Riosa

Riosa es un concejo asturiano localizado en su área central a 20 kilómetros de distancia de la capital del Principado. Limita al norte con Morcín, al este con el concejo de Mieres, al sur con Lena y Quirós, que también hace de límite por el oeste. Su superficie total es de 46,49 km2. Su principal vía de comunicación es la regional AS-231, que enlaza con Morcín y Lena, contando el concejo, además, con unos buenos accesos rodados a todos sus núcleos habitados.

De su estructura geológica, hay que decir que el suelo del concejo es mayoritariamente carbonífero, apareciendo terreno devoniano y de cuarcita silúrica en una pequeña extensión de la comarca occidental el primero y fuera de la cuenca del río Riosa la cuarcita. Estratigráficamente hablando se puede diferenciar tres zonas. Una primera que encuadra toda la zona sur y que se caracteriza por las intercalaciones de calizas carboneras con areniscas y pizarras. Otra en la zona central cuya característica principal es la presencia de una abundante faja pizarrosa con intercalaciones de caliza. Y por último tenemos el conjunto Canales-Piedrafita-La Esperanza y la zona Ablanedo-Grandiella, donde predominan las capas de arenisca y pizarra, apareciendo carbón entre las capas.

En cuanto al relieve del concejo hay que decir que este es muy accidentado, sobresaliendo por el oeste la sierra del Aramo con unas cimas superiores a los 1.500 metros. Destacan los picos del Barriscal con 1.734 m, el Xistras con 1.773 y sobre todo la Gamonal o Anglirú, hoy de gran popularidad por ser fin de etapa de la vuelta ciclista a España, y que sirve de límite con Quirós y Morcín. En toda la parte oriental del Aramo, se hallan un conjunto de cuevas que representan diversas carstificaciones en relación con la excavación. Por el norte destacamos las estribaciones del pico Monsacro de Morcín con una altura de unos 700 metros, y por la zona oriental tenemos los cordales de La Segada y de La Cuba que presenta el Pico Llosoriu como cota más alta con 1.000 metros. Aparte de todos estos accidentes montañosos, el concejo presenta diversos valles, que es donde se asentará la mayor parte de la población.

De su red fluvial destacaremos el río Llamo, también nombrado Riosa que nace en las pendientes del Aramo de donde recoge numerosos regatos que bajan de sus montañas. Sigue una orientación sur-norte y ya cerca de La Vega recoge las aguas del Río Xuncar por la derecha y del Grandiella por la izquierda. Abandona el concejo por Morcín donde entrega sus aguas al río Caudal.

Por lo que respecta a su clima hay que destacar la diversidad que presenta según nos encontremos en zonas de montaña o en los valles, siendo mucho más benévolo el tiempo en éstos últimos.

De su vegetación hablaremos de la sierra del Aramo nuevamente, al estar declarada como Paisaje Protegido por el PORNA. En él predominan las hayas y los acebos. En altitudes superiores a los 800 metros abundan las Matas, los arbustos y los pastizales. En las zonas ribereñas es fácil encontrarnos con castaños, robles, fresnos, avellanos y alisos en las proximidades de los ríos.

 

Capital

La capital del concejo es desde 1880, en el que se traslada de Felguera, La Vega, situada en el valle del río Llamo o Riosa, formado un único complejo urbano donde se concentra la mayor parte de la población del concejo.

Gracias a las explotaciones mineras, La Vega protagoniza un gran crecimiento en la década de los sesenta, atrayendo a mucha mano de obra y construyendo para ella construcciones singulares que guardan poca relación con la arquitectura existente en la localidad.

 

Demografía de Riosa

La evolución demográfica en Riosa se puede decir que tiene dos etapas muy diferenciadas. Una primera que llega hasta la década de los setenta en el que el aumento progresivo de la población era una constante, llegando a tener a principios de los 70 su cota más elevada con 3.245 habitantes. Y otra etapa que sería desde los 80 hasta nuestros días en el que la tendencia se invierte totalmente con caída paulatina del número de personas. Esto es ocasionado por la crisis de la minería, principal fuente de empleo hasta entonces en Riosa, y que unido a una falta de modernización pecuaria en el concejo, hace que se produzca un movimiento migratorio sobre todo hacia Oviedo. Sin embargo, al ser reciente la pérdida de población la estructura piramidal no se altera en demasía, presentando la zona un índice de envejecimiento no muy alto y un crecimiento vegetativo positivo. La mayoría de la población se concentra en la capital, La Vega, que suma 1.963 habitantes, o lo que es lo mismo el 75% de la población total.

Dentro de su actividad económica, en Riosa se produce un caso único, ya que aunque la mayoría de los empleos del concejo están representados en la actividad minera, el sector secundario solamente representaba a un 8,33% de la población activa. Este efecto tan singular es debido a que la explotación minera del Monsacro está censada en el concejo vecino de Morcín, con lo que los datos de los empleos de Riosa son contabilizados en dicho concejo.

El sector primario, tomando por base los datos del sadei de 2000, y conociendo lo anteriormente expuesto, representa un total del 36,96% del empleo local. El cultivo de tierras es mínimo, siendo el autoconsumo la única finalidad de tales cultivos. Respecto a su ganadería, hay que decir que existe un predominio de la cabaña vacuna orientada a la producción cárnica, siendo importante mencionar que la ganadería es una actividad secundaria, realizada sobre todo por prejubilados siendo una cuarta parte la que trabaja en ella principalmente.

Respecto al sector secundario y de la construcción, basándonos en los datos de sadei, generaba un total del 8,33% del empleo, siendo la construcción y obras públicas las que generan más puestos de trabajo.

El sector terciario de los servicios representa al 54,71% de los empleos, siendo el comercio y la hostelería sus actividades principales. Últimamente está teniendo mucho apogeo el turismo de montaña que se realiza en el Aramo, destacando en estos últimos años el monte de la Gamonal o Angliru, visitado masivamente gracias, sobre todo, a la llegada de la vuelta ciclista a España hasta su cima.

 

Historia de Riosa

La orografía del concejo ha condicionado, históricamente, las actividades económicas de sus habitantes. La ganadería siempre ha sido un puntal importante; ya en el Neolítico agrupaciones de pastores explotaban los fértiles pastos de la sierra del Aramo. Queda por hacer una referencia a la minería, la otra actividad clave en su prosperidad, en la que es preciso distinguir dos etapas alejadísimas en el tiempo: una en la Edad de Bronce, dominada por la explotación de mineral de cobre; se trata de las denominadas minas del Aramo, enclavadas en la ladera Este de la sierra y cercanas al lugar de Llamo, que suponen el más antiguo testigo del laboreo minero en Asturias. El otro periodo corresponde a la Edad Contemporánea, a partir de mediados del siglo XIX, centrado en la explotación del carbón.

Dos son los asentamientos castreños localizados en estas tierras: uno encontrado en el Pico Castiello, en la casería de El Collao (El Colléu), no excavado; el otro es el de La Pena’ Cochéu, sobre el lugar de Rioseco, tal vez vinculado a las explotaciones mineras del Aramo.

Hay que esperar a que transcurran varios siglos, a la época medieval en concreto, para disponer de las primeras referencias históricas del concejo existentes en un testamento del año 857 (etapa de la Monarquía Asturiana) por el que el rey Ordoño I y su mujer, Mumadonna, otorgan al obispo de Oviedo y a su Iglesia el templo de Santa María de Riosa con sus propiedades. Pero tal documento es “considerado unánimente como una falsificación de comienzos del siglo XII. Como ocurre en otros casos, no se puede descartar la existencia de una previa donación auténtica, más modesta, pues parece que en 1075 Santa María de Riosa pertenecía efectivamente a San Salvador de Oviedo” (Javier Rodríguez Muñoz, Asturias a través de sus concejos, 1998). En 1125, el arcediano de Oviedo, Pedro de Ounaya, cede a la misma iglesia la villa de la Foz, en el valle de Riosa; en 1143, Gonzalo Bermúdez y su esposa, Cristina Peláez, le donan el alfoz de Villameri. Con estas y otras donaciones, el territorio de Riosa estuvo durante gran parte de la Edad Media y comienzos de la Edad Moderna bajo señorío del obispo de Oviedo, administrándose como obispalía. El prelado nombraba los regidores o bien cedía la encomienda del territorio a algún noble o eclesiástico. Cuando Felipe II incorporó a la Corona los territorios pertenecientes hasta entonces a la Iglesia Catedral de Oviedo, los vecinos de Riosa compraron la jurisdicción del territorio en 199.271 maravedís, adquisición legalizada en escritura con fecha 9 de mayo de 1588, firmada por el rey y que se conserva en este Ayuntamiento, pasando a ser municipio autónomo de realengo, con juez noble, sin que se registre la existencia de vecinos pecheros, es decir, obligados a pagar tributo por razón de los bienes o haciendas.

Hasta 1880, el Ayuntamiento se reunía en Felguera, pasando después a La Vega, donde radica actualmente. El pueblo celebraba reuniones a concejo (conceyu) abierto, reuniéndose en la plaza de la Iglesia, donde estaba el “paredón de la justicia”, que tenía unos pedestales para servir de asiento al juez y al alcalde; en las cercanías estaba la picota para exponer a los malhechores.

Con la autorización dada a la Fábrica de Armas de Trubia mediante Real Orden de mediados del XIX para explotar el coto minero de Morcín y Riosa, extendido generosamente entre Pandoto (Morcín) y la divisoria con Lena, la actividad minera, iniciada en 1846, juega un papel trascendental en la nueva etapa histórica que se inaugura.

El territorio riosano fue escenario de importantes enfrentamientos fratricidas, cercanos en el tiempo. Durante la última guerra carlista, operó en este concejo el cabecilla Santa Clara, quien destruyó, quemándolo, el incipiente Registro Civil. Tuvo Riosa, en la Revolución asturiana de octubre del año 1934, una activa participación, de la que se recuerda como indicio la toma por los revolucionarios del cuartel de la Guardia Civil, donde había un cabo y cuatro números. En 1935, se ejecutaron aquí operaciones militares de tiro real, dirigidas por el coronel Aranda, “a las que asistí – —escribe José María Gil Robles, ministro de la Guerra de entonces y director de las maniobras— en unión de los generales Fanjul, Franco y Goded…”. Durante los quince meses que duró en Asturias la Guerra Civil (1936-1939), Riosa estuvo en poder del izquierdista Frente Popular, hasta que en octubre de 1937 cayó en manos nacionales. La represión de posguerra fue aquí dura, por haber sido el municipio un enclave republicano bastante activo. Su posición inconformista tuvo ocasión de manifestarla en el referéndum al que se sometió la franquista Ley de Sucesión —promulgada el 26 de julio de 1947 y modificada por la Ley Orgánica del Estado de 1967—, articuladora del corpus de leyes sustentadoras del régimen: aquí se produjo la abstención más elevada (la mitad del censo), manifestándose contraria a la misma la cuarta parte de los votantes.

Las primeras elecciones democráticas, de junio del año 1977, dieron el gobierno municipal al Partido Socialista Obrero Español (PSOE); desde entonces lleva las riendas del Ayuntamiento.

 

Patrimonio en Riosa

El mayor tesoro artístico que nos puede ofrecer el concejo de Riosa radica en la belleza de sus parajes naturales, con el espacio protegido de la sierra del Aramo como atractivo principal.

Dentro de sus arquitecturas religiosas tenemos la iglesia del Espíritu Santo en Donaxuendi, del siglo XVIII. Es de un solo tramo, con cubierta de bóveda de crucería y posee una fachada realizada en sillar rematada por espadaña.

Otra iglesia interesante es La Capilla de la Virgen de las Nieves en Llamo, también del siglo XVII, destacando su interior en el que aparecen pinturas con motivos florales, aves y escenas del vía crucis.

En Grandiella encontramos la capilla de San Pedro, de planta cuadrada y portada de medio punto resguardada por un pórtico. También tenemos en Santo Adriano, la capilla del mismo nombre. Es de planta rectangular, con pórtico en el lado occidental, arco de medio punto y bóveda de cañón con cubierta de madera en el interior donde se conservan imágenes de San Adriano y de la Encarnación.

En la Xuncar contemplamos la capilla de San José, que es de planta cuadrada y retablo de 1713. A su lado se levantó otra iglesia en el siglo XX. Felguera acoge la capilla de los Remedios, que contiene un retablo policromado en su interior.

La Emita de Santa Bárbara en Villameri se encuentra en ruinas, construyéndose otra en 1964 con la misma advocación. Por último hay que mencionar la iglesia parroquial de La Vega con diversas influencias y reconstruida en 1959.

Respecto a su edificación popular tenemos en Donaxuendi la casa de Muñiz, conocida como El Palacio. Es del siglo XVIII con posteriores reformas y añadidos. Posee planta rectangular, corredor de madera, escudo y dos inscripciones. En Felguera tenemos el palacio de Miranda, del siglo XVIII y de estilo tradicional Asturiano. También en Felguera se encuentra La Corralá que fue sede del antiguo ayuntamiento.

Por todos los pueblos podemos divisar diversas casonas señoriales con escudos, corredores y que diferencian a éstas de las casas más comunes.

 

Fiestas en Riosa

Entre sus fiestas, destacamos:

En el mes de junio, son las fiestas de San Antonio en La Vega, el día 13, también son las fiestas de El Corpus en L’Ará. En el mes de septiembre, son las fiestas de la Virgen de los Remedios en Felguera el día 8, Santo Adriano el penúltimo domingo de este mes y la Virgen del Las Nieves en Llamo el último domingo del mismo mes. En el mes de octubre es Nuestra Señora del Rosario con ofrecimiento de ramo de flores.

Todas las capillas que están en el concejo, celebran sus fiestas y romerías, siendo importante mencionar el carácter escalonado de las mismas, como lo demuestran los festejos de La Virgen de los Remedios en Felguera, Santo Adriano en el pueblo del mismo nombre, y la Virgen de las Nieves en el Llamo, que se celebra el último domingo de septiembre. Las tradiciones siguen teniendo lugar en todas ellas, no pudiendo faltar en ninguna de ellas, el ofrecimiento del ramu y su posterior subasta.

 

Naturaleza en Riosa

Paisaje Protegido de la Sierra del Aramo.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 53.99 km2
  • Localización: Concejos de Quirós, Riosa y Morcín
  • Accesos: Carretera Comarcal AS-229, de Pola de Lena a Bárzana
  • Vegetación representativa: Praderas y pastos
  • Fauna representativa: Lobo y aves rapaces

El Paisaje Protegido de la Sierra del Aramo se localiza en el área central de Asturias, a apenas veinte kilómetros de Oviedo, e incluye la totalidad de la sierra que separa los concejos de Quirós, al oeste, y Riosa y Morcín, al este.

El Aramo constituye un cordal calizo de casi veinte kilómetros de longitud y siete kilómetros de anchura que avanza en dirección norte desde las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica, delimitando al oeste la cuenca del Trubia y al este la cuenca del Caudal.

La sierra aparece claramente individualizada de su entorno inmediato y del resto de la Cordillera Cantábrica, ello le otorga una entidad topográfica y morfológica que la convierten en uno de los elementos principales del paisaje de gran parte del área central de la región, incluida la capital. Además, el masivo roquedo calizo ha permitido la formación de un importante acuífero del que tradicionalmente se ha abastecido la población de Oviedo.

El núcleo central de la sierra está formado por un roquedo de calizas carboníferas que remata en una plataforma situada en las cotas de 1.400 a 1.500 m. La característica más llamativa de dicha plataforma es la multitud de formas kársticas que definen el paisaje y son resultado de la disolución de las calizas por el agua de lluvia. En algunos puntos, el hundimiento del techo de las cavidades subterráneas ha dado lugar a sinfín de dolinas, de tamaño desigual, que salpican el terreno de cráteres y depresiones. En otros puntos se desarrollan valles ciegos que desaguan sólo a través de sumideros hacia la red de drenaje subterráneo. De especial interés son los valles de La Robla, al norte del Pico Cuervo y de Veneros, muy cerca de la Cobertoria.

Sobre dicha plataforma se yerguen las cumbres principales, también calizas, de La Gamonal, El Barriscal y el Gamoniteiro, todas ellas de coronación superior a los 1.700 m.

No obstante, ambas vertientes de la sierra aparecen flanqueadas por materiales geológicos más antiguos, pizarras y areniscas, que por su menor resistencia a la erosión dan lugar a un relieve de valles y lomas que contrasta fuertemente con el núcleo calizo de la sierra.

En esa área de relieve más suave se sitúan la mayor parte de las aldeas del Aramo. El ámbito propuesto para su declaración como Paisaje Protegido se ciñe no obstante, a los relieves principales de la sierra, sin incluir ningún núcleo de población.

La sierra del Aramo, a pesar de su cercanía a las áreas más pobladas de la región, carece de elementos físicos que hayan alterado sus características naturales. Su acusado relieve ha propiciado que sea sorteada por las infraestructuras viarias, constituyendo, en gran parte de su extensión, un área sin accesos rodados importantes. El más significativo es la Carretera Comarcal AS-230, que une los concejos de Lena y Quirós por el Alto de la Cobertoria, conformando el límite meridional del Paisaje Protegido y que es un lugar estratégico para el inicio de excursiones senderistas. Algunos metros por debajo de la collada arranca la pista que da servicio al reemisor del Gamoniteiro, única infraestructura significativa localizada sobre la sierra. Al norte, la única vía de acceso es la pista asfaltada que desde el área recreativa de Viapará asciende en dirección a la Gamonal por el Alto del Angliru, puerto notorio desde su reciente inclusión en el trazado de la Vuelta Ciclista a España.

 

Geología

El Aramo constituye un cordal calizo de casi veinte kilómetros de longitud y siete kilómetros de anchura que avanza en dirección norte desde las primeras estribaciones de la cordillera Cantábrica, delimitando al oeste la cuenca del Trubia y al este la cuenca del Caudal. La sierra aparece claramente individualizada de su entorno inmediato y del resto de la cordillera Cantábrica, constituyendo una unidad geológica denominada Unidad del Aramo.

El núcleo central de la sierra está formado por un roquedo de calizas carboníferas de la Formación Calizas de Montaña, que remata en una plataforma situada en las cotas de 1 400 a 1 500 m. Esta extensión de calizas se explica por la presencia de numerosas fallas inversas que ponen en contacto repetidas veces la misma formación geológica. Este conjunto calcáreo está flanqueado por otros materiales, como pizarras, areniscas y calizas de la Formación Complejo de Rañeces, de edad devónica y de la Formación Grupo Lena de edad carbonífera.

La característica más llamativa de dicha plataforma calcárea es la multitud de formas cársticas (dolinas, lapiaces, etc.) que definen el paisaje y son resultado de la disolución de las calizas por el agua de lluvia. En algunos puntos, el hundimiento del techo de las cavidades subterráneas ha dado lugar a numerosas dolinas, de tamaño desigual, que salpican el terreno de cráteres y depresiones. En otros puntos se desarrollan valles ciegos que desaguan, sólo a través de sumideros, hacia la red de drenaje subterráneo, hasta encontrar el límite con materiales de carácter más impermeable, ocasionando en el contacto importantes manantiales, que han sido, desde antiguo, objeto de captación para abastecimiento de la ciudad de Oviedo .

Sobre dicha plataforma se yerguen las cumbres principales, también calizas, de La Gamonal, El Barriscal y el Gamoniteiro, todas ellas de coronación superior a los 1 700 m. No obstante, ambas vertientes de la sierra aparecen flanqueadas por materiales geológicos más antiguos, pizarras y areniscas, que por su menor resistencia a la erosión dan lugar a un relieve de valles y lomas que contrasta fuertemente con el núcleo calizo de la sierra. En esa área de relieve más suave se sitúan la mayor parte de las aldeas del Aramo.

 

La vida vegetal

A primera vista, la Sierra del Aramo constituye un imponente farallón blanco y rocoso que intenta invadir la única área sustancialmente llana de la región. La elevada pendiente de las laderas y las características calcáreas del sustrato no favorecen el desarrollo de suelos profundos, por lo que los bosques son escasos y la sierra presenta una importante superficie de roquedos desnudos, cubiertos de nieve durante los meses más fríos del invierno. Sin embargo, su plataforma kárstica superior alberga majadas y ricas áreas de pasto que han soportado durante siglos una intensa actividad ganadera, constituyendo lugar de encuentro de los pastores de Quirós y Riosa.

Gran parte de la plataforma kárstica superior aparece ocupada por lapiaces calizos con escaso desarrollo de suelo. Esos roquedos aparecen mayoritariamente cubiertos de una mata de porte almohadillado y rala cobertura, la aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis). Sin embargo, también es frecuente la presencia de densos bosquetes de avellano, escuernacabras o agracejo y, en ocasiones, centenarios ejemplares de tejo (Taxus baccata).

En las depresiones kársticas de mayor entidad, la acumulación de los residuos insolubles del roquedo calizo da lugar a suelos arcillosos sobre los que se desarrollan praderas y pastos de uso ganadero. En ocasiones esos residuos impermeabilizan el fondo de las cubetas dando lugar a lagunas y charcas estacionalmente inundadas. Así ocurre en Los Veneros, el Lago de la Cueva, Llazarandín o el Lago Rubio.

En las cumbres más altas del Gamoniteiro o La Gamonal debe destacarse la presencia de algunas de las especies del piso subalpino, donde los bosques no pueden ya desarrollarse de forma natural y el paisaje vegetal dominante está formado por matas de enebro rastrero o laureola.

Por último, entre los escasos bosques de las laderas del Aramo deben destacarse los hayedos eútrofos que pueblan algunos puntos de la vertiente oriental y los densos bosquetes de acebo (Ilex aquifolium) que cubren el extremo septentrional a ambos lados de la sierra. Las acebedas de Andrúas en Quirós y las de Grandiella en Riosa se encuentran entre las más extensas y mejor formadas de Asturias.

 

La vida animal

La conexión del Aramo con la Cordillera Cantábrica, a través del Alto de la Cobertoria, permite que a pesar de la cercanía de las áreas más pobladas de la región se conserven aún ricas comunidades faunísticas.

Entre los mamíferos deben destacarse especies tan singulares como el lobo (Canis lupus), la liebre de piornal (Lepus castroviejoi) o el armiño, el único de los mustélidos asturianos que durante el invierno cambia por completo el color de su capa a un blanco níveo.

Las amplias camperas desnudas del Aramo no constituyen hábitat adecuado para la fauna cinegética. En tiempos debió existir una nutrida población de rebeco, sin embargo la especie desapareció ya del área durante el siglo pasado, sin que pueda descartarse una recolonización a partir de las poblaciones actualmente en fase de expansión del concejo de Lena. El corzo, escaso, limita su presencia a las áreas boscosas del pie de la sierra, al igual que el más abundante jabalí.

 

Otros valores

En cuanto a las rapaces, es frecuente la presencia de busardos ratoneros, cernícalos o buitres y más rara la de alimoches (Neophron percnopterus), águila real (Aquila chryasaetos), águila culebrera o aguilucho pálido.

Entre los reptiles destaca la presencia de la lagartija serrana (Iberolacerta monticola), que es un endemismo de las montañas del noroeste de la Península Ibérica.

La Sierra del Aramo conserva valiosos vestigios arqueológicos de antiguos pobladores. De gran interés es la necrópolis del Alto de la Cobertoria, atribuida tras las excavaciones a los momentos iniciales del Neolítico. Muy cercano a ella, al sur del ámbito delimitado como Paisaje Protegido, se sitúa el paraje de Práu Llagüezos, donde aparece un círculo de lajas hincadas en la tierra que se atribuye al primer periodo de la Edad del Bronce, y algo más al norte el Dolmen de la Mata del Casar, cuya excavación ofreció el hallazgo de un tosco anillo de oro que se considera como la primera pieza de la orfebrería regional.

Los prehistoriadores han atribuido esa aglomeración de restos arqueológicos a la presencia cercana, en el concejo de Riosa, de un importante centro minero. En 1888 muy cerca de la aldea de Llamo, en plena Sierra del Aramo, se desarrollaron trabajos de aprovechamiento industrial de cobre que dieron lugar al hallazgo de primitivas labores mineras atribuidas a los primeros momentos de la Edad del Bronce. Las posteriores excavaciones arqueológicas han permitido descubrir una compleja red de galerías, utillaje minero e incluso restos humanos atribuidos al Bronce antiguo y de excepcional valor histórico, por haber servido para ilustrar profusamente los albores de la metalurgia en Asturias.

 

Gastronomía típica del Concejo de Riosa

En cuestiones culinarias, las gentes riosanas tienen muy definida su posición: se apuntan a darle gusto al paladar, sin más miramientos que los de la calidad, y ésta sobra en una cocina con una oferta tentadora a base de pote, fabada, asados de cordero y cabrito, cordero, revuelto de setas, menestra de Riosa, arroz con leche, frixuelos, casadielles, queso afuega’l pitu (en sus variedades blanca y roja del Aramo), tarta de ablana (avellana), borrachinos, etc. Los fines de semana, bares y restaurantes sirven pote de berzas. En octubre se abre la temporada de los callos; por mayo, tienen lugar las Jornadas de las Setas y el Cabrito, y en enero, las de los Nabos.