Joya inestimable del prerrománico asturiano

Este templo, joya inestimable del prerrománico asturiano, forma parte del conjunto monástico de Valdediós (Villaviciosa – Asturias) y fue declarado Monumento Nacional en 1931 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.
San Salvador de Valdediós es monumento de estilo prerrománico tardío. Situado en lugar privilegiado por la naturaleza, y a pesar de sus reducidas dimensiones, el popular Conventín impresiona por el equilibrio de sus formas y volúmenes.

La fábrica es muy sencilla, pero de una arquitectura admirable.

(P. RISCO, Antigüedades…)

En su realización se introducen avances técnicos —Núñez Rodríguez señala, entre otros, el abovedamiento total y la luz directa—, y se aprovechan las anteriores experiencias del estilo ramirense.

Construido con sillares bien tallados en los ángulos y contrafuertes, el conjunto de sus paramentos está constituido por sillarejo, excepción hecha de algunos arcos y de la bóveda de la «capilla de los obispos», que lo están en ladrillo.

La fachada principal —oeste— presenta tres cuerpos, correspondientes a otras tantas naves, de diferente altura y bien separados entre sí por dos contrafuertes. En la parte baja del cuerpo central se abre un arco que da paso al pórtico de entrada a la iglesia. Este pórtico está dotado con dos estancias laterales, que para algunos autores tendrían la misión de ser utilizadas por los peregrinos para realizar sus penitencias.

Sobre el pórtico del cuerpo central de la fachada hay un conjunto notable: una ventana ajimezada de doble luz, coronada por bajorrelieve de la Cruz de la Victoria, sello distintivo de Alfonso III el Magno.

Culmina el cuerpo central de la fachada una espadaña rematada por una almena dentada, de clara influencia califal.

El acceso a la iglesia, desde el pórtico, se realiza a través de una puerta cuyo dintel conserva parte del epígrafe más antiguo de los que en Asturias hacen referencia a la enfermedad de la lepra. Se produce aquí la traducción y reconstrucción del Dr. Tolivar Faes:

«¡OH SALVADOR! SEA DEDICADO A TU NOMBRE ESTE SANTO TEMPLO – Y TAMBIEN CUANTAS DONACIONES AQUI HEMOS CONSAGRADO CON AMOR – POR EL CONTRARIO, CUALQUIERA QUE TEMERARIAMENTE INTENTASE QUEBRANTAR MIS OFRENDAS – CAREZCA ¡OH CRISTO! DE TU LUZ Y TRAGUELO LA TIERRA – LA MENDICIDAD Y LA LEPRA SE APODEREN DE SU DESCENDENCIA».

Situado en lugar privilegiado por la naturaleza, y a pesar de sus reducidas dimensiones, el popular Conventín impresiona por el equilibrio de sus formas y volúmenes.

Sobre el pórtico del cuerpo central de la fachada hay un conjunto notable: una ventana ajimezada de doble luz, coronada por bajorrelieve de la Cruz de la Victoria, sello distintivo de Alfonso III el Magno.

El interior de San Salvador es de planta basilical latina: tres naves sin crucero, siendo más alta la central. Las naves se componen de cuatro tramos, separados entre sí por pilares de planta rectangular, sobre los que apoyan arcos de medio punto. Las naves se cubren con bóveda de cañón.

La nave central es más elevada y más ancha que las laterales: 8,80 metros de altura por 2,80 metros de anchura. A los pies de la iglesia, y situada sobe el pórtico, la nave central presenta una tribuna. Su acceso se realiza por una escalera situada en la nave sur, y su utilización fue de carácter regio: era la tribuna destinada al monarca.

Las naves laterales miden 5,70 metros de altura por 1,55 metros de ancho. La longitud total del templo es de 16 metros.

La iluminación se realiza, fundamentalmente, a través de dos grupos de cuatro ventanas abiertas en lo alto y a los lados de la nave central. El efecto así conseguido es el de iluminación «hacia arriba», realzando la elevación de la nave central del templo y logrando con ello remarcar el concepto de «alto» en el sentido espiritual.

La cabecera del templo se cierra, hacia el este, con tres ábsides planos, más prominente el central, y cubiertos también con bóveda de cañón.

El acceso a la iglesia, desde el pórtico, se realiza a través de una puerta cuyo dintel conserva parte del epígrafe más antiguo de los que en Asturias hacen referencia a la enfermedad de la lepra.

La iluminación se realiza, fundamentalmente, a través de dos grupos de cuatro ventanas abiertas en lo alto y a los lados de la nave central.

En el acceso del ábside central unas columnas semiadosadas exhiben capiteles con ornamentación de grandes hojas vegetales, abrazados en su parte inferior por collarino decorado en forma de soga o cuerda, de marcado carácter asturiano. El tema se repite en los capiteles que soportan el arco de medio punto situado sobre la ventana ajimezada del ábside central. El collarino sogueado se repite, iterativamente, en los capiteles del atrio real.

Los accesos a los ábsides laterales están flanqueados por columnas con capiteles decorados con profusión de hojas de acanto. Posiblemente sean capiteles tardorromanos procedentes de la villa romana de Boiges y que se reutilizaron aquí. A su vez, también es probable que sean reutilizados los fustes de las columnas —del arco triunfal y de los laterales—, pues el material de que están realizados es totalmente ajeno al existente en todo el concejo de Villaviciosa.

Las bases de los pilares más cercanos al ábside exhiben unas grandes acanaladuras. En ellas encajarían unos canceles destinados a compartimentar el templo, de acuerdo con el antiguo ritual hispanogodo.

En el fondo del ábside central se abre una triple ventana ajimezada. En su dintel se conserva la inscripción:

+ DÑI ET SALVATORIS NSI CVIVS EST DOMUS ISTA
«AL SEÑOR Y SALVADOR NUESTRO, DE QUIEN ES ESTA CASA».

Las naves se componen de cuatro tramos, separados entre sí por pilares de planta rectangular, sobre los que apoyan arcos de medio punto.

El 16 de septiembre del año 893 se inauguró, con solemne ceremonia, el nuevo templo bajo la advocación de San Salvador.

Bajo el arco, y coronando la inscripción del dintel, se representan las tres cruces del Gólgota.

Sobre la capilla del ábside central se encuentra, al igual que en otras construcciones prerrománicas, la enigmática «cámara secreta», cuya presencia probablemente respondería a una simplificación de los problemas constructivos. Se comunica con el exterior por una doble ventana ajimezada, situada en la vertical y sobre la ventana triple del ábside central.

El interior del templo conserva restos de pinturas originales, cuyo objeto no sería otro que impresionar más vivamente el mundo de los sentidos y realzar la magnificencia del templo.

En el exterior, la fachada sur ofrece la particularidad de un nuevo volumen constructivo: un alargado pórtico, abovedado y de angostas dimensiones: sólo 1,60 metros de ancho por casi 8 metros de largo, dividido en cinco tramos. Los arcos de medio punto que soportan la bóveda de cañón se apoyan en capiteles primorosamente decorados. En el lado norte del atrio, los capiteles se sustentan sobre fustes de columnas semiadosadas a la pared del templo; por su parte, los del lado sur están adosados al muro y desprovistos de fuste. El collarino sogueado se repite sistemáticamente en estos capiteles.

Las ventanas del pórtico están ornamentadas con celosías de fino trabajo y clara influencia árabe. Se conoce a este pórtico con el nombre de «atrio real».

El 16 de septiembre del año 893 se inauguró, con solemne ceremonia, el nuevo templo bajo la advocación de San Salvador. En la llamada «Capilla de los obispos» (un minúsculo pórtico situado en la misma línea y al oeste del atrio real), una lápida conmemorativa, tallada en mármol nos lo recuerda:

«TU GRAN PIEDAD, ¡OH SEÑOR! RESPLANDECE EN TODAS PARTES Y SALVA MUCHAS VECES A LOS IMPIOS. CONFIESAN TODOS LOS HOMBRES QUE TU DAS VIDA A LOS MUERTOS, Y TE APLAUDE POR ESTO LA MUCHEDUMBRE, EA, PUES, YA QUE TANTO EXCEDES EN CLEMENCIA, PERDONA Y SOCORRE A ESTE MISERABLE, PUES ESTA MI ALMA HERIDA Y CAIDA EN LAS CULPAS MORTALES QUE HA COMETIDO. RESPLANDEZCA EN MI FAVOR AQUELLA TU GRACIA PIADOSA CON QUE LEVANTAS AL CAIDO Y ASISTEME CON LA MISMA PIEDAD CON QUE CUBRES Y MANTIENES A LOS QUE ESTAN EN ESTE MUNDO Y HACES BIENAVENTURADOS A LOS QUE VIVEN EN EL CIELO. FUE CONSAGRADO ESTE TEMPLO POR SIETE OBISPOS:

ROSENDO I DE MONDOÑEDO
NAUSTO DE COIMBRA
SISENANDO DE IRIA
RANULFO DE ASTORGA
ARGIMIRO DE LAMEGO
RECAREDO DE LUGO
ELECA DE ZARAGOZA
EN LA ERA DE 930 EL DIA 16 DE SEPTIEMBRE».

Las ventanas del pórtico están ornamentadas con celosías de fino trabajo y clara influencia árabe. Se conoce a este pórtico con el nombre de «atrio real».

El 16 de septiembre del año 893 se inauguró, con solemne ceremonia, el nuevo templo bajo la advocación de San Salvador. En la llamada «Capilla de los obispos» (un minúsculo pórtico situado en la misma línea y al oeste del atrio real), una lápida conmemorativa, tallada en mármol nos lo recuerda:

«TU GRAN PIEDAD, ¡OH SEÑOR! RESPLANDECE EN TODAS PARTES Y SALVA MUCHAS VECES A LOS IMPIOS. CONFIESAN TODOS LOS HOMBRES QUE TU DAS VIDA A LOS MUERTOS, Y TE APLAUDE POR ESTO LA MUCHEDUMBRE, EA, PUES, YA QUE TANTO EXCEDES EN CLEMENCIA, PERDONA Y SOCORRE A ESTE MISERABLE, PUES ESTA MI ALMA HERIDA Y CAIDA EN LAS CULPAS MORTALES QUE HA COMETIDO. RESPLANDEZCA EN MI FAVOR AQUELLA TU GRACIA PIADOSA CON QUE LEVANTAS AL CAIDO Y ASISTEME CON LA MISMA PIEDAD CON QUE CUBRES Y MANTIENES A LOS QUE ESTAN EN ESTE MUNDO Y HACES BIENAVENTURADOS A LOS QUE VIVEN EN EL CIELO. FUE CONSAGRADO ESTE TEMPLO POR SIETE OBISPOS:

ROSENDO I DE MONDOÑEDO
NAUSTO DE COIMBRA
SISENANDO DE IRIA
RANULFO DE ASTORGA
ARGIMIRO DE LAMEGO
RECAREDO DE LUGO
ELECA DE ZARAGOZA
EN LA ERA DE 930 EL DIA 16 DE SEPTIEMBRE».