Proaza

Proaza es un concejo asturiano perteneciente a la comarca central que destaca por ser uno de los más montuosos. Constituye la cabecera central del valle del río Trubia. Limita al norte con Santo Adriano y Grado, al sur con Teverga y Quirós, al oeste con Yernes y Tameza y Teverga y al este con Quirós. Comprende una extensión de 76,80 km2. La carretera comarcal AS-228 es su principal vía de comunicación, partiendo hacia el vecino concejo de Quirós desde la localidad de Caranga de Abajo la AS-229.

El área montañosa en el que se adentra el concejo está formado por una serie de cordales muy desarrollados y perpendiculares a la cordillera cantábrica, abriéndose camino entre ellos el río Trubia que dibuja hermosas vegas en su trayecto. Se origina de este modo una orografía con grandes diferencias en la que podemos observar suaves vegas y empinadas pendientes. Más del 60% del terreno tiene una altitud mayor a los 400 metros, siendo de un 16% la proporción que supera los 1.200 metros. Así mismo hay que destacar que la mitad de la superficie del concejo tiene una pendiente mayor al 50%. Entre los sistemas montañosos del concejo destacaremos La Pena Sobia en el sur, que contiene la altitud máxima con 1.489 metros, las estribaciones del Aramo por el este dando como alturas más destacadas el picu Cuornu con 1.169 metros, el Picu Forcada con 1.111 metros y la de La Verde con 1.177 metros. Por el oeste nos encontramos con la sierra de Tameza siendo sus picos más importantes, el Oubio con 1.363 m, el Picupelau con 1354m, el Pegaruces con 1.161 m, y el Pedregal con 1.120 metros. Al fondo del valle del Trubia se hallan dos vegas situadas entre los 200 y 400 metros: La de Caranga y la de Proaza.

Su principal río es el río Trubia, ya comentado anteriormente, y es el principal accidente fluvial del concejo. Forma un hermoso valle durante su trayecto y en ocasiones se encaja en imposibles cortadas destacando la de Penaxuntas dando lugar a desfiladeros increíbles. Otros ríos de importancia son el Murias, el Villamexín, el Serande y el Sama que es el único que no da sus aguas al Trubia.

Tan singular relieve provoca diversidades climáticas respecto a la zona en que nos encontremos, bien sea en las zonas altas del concejo o en sus valles, siendo en estas últimas zonas más benévolo el tiempo, con inviernos más templados y veranos cálidos y secos. También son destacables de la zona baja la abundancia de nieblas.

En cuanto su vegetación también existen diferencias según nos encontremos en zonas sombrías donde predominan los bosques de roble y de castaño, o bien zonas soleadas donde existen encinas, alisos, fresnos, sauces, olmos. También se dan cultivos de árboles frutales como manzanos y avellanos, siendo la manzana de Proaza de muy buena calidad para la elaboración de un producto tan propio y característico de nuestra región como es la sidra.

 

Capital

Proaza es la capital del concejo que adquiere su misma denominación. Esta encuadrada en el valle del río Trubia y desde siempre fue centro importante en las comunicaciones con la meseta central. Es el núcleo más poblado de toda la zona y actualmente es sede de las oficinas de la comarca del valle del Trubia.

 

Demografía de Proaza

La evolución demográfica en el concejo ha sufrido un grave retroceso desde mitad del siglo XX en el que se produce un descenso continuado y constante de la población hasta llegar a los 903 habitantes actuales. Desde que en 1900 alcanzara su máximo histórico con 3.566 habitantes, esta cifra se mantuvo más o menos igualada hasta los años 50, en los que las cercanías de los centros industriales de la región, en especial de Oviedo, acelera el proceso de despoblación dando en la actualidad una pirámide de población invertida donde la mayoría de la población es mayor a los 50 años. De todos los núcleos del concejo, la capital ha sido, sin duda, la que menos ha sufrido todo este proceso involutivo, quedando pequeños pueblos prácticamente desiertos

Dentro de la actividad económica del municipio hay que destacar como el sector primario, determinante y mayoritario en la vida de Proaza durante mucho tiempo ha ido perdiendo peso con el paso de los años, aunque todavía hoy sigue siendo el sector mayoritario de la población del concejo, generando un total del 55,6% de los empleos locales. La ganadería es la principal actividad que se trabaja, siendo la cabaña vacuna con una doble orientación mixta cárnica-láctea la predominante.

El sector secundario y de la construcción emplea a un total del 14,07% de la población activa.

El sector terciario de servicios , aquí representa a un 30,33% de los empleos locales. Es de destacar sin embargo, la apertura de la ruta del oso, que puede relanzar un poco el turismo en la zona.

 

Historia de Proaza

Del periodo más antiguo de la Prehistoria, el Paleolítico, son los primeros vestigios históricos de Proaza. Sin embargo, la mayoría de los restos pertenecientes a dicha época no son la consecuencia de un trabajo sistemático sobre un yacimiento; se trata, en realidad, de hallazgos desligados, vinculados a la elaboración de utensilios de piedra. El inventario de José Manuel González registra tres lascas y un núcleo, de cronología imprecisa, descubiertos en la parroquia de Samartín: concretamente, en Los Teyeros, en El Castrillón y en las proximidades de Samartín. La reciente carta arqueológica de Proaza, que aumenta de forma notable la relación de yacimientos prehistóricos municipales, recoge el descubrimiento de una lasca en las inmediaciones de Bustiellu y de dos grupo de núcleos y lascas en Valdearenas y Caranga de Arriba. «En la Cueva, cerca de la capital, aparecieron restos de talla y láminas asociadas a restos óseos y de carbones» (Xosé Firmu García Cosío).

Del periodo siguiente al proceso de neolitización perduran nueve túmulos, uno de ellos en el collado de Canal Seca, divisoria con el municipio de Quirós; los ocho restantes se localizan en la sierra de Tameza: así, La Cruz tiene un túmulo; el Lago de la Barrera, dos; Puertos de Sograndio, tres, y Ranón, dos.

La Edad de Hierro y tal vez la romanización —etapa esta última pendiente aún de excavación arqueológica— legaron cuatro asentamientos castreños; José Manuel González registró los de L’Arbeal, en Serandi, y El Picu’l Castiellu, en Traspeña, mientras la carta arqueológica de Proaza, realizada por S. Ríos, inventarió el castro de Bustiello, en Traspeña, y El Picu’l Castru, en Proacina. El hallazgo en Bandujo de un as, moneda romana de bronce de tiempos de Augusto, es, asimismo, indicio de andanzas romanas por este término.

En cuanto a la posible presencia humana con carácter permanente en el concejo antes del dominio romano, Magín Berenguer afirma que a Proaza puede aplicársele la misma tónica observada en territorios lindantes. El pueblo que lo moraba se dedicaba, fundamentalmente, al pastoreo. Este tradicional sistema de vida sobrevivió al transcurso de los siglos y dejó su impronta hasta hace pocas centurias en el lenguaje, la vestimenta y las creencias de carácter pagano.

Se tiene constancia de la Villa Gaudiosa, establecida en la periferia de la villa de Proaza, de datación tardorromana o altomedieval. Las siguientes noticias relativas al actual concejo corresponden ya a la alta Edad Media, fase histórica durante la cual es alto el protagonismo estratégico municipal en materia de comunicaciones entre el centro de Asturias, próximo a él, y la Meseta, de cuyo valor son testimonio las numerosas torres medievales asentadas en su solar. Todavía quedan trechos de la calzada correspondiente a un ramal de unión con el vetustísimo camino de La Mesa.

Las crónicas astures narran el episodio ocurrido a comienzos del reino asturiano; en el año 722, después de la derrota árabe en la batalla de Covadonga, el gobernador musulmán Munuza, establecido en Gijón, quiso abandonar la región por el valle del Trubia, buscando la salida por la calzada o camín de La Mesa; intento frustrado al ser víctima de una emboscada y morir en Olalies, lugar que algunos identifican con Proaza o sus cercanías, algo que luego el profesor J. I. Ruiz de la Peña ha cuestionado.

La documentación medieval se extiende en referencias a distintos lugares del concejo; una muestra de ello es la alusión a Uandugio (Bandujo), Pruazia y Caranga en la donación efectuada por el obispo Gladila a la iglesia de Trubia en el año 863.

Proaza fue al comienzo un concejo de abadengo, perteneciente a la Iglesia ovetense, desde su otorgamiento por Alfonso VI, a consecuencia de la cual, y a partir de entonces, ostentó la condición de concejo de obispalía, hasta Felipe II, incorporando las villas de Traspeña y Bandujo, que venían constituyendo desde el año 912 una behetría, es decir, una población cuyos vecinos, como dueños absolutos de la misma, podían elegir como señor a quien quisiesen. En ese intervalo de tiempo asiste a una de las insurrecciones del conde asturiano Gonzalo Peláez, afincado en el castillo de Proaza, contra el rey Alfonso VII, y a los conflictos jurisdiccionales nacidos del intento de Enrique II por ceder algunos dominios del obispo a un hijo bastardo, el conde don Alfonso. Con la desamortización eclesiástica decretada durante el reinado Felipe II, los vecinos de Proaza se liberan del yugo eclesiástico por compra realizada el 16 de julio de 1581, constituyendo Ayuntamiento e ingresando de inmediato en la Junta General. Los cotos señoriales de Llendelafaya y Linares no entraron a formar parte del mismo hasta 1827, fecha de su incorporación definitiva. Con la Constitución liberal 1812 fue posible que, a propuesta de los propios vecinos, Sograndio y Traspeña, junto con las parroquias de Caranga y Proacina —ambas históricamente vinculadas a Santo Adriano—, constituyesen un efímero Ayuntamiento, con capital en Proacina, vigente sólo hasta 1814, año de retorno al absolutismo de Fernando VII. El 16 de junio de 1859, las dos parroquias antes citadas (Caranga y Proacina) acabaron por engrosar el concejo de Proaza.

«En el siglo XX el concejo ha continuado su papel de lugar de paso: del ferrocarril que unía las minas de Quirós con la fábrica de Trubia y, también, del carbón tevergano, para cuya extracción aportó, así mismo, mano de obra. La construcción de la central eléctrica en los años sesenta constituyó un hecho de trascendencia en la vida económica» (Xosé Firmu García Cosío). Hoy Proaza tiene en el solitario edificio de las antiguas escuelas de la localidad de Caranga de Abajo —concretamente, en el cruce con la carretera de Teverga— la sede de las oficinas de la Mancomunidad de los Valles del Oso, que comprende, además, los términos municipales de Quirós, Santo Adriano y Teverga.

 

Patrimonio en Proaza

Dentro de las obras arquitectónicas del concejo destacamos la torre medieval de Proaza, edificio medieval de carácter militar del que quedan los restos de una torre cilíndrica, construida a base de sillarejo, de cuatro pisos de altura. En ellas se ven los huecos horadados en sus gruesos muros. Al ingreso que estaba situado en la segunda planta se accedía por medio de un puente levadizo, saeteras y ventanas un tanto apuntadas. La puerta de ingreso colocada en el piso inferior parece haber sido abierta en época posterior. Esta torre es Monumento Provincial desde 1965.

También es digna de mención la torre de Banduxo, construida basado en sillarejo para el muro y sillares mejor trabajados y de grandes proporciones para los vanos; con una cubierta que presenta una cornisa ligeramente volada. Los vanos son muy escasos y se abren de forma asimétrica. Se reducen a unas pequeñas saeteras de derrame interno, sumamente estrechas, y una ventana colocada en la parte superior también de dimensiones muy reducidas. En lo alto y protegido por un guardapolvo de grandes proporciones aparece un escudo con las armas de Tuñón mezcladas con las de la familia Álvarez de Banduxo y Miranda.

Otra de las torres medievales se conserva en la casa de Prada, Situada a orillas del Trubia, en el limite con Santo Adriano, ha sufrido un grave deterioro a lo largo de los años. La estructura primitiva que podría fecharse hacia el siglo XVI estaba formada por dos torres de base cuadrangular unidas por un cuerpo central con galería; un corredor comunicaba el núcleo principal con la capilla. Hoy solo se observa una de las torres, de sillarejo, cubierta a cuatro vertientes con una pequeña cornisa, y en la que podemos ver remodelaciones posteriores que distan mucho de su aspecto inicial.

Dentro de las edificaciones religiosas tenemos la iglesia parroquial de Santa María de Banduxo de fundación románica aunque con múltiples reformas. La iglesia conserva de su primitiva construcción románica sólo parte de la nave única y el presbiterio, semicircular en el exterior, con canecillos, y cuadrado en el interior, cubierto con bóveda de cañón.

También nombraremos la capilla de San Mamés en Caranga que presenta un único cuerpo de planta rectangular con ventana dintelada abocinada de derrame interno en el muro izquierdo y vano circular abocinado de derrame interno y externo en el opuesto. El interior se cubre con tejado de madera vista a dos vertientes. Delante de la puerta, hay un pórtico con tejado a tres vertientes, sostenido por cuatro pilares de madera que se apoyan en un alto basamento, realizado en mampostería, reservándose los sillares las cadenas esquineras, los vanos y la espadaña de arco de medio punto y un solo hueco que remata la construcción.

De la construcción palaciega destacaremos el palacio de Proacina de clara adaptación a la topografía puesto que presenta un solo piso en la fachada posterior, mientras en la principal consta de tres plantas. En este frente se abren vanos adintelados, ventanas en los dos pisos inferiores y balcones con balaustrada de hierro sobre repisa rectangular en el superior, colocados de forma simétrica. En una de las fachadas laterales, en el piso superior se abre una galería de madera cerrada y acristalada, propia de la arquitectura popular.

Otro palacio importante es el de Bernardo Terrero en Villamexin, de planta cuadrangular que incluye en su interior una torre del siglo XVI también de base cuadrada situada a paño con la fachada principal flanqueada por dos cuerpos de menor altura. La edificación es popular, utilizándose solamente sillares para vanos y esquinas; ha sufrido numerosas remodelaciones desde su fundación hasta el momento actual.

Por último, hablaremos de una edificación moderna que cambio la vida del concejo como es la central hidroeléctrica obra de Joaquín Vaquero Palacios, realizada en los años 60. Presenta un solo volumen de planta rectangular y cubierta plana; construida de hormigón y de líneas muy geométricas, supera la monotonía de la fachada principal al adosarle módulos triangulares con los vértices agudos hacia arriba que le dan esbeltez y le restan la sensación de horizontalidad que podría predominar en la construcción debido a su escasa altura en relación con la longitud; la fachada lateral, más corta, ofrece una decoración a base de figuras geométricas en alto relieve. Es un edificio que conjuga la funcionalidad y el gusto estético.

 

Fiestas en Proaza

Entre sus fiestas, destacaremos:

Fiesta gastronómica de los Nabos en Proaza. En el mes de febrero, son las Ferias de La Candela y San Blas en Proaza. En el mes de septiembre, son las fiestas de El Cristo de la Misericordia en Proaza, Nuestra Señora en Banduxu, la Romería de Nuestra Señora de los Remedios en Charanga y la de San Antonio en Villamexín.

Cuenta el concejo con numerosas fiestas repartidas por todos los pueblos en los que la tradición esta presente en todos ellos. Son por otra parte fiestas con gran presencia gastronómica de los productos de la tierra, destacando la buena calidad de sus embutidos, el famoso pote de nabos y los bollos típicos de pascua. Importante para el concejo son también sus ferias ganaderas, siendo de las más concurridas de toda la comarca central.

 

Naturaleza en Proaza

Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 113.59 km2
  • Localización: Concejos de Proaza, Yernes y Tameza, Grado y Teverga
  • Accesos: Carreteras Comarcal AS-228, de Trubia al Puerto Ventana (Proaza) y Carretera Local AS-311, de Grado a Villabre
  • Vegetación representativa: Carrascales
  • Fauna representativa: Oso pardo, lobo, venado y aves rapaces
  • Otras figuras de protección: Incluido en el Lugar de Importancia Comunitaria Caldoveiro. Incluido parcialmente en la Zona de Especial Protección para las Aves de Ubiña-La Mesa. Incluye parcialmente el monumento natural Puertos de Marabio.

El Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro comprende la mayor parte del concejo de Proaza, la zona tevergana de los puertos de Marabio, la parte de Grado al sur de los pueblos de Tolinas y Villamarín y la totalidad de la parroquia de Tameza, en el concejo de Yernes y Tameza.

El ámbito así definido es un área de transición entre los territorios más poblados y la montaña mejor conservada, constituyendo el principal motivo para su inclusión en la red de espacios protegidos la expansión que hacia aquí ha tenido la población osera en los últimos decenios.

En el territorio del Paisaje Protegido pueden diferenciarse cuatro grandes unidades geográficas. La primera, en el centro, es la formada por el kárst de los puertos de Marabio, situado a caballo de los concejos de Teverga y Yernes y Tameza. En esta zona apenas existe poblamiento, sin embargo se trata de un área de intenso pastoreo utilizada por los vecinos de Teverga y Yernes y Tameza.

La segunda unidad, al oeste y localizada íntegramente en el concejo de Grado, está formada por las pequeñas cuencas del río Xordón y el arroyo de la Cavadura, tributarios del Nalón. Se trata de un área de frondosos bosques y escasamente poblada, destacando únicamente las pequeñas aldeas de Tolinas, Las Villas y Noceda, accesibles desde Grado por la carretera que sigue el valle del río Cubia. La presencia de formaciones geológicas con alternancias de pizarras, capas de carbón y areniscas permitió en tiempos la explotación del carbón en pequeños chamizos y minas de montaña abandonados en la actualidad. Además, aparecen intercalados entre los estratos de la cuarcita de Barrios algunos

horizontes de caolín que fueron explotados para la fabricación de materiales refractarios con destino a la siderurgia, como ladrillos de tipo chamota.

La tercera, al norte, es la formada por la cuenca alta del río Tameza, que desciende desde Marabio para confluir con el Cubia fuera ya del ámbito protegido. En éste ámbito se sitúa la pequeña localidad de Villabre, capital municipal de Yernes y Tameza.

Por último, la de mayor tamaño, al este, está formada por los valles del río Trubia y su afluente el Teverga, recorridos en toda su longitud por la carretera que lleva al Puerto Ventana. Se trata del área más poblada, debiendo destacarse las aldeas de Caranga de Abajo, Caranga de Arriba, Proacina, Sograndio y Bandujo, que resalta por su rica arquitectura popular.

 

Geología

Desde el punto de vista geológico este espacio se localiza en la Región de Pliegues y Mantos, caracterizada por la existencia de importantes fuerzas de compresión que han provocado la aparición de sistemas de pliegues de distinta entidad y notables desplazamientos del sustrato rocoso a través de cabalgamientos y mantos de corrimiento, dando lugar a un paisaje de gran complejidad geológica.

Los materiales que conforman el sustrato pertenecen a las unidades estructurales conocidas como Unidad de Tameza, en el área más occidental y de la Sobia, en la oriental. La edad de las rocas abarca desde el Cámbrico al Carbonífero y su litología es muy variada, apareciendo desde formaciones calcáreas (calizas y dolomías de la Formación Láncara) a formaciones silíceas (cuarcitas de Barrios o areniscas ferruginosas de la Formación Furada).

En las zonas donde predominan las calizas de Montaña, es posible ver un típico paisaje cárstico de profundas simas, valles ciegos, sumideros, lapiaces, dolinas y cañones, mientras que en las cuarcíticas de Barrios del sector oriental el río Teverga ha excavado un lago desfiladero.

 

La vida vegetal

Las formaciones vegetales con mayor entidad superficial son prados y pastizales, seguidos de brezales de brezo rojo y brezales-tojales. Los brezales de brezo rojo (Erica aragonensis) ocupan suelos extremadamente someros y degradados, casi siempre sobre sustratos cuarcíticos. Se extienden principalmente sobre las crestas de la Sierra de la Granda, divisoria de Grado y Yernes y Tameza, y sobre los farallones rocosos a lo largo de la margen occidental del río Trubia. Al contrario, los brezales-tojales, en los que dominan el brezo (Erica vagans) y el tojo (Ulex gallii), ocupan suelos profundos en los que no ha habido procesos erosivos de importancia, ocupando grandes áreas en los puertos de Marabio merced al abandono de prados y pastizales. Otras formaciones de matorral muy abundante son los aulagares de Genista occidentalis, mata de porte almohadillado y escasa cobertura, que ocupa amplias áreas calizas al nordeste del pico Caldoveiro.

En cuanto a la vegetación arbustiva y arbórea, destacan por su entidad los hayedos, situados siempre en orientaciones de umbría al amparo de una humedad atmosférica alta. Ocupan importantes superficies en el valle de la Cavadura en Grado, en las laderas al norte de los picos Caldoveiro y la Mostayal, y en las cabeceras del río Villabre y del arroyo de Bandujo. No obstante, las formaciones arbóreas de mayor interés, por su singularidad, son los espléndidos carrascales que se extienden por las laderas occidentales de la Sierra de la Verde, al este del río Trubia en el concejo de Proaza.

Se trata de formaciones vegetales relictas, de corte mediterráneo, que han permanecido en estos biotopos al amparo de la sequedad edáfica que imponen sustratos calcáreos muy permeables y orientaciones de solana. Además, no pueden dejar de mencionarse por su interés para la fauna los madroñales, que aparecen colgados sobre los desfiladeros del río Teverga, y las pequeñas acebedas que perviven entre las praderías de los puertos de Marabio.

 

La vida animal

La fauna existente aparece condicionada por la intensa transformación humana a la que ha sido sometido el territorio. La escasa superficie de bosques determina una menor abundancia de especies forestales, en beneficio de aquellas otras que tienden a utilizar espacios más abiertos. Sin embargo, la cercanía de áreas en un mejor estado de conservación, como los concejos de Somiedo, Teverga y Quirós, y el paulatino abandono del campo y la actividad ganadera de montaña, han propiciado una notable recolonización faunística cuyo exponente principal es el oso pardo cantábrico (Ursus arctos). La zona parece haberse consolidado junto con Somiedo y Degaña, como uno de los tres principales núcleos reproductores de la población osera occidental, constatándose la presencia de osas con crías del año en prácticamente todo el periodo que va de 1983 al 1990.

Del resto de especies vertebradas, aparecen en este ámbito algunas de las recogidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Existe constancia de la presencia de nutria (Lutra lutra) en los cauces del Teverga y del Trubia, aguas arriba de Proaza, y es presumible que habite también en las zonas mejor conservadas de los cauces del Villabre y el Xordón. En cuanto a las rapaces, parece haberse producido una ligero incremento de las poblaciones de alimoche (Neophron percnopterus) y águila real (Aquila chryasaetos). El primero nidifica en los concejos de Yernes y Tameza, Proaza, Quirós, Teverga y Somiedo y la segunda sobrevuela la zona desde algunos puntos estables de nidificación en los cantiles rocosos de Somiedo y Teverga.

Además de las anteriores especies, en el ámbito de Caldoveiro aparecen con frecuencia el lobo (Canis lupus) y gran número de rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el ratonero común (Buteo buteo) y el cernícalo (Falco tinnunculus).

En cuanto a la fauna cinegética, el jabalí (Sus scrofa) es abundante en la zona; el corzo (Capreolus capreolus) mantiene una pequeña población y el venado (Cervus elaphus) se encuentra en expansión.

Por último, asociado a las formaciones cársticas y en concreto a las cuevas es importante la presencia de diferentes especies de murciélago: el murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros), el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), el murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale) y el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), este último recogido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas como especie de interés especial.

 

Gastronomía típica del Concejo de Proaza

Su excelente cocina tiene como plato estrella el pote de nabos, que se exalta en un Festival Gastronómico, a finales de enero y en fin de semana. El menú de tan pantagruélicas jornadas se puede degustar en todos los establecimientos hosteleros de la capital del concejo y lo compone ese sublime pote, que lleva nabos con compango» a base de morcilla, chorizo, costillas y «calamona» o cabeza de cerdo desalada. A los postres se ofrecen casadiellas de nuez y el tradicional queso de fuente. En la repostería local rayan también a gran altura el arroz con leche y los bollos de Pascua.