Pozo Sotón, viaje al centro de la mina

De las más de quinientas mil fotografías que hemos realizado en Asturias, el trabajo en el «Pozo Sotón, viaje al centro de la mina» ha sido, con diferencia, el más complejo tanto técnica como físicamente, de extrema dificultad, pero de los más gratificantes, sin duda.
Y es que no es nada fácil fotografiar unas instalaciones donde la ausencia de luz es una de sus principales características.
Este reportaje muestra la visita al interior de la mina de un grupo de turistas con el que pretendemos reflejar lo que es el «viaje al centro de la mina» y las condiciones en el que trabajan los mineros.
Durante las cinco horas y seis minutos que duró la visita hemos creado una galería con todas las fotografías las cuales se pueden ver al pinchar sobre cualquier foto del reportaje.

«Asturias es conocida en el mundo por sus montañas, por sus minas de carbón, por la fabada y la sidra.»

Mario Vargas Llosa

La explotación hullera asturiana, en el municipio de San Martín del Rey Aurelio, es la primera en el mundo que ofrece al turista la experiencia única de participar en una jornada de trabajo minero a seiscientos metros de profundidad

Convertirse en minero por un día, descubrir las entrañas de la tierra a casi seiscientos metros de profundidad y disfrutar de una experiencia única en el mundo.

Eso es lo que ofrece el Pozo Sotón, una mina de hulla en Asturias, en San Martín del Rey Aurelio, que se ha convertido en la primera en abrir sus galerías al público permitiendo al visitante, equipado con su autorrescatador y su lámpara de mina, llevar a cabo, durante una jornada laboral, todas las labores propias de los mineros: picar carbón, barrenar un frente de galería, viajar en un tren de personal que transita, en ocasiones, bajo montañas, a más de mil metros de la superficie, o recorrer angostas galerías.

La instalación industrial, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, está catalogada entre los cien elementos más representativos del patrimonio industrial español. Sus dos castilletes, la estructura metálica que los une o réter y el edificio de la casa de máquinas constituyen una verdadera catedral de la minería.

Bajo tierra, los 140 kilómetros de galerías que se pueden recorrer desde la boca del Pozo, una muestra de la Asturias subterránea, una gran obra de ingeniería que, sumando todas las minas del centro de la región, cuenta con más de cuatro mil kilómetros de túneles, el fruto del trabajo desarrollado por más de cuarenta mil hombres durante dos siglos de labor. Toda una pirámide bajo tierra.

Pozo Sotón ofrece visitas guiadas para pequeños grupos de turistas que equipados con la indumentaria de trabajo —funda, guantes, equipo de respiración autónoma para casos de emergencia y casco con lámpara de seguridad— y acompañados en todo momento por los guías, “auténticos” mineros. Sotón ofrece una visita larga de cinco horas y otra más breve de dos horas.

“La Jota” tiene una longitud de 100 metros y la pendiente media supera los 43 grados. Su sección media de paso en algunos tramos es inferior al metro cuadrado, lo que en ocasiones obliga a avanzar arrastrado, con los pies por delante.

Tras deslizarse por “La Jota” el turista aparece en novena planta, a 467 metros de la superficie.

En la visita, los turistas reciben una charla de seguridad, recorren las instalaciones exteriores del Pozo conociendo la historia de la mina y toman la jaula (ascensor de la mina) que les deja, inicialmente, a casi cuatrocientos metros de profundidad. Una vez allí, el visitante inicia su trayecto por el interior recorriendo “La Jota”, una chimenea de ventilación, utilizada también como salida auxiliar, ejecutada manualmente y reforzada únicamente con piezas de madera.

“La Jota” tiene una longitud de 100 metros y la pendiente media supera los 43 grados. Su sección media de paso en algunos tramos es inferior al metro cuadrado, lo que en ocasiones obliga a avanzar arrastrado, con los pies por delante. Estas características son precisamente las que convierten este tramo en uno de los hitos de la visita.

Tras deslizarse por “La Jota” el turista aparece en novena planta, a 467 metros de la superficie. Allí, se instruye al visitante sobre las distintas formas de explotación que puede encontrar en una mina.

El trayecto incluye, entre otros alicientes, un taller de picadores en el que el turista puede probar suerte con el martillo y arrancar una piedra de carbón que podrá llevarse de recuerdo; un frente de barrenistas en el que también se puede experimentar en carne propia la dureza de esta esforzada labor; y el descenso por un plano casi vertical hasta décima planta, ya a 557 metros de profundidad, la cota más baja que puede visitar un turista en una explotación minera en el mundo.

Para finalizar, el regreso hasta la caña del Pozo, los últimos dos kilómetros de recorrido, se lleva a cabo en un tren de personal de la empresa que en su tránsito circula bajo montañas, en ocasiones, a más de mil metros de la superficie.

En el tiempo que lleva funcionando la experiencia, unos dos años, el Pozo Sotón se ha integrado, de la mano del cercano Museo de la Minería y la Industria de Asturias (MUMI), en la Red Europea de Museos Mineros, red que supera el millón de visitas; ha sido distinguido con la máxima calificación —Anchor Point— por la prestigiosa Ruta Europea de Patrimonio Industrial, ERIH, algo que convierte el centro en un referente del turismo industrial en Europa; y con el premio “Embajador Turístico de Asturias 2017” de OTEA, patronal asturiana de hostelería y turismo del Principado, por la “la acertada reconversión de una instalación minera para uso turístico y cultural y la apuesta por las cuencas mineras con una actividad novedosa que beneficia al tejido económico del territorio”.

También se ha convertido en la primera mina del mundo visitable en Google Street View, plataforma social permite al internauta tomar la jaula, bajar al pozo y recorrer algunas galerías de la explotación. Igualmente, en 2017 acogió el primer Trail del mundo que se disputó por entero en una mina a más de medio kilómetro de profundidad. Desde su inicio hasta día de hoy, la experiencia ha presentado siempre la máxima puntuación en ámbitos digitales como Tripadvisor o Google+.

La Asturias subterránea, una gran obra de ingeniería que, sumando todas las minas del centro de la región, cuenta con más de cuatro mil kilómetros de túneles.

El Pozo Sotón está reconocido como uno de los 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España.

Además, el Pozo está reconocido como uno de los 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España junto a elementos fundamentales del patrimonio nacional como las minas de Almadén, Riotinto, el Canal de Castilla, los Altos Hornos de Vizcaya, la Estación del Norte de Valencia, el Puente Vizcaya o la Real Fábrica de Tapices de Madrid, entre otros.

La visita interior se complementa con otros atractivos como visitas exteriores a los edificios catalogados o un pequeño museo: el Centro de Experiencias y Memoria de la Minería (CEMM), en el que puede repasarse la historia de la empresa pública HUNOSA, que en 1967 integró a una veintena de empresas privadas que venían trabajando en Asturias desde mediados del siglo XIX.

Hasta la fecha, las instalaciones, interiores y exteriores han sido visitadas por veinte mil personas entre las que se encontraban turistas de más de 30 países.

El Pozo ha acogido rodajes de películas como “La mina”, de Miguel Ángel Jiménez; “Enterrados”, de Luis Trapiello; eventos gastronómicos con cocineros como Pedro Martino, Ramón Celorio o Mariano Mier; y cursos de liderazgo para directivos de grandes empresas españolas que participaron en dinámicas de grupo desarrolladas en un medio hostil de oscuridad, humedad, un ámbito angosto con riesgo de presencia de gases.

En las inmediaciones del Pozo Sotón, HUNOSA ha desarrollado un Memorial Minero para rendir homenaje a los cerca de cinco miles de trabajadores fallecidos en accidente laboral en la minería del carbón en Asturias. Para más información www.pozosoton.es

La visita interior se complementa con otros atractivos como visitas exteriores a los edificios catalogados o un pequeño museo: el Centro de Experiencias y Memoria de la Minería (CEMM).

El Pozo ha acogido rodajes de películas como “La mina”, de Miguel Ángel Jiménez; “Enterrados”, de Luis Trapiello; eventos gastronómicos con cocineros como Pedro Martino, Ramón Celorio o Mariano Mier.

Una vez concluido el «viaje al centro de la mina» llegas a la conclusión de que en vista del esfuerzo y las posteriores consecuencias para la salud que tienen lo mineros que trabajan en el interior de la mina te parece que todo lo que les pagan, sea la cantidad que sea, es poco.

Es más, ninguna cantidad es suficiente cuando te juegas la vida y la salud.

Y una muestra es el Memorial MInero del Pozo Sotón que hay a la entrada que rinde homenaje a los miles de trabajadores fallecidos en accidente laboral en la minería del carbón en Asturias.