Peñamellera Alta

Peñamellera Alta es un concejo montañoso de la comarca suroriental Asturiana que limita al norte con Llanes, al oeste con Cabrales, al este con su hermana Peñamellera Baja y al sur con la provincia de Cantabria. Con una superficie total de 92,19 Km2, siendo las localidades de Alles (Capital), Llonín y Mier las que mayor número de personas concentran. Las regionales AS-114 y la AS-345, configuran sus dos principales vías de comunicación.

Es una comarca muy bien definida por los accidentes geográficos, que sirven de límite con otras tierras. Así, limita con Llanes a través de la sierra del Cuera, hoy espacio protegido, siendo su altura máxima de 1.315 metros en el Pico Turbina. Con la provincia Cántabra actúa de límite los Picos de Europa, los más destacados accidentalmente hablando, siendo la Tajadura su altitud máxima con 1.446 metros. Por su parte oriental es el mítico pico Peñamellera (765 metros) el que divide a la alta de la baja. Por último por el oeste los límites los forman la garganta del río Cares y los valles de Rozagas y Arangas.

De su red hidrográfica destacaremos los ríos Jana, Rubo, el de los Molinos, el de Besnes, el Candaliega, la Molinuca y sobre todo el Cares que baña ambas Peñamelleras y en el cual podemos disfrutar de unas rutas estupendas.

Pueden diferenciarse tres zonas dentro del concejo bien claras: una primera que sería la situada en las estribaciones de la sierra de Andara en los Picos de Europa. Una segunda contigua a la anterior que discurre por la zona central en el valle del Cares, y por último tenemos la comarca norteña que faldea la sierra del Cuera y que va desde Rozagás a Llonín.

Respecto al clima diremos que es diferente según la zona en la que nos encontremos, siendo mucho más suave y benigno en el norte que en el sur, teniendo inviernos fríos y duraderos y veranos cortos y cálidos.

En cuanto su vegetación también hay una gran variedad pudiendo contemplar zonas de bosque cerrado, pinos, cipreses, hayas, abedules, nogales, castaños, perales, manzanos y cantidad de hierbas medicinales como árnica, salvia, artemisa, manzanilla o titímalo.

Su fauna era de gran importancia con especies como el oso, el urogallo, o el venado que prácticamente se han extinguido, quedando otras como corzos, rebecos, jabalís y lobos en el mismo peligro. Lo que podemos decir que se mantiene son las estupendas truchas que se encuentran en sus ríos.

 

Capital

Alles es la capital de Peñamellera Alta desde 1869, año en el que se acordó la partición de las dos Peñamelleras. Es el núcleo más poblado y posee un interesante patrimonio monumental y artístico como son la iglesia parroquial y diversas casonas indianas. También son de destacar las bellas panorámicas que nos ofrece, mostrándonos unos paisajes ideales para disfrutar totalmente de ellos.

 

Demografía de Peñamellera Alta

A pesar de la emigración ultramarina de comienzos del siglo XX, no fue hasta la década de los 50 y 60 de dicho siglo cuando aparecen los verdaderos problemas demográficos con la emigración de muchas personas del concejo al centro industrial de la región y a Europa. Es durante dicha etapa cuando la población desciende de 2.273 habitantes de 1940 a las 718 personas contabilizadas en el último padrón. Actualmente son esporádicas las salidas que se hacen, siendo el sitio elegido la vecina comarca de Llanes gracias a las oportunidades que allí ofrece el sector hostelero. Todo ello nos presenta unas estructuras demográficas donde se empieza a notar un envejecimiento de la población, aunque la relación entre sexos se encuentra bastante bien repartida. Todas las parroquias muestran pérdidas en la población, siendo las de Oceño y Caraves con más del 50%, las que más retroceden, y la de Rozagás la que menos con un 10%, dejándonos actualmente una densidad de población de entorno a 9,4 habitantes/km2.

En cuanto a la contribución de los distintos sectores en el empleo local podemos afirmar que la ganadería sigue centrando la actividad económica de la comarca proporcionando un 55,5% del empleo total. En total existen alrededor de 1.800 cabezas de ganado de las que la mayoría corresponden a la cabaña vacuna. Como actividad derivada de la producción Láctea, es importante en la zona, la elaboración artesanal de quesos.

El sector secundario y el de la construcción originan un total del 13,10% siendo esta última actividad la que mayor número de empleos genera.

Por último, hay que decir que el sector terciario ocupa a un 31,4% de la población, siendo la rama del comercia la que ofrece un mayor número de puestos de trabajo, creyéndose que este siga creciendo gracias a la implantación de un turismo rural y activo que potencie la comarca.

 

Historia de Peñamellera Alta

En el periodo prehistórico, estas tierras estuvieron pobladas; la cueva de Llonín, con numerosos grabados y pinturas, es una buena prueba de ello.

Sus pobladores lucharon contra el invasor romano hasta tiempos de Octavio. Por aquí discurrió parte de la Vía Marítima de Agripa —lugarteniente de aquél—, una de las calzadas que construyó para acceder a los reductos levantiscos cántabros. Toda la zona fue aprovechada para someter a una guerra de guerrillas a los moros, vencidos en Covadonga en el 722.

Este territorio de las Peñamelleras, al que los nativos llamaban Valle Alto y Valle Bajo, sólo perteneció a la provincia de Cantabria (constituida en 1789) durante 56 años, desde la fundación de ésta hasta 1835, año en que se une a Asturias y a su diócesis de Oviedo, y lo hace con su nombre originario: Valle Real de Peñamellera, con capital en Abándames. Las disputas para trasladar la capitalidad a Alles provocaron, en 1869, la separación de ambos valles, formando municipios diferentes: Peñamellera Alta, con capital en Alles, y Peñamellera Baja, en Panes.

El régimen señorial condicionó la historia del Valle Real de Peñamellera; la casa de los Mier, sobre todo, fue quien realmente gobernó estas tierras durante mucho tiempo. De la fortuna que hicieron algunos de sus miembros en América son reflejo las casas solariegas de tipo indiano que construyeron en diversos lugares.

 

Patrimonio en Peñamellera Alta

Se puede afirmar que el patrimonio más apreciable que tiene el concejo son los impresionantes paisajes naturales de los que dispone en toda su geografía, desde el norte con la sierra del Cuera hasta los parajes auténticos de los Picos de Europa, o las impresionantes gargantas que nos ofrece el río Cares.

Dentro de los monumentos no naturales de los que dispone la zona, hay que destacar en primer lugar las cuevas prehistóricas descubiertas y que han sido declaradas de interés arqueológico. Entre ellas tenemos las de Coimbre, la de Subores, la de Trescares, la de Paré y la más importante que es la Llonín, descubierta en 1971 y la que aparecieron numerosos grabados y figuras de animales, signos y representaciones femeninas.

Respecto a la arquitectura religiosa cabe mencionar la iglesia de San Pedro de Plecín, la cual poseía planta rectangular de una sola nave cubierta de bóveda de cañón y cabecera semicircular, y de la que hoy sólo queda reconocible la fachada sur.

En Alles tenemos la iglesia parroquial de San Pedro fundada en 1787 por Juan de Mier y Villar, natural de la comarca el cual pasa parte de su vida en Méjico. Posee una cúpula intradosada en el centro del crucero y crucería en los nueve tramos, y presbítero recto. La fachada principal está al sur y el hastial está ocupado por una enorme torre campanario. El retablo mayor fue finalizado a finales del siglo XVIII y es una imitación del retablo de santo Domingo de Oviedo. Otros templos de interés lo constituyen las iglesias de Cáraves, Ocevo, Mier y Llonín, que cuenta con una portada del siglo XV y otra barroca.

Dentro de la arquitectura señorial tenemos que hablar de diversas casonas y palacios como la casa de la familia Mier, una de las más importantes de la zona. También es digno de mención el palacio de La Lanjera, realizado en el siglo XVI, exenta de torres y fabricada en mampostería con uso de cantería en portadas, ventanas y esquinas.

En la localidad de Ruenes, además de otra casa perteneciente a la familia Mier, tenemos la Casa Solariega de Morán, con capilla incluida que conserva en su interior un importante retablo del siglo XVIII. Además de todas estas edificaciones señoriales, también podemos contemplar en todo el concejo, construcciones muy del estilo montañés, con torre, galerías de madera y un amplio voladizo.

 

Fiestas en Peñamellera Alta

Entre sus muchas fiestas destacaremos:

En el mes de junio, son las fiestas de San Antonio que se celebran en la localidad de Alles en el mes de Junio.

En el mes de agosto, están Las fiestas de La Sacramental en la localidad de Alles, las fiestas de Nuestra Señora del Monte en la localidad de Ruenes y las Fiesta del Cabritu en la localidad de Trespando.

Desde comienzos de verano hasta principios de otoño se suceden por todos los pueblos del valle sus fiestas patronales con sus tradicionales procesiones y subastas del ramu. También se disfruta de deportes autóctonos como el bolo-palma y se paladean los mejores manjares de la cocina tradicional Peñamellerana.

 

Naturaleza en Peñamellera Alta

Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 149.94 km2
  • Localización: Concejos de Cabrales, Llanes, Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Ribadedeva
  • Accesos: Por la Carretera Nacional N‐634 de Ribadesella a Llanes o por la Regional AS‐114 de Cangas de Onís a Panes
  • Vegetación representativa: Encinares y hayedos
  • Fauna representativa: Buitre. Corzo. Jabalí
  • Otras figuras de protección: Declarado parcialmente Lugar de Importancia Comunitaria del Río Purón

El Paisaje Protegido de la Sierra del Cuera se sitúa en el extremo oriental de la región, formando un cordal litoral de casi 40 km de longitud que se inicia en el Sella y prosigue a escasa distancia del mar hasta el final de la región en el Deva. Del Paisaje Protegido ha quedado excluido el sector occidental de la sierra, entre el río Bedón y el Sella.

El Cuera hace de límite entre los concejos situados al norte, Llanes y Ribadedeva, y los situados al sur, Cabrales, Peñamellera Alta y Peñamellera Baja. Todo su perímetro es recorrido por carreteras de cierta importancia: al norte la N‐634, que recorre la rasa llanisca, y al sur la Regional AS‐114, que recorre el valle del Cares por el surco prelitoral.

La sierra del Cuera constituye sin duda el elemento que en mayor medida contribuye a definir el paisaje y organizar el espacio del extremo oriental de Asturias. Se trata de una barrera montañosa situada a apenas seis kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos que han tenido diferente evolución histórica y social: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

El núcleo central de la Sierra del Cuera está formado por calizas paleozoicas sometidas a un modelado kárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas kársticas que a veces hace imposible una andadura de ademanes naturales. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas, más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa.

El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazucu se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

 

Geología

La Sierra del Cuera es una barrera montañosa situada apenas a cuatro kilómetros de la costa, lo que reduce sustancialmente las rasas costeras y limita el poblamiento del litoral. Su carácter infranqueable delimita dos espacios geográficos: la marina llanisca y lo que se ha denominado el trascuera, cuya única relación posible ha sido durante siglos a través de los pastores que compartían el uso de los altos pastos calcícolas.

Dentro de la Zona Cantábrica, se define una unidad denominada Unidad del Cuera. Se encuentran en esta unidad un amplio espectro cronoestratigráfico que va desde Paleozoico hasta el Cuaternario. Así, diversos tipos de calizas conforman el núcleo central de la Sierra del Cuera, de edades desde el Cámbrico al Carbonífero (Formaciones Láncara, Griotte, Caliza de Montaña, etc.), sometidas a un modelado cárstico muy intenso. La plataforma superior del Cuera es un mosaico de lapiaces, dolinas, uvalas, poljés, valles ciegos, simas y un sinfín de formas cársticas. Sólo en las partes bajas de ambas vertientes aparecen algunas áreas cuarcíticas de edad Ordovícias (Formación Barrios) más importantes en la vertiente septentrional, donde se prolongan en las anchas sierras planas de la rasa.

Es destacable los materiales cuaternarios; turberas, rellenos arcillosos de dolinas, coluviones, etc. que dan terminación superficial al modelado del relieve calcáreo y que junto con la morfología de las rasas de antiguas plataformas marinas de abrasión, consecuencia del levantamiento general de la costa, han quedado elevadas a unos 260 m.s.n.m., caracterizan al conjunto.

El único poblamiento reseñable se sitúa sobre la vertiente meridional, menos abrupta. Al norte, la pendiente del cordal no permite localizar caserío alguno y la población se concentra casi por completo sobre las rasas costeras. Sólo la aldea de El Mazuco se atreve a asomarse a las primeras estribaciones siguiendo la hendidura de La Tornería.

 

La vida vegetal

A primera vista, desde la rasa costera llanisca el Cuera aparenta ser una muralla de blancas calizas desprovistas de vegetación. La fuerte pendiente de la vertiente septentrional, la intensidad del pastoreo y los reiterados incendios han terminado por desvestir el roquedo de cualquier tipo de cubierta vegetal. Sólo a retazos pueden observarse densos matorrales de aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis) y algunas avellanedas. El arranque de la ladera está ocupado en muchos puntos por un castañedo secular que debió ser en tiempos muy productivo, pero que actualmente se encuentra envejecido y en progresiva decadencia, probablemente debido a las enfermedades fúngicas propias de un microclima extremadamente húmedo.

Sin embargo, rebasada la primera línea de cumbres el Cuera se abre a estrechos valles, ciegos en muchas ocasiones, que albergan un sinfín de praderas y brañas orladas de fresnos, arces y espineras. El valle más ancho y productivo desde el punto de vista ganadero es sin duda la Llosa de Viango que constituye probablemente uno de los mayores poljés de la región, una enorme cubeta en la que se han acumulado los residuos arcillosos insolubles procedentes de la caliza previamente disuelta, dando lugar a una llanura de difícil drenaje y fácilmente inundable.

En las laderas por encima de la Llosa de Viango y casi hasta la cumbre más alta de la Sierra, el Pico Turbina, se sitúa la masa boscosa más extensa de la sierra: un hayedo eútrofo orientado al norte, que recoge las frecuentes nieblas que impelidas desde el océano no logran rebasar el cordal.

Hacia la vertiente meridional el relieve se suaviza y brañas y prados alternan con áreas de matorral, bosques de encina (Quercus ilex) y en las áreas más bajas, de litologías silíceas algunos retazos de carbayedas oligótrofas y rebollares.

 

La vida animal

Entre la flora protegida debe destacarse, además de la ya mencionada encina (Quercus ilex), el helecho macho asturiano (Dryopteris corleyi), que crece en algunas áreas de brezal sobre sierras silíceas al pie de la vertiente septentrional del Cuera, y el helecho de los colchoneros (Culcita macrocarpa) también presente en este espacio.

La fauna de mayor interés observable en el Cuera es sin duda la correspondiente a los diferentes grupos de rapaces diurnas como el azor (Accipiter gentilis), el halcón peregrino (Falco peregrinus) o el buitre común (Gyps fulvus) que son moradores habituales del área. Tampoco es rara la presencia de alimoche (Neophron percnopterus) o águila real (Aquila chrysaetos), nidificantes en la zona o procedentes de las vecinas estribaciones de los Picos de Europa.

Entre los mamíferos destaca la presencia de ungulados de interés cinegético como el jabalí (Sus scrofa) y el corzo (Capreolus capreolus), y del polémico lobo (Canis lupus) que se ha asentado en el Cuera en los últimos años.

Por último destaca la presencia entre los invertebrados de interés de la babosa moteada (Geomalacus maculosus).

 

Gastronomía típica del Concejo de Peñamellera Alta

La riqueza culinaria del concejo se pone de manifiesto propiamente en platos como el borono (harina de maíz amasada con unto y aderezo de cebolla), la morcilla (especie de embutido de la masa anterior), la sopa de hígado con pan, los salmones, truchas y reos, los potes y fabadas, las patatas rellenas típicas de Alles, o las carnes de lechazo y cabrito. Entre los quesos destacan el de Peñamellera, en sus distintas variedades, y el de Cabrales, normalmente denominado queso Picón, que se elabora en varias cuevas del concejo.