Parres

Parres es un concejo asturiano perteneciente a la comarca centroriental que limita por el norte con Caravia y Ribadesella, al este con Cangas de Onís, al oeste con Piloña y Colunga y por el sur con Amieva. Comprende una extensión de 126,08 Km2. Otras localidades importantes son Arobes, Castañera, Güexes, Llames y San Juan de Parres. Sus principales carreteras son la N-634, que recorre el concejo de este a oeste, la N-625 y la AS-260 con destino a Colunga. Así mismo la FEVE tiene presencia en el concejo, por lo que la red ferroviaria está presente también en el municipio de Parres.

El terreno de Parres es muy montañoso y abrupto, con pequeños valles orientados en todas las direcciones. La formación del suelo puede denominarse como carbonífero y cretaceo. Una llanura de roca caliza y rocosa se expande desde las montañas de Llabrés por los territorios de Posada, Barro, Celorio, pasa por Parres y continua hacia Poo y Llanes. La faja de cuartiza que cruza oblicuamente el sureste de Llanes, se mantiene estrecha y de altura inconstante hasta que se hace baja en el sur de Parres.

Dentro de la red montañosa del concejo, hay que comentar que ésta es lo que se puede decir muy complicada, por la variedad de cordilleras y picos grandes y pequeños que ocupan el concejo. Por el norte aparecen una serie de cordilleras y sierras que hacen de estas una parte muy característica de Asturias, como son la cordillera del Sueve con el pico Pienzu a la cabeza ( 1.232 m), la sierra de Llavayos, la de Calabrés y el pico de Moros en el extremo Noreste. En la parte central cabe destacar la suavidad de la zona, ya que aunque haya una pequeña ondulación es la parte menos abrupta del concejo. En el sur hay que destacar los montes Cea y Cetín.

La red hidrográfica también es importante, teniendo el concejo dos grandes ríos como son el Piloña, que divide casi por la mitad el concejo, transcurriendo de oeste a este e inclinado al este; y el Sella, río más caudaloso de la zona, que reparte sus aguas entre Cangas de Onís y Parres y que desemboca al mar Cantábrico en la vecina Ribadesella. Es por otra parte elemento limítrofe por el oriente del concejo.

El clima es suave y húmedo, pero presenta una gran variedad de microclimas debido sobre todo a la orientación de los valles y la configuración del terreno.

La vegetación del concejo también es variada destacando matorrales en la alta montaña, así como pinos, hayas, eucaliptos, castaños y avellanos. La fauna principal está representada sobre todo en la trucha y el salmón en su red hidrográfica, y por los Asturcones en las montañas, caballo éste autóctono que cada vez está en mayor regresión. Las aves más vistas son las urracas y los cuervos.

 

Capital

Arriondas, antiguo coto señorial y actualmente capital del concejo de Parres desde 1827, situada en la unión de los ríos Piloña y Sella, es un excelente nudo de comunicaciones y centro de servicios de la mancomunidad del oriente asturiano. Absorbe la mayoría de la población del concejo, un 42% del total, y es donde se desarrolla la mayor parte de la actividad económica del territorio.

 

Demografía de Parres

Como el resto de los concejos orientales, Parres también fue un concejo de emigración a las Américas durante finales del XIX y comienzos del XX. Ya a partir de la mitad de la centuria pasada los lugares de destino cambian, siendo las zonas centro de Europa, España y Asturias las que recogen el testigo de dichos movimientos.

La población está bastante envejecida y muy concentrada en la capital del concejo, Arriondas. Actualmente, está repartida en 17 parroquias siendo la más importante la de Cuadroveña que es la que acoge en su seno a la capital.

Parres ha sido siempre un concejo cuya actividad primordial había sido la agricultura y la ganadería, donde predominaba el uso del minifundio en el campesinado.

Hoy en día esta actividad se da en pocos núcleos de población y va siendo cada vez menor su influencia en la economía local, representando a un 23,47% de la población ocupada, siendo la ganadería la actividad que concentra un mayor número de empleos. El ganado vacuno es el que más se trabaja, estando orientada su producción, generalmente, hacia el sector lácteo.

En lo referente a la industria y a la construcción, nunca ha sido Parres destacado en dicho sector, siendo de destacar la fábrica láctea que hay en la salida hacia Colunga, y la fábrica de hoja lata que estaba situada en Fontameña. Hoy en día el sector secundario sólo genera el 20,02% de los empleos locales, siendo la rama de la construcción la única que ha sufrido un aumento considerable, en consonancia con lo sucedido en toda la región Asturiana.

En lo que sí ha habido un cambio fundamental es en el sector terciario, en el que el concejo ha tirado para arriba muy notablemente, siendo hoy en día el centro administrativo y servicial de toda la comarca oriental de Asturias. Este desarrollo en este sector ha sido causa sobre todo a las buenas comunicaciones que dispone el concejo, tanto por carretera como por ferrocarril, que ha hecho que el concejo se desarrolle rápidamente. En la actualidad genera el 56,61% del empleo municipal.

 

Historia de Parres

Para introducirnos en la historia del concejo de Parres, que es mucha, comenzaremos por un elemento que en cierto modo la refleja. Es el escudo del concejo de Parres. Se compone de cuatro cuarteles que recogen la Historia de Parres, desde la Reconquista hasta el dominio de la Iglesia sobre los tres cotos existentes.

Vamos ya, pues, a caminar por la historia introduciéndonos en la cueva del Taragañu para tener constancia de la presencia humana ya en el Paleolítico y encontrar allí restos del Magdaleniense, industria lítica y ósea. De ahí saltamos hacia Fuentes y Collía para encontrarnos ya en el siglo V con lápidas funerarias que aluden a la gente de los orgenomescos. Siguiendo el rastro a las lápidas funerarias nos encontramos con una en Cofiñu, ésta del s. III. Vecinos e historiadores locales pueden informar al viajero de que son más las lápidas encontradas en la zona, como una, hoy desaparecida, dedicada a Dageno y hallada en la falda del Sueve, y otra más encontrada en las inmediaciones de Cofiñu.

Aquí nos quedamos en la Historia de estos años pues hasta la Edad Media no existen noticias concretas de asentamientos humanos en el concejo de Parres. Es determinante la proximidad de Covadonga para que hayan aparecido relatos legendarios, y que los habitantes de la zona tienen muy arraigados, tales como la participación en la guerra contra los musulmanes. Así pues, se intentó relacionar los recintos fortificados de La Forcada, Mancovio y del Torrexón de Fíos con la época de la Reconquista.

Las tierras de Parres empiezan a interesar a la Iglesia ovetense y sobre todo al monasterio de Villanueva de Cangas de Onís y al cenobio femenino de San Martín de Soto, hoy Soto de Dueñas en alusión a las monjas; estas dos entidades religiosas van a tener una gran influencia patrimonial sobre las tierras de Parres. En la baja Edad Media se constituyen los cotos señoriales de Fuentes, Las Arriondas y Llames de Parres, este último era el coto monástico del cenobio de San Martín de Soto. Al abandonarlo, el monasterio de Soto se arruinó y los vecinos llevaron la piedra y la madera para levantar la ermita de San Martín de Escoto (Llames de Parres).

En 1367 Enrique II de Trastámara crea el condado de Las Arriondas, siendo el primer conde Hernando Suero-Díaz y el último el conde Tello Suero-Díaz, que no dejó descendencia, transformándose el condado en coto, pasando la mitad al obispado, una cuarta parte al monasterio de Villanueva y otra cuarta parte a la casa de Nevares. En 1559 Felipe II creó el cargo de Alférez Mayor y Regidor Perpetuo del concejo de Parres, que recayó en la casa Nevares.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX nos encontramos con una de las primeras manifestaciones de la industrialización asturiana: la instalación en Fontaneda de la Real Fábrica Nacional de hoja de lata.

En 1827 los tres cotos existentes fueron suprimidos e incorporados al concejo de Parres, pasando a ser la capital Arriondas.

Más tarde, en 1835, con la Desamortización desaparece la comunidad monástica de San Pedro de Villanueva y con ella el dominio que tenía sobre las tierras de Parres.

Es el concejo de Parres un espacio eminentemente agrícola por lo que la industria, desaparecida la fábrica de hoja de lata, se centra en los molinos harineros existentes en el concejo. En la segunda mitad del siglo XIX, comienza a mejorar las infraestructuras del transporte, hecho que va a ser vital para que Arriondas se vaya configurando como centro de toda la comarca. En 1920 aparece un Comité de Turismo que va a desarrollar una labor cultural y artística muy importante. Destacó como hecho fundamental para el turismo de la zona la instalación de El Mirador de El Fitu, que el Dr. Pimentel decidió impulsar con la colaboración de dicho comité. En 1930, el inigualable D. Dionisio de la Huerta hace el I Descenso Internacional del Sella, acontecimiento que poco a poco va a darle a Arriondas fama mundial.

A partir de los años 70, Arriondas experimenta una importante transformación como centro de infraestructuras viarias y de servicios, culminando éstos con la ubicación del Hospital del Oriente de Asturias.

Fuente: Guía Turística del concejo de Parres, financiada por el Ayuntamiento de Parres, Depatur, la Mancomunidad del Oriente de Asturias y el Plan Leader II, con textos de Justo Manzano Rodríguez y otros.

 

Patrimonio en Parres

Cuenta el concejo con una innumerable muestra artística, tanto religiosa como civil y popular. De este modo y dentro de las primeras tenemos:

La Iglesia de San Martín de Escoto en Llames de Parres, cuyo aspecto actual corresponde a la restauración llevada a cabo en 1985, coincidiendo con su declaración como Monumento Histórico Artístico. Presenta planta rectangular, con cubierta de madera a dos aguas, y una cabecera cuadrada cubierta con bóveda de crucería. Su origen se cree que sea prerrománico, aunque existen en ella elementos románicos, góticos y renacentistas. Algunas de las piezas románicas pertenecieron al antiguo monasterio de monjas benedictinas de San Martín de Soto de Dueñas, trasladadas de allí en el siglo XIV.

La iglesia de San Miguel de Cofiño, es de estilo popular. Y está estructurada en una nave de un único cuerpo rectangular, presbiterio, una capilla cuadrada en su parte norte y al sur, la sacristía y otra capilla. Mantiene restos de un anterior templo románico.

En la localidad de Nevares vemos la iglesia de San Antonio, antigua capilla del Palacio de los Estrada y Cordero de Nevares, construida en el siglo XVII. Consta de una sola nave, con cabecera cuadrada cubierta con bóveda de crucería. De gran valor es su portada principal en arco de medio punto con dovelas de buen tamaño y guardapolvo, conservando en su interior el escudo policromado de la familia.

La iglesia de San Juan, en San Juan de Parres data de finales del XVII o principios del XVIII. Presenta una bonita torre del campanario, cuadrada, de tres pisos y cubierta a cuatro aguas, conservando en su interior unas buenas pinturas murales del siglo XVIII.

Otras iglesias destacadas del concejo son las San Pedro de Bode y Santa María Magdalena en Castiello. Dentro de las numerosas capillas que nos deja Parres, destacaremos la de San Antonio, del siglo XVIII, y restaurada en 1985, se encuentra situada en la calle de San Antonio y que conserva un escudo de los Estrada y Cordero. También tiene su importancia la capilla de los Mártires en San Martín de Bada, del siglo XVI y estando situada en un bello paraje, donde se divisa todo el Sueve y los Picos de Europa. En Sobrepriedra tenemos la capilla de San Bartolomé, es de estilo románico cercano al gótico. Presenta una nave rectangular con cabecera cuadrada, cubierta por bóveda de crucería y una portada románica con doble arquivolta. Otras capillas interesantes son las de San Antonio en Villar, San Cosme, San Damián y San Nicolás en Sinariega, y la de Santa Catalina de Alejandría en Torañu.

Dentro de su arquitectura civil y popular tenemos el palacio de Nevares, cuya parte más antigua es la torre, que es del siglo XVI, destacando en una esquina y con tres pisos de altura. Posee una puerta en arco de medio punto con dovelas bien marcadas. El palacio presenta diversos elementos de los siglos XVIII y XIX, como la galería acristalada o el alero. Era la casa de Estrada y Cordero de Nevares, señorío de la zona en la edad moderna. La capilla del palacio es la actual iglesia parroquial de San Antonio de Nevares.

En La Prida encontramos el palacio de Robledo, que data del siglo XVI, y perteneció a la familia Maldonado, conservándose un escudo en la fachada. La construcción actual data de los siglos XVIII y XIX. Es un típico Palacio rural asturiano, con la vivienda ubicada en el piso superior y la planta baja destinada a las dependencias de labor. La fachada principal presenta una composición simétrica en los vanos y está flanqueada por una especie de pilastras que tienen en la parte superior unos lunetos, presentando en conjunto una estética clásica. En otras fachadas presenta elementos góticos.

En Bada tenemos La Casona, de estilo barroco, y la Pedrera, del siglo XVI. Ambas son buenos exponentes de las casas solariegas rurales que hay por la zona, con una planta rectangular, dos pisos y amplio zaguán, dependencias dedicadas unas a vivienda y otras a las que se da un uso relacionado con las labores agrícolas y ganaderas.

La Casa de Ángel Pando en Llames, presenta una puerta y una ventana del siglo XVI muy bien decoradas. Dentro de las obras modernas destacan varias relacionadas con las familias indianas como la casona Valle en la capital, de estilo montañés construida por la familia Valle entre los años 1920 y 1930. Presenta una estructura con planta rectangular, con una torre en esquina, porche con arcadas cuyo interior está alicatado en estilo neomudéjar, grandes aleros de madera, vanos moldurados y galerías acristaladas.

En Prestín encontramos las casas de Enrique y Ramón González, realizada por los arquitectos Manuel y Juan Manuel del Busto, y que se conoce por el apelativo popular de “Moros y Cristianos”, debido a sus elementos arquitectónicos. La villa Juanita y el edificio de la confitería de Campoamor de Arriondas, también presentan elementos contemporáneos de interés, teniendo un estilo art-decó la primera y una mezcla del montañés con elementos barrocos la segunda.

El concejo también presenta un interesante patrimonio etnográfico, destacando los alrededor de sesenta molinos dispersos por todo el concejo, como el de La Tayera. Están realizados con materiales de la zona como las piedras de caliza y arenisca y maderas de castaño, roble y aliso.

 

Fiestas en Parres

Sin menospreciar las demás fiestas que hay en el concejo, no cabe duda que el eje monopolizador de las fiestas Parraguesas corresponde a la denominada fiesta de “les piragües”, fundada en 1930 por Dionisio de la Huerta, Manés Fernández y Alfonso Argüelles, los cuales bajaron en piragua desde Infiesto a Ribadesella, siendo el año siguiente el primero en partir desde Arriondas, lo que perdura hasta la actualidad. Hoy en día se celebra el primer fin de semana de agosto, salvo circunstancias excepcionales como puede ser la celebración de las olimpiadas. Actualmente el descenso es una mezcla festivo-deportiva en el que la diversión y la juega está completamente asegurada dado la gran cantidad de gente que se da en el concejo durante todo el fin de semana.

Otras fiestas destacables son:

El Bollu o de La Peruyal en Arriondas el último domingo de Julio. Virgen del Carmen también en Arriondas en Julio. Santa Rita en Arriondas (22 de Mayo). Los Ramos en Llames y Castiello (4 de Septiembre). San Miguel en Cofiño (29 de Septiembre). San Pedro en Vega (29 de Junio).

 

Naturaleza en Parres

Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 81.12 km2
  • Localización: Concejos de Colunga, Caravia, Ribadesella, Parres y Piloña
  • Accesos: Por la Carretera Comarcal AS-260, de Arriondas a Colunga
  • Vegetación representativa: Hayedos. Bosques de tejo
  • Fauna representativa: Gamo. Aves rapaces. Caballos asturcones
  • Otras figuras de protección: Incluye al Lugar de Importancia Comunitaria de la Sierra del Sueve

La Sierra del Sueve se localiza muy próxima al mar, en el tercio oriental de la región y sobre las lindes de los municipios de Colunga al noroeste, Caravia al noreste, Ribadesella al este, y Parres y Piloña al sur.

Los límites considerados por definir este espacio son los de la actual Reserva Regional de Caza del Sueve. Su principal acceso lo constituye la N-634, que lleva a Santander, siendo su borde septentrional recorrido por la N-632, que une Ribadesella y Gijón.

El Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve constituye un resalte topográfico de orientación suroestenordeste, bien delimitado entre las áreas llanas de las rasas costeras y el surco prelitoral, que se extiende hacia la depresión central de Asturias. Su carácter de promontorio rocoso en un área sustancialmente llana le confiere un papel principal en la definición del paisaje del oriente asturiano.

El Paisaje Protegido comprende en la práctica dos sierras casi contiguas. La principal, El Sueve, constituye una mole caliza que alcanza su máxima altura en los 1161 m del Picu Pienzu. A pesar de la dominancia del roquedo calcáreo, aparecen en su vertiente noroccidental algunos afloramientos pizarrosos que contribuyen a diversificar el paisaje. La de El Fitu, en cambio, es una sierra de escasas dimensiones situada al este de la anterior y de litología principalmente cuarcítica.

El núcleo central de la Sierra presenta un modelado kárstico lleno de dolinas, lapiaces, valles ciegos y otras formas kársticas de gran belleza.

Atardecer desde el mirador de El Fito

Sin embargo, aparece salpicado de una multitud de bosquetes y brañas que soportan desde hace siglos una intensa actividad ganadera.

El mirador situado en el Puertu del Fitu y las partes más altas de la Sierra constituyen una excelente atalaya para la contemplación de las rasas costeras desde Caravia a Villaviciosa.

Más información sobre el Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve

 

Geología

El Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve constituye un resalte topográfico de orientación suroestenordeste, delimitado entre las áreas llanas de las rasas costeras y el surco prelitoral, que se extiende hacia la depresión central de Asturias. Su carácter de promontorio rocoso en un área sustancialmente llana, le confiere un papel principal en la definición del paisaje del oriente asturiano.

Este espacio comprende en la práctica dos sierras casi contiguas. La principal, El Sueve, constituye una mole caliza carbonífera de la Formación Caliza de Montaña, enmarcada en la Región de Pliegues y Mantos de la Zona Cantábrica, que alcanza su máxima altura en los 1 160 m del Picu Pienzu. A pesar de la dominancia del roquedo calcáreo, aparecen en su vertiente noroccidental algunos afloramientos pizarrosos que contribuyen a diversificar el paisaje. La de El Fitu, en cambio, es una sierra de escasas dimensiones situada al este de la anterior y de litología principalmente cuarcítica.

El núcleo central de la Sierra presenta un modelado cárstico lleno de dolinas, lapiaces, valles ciegos y otras formas cársticas de gran belleza. Sin embargo, aparece salpicado de una multitud de bosquetes y brañas que soportan desde hace siglos una intensa actividad ganadera.

 

La vida vegetal

Las laderas de la sierra han sufrido un acusado proceso de deforestación ligado al uso ganadero de la zona. Lo que antaño debieron ser extensos bosques de carbayo y haya sobre empinadas laderas se han reducido actualmente a bosquetes y pequeños rodales arbustivos. Aún así, la Sierra del Sueve es, de todos los grandes cordales calcáreos de la región, el que conserva una mayor proporción de superficie forestal.

El paisaje vegetal de la Sierra del Sueve resulta en la actualidad extraordinariamente variado. Los relieves kársticos de la cima aparecen salpicados de bosquetes de acebo (Ilex aquifolium) y espinera (Crataegus monogyna) densamente imbricados que sirven de refugio al ganado, para guarecerse de las inclemencias del tiempo durante el invierno o de los calores del verano. Se ha especulado bastante con el significado fitogeográfico de ese tipo de formaciones, sin embargo, parecen ser los restos de primitivas carbayedas eútrofas, conservadas por los pastores a causa de su utilidad como refugio de la cabaña.

La multitud de depresiones kársticas que aparecen por la sierra soportan praderas pastadas por el ganado doméstico o una nutrida población de gamos. En ellos es frecuente que se conserven grandes ejemplares de fresno (Fraxinus excelsior) o tejo (Taxus baccata).

Por contra, la cubierta vegetal de las áreas con menos suelos está formada principalmente por matorrales almohadillados de aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis).

Sobre los suelos silíceos, sin embargo, alternan brezales y bosquetes de espinera y peral silvestre (Pyrus cordata), habiéndose citado en las áreas más húmedas el raro helecho macho asturiano (Dryopteris corleyi), especie endémica del litoral oriental de Asturias y occidental de Cantabria y catalogada como de interés especial.

Más abajo, el piedemonte del Sueve se funde con las rasas costeras y el afloramiento de los acuíferos da lugar al pequeño cauce fluvial del río Espasa. La ribera de éste aparece poblada de una aliseda ribereña en cuyo sotobosque es frecuente la presencia de helechos tan raros como el helecho de los colchoneros (Culcita macrocarpa) o la helechilla (Trichomanes speciosum), estando ambas especies recogidas en el Catálogo Regional de Flora Amenazada.

 

La vida animal

Hacia la vertiente norte, en el paraje de la Biescona, se conserva un hayedo eútrofo extraordinariamente conservado y que probablemente constituya la masa de hayas más cercana al mar y de menor altitud de Asturias, favorecida sin duda por el notable efecto barrera que para los frentes oceánicos supone el promontorio calizo del Sueve. Muy cerca se sitúa también una de las principales masas de tejo de la región, bosque de notable valor por ser rara su existencia a pesar de la frecuencia con que el tejo participa de otros tipos de bosque.

La cabaña ganadera, vacas, cabras, ovejas, caballos y potros, comparten el espacio de las laderas del Sueve con la fauna salvaje. Destaca entre todos el asturcón, raza de caballo semisalvaje que, tras pasar un periodo en que su supervivencia se vio seriamente amenazada, ha conseguido estabilizar su población.

Del resto de las especies que componen el elenco faunístico de la sierra llama poderosamente la atención el gamo (Dama dama). La especie fue reintroducida en los años sesenta con fines cinegéticos y el éxito de su adaptación fue tan alto que a pesar de la presión cinegética requiere frecuentemente controles poblacionales adicionales.

También se intento reintroducir el ciervo(Cervus elaphus), pero sin éxito, pues la mayoría de los animales se desplazaron a otras zonas y sólo quedan unos cuantos ejemplares en la zona oriental y en el Fito.

Abundan además zorro y jabalí, así como aves rapaces, entre las que no es difícil reconocer la silueta del alimoche (Neophron percnopterus), incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la

Fauna Vertebrada como especie de interés especial. También es interesante la presencia de la chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus) y la más esporádica del águila real (Aquila chrysaetos).

Destacan también otros grupos como el de los quirópteros, en el que está presente el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi) y dentro de los reptiles, la lagartija serrana (Iberolacerta monticola), que tiene aquí un núcleo aislado del resto de su área de distribución.

 

Gastronomía típica del Concejo de Parres

Con una cocina de huerta y río en perfecta simbiosis, comer en esta zona resulta una experiencia muy grata. Los potes, las fabadas, la menestra local, el jabalí con patatas, las anguilas con «arveyos» (guisantes), las truchas con jamón, el reo, el salmón a la ribereña, o el «boroñu preñáu» (masa de harina de maíz, que lleva dentro costilla de cerdo, chorizo, tocino y lacón) y, como postres, el arroz con leche y los frixuelos, garantizan el buen yantar.