo XIX sufrió el concejo de Siero, como todo el país, la invasión de los franceses (guerra de la Independencia). En mayo de 1808 fue decisiva la intervención de Siero para el triunfo de la causa de Asturias contra los franceses ya que en Siero existía un batallón dirigido por el alférez mayor Ramón García Bernardo.

Siero se ve invadida por los franceses, con el general Kellerman al frente, en mayo de 1809. Una segunda irrupción de los franceses tuvo lugar en enero de 1810 al mando del general Bonet, ocupando nuevamente la capital del concejo en 1811, hasta junio de 1812, fecha en la que los franceses abandonaron Asturias.

En 1866 fue creado el Juzgado de Primera Instancia en la capital del concejo, luego suprimido y vuelto a instaurar definitivamente en 1895. En 1887, se levantó el edificio de la Casa Consistorial en el lugar que ocupa hoy, ya que anteriormente estaba en la plaza más antigua de la villa, la «Plaza de les Campes», lugar donde se condensaban todas las actividades de La Pola y su concejo. En tal plaza se venía celebrando el mercado de ganados. Así mismo, en ella tenían lugar todas las romerías y las manifestaciones religiosas desde el medioevo hasta el siglo XIX.

 

Economía

La vida económica de Siero ha estado presidida fundamentalmente por la ganadería y la agricultura. Su fértil territorio producía maíz, habas, escanda, centeno, patatas, legumbres y frutas en abundancia.

Cabe destacar el asentamiento en suelo sierense de molinos harineros, fábricas de curtidos, telares, fábricas de embutidos y de chocolates.

Igualmente merece mención especial en el siglo XIX el descubrimiento y aprovechamiento del carbón, no en vano fue en el municipio sierense donde se realizaron las primeras labores minero-carboníferas de Asturias.

En las últimas décadas de este siglo, Siero ha experimentado un progresivo aumento de su potencial económico, y en concreto de sus actividades mineras (hoy en profunda crisis) e industriales, las cuales han ido convirtiéndose en verdaderas protagonistas de su estructura productiva, sobre todo en detrimento de una actividad agraria que ha quedado arrinconada.

Las alteraciones en su base industrial y su sistema urbano han posibilitado la mejora en el nivel de vida, y, por ende, un aumento en la demanda de servicios, lo que conllevó a un aumento de este sector terciario.

 

Patrimonio en Siero

Tiene el concejo una destacada muestra arquitectónica de interés monumental de la que empezaremos a comentar la relacionada con el arte religioso. Así tenemos la iglesia de San Esteban de Aramil que es de arquitectura románica desarrollada en el siglo XII. Su estructura es la tradicional con nave única rectangular, cubierta de madera y cabecera más baja y estrecha con remate semicircular. Los elementos más significativos de la construcción los encontramos en sus dos portadas y en el cierre exterior del ábside. La portada se abre en el lado sur de la nave y se remata con doble arquivolta con impostas y carece de columnas y capiteles en sus jambas. Los motivos decorativos muestran un indudable parentesco con esquemas cultos procedentes de otras regiones peninsulares. Es digno de mención el remate superior del ábside, con una cornisa meticulosamente decorada, apoyada sobre canecillos de espléndida factura y variados motivos.

En la Pola encontramos la Iglesia Parroquial de San Pedro, construida en la primera mitad del siglo XIX, y que sustituye a la antigua iglesia parroquial. La planta responde al tipo basilical, con estructura rectangular que engloba las tres naves y las dos torres que enmarcan la fachada principal. Las naves se separan entre sí por grandes arcadas de medio punto apoyadas sobre pilares de sección cuadrada. La nave central y la cabecera están cubiertas con bóveda de medio cañón. Se puede englobar esta construcción dentro de la corriente academicista.

En la localidad de Argüelles encontramos la iglesia de San Martín creada en el año 621, y que se encuentra muy remodelada. Conserva algunos elementos de épocas pasadas como las dos celosías de factura prerrománica conservadas en los muros que cierran el crucero y la nave hacia el lado sur. En la época románica se debió sustituir aquella edificación por otra nueva, conservando algunos elementos originarios. De este último periodo nos quedan la portada, bajo el pequeño pórtico actual, y el arco de triunfo.

Otra iglesia importante es la de San Martín de Vega de Poxa, de fundación probablemente anterior a la etapa románica. Sufre una remodelación a principios del siglo XIII, tal como observamos en la portada y el arco triunfal. Destaca la iglesia por su decoratividad en la portada oeste.

De la arquitectura civil y popular destacamos el palacio de Argüelles en Celles, que es un edificio de planta rectangular estructurada en torno a un patio central con columnas y corredor, utilizando elementos significativos como la mampostería en los lienzos y el sillar enmarcando huecos y esquinas. La reedificación es atribuida a Don Pedro Argüelles Celles y Valdés y con la intervención tal como dice Germán Ramallo del maestro de obras de la Catedral Compostelana, Domingo de Andrade. En el Escudo de la fachada aparecen unidas las armas de Argüelles Celles y de la familia Navia. El palacio constituye uno de los más espléndidos ejemplos de la arquitectura civil desarrollada en la zona central.

En Santa Eulalia de Vigil encontramos la torre de la familia Vigil, ligada a la familia de los Vigil Quiñones. Sus armas aparecen representadas en tres de los cuatro escudos adosados al lado sur de la construcción. Se trata de una edificación compuesta por una gran torre de planta cuadrada y un cuerpo bajo añadido hacia el este. La torre muestra una disposición de tres plantas en alzado con escasos vanos y tratamiento muy sencillo.

El palacio de Cavanilles Centi en Lieres, corresponde a la creación de algún mayorazgo en la zona en la segunda mitad del Siglo XVI. Sufre una importante remodelación como lo demuestra la fachada principal, que se debió llevar a cabo en la primera mitad del Siglo XVIII. Es un palacio de amplias dimensiones supeditado al tipo de bloques cúbico, sin torres, con dos plantas y tramos abuhardillados. El escudo sobre la fachada indica los sucesivos entronques del linaje originario con otras familias nobiliarias como la Cuervo.

En la localidad de Meres se encuentra otro palacio relacionado con la familia Argüelles y fundado en la primera mitad del siglo XV, aunque fue reconstruido posteriormente en el siglo XVII. Tiene una capilla dedicada a Santa Ana y que fue posteriormente iglesia filial de Tiñana. El palacio se encuentra con el esquema ya clásico para las grandes construcciones nobiliarias de la zona rural, con cuatro crujías dispuestas entorno a un patio central cuadrado que se abre al corredor de madera sobre columnas de orden toscano. Además de todos estos palacios, es fácil divisar por todo el concejo de Siero las típicas casonas Señoriales y edificaciones rurales muy identificadas con su entorno. También es reseñable el puente romano de Colloto que atraviesa el Nora que servía de separación entre el municipio y Oviedo.

 

Fiestas en Siero

Las principales fiestas del concejo son las siguientes: Les Comadres, celebrada el jueves anterior al domingo de carnaval. La celebración tenía como base la reunión de las madrinas con la madre del bautizado en torno a una merienda. Esta fiesta tiene un carácter eminentemente gastronómico. Los Huevos Pintos, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional desde 1968. Se celebra el Martes de Pascua de Resurrección. Consiste en la exposición y venta de huevos pintados de forma manual con motivos asturianos. Además tiene lugar una gran muestra folclórica. La otra fiesta importante son Las Fiestas del Carmen y el Carmín de la Pola, que son las fiestas patronales de la Capital, y se celebra cada año en el mes de Julio, teniendo como día grande al Lunes del Carmín, que ha de coincidir con el lunes siguiente a la celebración de Nuestra Señora del Carmen el 16 de Julio. Son una de las fiestas más multitudinarias de toda Asturias.

Además de estos festejos, el concejo tiene repartido multitud de celebraciones entre las que nombraremos algunas como:

En el mes de mayo, es La Virgen de La Cabeza en Meres. En el mes de junio, es la fiesta de La Cruz en San Martín de Anes, y las fiestas de San Pedro en La Collada el día 23. En el mes de julio son las fiestas de San Antonio en Colloto, las de El Corpus en Aramil y las de Santa Apolonia en Pañeda Nueva. En el mes de agosto, Santa Isabel en Lugones. En el mes de septiembre, la Fiesta del Agua en Lieres. En noviembre las de San Martín en Argüelles.

 

Gastronomía típica del Concejo de Siero

Las peculiaridades de su cocina se enmarcan en la tradición gastronómica asturiana, donde las excelentes materias primas de la zona son la base enriquecedora de la cocina casera típica. Destacan las especialidades relativas a embutidos y a la preparación de platos con derivados de carne de vacuno o porcino: callos, lengua embuchada, mollejas, carne gobernada, sopa de hígado de cerdo, hígado encebollado, lacón cocido relleno, etc. Son típicos también durante las fiestas del concejo platos como la tortilla de sardinas salonas, la tortilla de miga de pan, las empanadas de carne, bonito o anguila, bollos preñaos, etc. Se distinguen, dentro de la repostería, especialidades como frixuelos, picatostes, borrachines, fritos de leche, castañas cocidas y tortos de harina de maíz, entre otros.