Ribadedeva

Ribadedeva es un concejo asturiano situado en el extremo nororiental de la región en el límite con la Provincia de Cantabria. Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con Peñamellera Baja, al oeste con Llanes y al este con el río Deva, que le sirve de división con la provincia Cántabra. Su extensión total es de 35,66 km2. La N-634 es su principal artería de comunicación, contando también con una presencia de la red ferroviaria (FEVE).

Geológicamente hablando Ribadedeva presenta terrenos areniscos por la zona de Pimiango correspondiente a la era mesozoica, también presenta en la sierra de Tina conglomerados cuarzosos, arenisca roja y calizas. Los materiales más abundantes de la zona son manganeso, hierro, plomo y cinc.

Desde el punto de vista orográfico el concejo está dividido por tres sistemas montañosos. La sierra de Cuera con el Pico Jana en el extremo oriental y el Tabladiellu en la occidental, más al norte nos encontramos con la sierra de García en cuya parte oriental se encuentra la capital Colombres. Y lindando con el mar tenemos la sierra de Tina en el que destaca el Pico del Cañón encima de la ría de Tinamayor por su parte oriental. Desde este punto y hasta la ría de Santiuste en su límite con Llanes, se extienden 9,5 Km. de costa y acantilados.

Dentro de su red hidrográfica destacan en Ribadedeva dos ríos. El río Cabra, que nace en la sierra del Cuera y sirve de límite con el concejo vecino de Llanes, desembocando en el Cantábrico por la ría de Santiuste. Y el río Deva, que nos señala el límite oriental del concejo con Cantabria y desemboca al mar por la ría de Tinamayor. Otros accidentes fluviales del concejo son el río Ahijo que da sus aguas al Cabra, y el arroyo de Salcea que fluye en el Deva.

El clima es oceánico, templado y lluvioso, mostrándonos una gran suavidad en las temperaturas, no sobrepasando la media veraniega los 20ºC, ni descendiendo de los 10ºC de temperatura media en invierno, siendo las brumas marinas persistentes en buenas épocas del año.

En cuanto a su vegetación hay que decir que predomina el monte de eucalipto sobre las demás especies, aunque también se pueden contemplar bosques ribereños, encinas, madroños y zarzaparrillas. De su fauna destacaremos la fluvial, siendo el Deva uno de los ríos salmoneros de la región, pudiéndose ver igualmente truchas en todos ellos.

 

Capital

La capital del concejo de Ribadedeva es la Parroquia de Colombres situada en la zona centroriental del concejo. Es el núcleo de población más grande del territorio y contiene una gran presencia de obras y edificaciones indianas del concejo y a los cuales hoy se les ha dedicado un Archivo histórico en La Quinta Guadalupe.

 

Demografía de Ribadedeva

Ribadedeva no fue una excepción, demográficamente hablando, dentro de los concejos orientales del Principado, por lo que también sufriría los avatares de la emigración, primero a tierras americanas y más tarde a centroeuropa y las zonas centrales más industriales de Asturias. Así desde que en la década de los 30 se produjo la cota máxima de la población con 3.424 habitantes, la perdida paulatina de la población ha sido constante y progresiva, dejando el concejo actualmente con una baja densidad de población y un tipo de poblamiento marcadamente concentrado, siendo Colombres el núcleo más habitado.

Económicamente hablando el sector primario es el que predomina en todo el concejo, empleando a un total del 45,5% de la población activa. La ganadería es la actividad principal del sector, siendo la estabulación vacuna orientada a la producción láctea la principal ocupación. La pesca está representada en la ría de Tinamayor donde reside un pequeño puerto pesquero con una decena de embarcaciones, agrupadas con sus vecinos de Unquera en la cooperativa de Tinamayor, que cuenta con una moderna lonja.

El sector secundario y el de la construcción representan al 17,08% de los empleos locales, mayoritariamente agrupados en torno a la edificación y obras públicas, siendo importante para el concejo también la fábrica de productos lácteos que hay en el concejo situada en Bustio.

El sector terciario de los servicios es el único que sigue una tendencia a la alza con un 37,42% de los empleos, gracias sobre todo a la pujanza actual del turismo, contando el concejo con unas buenas infraestructuras, tanto de hoteles, como de restaurantes y de campings. Un destacamento importante del concejo es la fundación “Archivo de Indianos” localizada en Colombres.

 

Historia de Ribadedeva

El concejo de Ribadedeva participa en el desarrollo histórico de la comarca oriental asturiana desde sus primeras manifestaciones, si bien posteriores avatares administrativos contribuyeron a dotarle de personalidad propia, por su carácter de bisagra entre las dos comunidades históricas, Asturias y Cantabria.

La primera presencia de la huella humana se remonta a las manifestaciones del arte parietal, principalmente en sus etapas paleolítica y epipaleolítica, siendo el Paleolítico Superior, por el momento, el que aporta los vestigios de importancia a la secuencia arqueológica, recogida por C. Pérez Suárez («Carta Arqueológica del Concejo de Ribadedeva», Consejería de Cultura, 1995), y en la que están inventariadas 15 localizaciones.(*)

Es la cueva de El Pindal el yacimiento más conocido por la importancia de su obra artística, reconocida como Bien de Interés Cultural, y es la primera manifestación pictórica parietal descubierta en Asturias, obra de H. Alcalde del Río, atribuida al periodo Magdaleniense, hace unos 15.000 años, y que incluye, bajo técnicas de grabado y pintura, representaciones simbólicas y animalísticas —sobre todo, bisontes y caballos—, destacando por su rareza las figuras del mamut y del pez (quizás un túnido).

La parquedad de restos arqueológicos que suceden a la época parietal durante el Neolítico y las edades de Bronce y Hierro no debe confundir su estudio. Cercanos hallazgos en los concejos vecinos demuestran la ocupación del área —Peña Tú, explotaciones mineras, túmulos, etc.—, lo que, sumado a las fuentes escritas de autores grecolatinos, habla de los distintos pueblos que ocuparon la desembocadura del río Deva, entre los que se hallarán la «gens» de los orgenomescos, pueblo cántabro en lucha contra el Imperio romano.

Hasta la alta Edad Media no se encuentra en el concejo un vestigio arqueológico sólido, careciendo los siglos posteriores a la romanización siquiera de referencias escritas concretas. En opinión de J. I. Ruiz de la Peña, los términos del concejo estarían inscritos en la conocida como Provincia Premoriense o Primorías. Los restos y necrópolis de Santa María de Tina (documentados en el siglo X) son los cimientos de la actual Ribadedeva; estas ruinas se habrían levantado sobre un templo pagano, cristianizado por sustitución, método empleado frecuentemente en la comarca durante la Reconquista.

Registros documentales del antiguo archivo de San Salvador de Celorio presentan a Ribadedeva como una demarcación independiente, inscrita en el ámbito asturiano; no obstante, los límites territoriales de las tierras asturcántabras fueron objeto de una importante reorganización en el s. XIII durante el reinado de Fernando III, monarca que une los reinos de Castilla y León en 1230 y que trae como consecuencia la segregación de Ribadedeva y las Peñamelleras del ámbito político-administrativo asturiano y su integración en el castellano dentro de una de las merindades en que se dividía: las Asturias de Santillana.

A pesar de ello, estos territorios ahora castellanos no perdieron su vinculación con Asturias. Lo prueba el hecho de que no dejaron de pertenecer a la diócesis de Oviedo, en conflicto con la de Burgos por la posesión de las Asturias de Santillana. Esto origina una peculiar situación administrativa, pues a efectos civiles depende del reino de Castilla y eclesiásticamente a la Asturias de Oviedo —Reino de León—, lo cual debió de influir en la concesión del privilegio de 1376 por el que se reconocía a los vecinos de Ribadedeva el derecho a organizarse como municipio autónomo frente a la autoridad civil.

Las estrechas relaciones del concejo con sus vecinos asturianos también contaron con manifestaciones económicas. Así, a los intereses que la Iglesia conservaba en los términos del valle se suma, en el transcurso de la baja Edad Media, una aristocracia laica de influencia local o comarcal que igualmente deja su huella en el concejo, como es el caso de la torre señorial de los Noriega, ligada a una administración territorial por parte de un linaje medieval.

Hasta la fecha, ninguna entidad poblacional había superado el estado de aldea, a pesar de estar Ribadedeva atravesada por el camino comercial de la costa. A comienzos del siglo XVI se localiza en La Franca una especie de puerto ilegal, donde se producían desembarcos de mercancías «francos de alcábala», contra los que protestaba el vecino concejo de Llanes.

Por otra parte, Laurent Vital, cronista de Carlos I, relata en 1517 el paso por Ribadedeva del monarca, su hermana Leonor y el séquito de dignatarios que le acompañaban, refiriéndose a la capital del concejo —donde se aloja la comitiva el día 28 de septiembre, que, procedente de Llanes, es agasajada con una comida de recepción, bailes y cantos de la zona (**)— como «un pueblecillo o aldea llamada Colombres». El suceso marca la apertura de la Edad Moderna en este espacio.

De la estructura productiva del valle en época moderna da cuenta la amplia descripción que hace el «Catastro» de Ensenada (1753) sobre Ribadedeva. En su relación se recogen todas las formas económicas que se daban por entonces: el aprovechamiento cerealista de las tierras, ya con el maíz como primera cosecha, seguido de la escanda; la gran variedad de cultivos frutícolas; la cría de ganado y el aprovechamiento de los terrenos de común; las industrias rústicas, molinos, caleros, ferreros… Es particularmente interesante el caso, conocido ya en otros concejos, de los artesanos itinerantes, labradores que completaban sus pocas rentas con el desempeño de diversos oficios en un radio de acción más o menos extenso. Por número y fama, hay que citar a los zapateros de Pimiango, quienes, al igual que en otros gremios, tenían su jerga particular, la «mansolea», para comunicarse entre sí y no ser entendidos por personas ajenas y no iniciadas.

Este primer movimiento migratorio temporal da lugar a otro más prolongado en el tiempo, originando una corriente humana que perdura hasta nuestros días. La causa de este fenómeno se explica por el aumento de la población, unido a la falta de expectativas que daba el trabajo de la tierra, y que hacían emigrar, principalmente a Andalucía y después a América, a un creciente número de personas.

Llegado el siglo XIX, se producen los violentos episodios de la guerra contra Napoleón, durante la cual el ejército asturiano estableció su línea oriental de defensa, llamada la línea de Colombres, y al mando del general Ballesteros fortificó la capital del concejo y fijó su cuartel general en Villanueva durante nueve meses, donde no se pudo detener el avance francés hasta enero de 1810 cuando Llano Ponte defiende el río Deva y consigue la retirada del invasor.

Tras esta guerra de la Independencia, Ribadedeva inicia una nueva etapa en su historia. En 1833, bajo el reinado de Isabel II y siendo ministro de Fomento Javier de Burgos, los municipios de Ribadedeva y Peñamellera revierten en territorio de Asturias por Real Decreto de 30 de noviembre, constituyéndose al año siguiente el nuevo Ayuntamiento —que tiene tratamiento de Excelentísimo por un Real Decreto de 27 de agosto de 1903—. El escudo del concejo resume la historia del mismo: la mitad superior se corresponde con el escudo de Santander y el inferior con el de Asturias.

La situación económica no varía demasiado respecto a la de épocas anteriores, y no es sino hasta finales de siglo que el valle conoce una cierta activación gracias al regreso de aquellos emigrantes que vuelven como ricos indianos y que nunca abandonaron la idea de hacer progresar su tierra, levantando escuelas, traídas de agua, carreteras y otras obras civiles, aparte de importar un estilo arquitectónico propio en sus construcciones domésticas. Cabe destacar, entre estas figuras, la de Manuel Ibáñez Posada, su hermano Luis, Íñigo Noriega Mendoza e Íñigo Noriega Laso y Ulpiano Cuervo.

El siglo XX se inicia con la finalización de las obras del ferrocarril del Cantábrico, uniéndose en Llanes las compañías Económicos y Cantábrico, y que da paso a una relativa prosperidad. El turismo comienza a abrir sus primeras infraestructuras, dotando al municipio de un balneario marítimo en la playa de La Franca y otro termal en el pueblo de Andinas.

Al llegar la II República había en el concejo seis molinos harineros, dos herrerías, una fábrica de queso y manteca, dos de teja y ladrillos, de electricidad, de harinas y una de gaseosas.

La Guerra Civil hace vivir momentos cruentos a Ribadedeva, especialmente en septiembre de 1937 cuando el Batallón Navarro del general Solchaga inicia la batalla de la sierra del Cuera contra las tropas milicianas de Manuel Álvarez, «El Coritu». La caída de esta defensa significó la pérdida de Asturias para la República.

El fin de la Guerra Civil es causa de una nueva depresión y de una gran caída demográfica, motivada por la masiva emigración, esta vez orientada a núcleos de población más grandes y al centro de Europa, con Suiza, Alemania, Francia y Bélgica como principales destinos.

La llegada de la democracia trae nuevos aires al futuro de Ribadedeva, consolidando su población y medios económicos.

En la actualidad la economía del concejo está basada en el sector primario (agricultura, ganadería y pesca); se conoce un fuerte auge de la construcción y el turismo se perfila como una importante fuente de ingresos.

NOTAS

(*) Recursos arqueológicos del concejo de Ribadedeva:

  • Abrigo de Las Covariellas. Cueva del Monte. Colombres.
  • Cueva del Espinoso. El Espinoso. La Franca.
  • Cueva de Mazaculos I. La Franca. Bien de Interés Cultural.
  • Cueva de Mazaculos II. La Franca. Bien de Interés Cultural.
  • Cueva de La Barra. Pimiango.
  • Cueva’l Burru. Pimiango.
  • Cueva de La Cabrera. Pimiango.
  • Materiales líticos de Picu’l Cañón. Pimiango.
  • Cueva de Castro los Conejos. Pimiango.
  • Abrigo del Hoyón. Tronía. Pimiango.
  • Material lítico de la cuesta de Pimiango. Pimiango.
  • Conchero del río Pila I. Pimiango.
  • Conchero del río Pila II. Pimiango.
  • Cueva de El Pindal. Pimiango.
  • Cuevona de Tronía. Pimiango.
  • Conchero nº 6 de Tina. Pimiango.
  • Conchero nº 7 de Tina. Pimiango.
  • Monasterio de Santa María de Tina. Pimiango.
  • Abrigo del Molino de Gasparín. Bojes. Noriega.
  • Túmulos del Trabe. Bojes. Noriega.
  • Torre de Noriega. Noriega.
  • Cueva del Cazurru. Villanueva.
  • Túmulos de La Jayuquera. Cabrios. Villanueva.
  • Abrigos de San Emeterio. Pimiango.

(**) «Después de comer, las mozas de este lugar fueron a una plaza, ante el aposento del Rey, para cantar y bailar de tan buena, gozosa y grave manera que todos tuvieron un buen pasatiempo. En esta danza y rueda había muchas mozas y en medio de dicha rueda una solterona, acaso a pesar suyo, porque nadie la había pedido ni solicitado. Esta mostraba ser la capitana y director de las otras mozas en la danza… Tenía los dedos bastante rudos y gordos, enriquecidos y adornados con hermosas sortijas de plata engastada… A veces ponía los brazos en jarras, girando y volviendo a girar muy velozmente, tanto sobre un pie como sobre otro, en uno y otro sentido, mirando arriba y abajo, en lo que no había falta alguna; luego hacía contorsiones, también como lo hubiese hecho la más primorosa de todas, dando grandes saltos y asentando su habilidad en chocar sus botazas, medio borceguíes… Llevaba colgando del cuello un rico anillo de plata a manera de dije o cierre y un cordón negro lleno de nudos a manera de collar, de donde pendía una raíz de coral engastada en rica plata y de las dos orejas, anillos y pendientes tan anchos como anillos de látigo… Cuando se acercó el final, se puso de rodillas ante el Rey, haciendo señal a las otras mozas de ponerse también ellas de rodillas, como lo hicieron; luego dijo muy alto con la mano levantada en el aire: ¡Viva el Rey don Carlos!, por tres veces, haciendo señal a las otras de decir también. ¡Y su hermana doña Leonor!. Entonces, todas arrodilladas cantaron varias canciones con un reclamo y con la pauta de esta capitana, compuestas con gusto y muy agradables, por lo que se podía conocer que estaban ordenadas musicalmente, y cantando como se les ocurría, con lo cual las canciones resultaban más ingenuas. Así que puede concluirse que el Rey tuvo tan buena ocasión para reír como no había tenido hace mucho tiempo. Después de haberse retirado y haber mandado el Rey hacerles algún obsequio, fueron a hacer otro tanto ante doña Leonor, donde ésta se alojaba» (Laurent Vital). Al día siguiente, día de San Miguel, tras oír misa y disfrutar de un abundante desayuno, el rey, su hermana y el gran séquito partieron hacia San Vicente de la Barquera.

 

Patrimonio en Ribadedeva

Dentro de los monumentos prehistóricos de la zona hay que destacar los yacimientos descubiertos en las cuevas del Pindal y Mazaculos y que fueron declarados bienes de interés cultural. La del Pindal se encuentra situada en las inmediaciones de Pimiango, fue descubierta en 1908 y en ella fueron encontradas pinturas y grabados de animales como caballos, bisontes, mamuts…, formando una de las mayores muestras del arte rupestre Asturiano. Las de Mazaculos son dos que están situadas en las cercanías de La Franca. También contienen pinturas rupestres, aunque han sufrido diversos actos vandálicos.

De su arquitectura religiosa hablaremos de la iglesia de Santa María de Tina, templo del siglo XIII y que hoy se encuentra en estado ruinoso. Era de estilo Cisterciense y su cabecera poseía tres ábsides semicirculares, de los cuales el central era de mayor tamaño y altura. De esta iglesia era la imagen hoy conservada en la iglesia parroquial de San Roque en Pimiango, de Nuestra Señora de Tina.

Otra iglesia destacable es la de Santa María en Colombres construida por el arquitecto Darío de Regoyos a finales del siglo XIX Su fachada es historicista y neobarroca y posee dos torres cuadradas flanqueando el cuerpo central.

También mencionaremos la Ermita de San Emeterio en Pimiango, situada al lado de la Cueva del Pindal. Cuenta con una única nave y un pórtico adosado que recorre todo el lateral que está sobre la pradera y se apoya en columnas de piedra sobre un muro.

En cuanto su arquitectura popular y señorial tenemos en primer lugar la torre de Noriega, edificación medieval del siglo XIII que recibió posteriores construcciones. Es de planta cuadrada, posee cuatro pisos, estando en el segundo la entrada. Se cree tenía foso y un puente levadizo. Adosado al palacio se observa una capilla del siglo XVIII así como una casona.

En Pimiango localizamos el Palacio del Pedroso, de origen medieval y reformado en los siglos posteriores. Destacan en él un balcón barroco y un arco de medio punto en la entrada principal.

En Colombres podemos disfrutar de la Quinta Guadalupe, edificio de estilo ecléctico construido en 1905. Actualmente es la sede del “Archivo de Indianos”. También en Colombres tenemos la casa de Piedra, de principios del siglo XX y de claro estilo montañés. Hoy ha sido adquirido por el ayuntamiento para ubicar allí la casa de cultura.

Igual de importante son otros edificios de la capital como el ayuntamiento, La Casa Roja, o la Plaza de Ibáñez Posada.

Como se puede observar importante ha sido la aportación de la población indiana en la zona, lo que llevó a la creación del archivo histórico en el municipio. No sólo en edificios privados invirtieron su dinero, sino que aportaron su granito de arena en la mejora y modernización de los pueblos del concejo.

 

Fiestas en Ribadedeva

Entre sus principales fiestas, destacaremos:

Las fiestas de San Emeterio en Pimiango en el mes de Marzo. Las fiestas de El Carmen en Bustio en el mes de Julio. En el mes de agosto tenemos las fiestas de La Sacramental en Colombres y el Festival Folklórico Nacional en Colombres.

No pueden faltar en las fiestas de los pueblos del concejo elementos festivos tradicionales como la popular subasta de los Ramos, las hogueras, las particiones de troncos, así como los bailes y trajes típicos de la zona.

 

Naturaleza en Ribadedeva

Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 149.94 km2
  • Localización: Concejos de Cabrales, Llanes, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Ribadedeva
  • Accesos: Por la Carretera Nacional N‐634 de Ribadesella a Llanes o por la Regional AS‐114 de Cangas de Onís a Panes
  • Vegetación representativa: Encinares y hayedos
  • Fauna representativa: Buitre. Corzo. Jabalí
  • Otras figuras de protección: Declarado parcialmente Lugar de Importancia Comunitaria del Río Purón

El Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera se sitúa en el extremo oriental de la región, formando un cordal litoral de casi 40 km de longitud que se inicia en el Sella y prosigue a escasa distancia del mar hasta el final de la región en el Deva. Del Paisaje Protegido ha quedado excluido el sector occidental de la sierra, entre el río Bedón y el Sella.

El Cuera hace de límite entre los concejos situados al norte, Llanes y Ribadedeva, y los situados al sur, Cabrales, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja. Todo su perímetro es recorrido por carreteras de cierta importancia: al norte la N‐634, que recorre la rasa llanisca, y al sur la Regional AS‐114, que recorre el valle del Cares por el surco prelitoral.

La sierra del Cuera constituye sin duda el elemento que en mayor medida contribuye a definir el paisaje y organizar el espacio del extremo oriental de Asturias. Se trata de una barrera montañosa situada a apenas seis kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos que han tenido diferente evolución histórica y social: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

El núcleo central de la Sierra del Cuera está formado por calizas paleozoicas sometidas a un modelado kárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas kársticas que a veces hace imposible una andadura de ademanes naturales. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas, más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa.

El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazucu se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

 

Geología

La Sierra del Cuera es una barrera montañosa situada apenas a cuatro kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

Dentro de la Zona Cantábrica, se define una unidad denominada Unidad del Cuera. Se encuentran en esta unidad un amplio espectro cronoestratigráfico que va desde Paleozoico hasta el Cuaternario. Así, diversos tipos de calizas conforman el núcleo central de la Sierra del Cuera, de edades desde el Cámbrico al Carbonífero (Formaciones Láncara, Griotte, Caliza de Montaña, etc.), sometidas a un modelado cárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas cársticas. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas de edad Ordovícias (Formación Barrios) más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa.

Es destacable los materiales cuaternarios; turberas, rellenos arcillosos de dolinas, coluviones, etc. que dan terminación superficial al modelado del relieve calcáreo y que junto con la morfología de las rasas de antiguas plataformas marinas de abrasión, consecuencia del levantamiento general de la costa, han quedado elevadas a unos 260 m.s.n.m., caracterizan al conjunto.

El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazuco se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

 

La vida vegetal

A primera vista, desde la rasa costera llanisca el Cuera aparenta ser una muralla de blancas calizas desprovistas de vegetación. La fuerte pendiente de la vertiente septentrional, la intensidad del pastoreo y los reiterados incendios han terminado por desvestir el roquedo de cualquier tipo de cubierta vegetal. Sólo a retazos pueden observarse densos matorrales de aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis) y algunas avellanedas. El arranque de la ladera está ocupado en muchos puntos por un castañedo secular que debió ser en tiempos muy productivo, pero que actualmente se encuentra envejecido y en progresiva decadencia, probablemente debido a las enfermedades fúngicas propias de un microclima extremadamente húmedo.

Sin embargo, rebasada la primera línea de cumbres el Cuera se abre a estrechos valles, ciegos en muchas ocasiones, que albergan un sinfín de praderas y brañas orladas de fresnos, arces y espineras. El valle más ancho y productivo desde el punto de vista ganadero es sin duda la Llosa de Viango que constituye probablemente uno de los mayores poljés de la región, una enorme cubeta en la que se han acumulado los residuos arcillosos insolubles procedentes de la caliza previamente disuelta, dando lugar a una llanura de difícil drenaje y fácilmente inundable.

En las laderas por encima de la Llosa de Viango y casi hasta la cumbre más alta de la Sierra, el Pico Turbina, se sitúa la masa boscosa más extensa de la sierra: un hayedo eútrofo orientado al norte, que recoge las frecuentes nieblas que impelidas desde el océano no logran rebasar el cordal.

Hacia la vertiente meridional el relieve se suaviza y brañas y prados alternan con áreas de matorral, bosques de encina (Quercus ilex) y en las áreas más bajas, de litologías silíceas algunos retazos de carbayedas oligótrofas y rebollares.

 

La vida animal

Entre la flora protegida debe destacarse, además de la ya mencionada encina (Quercus ilex), el helecho macho asturiano (Dryopteris corleyi), que crece en algunas áreas de brezal sobre sierras silíceas al pie de la vertiente septentrional del Cuera, y el helecho de los colchoneros (Culcita macrocarpa) también presente en este espacio.

La fauna de mayor interés observable en el Cuera es sin duda la correspondiente a los diferentes grupos de rapaces diurnas como el azor (Accipiter gentilis), el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el buitre común (Gyps fulvus) que son moradores habituales del área. Tampoco es rara la presencia de alimoche (Neophron percnopterus) o águila real (Aquila chrysaetos), nidificantes en la zona o procedentes de las vecinas estribaciones de los Picos de Europa.

Entre los mamíferos destaca la presencia de ungulados de interés cinegético como el jabalí (Sus scrofa) y el corzo (Capreolus capreolus), y del polémico lobo (Canis lupus) que se ha asentado en el Cuera en los últimos años.

Por último destaca la presencia entre los invertebrados de interés de la babosa moteada (Geomalacus maculosus).

Paisaje Protegido de la Costa Oriental.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 46.66 km2
  • Localización: Concejos de Llanes y Ribadedeva
  • Accesos: Por la N-634 que es su límite meridional
  • Vegetación representativa: Comunidades de acantilados. Encinares y Acebuchales
  • Fauna representativa: Aves marinas, principalmente paíño europeo
  • Otras figuras de protección: Incluido parcialmente en el Lugar de Importancia Comunitaria de Ría de Ribadesella – Ría de Tinamayor, en el Lugar de Importancia Comunitaria del Río Purón y en la Zona de Especial Protección para las Aves Ría de Ribadesella – Ría de Tinamayor.
  • Incluye los Monumentos Naturales de Bufones de Arenillas, Playa de Gulpiyuri, Bufón de Santiuste y Playa de Cobijeru

El Paisaje Protegido de la costa oriental constituye una estrecha franja de territorio, de unos 30 km de longitud y de 1 a 4 km de anchura, que abarca la totalidad del litoral del concejo de Ribadedeva y la mayor parte de las costas del concejo de Llanes. Su límite occidental se sitúa en el valle del Río de Nueva (Llanes), extendiéndose hacia oriente hasta la ría de Tinamayor, lindando con la provincia de Cantabria. Su límite meridional se ha situado en el trazado de la N-634 y el septentrional en la línea de costa, incluyendo los numerosos islotes que la jalonan.

El paisaje actual de la costa oriental aparece condicionado por dos variables principales: la multitud de niveles de arrasamiento marino, rasas, y la coexistencia de dos tipos de roquedo de diferentes características, cuarcitas y calizas.

Las rasas constituyen amplias planicies resultado de la abrasión marina, en periodos geológicos de subida del nivel del mar, y posteriormente emergidas. Dichas planicies se escalonan sucesivamente desde el mar a las estribaciones de la Sierra del Cuera, pudiendo reconocerse hasta seis niveles, el último de ellos a una cota de 300 m. Posteriormente los agentes erosivos han actuado de forma diferencial sobre el roquedo emergido. Las plataformas cuarcíticas han conservado su original forma llana y destacan elevadas en el paisaje, formando lo que se denomina localmente sierras planas o cuestas.

Al contrario, el roquedo calizo ha sufrido procesos de disolución kárstica, dando lugar a un sinfín de formas de relieve que confieren al área una singular belleza. El paisaje de las áreas calizas se organiza en un complejo mosaico de cuetos y dolinas. Los primeros son promontorios calcáreos destacados en el relieve y apenas sin suelo. Las segundas son el resultado del hundimiento de las numerosas cavidades abiertas en el roquedo por una red de drenaje subterránea que suple la ausencia de ríos de importancia.

En la línea de costa, la captura por el mar de las formas kársticas da lugar a un litoral de extraordinaria complejidad morfológica. Los cuetos capturados por el mar se convierten en una multitud de islotes, castros y tómbolos cercanos a la costa.

La captura de las dolinas da lugar a playas como la de Toró o bahías como la de Niembro. Otras permanecen en un estado de semicaptura y el mar penetra en ellas, por simas subterráneas, para dar lugar a playas de tierra adentro como las de Gulpiyuri o Cobijero. La captura de las redes de drenaje subterráneo da lugar a un sinfín de simas marinas, a veces conectadas al continente por chimeneas verticales por las que, durante los temporales, el mar penetra para formar auténticos surtidores que pueden elevarse hasta veinte metros de altura, los bufones.

En la franja litoral descrita se sitúa como núcleo de población más relevante la villa marinera de Llanes, capital del concejo del mismo nombre. El resto de núcleos urbanos de la zona: la capital de Ribadedeva (Colombres), la villa de Posada o Nueva se sitúan al sur de la Carretera N-634 y quedan por tanto fuera del ámbito del Paisaje Protegido, que presenta un poblamiento disperso y salpicado de pequeñas aldeas de vocación agraria.

La belleza del litoral oriental hace que se haya convertido en uno de los principales focos de atracción turística del Principado de Asturias. La declaración del Paisaje Protegido pretende, por ello, regular los usos turísticos y urbanísticos de forma que se desarrollen de modo compatible con la protección de los valores paisajísticos.

Más información sobre el Paisaje Protegido de la Costa Oriental

 

Geología

Estructuralmente esta zona se sitúa en el borde del Macizo Asturiano y representa la zona más externa del macizo Hespérico. En ellas destaca la alternancia de dos tipos de rocas sedimentarias de edad paleozoica: las calizas del Carbonífero (coloración gris) y las cuarcitas del Ordovícico (colores amarillo pálido y blanquecino).

El resultado final del paisaje de la costa oriental presenta una marcada dualidad: por una parte, las cuarcitas conservan sus formas de abrasión de origen marino y aparecen en forma de sierras planas, mientras que las calizas, por otra, han adoptado nuevas formas vinculadas a su capacidad para disolverse por acción del agua y aparecen formando dolinas, lapiaces, simas, cuetos, cuevas y otras formaciones, que confieren un aspecto sumamente atractivo y singular al territorio.

Entre las formaciones geomorfológicas más destacables podemos encontrar: playas de costa baja, playas de sierra plana, playas en la desembocadura de ríos, playas de ocupación de dolinas, bufones, tómbolas, castros, dolinas y cuevas, y sierras planas o rasas, estas de origen marino, antiguas plataformas de abrasión, que ahora aparecen elevadas sobre el nivel del mar, debido a las fuerzas tectónicas que controlan los diferentes movimientos de las placas continentales.

 

La vida vegetal

La cubierta vegetal del área incluida en el Paisaje Protegido de la Costa Oriental aparece condicionada por la misma dualidad de sustratos geológicos que define el paisaje. La mayor parte de las sierras planas cuarcíticas debió estar en tiempos ocupada por frondosas carbayedas oligótrofas: bosques de carbayo (Quercus robur) y abedul (Betula pubescens subsp. celtiberica). En las áreas calizas, sin embargo, la vegetación dominante debía ser la de las carbayedas eútrofas: bosques mixtos de carbayo, fresno (Fraxinus excelsior) y arce (Acer pseudoplatanus), entre otras.

El intenso y antiguo uso del territorio ha propiciado la sustitución de los bosques naturales por cultivos y plantaciones forestales. Gran parte de las sierras planas cuarcíticas dieron soporte a plantaciones de pino efectuadas a mediados del siglo XX y en la actualidad aparecen ocupadas por matorrales de tojo y brezo. En las áreas calizas se han instalado prados y cultivos, conservándose retazos de los primitivos bosques en forma de lindes y setos. Las formaciones naturales más valiosas son sin duda los bosques de encina (Quercus ilex), especie catalogada como de interés especial que ocupa cuetos calizos soleados y bien drenados, áreas sin vocación agraria y que por lo tanto han conservado hasta la actualidad sus características naturales

En la línea de costa, las playas son numerosas pero de pequeño tamaño, por lo que no existen arenales capaces de dar soporte a sistemas dunares reseñables. Tampoco existen apenas estuarios, pues el drenaje es principalmente subterráneo y no hay ríos de importancia. La vegetación de marismas se limita a muy pequeñas áreas estuarinas en la Playa de Cobijero, la de Poo, la Bahía de Niembro y la Playa de la Huelga. El único estuario de cierta entidad es el de la Ría de Tinamayor que hace de límite oriental del Paisaje Protegido y que desarrolla la mayor parte de sus áreas de marisma en la vecina Comunidad Cántabra.

En contraposición, las comunidades vegetales de los acantilados se encuentran extraordinariamente desarrolladas a lo largo de todo el litoral. La frecuente presencia de simas, bufones y cañones hace que en ocasiones la influencia del oleaje y las aguas del mar se deje sentir bastantes metros hacia el interior del continente, ensanchando las cinturas de vegetación de acantilados.

Especial mención debe hacerse de la presencia frecuente de acebuchales, masas arbustivas dominadas por el acebuche (Olea europea var. silvestris), especie catalogada como de interés especial que no es otra cosa que la variedad silvestre del olivo cultivado. La presencia de acebuchales se limita al límite superior de los acantilados costeros, en posiciones orientadas al sur y protegidas de la brisa marina por farallones rocosos.

Se han citado algunas poblaciones en los acantilados de la Ría de Villaviciosa y en del Cabo Peñas. Sin embargo, su mayor abundancia se da en los acantilados del Paisaje Protegido de la Costa Oriental.

 

La vida animal

La fauna existente en el Paisaje Protegido de la Costa Oriental está influida por el notable grado de humanización y la pérdida de hábitats potenciales. Por ello, los grandes mamíferos forestales carecen de presencia significativa en el área, siendo las aves el grupo de vertebrados de mayor interés.

En general, la ornitofauna que utiliza el área continental es la común a la mayor parte de las campiñas asturianas. Las aves acuáticas no disponen de estuarios adecuados para el refugio, por lo que la presencia de anátidas y limícolas es muy ocasional en la mayor parte del litoral.

También se ha descrito la cría de algunas parejas de polluela pintoja (Porzana porzana) y carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) especies de nidificación escasa en Asturias. Elementos de gran interés son sin duda las poblaciones nidificantes de aves marinas: cormorán moñudo (Phalacrocorax arsitotelis) y paíño europeo (Hydrobates pelagicus).

El primero es especie catalogada como de interés especial en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas y mantiene en el litoral oriental un número muy reducido de colonias reproductoras, de difícil valoración debido a lo inaccesible de las mismas. Durante el invierno la población parece desplazarse al litoral occidental de condiciones climáticas más benignas. El paíño europeo, también catalogada como especie de interés especial, gusta para la nidificación de pequeñas oquedades y fisuras. Los acantilados kársticos del litoral oriental ofrecen para ello las mejores condiciones y albergan una nutrida población nidificante. El Castro de Santiuste, enfrentado al límite de los concejos de Llanes y Ribadedeva, da cobijo a una colonia de casi 200 parejas que podría ser la mayor de todo el litoral cantábrico y que padece la amenaza de la presencia desde antiguo de una población de conejos domésticos naturalizada. Otras colonias de menor entidad se sitúan en los castros de Ballota y Torimbia.

Los mismos emplazamientos sirven de lugar de nidificación a importantes poblaciones de gaviota patiamarilla (Larus cachinnans). El ya citado Castro de Santiuste cobija una colonia reproductora de casi 2000 parejas, que podría ser la mayor de la región, y es el único lugar conocido de cría de la garceta común (Egretta garzetta).

Entre los mamíferos destaca la presencia cada vez más frecuente en los arroyos y en las playas de la nutria paleártica (Lutra lutra).

Por último hay que destacar la presencia de anguila (Anguilla anguilla) en la mayor parte de los cursos fluviales que desembocan en este espacio, y la presencia, auque más localizada de salmón atlántico (Salmo salar) y lamprea marina (Petromyzon marinus).

 

Gastronomía típica del Concejo de Ribadedeva

Es un hecho cierto que la gastronomía de un pueblo depende fundamentalmente de su ubicación geográfica y del trabajo de sus habitantes. Aceptado esto, Ribadedeva, marinera y ganadera, tiene la fortuna de contar en sus cocinas con la clave del éxito, el ingrediente principal de un buen plato: la frescura de los productos de la mar y del campo.

El sabor marinero de la cocina lo proporcionan las afamadas angulas de Bustio, las merluzas, pexines, xáragos, lubinas, bonitos, que, junto a langostas y centollos, son desembarcados diariamente en el puerto local y que se suman a lo obtenido en nuestra «costa» fluvial del río Deva, que aporta salmones y truchas. Recursos ya aprovechados desde tiempos inmemoriales, como lo prueban los concheros acumulados a las puertas de las cuevas de Ribadedeva habitadas por nuestros antepasados más remotos.

Con esta base se elaboran platos como el sorropotún, hecho con bonito y patatas, imprescindible en la celebración del Carmen (16 de julio) en Bustio, el pexín alangostado, las angulas, pescados al gusto, verdinas y fabes con almejas y otros.

El campo proporciona las carnes con las que preparar el lechazo al horno, carne asada o escalopes de ternera; los ingredientes para la fabada o el pote montañés, y con qué elaborar sus postres: leche frita, tarta de manzana o arroz con leche.

En los restaurantes de Ribadedeva el visitante encontrará la atención y la amabilidad con la que completar la estancia entre sus gentes.

¡Buen provecho!