Peñamellera Baja

Peñamellera Baja es un concejo asturiano perteneciente a la zona suroriental del Principado. Limita al norte con los concejos costeros de Llanes y Ribadedeva. Al oeste con su vecina Peñamellera Alta, siendo Cantabria su límite tanto por el sur como por el este. Abarca una superficie de 83,85 Km2. En lo que se refiere a sus comunicaciones hay que indicar que el concejo cuenta con buenos accesos rodados, siendo la N-621 y la regional AS-114 sus dos principales vías.

Es sin duda, un concejo montañoso, ya que éstas están presentes en un 75% del territorio. Sólo se abren dos valles y vegas desde la concurrencia del río Cares y el Deva hasta la Concha de Buelles y que está en las inmediaciones de los Picos de Europa. Las grandes cumbres se encuentran al norte donde se asienta parte del Paisaje protegido de la Sierra del Cuera con el Cueto Fabariego y el Cantu Ortigoso como picos más destacados. Al sur y al oeste del Deva nos encontramos con el macizo oriental del Parque de los Picos de Europa, estando el techo en el Cuetu de la Cerralosa. También en poniente está la cumbre Peñamellera con 765 m y que sirve de límite entre la Alta y la Baja.

Dentro de su red hidrográfica fluyen en el terreno numerosos riachuelos y arroyos, siendo sus dos ríos más destacados el río Deva y el río Cares. El Deva atraviesa el valle cántabro del Liébana en Fuente de en los Picos de Europa, adentrándose en la comarca de Peñamellera por el desfiladero de La Hermida. El Cares es afluente del Deva y viene de Cabrales, Caín, Valdeon y Peñamellera Alta siendo sus aguas extremadamente cristalinas.

En cuanto al clima diremos que es similar al de su vecina Peñamellera Alta, aunque algo más suave. Presenta por lo tanto inviernos fríos y largos y veranos cortos y calurosos, siendo las máximas en invierno de entre 3º y 9º C. estando muchos días con temperaturas bajo cero. En verano las máximas suelen oscilar entre los 19º y los 25º.

Su vegetación es numerosa abundando los castaños, hayas, abedules, robles, avellanos, laureles, fresnos, encinas, y sauces, siendo monumento natural las saucedas de Buelles. También son abundantes las plantas medicinales que pueblan su territorio como el pinillo, manzanilla, té, salvia, veleño, tenerio, orégano, artemisa y muchas otras.

 

Capital

El concejo de Peñamellera baja tiene como capital desde 1890 a Panes en sustitución de Abándames, antigua capital del valle. Es la zona más poblada del territorio y creció de manera considerable a raíz de su nombramiento como capital

De bellos paisajes y maravillosas vistas, es un lugar idóneo para disfrutar del turismo rural, activo y natural.

 

Demografía de Peñamellera Baja

Al igual que su vecina la alta y la mayoría de los concejos de la comarca, Peñamellera Baja se ha caracterizado por una pérdida progresiva de la población en este último siglo pasado. Primero fueron las migraciones a ultramar para después dirigirse la población a mediados de la centuria, a Europa y los núcleos industriales de la región. Así desde que en 1930 se alcanzase la cota máxima de población con 4.910 habitantes, la situación que más se da desde entonces es el descenso de la población, dejando una cifra actual de 1.579 habitantes. Toda esta situación hace que las estructuras demográficas de la zona se encuentren bastante desequilibradas, en cuanto al envejecimiento, presentando una de las tasas más elevadas de toda la región. No ocurre lo mismo con la relación de sexos, presentando el concejo una de las mejores relaciones de toda la comarca de los picos de Europa. Actualmente la mayoría de la población se concentra en los alrededores del río Deva en el norte, encontrándose el sur bastante despoblado a excepción de las Parroquias de Cuñaba y San Esteban, que aun con todo han perdido bastante población en estos últimos tiempos.

En lo que se refiere a la actividad económica mencionar que el sector agropecuario sigue siendo el más relevante de la comarca, generando el 46,52% de los empleos. La tierra utilizada para cultivos representa un total del 2,21% del territorio, utilizándose más del 60% para uso ganadero. La cabaña predominante es la vacuna, orientada principalmente a la producción láctea. También son censadas en el concejo cabezas de caballos, cabras y ovejas.

El sector secundario crea el 16,40% del empleo local, concentrándose la mayoría en el sector de la edificación y obras públicas con un 16,22%. También importante es la industria quesera, produciéndose en San Esteban queso de Peñamellera a través de una sociedad cooperativa, en Panes el queso Monje y en Buelles el queso chivita.

El sector terciario de servicios está erradicado casi en su totalidad en la capital del concejo, Panes, generando un total del 37,08 % de los empleos. Dicha capital posee una buena cantidad de servicios, estando bastante bien cubiertas sus necesidades. Últimamente es de reseñar el auge que está teniendo el turismo rural y activo gracias al atractivo natural de la zona.

 

Historia del concejo de Peñamellera Baja

Peñamellera es un valle poblado desde antiguo. La protección de la sierra del Cuera, la escasa altitud, la confluencia de grandes ríos y las grandes extensiones de bosques (ahora mucho más escasas) hacen de él un lugar adecuado para el asentamiento de los primeros pobladores de esta tierra.

Sus restos en el valle son numerosos. En Peñamellera Baja, los indicios más antiguos parecen ser los localizados en «La Peña», entre Panes y Cimiano, y la Cueva de la Loja, en «El Mazu».

El poblamiento fue continuado hasta nuestros días. Así, son abundantes los restos de antiguas civilizaciones cuya huella permaneció en esta tierra hasta nuestros días: restos de un castro prerromano en Abándames, calzadas y torres romanas de vigilancia en la sierra del Cuera, diferentes construcciones medievales repartidas por el concejo, etc.

Tras el nacimiento del reino de Asturias, Peñamellera perteneció a la Asturias Primoriense hasta el año 1230, fecha de la unión definitiva de Castilla y León y momento en el que pasó a formar parte de las Asturias de Santillana. Así se mantuvo hasta 1833, cuando se reintegró definitivamente a la provincia de Oviedo, a la que actualmente pertenece.

En este momento, aún se habla de Peñamellera como una única entidad administrativa, con capital en Abándames, y así se mantuvo hasta el 19 de diciembre de 1889, año en el que, debido a la lejanía de los pueblos altos a la capital, lo que dificultaba en gran medida la comunicación con el Ayuntamiento, y a la riqueza del valle alto, el valle de Peñamellera se escinde en dos municipios que se mantienen hasta hoy: Peñamellera Alta, con capital en Alles, y Peñamellera Baja, con capital en Panes.

 

Patrimonio en Peñamellera Baja

A las puertas de Los Picos de Europa Peñamellera Baja ofrece espectaculares parajes naturales que hacen de éstos el mayor patrimonio del concejo. De impresionantes se pueden calificar los paisajes que se pueden contemplar en Cuñaba y San Esteban de los Picos de Europa, sobre todo a través del Mirador de San Esteban, reconstruido por el pueblo. Esta población de San Esteban fue declarada “Pueblo ejemplar de Asturias” en 1990.

El concejo posee una importante muestra de la época prehistórica en la cueva de La Loja. Tiene dicha cueva una larga galería en la que se puede observar un gran panel de grabados y figuras animales, caballos y toros. Estas figuras están en parte superpuestas y orientadas hacia el fondo de la cueva.

La importancia de la arquitectura religiosa en relación con otros concejos vecinos es bastante escasa, consecuencia de las destrucciones y ruinas en las que se encuentran muchas de estas obras. Tenemos la iglesia de San Vicente en Panes, edificio románico que fue destruido en 1936 y cuyos restos se pueden observar en la actual iglesia parroquial. Camino de Potes encontramos la iglesia de San Juan de Ciliergo, actualmente en ruinas, y que data de finales del siglo XIII, de estilo tardorrománica y que está compuesta de una nave solamente, cabecera cuadrada cubierta por bóveda de cañón. En el interior se conserva un arco de triunfo con capiteles de talla figurativa. A la salida de Panes tenemos la iglesia de San Juan de Alieva con restos románicos en la cabecera y capillas laterales góticas. También conservan elementos góticos los templos de Abándemes, Merodio y Tobes, así como la Ermita de Nuestra Señora de Espioña.

Dentro de las obras señoriales encontramos en el concejo diversidad de palacios y casonas. El Palacio de La Cajiga en Abandames, es una edificación del siglo XVII, y perteneciente a la familia Mier y en el que se ve un empeño en el cuidado de las formas y proporciones. También en Abándames encontramos el palacio del Palenque y que tiene una estructura similar al anterior. En Panes tenemos el palacio de San Román, que data del siglo XVII también de la familia Mier, y el cual estaba formado por la casona de planta rectangular de dos pisos y altillo, y una capilla exenta de nave única. Además de estos tres, que son los más importantes, hay más casonas repartidas por los pueblos como el palacio de Cerébanes, la casona Mier en Siejo, el palacio de L´Abariega de la familia Noriega y Escandon en Cimiago y el palacio de la familia Hoyos en Bores. Más modernas son las casas indianas y la torre de la Ermita de San Antonio y desde la que se divisa todo el valle de la Deva. Además de todo esto, también se tienen datos de antiguas torres bajomedievales. Una de ellas localizada en Siejo, y de la que sólo se conserva un lienzo, y la otra en Colosía, destruida totalmente en el año 1927.

 

Fiestas en Peñamellera Baja

Entre sus principales fiestas destacaremos:

Las fiestas de San Isidro Labrador en la localidad de Panes en el mes de Mayo. Las fiestas de San Cipriano en Panes en el mes de septiembre. “Jira del paisano” en Cuera en el mes de julio. El Certamen del queso artesano y artesanía de los picos de Europa en Panes agosto.

Las fiestas en los pueblos de Peñamellera sirven para rememorar viejas costumbres como las subastas de los ramos, el árbol que pina la gente joven, las fuentes decoradas por San Juan, los cánticos populares, los trajes regionales. A su vez se celebran deportes autóctonos y degustación de la gastronomía lugareña. La fiesta principal del concejo es la de San Cipriano, nacida a raíz de las ferias ganaderas del mismo nombre.

 

Naturaleza en Peñamellera Baja

Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 149.94 km2
  • Localización: Concejos de Cabrales, Llanes, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Ribadedeva
  • Accesos: Por la Carretera Nacional N‐634 de Ribadesella a Llanes o por la Regional AS‐114 de Cangas de Onís a Panes
  • Vegetación representativa: Encinares y hayedos
  • Fauna representativa: Buitre. Corzo. Jabalí
  • Otras figuras de protección: Declarado parcialmente Lugar de Importancia Comunitaria del Río Purón

El Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera se sitúa en el extremo oriental de la región, formando un cordal litoral de casi 40 km de longitud que se inicia en el Sella y prosigue a escasa distancia del mar hasta el final de la región en el Deva. Del Paisaje Protegido ha quedado excluido el sector occidental de la sierra, entre el río Bedón y el Sella.

El Cuera hace de límite entre los concejos situados al norte, Llanes y Ribadedeva, y los situados al sur, Cabrales, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja. Todo su perímetro es recorrido por carreteras de cierta importancia: al norte la N‐634, que recorre la rasa llanisca, y al sur la Regional AS‐114, que recorre el valle del Cares por el surco prelitoral.

La sierra del Cuera constituye sin duda el elemento que en mayor medida contribuye a definir el paisaje y organizar el espacio del extremo oriental de Asturias. Se trata de una barrera montañosa situada a apenas seis kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos que han tenido diferente evolución histórica y social: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

El núcleo central de la Sierra del Cuera está formado por calizas paleozoicas sometidas a un modelado kárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas kársticas que a veces hace imposible una andadura de ademanes naturales. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas, más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa.

El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazucu se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

 

Geología

La Sierra del Cuera es una barrera montañosa situada apenas a cuatro kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

Dentro de la Zona Cantábrica, se define una unidad denominada Unidad del Cuera. Se encuentran en esta unidad un amplio espectro cronoestratigráfico que va desde Paleozoico hasta el Cuaternario. Así, diversos tipos de calizas conforman el núcleo central de la Sierra del Cuera, de edades desde el Cámbrico al Carbonífero (Formaciones Láncara, Griotte, Caliza de Montaña, etc.), sometidas a un modelado cárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas cársticas. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas de edad Ordovícias (Formación Barrios) más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa.

Es destacable los materiales cuaternarios; turberas, rellenos arcillosos de dolinas, coluviones, etc. que dan terminación superficial al modelado del relieve calcáreo y que junto con la morfología de las rasas de antiguas plataformas marinas de abrasión, consecuencia del levantamiento general de la costa, han quedado elevadas a unos 260 m.s.n.m., caracterizan al conjunto.

El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazuco se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

 

La vida vegetal

A primera vista, desde la rasa costera llanisca el Cuera aparenta ser una muralla de blancas calizas desprovistas de vegetación. La fuerte pendiente de la vertiente septentrional, la intensidad del pastoreo y los reiterados incendios han terminado por desvestir el roquedo de cualquier tipo de cubierta vegetal. Sólo a retazos pueden observarse densos matorrales de aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis) y algunas avellanedas. El arranque de la ladera está ocupado en muchos puntos por un castañedo secular que debió ser en tiempos muy productivo, pero que actualmente se encuentra envejecido y en progresiva decadencia, probablemente debido a las enfermedades fúngicas propias de un microclima extremadamente húmedo.

Sin embargo, rebasada la primera línea de cumbres el Cuera se abre a estrechos valles, ciegos en muchas ocasiones, que albergan un sinfín de praderas y brañas orladas de fresnos, arces y espineras. El valle más ancho y productivo desde el punto de vista ganadero es sin duda la Llosa de Viango que constituye probablemente uno de los mayores poljés de la región, una enorme cubeta en la que se han acumulado los residuos arcillosos insolubles procedentes de la caliza previamente disuelta, dando lugar a una llanura de difícil drenaje y fácilmente inundable.

En las laderas por encima de la Llosa de Viango y casi hasta la cumbre más alta de la Sierra, el Pico Turbina, se sitúa la masa boscosa más extensa de la sierra: un hayedo eútrofo orientado al norte, que recoge las frecuentes nieblas que impelidas desde el océano no logran rebasar el cordal.

Hacia la vertiente meridional el relieve se suaviza y brañas y prados alternan con áreas de matorral, bosques de encina (Quercus ilex) y en las áreas más bajas, de litologías silíceas algunos retazos de carbayedas oligótrofas y rebollares.

 

La vida animal

Entre la flora protegida debe destacarse, además de la ya mencionada encina (Quercus ilex), el helecho macho asturiano (Dryopteris corleyi), que crece en algunas áreas de brezal sobre sierras silíceas al pie de la vertiente septentrional del Cuera, y el helecho de los colchoneros (Culcita macrocarpa) también presente en este espacio.

La fauna de mayor interés observable en el Cuera es sin duda la correspondiente a los diferentes grupos de rapaces diurnas como el azor (Accipiter gentilis), el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el buitre común (Gyps fulvus) que son moradores habituales del área. Tampoco es rara la presencia de alimoche (Neophron percnopterus) o águila real (Aquila chrysaetos), nidificantes en la zona o procedentes de las vecinas estribaciones de los Picos de Europa.

Entre los mamíferos destaca la presencia de ungulados de interés cinegético como el jabalí (Sus scrofa) y el corzo (Capreolus capreolus), y del polémico lobo (Canis lupus) que se ha asentado en el Cuera en los últimos años.

Por último destaca la presencia entre los invertebrados de interés de la babosa moteada (Geomalacus maculosus).

 

Gastronomía típica del Concejo de Peñamellera Baja

Tiene como platos típicos los cocidos y todo lo que tiene que ver con los productos de la huerta, la matanza del cerdo y el ganado criado en el monte. Pero también existen platos especialmente típicos de esta zona. Así, además de los citados, se puede aconsejar la degustación de cuatro especialidades que pueden encontrarse en la mayoría de restaurantes y mesones del entorno: el salmón del Cares, los quesos (hay 4 variedades en Peñamellera Baja), el «boronu» (hecho con sangre de cerdo) y los tortos. No obstante, lo mejor para el viajero es investigar y preguntar en cada establecimiento por su especialidad. Cada uno tiene la suya y todos serán capaces de agradar a la mayor parte de los paladares.