Grado

Grado es un municipio situado en la zona central de Asturias. Está limitado al norte por Candamo y las Regueras, al este con Proaza, Santo Adriano y Oviedo, al sur con Teverga y Yermes y Tameza y al oeste con Belmonte de Miranda y Salas. Tiene una extensión de 221,6 kilómetros cuadrados.

Sus principales núcleos de población son por orden de habitantes: la villa de Grado, Peñaflor, Castañedo, Fuejo, Bayo, La Mata, Acebedo, Sama de Grado y Llantrales. Se encuentra a una distancia de la capital del Principado de 26 kilómetros y su principal vía de comunicación es la carretera N-634 que cruza el concejo de este a oeste pasando por el centro de la villa.

Es un concejo bastante accidentado con unas alturas máximas que van desde los 1.450 metros del Pico Berza, hasta la mínima del río Nalón, otros picos importantes a destacar son Lloural, el Caldoveiro y la sierra del Pedrosio.

La mayor parte de la población se concentra en las fértiles vegas del Nalón y del Cubia. Sus manchas arbóreas están integradas por especies autónomas como el roble, el haya y abedul. Entre su fauna destacan el jabalí, el venado, los urogallos incluso algún oso pardo. Son importantes sus ferias ganaderas así como su importante mercado dominical.

 

Capital

Es la villa de Grado, tiene más de la mitad de población del concejo 6.926 habitantes que reciben el curioso nombre de “moscones/as”. En ella se concentra todas las actividades del sector servicios.

Su estructura ha tenido un continuo crecimiento, así si en el casco antiguo predominan las casa de dos y tres pisos, en la parte nueva que es el eje de la carretera, hay bloques más modernos de varios pisos.

Su villa tiene un gran patrimonio artístico como son: la casa del marqués la Vega de Anzo, la capilla de San Pelayo, el palacio Miranda-Valdecarzana, la capilla de los Dolores, el ayuntamiento, casa los Arcos, iglesia parroquial de San Pedro, etc.

 

Demografía de Grado

Este concejo tenía a principios del siglo XX, una población de 17.296 habitantes, dando ya en su censo de 1.996 una población de 12.047. Esta pérdida no fue durante toda la centuria, fue a partir de 1.950, cuando empezó a perder población. Este éxodo coincide con el que hubo en toda Asturias de la población rural, pero con una diferencia aquí, ya que aunque su población se traslada a las ciudades del centro asturiano, también se dirige a la propia capital del concejo. Esto en números nos da que las zonas rurales pierden un 61% de su población, pero que su capital se incrementa en un 74%.

Traducido al campo económico nos da que el sector servicios está en casi su totalidad en Grado capital. El sector secundario da empleo casi exclusivamente en las edificaciones de obras públicas. Mientras que el sector primario queda relegado al segundo término con una pujante huerta.

Su pirámide de edad nos da un progresivo envejecimiento, siendo las personas con más de 60 años el 30% de la población y las menores de 20 sólo son el 22%.

En el momento actual la población se encuentra en un reparto completamente diferente, así la mayor parte de la población se concentra en la capital y en las parroquias situadas en la parte norte, las más próximas a la carretera N-634. Por el contrario, se despueblan las emplazadas en torno al valle de Cubia y sus afluentes, quedando totalmente deshabitada la de Santo Adriano del Monte.

Se mantiene a pesar de ello, una pujante huerta que lleva sus productos al mercado de la villa y a otros más lejanos, y una importante cabaña ganadera, con más de nueve mil cabezas, de las que más de cuatro mil son de raza asturiana. También hay que destacar que gran parte de la agricultura es de carácter autosuficiente y ha sido reemplazada por la ganadería vacuna. De tres o cuatro vacas por casa, que era lo habitual en la economía antigua se pasa a un número mucho mayor, que en los últimos tiempos tiende a incrementarse. En un primer momento se encaminó a la producción lechera, con la introducción de vacas raza frisonas, y en la actualidad se tiende a potenciar la vaca de raza asturiana, la vaca roxa que a su gran capacidad cárnica une una rusticidad que se basa en su adaptación a las condiciones ambientales.

 

Historia de Grado

Parece ser uno de los primeros concejos asturianos en tener población, consecuencia de la feracidad de sus tierras. No se conocen quiénes fueron los pioneros. De época romana se encontraron monedas por varios lugares del municipio. Quedan algunos restos en Grado de la calzada romana que entraba en Asturias a través del puerto de La Mesa, pasando por parte de estas tierras; este paso facilitó la invasión, en el 794, de los árabes, que, tras penetrar en este territorio, llegan a Oviedo, destruyéndola.

El documento más antiguo en que se cita a Grado es una escritura de la Catedral ovetense, de febrero de 1096, en la que doña Scemena Pelaiç hace cesión de los bienes que posee en el municipio a la Iglesia.

En 1215 se constituye como concejo de realengo.

El s. XIV pasa por ser el más trascendente en la

Historia de Grado, ya con personalidad municipal propia; fue a la vez el periodo más convulso: la villa de Grado tuvo que defenderse de los ataques del conde Gonzalo Peláez de Coalla, quien aspiraba a su señorío, a los que puso fin Rodrigo Álvarez de las Asturias, por mandato de Alfonso XI. En 1326 formó Hermandad con Oviedo, Pravia, Avilés, y Salas para defenderse de invasores comunes.

Una escritura de 1450 habla de la participación del pueblo en el gobierno del concejo durante el bajo medievo, lo que provocó tantos conflictos, en el s. XV, que ya en dicha escritura se recoge su suspensión.

El mariscal francés Ney la sometió a saqueo en mayo de 1809. Otra división napoleónica permaneció bastante tiempo en la villa.

En 1836 Candamo se declara independiente del concejo. Y entre 1885 y 1986 lo hacen las parroquias de Udrión, Trubia y Pintoria, Llamoso, Ondes y Montovo.

 

Patrimonio en Grado

Apenas conserva restos medievales exceptuando algunos fragmentos de la muralla. Si tiene una buena edificación del siglo XIX. Entre las que destacaremos:

La capilla de los Dolores es Monumento Histórico Artístico, está realizada en sillares de planta rectangular y dividida en tres tramos, el delantero más alto y con cúpula sobre pechinas, los otros dos con bóveda de medio punto. Su exterior se caracteriza por sus elevados contrafuertes. También su puerta con arco de medio punto franqueado por pilastras, sobre la puerta hay una hornacina enmarcada por columnas.

El palacio de Miranda es Monumento Histórico Artístico, su estructura primera es de origen medieval, pero con una gran reforma del siglo XVIII. Es un edificio de tres plantas, la entrada está en el centro de la fachada que da acceso a una escalera monumental, donde hay un patio con columnas octogonales, repartiendo sus dependencias alrededor del patio.

La iglesia parroquial de 1.890, es un templo de grandes dimensiones, con elementos neorrománicos. De planta rectangular con cabecera cuadrada y tres capillas. Su fachada principal está marcada por dos torres.

El Chalet del Campo o El Capitolio, su estructura es de dos plantas con grandes ventanas y una torre de cuatro plantas. Su entrada principal con pórtico jónico y escalera de acceso, la casa se completa con un maravilloso jardín.

La casa de la familia Casares, con dos pisos y planta rectangular. Destaca su tratamiento de las ventanas que mezcla diferentes vanos como son miradores acristalados, balcones con repisa saliente o en haz con antepecho de hierro.

La iglesia de San Martín, de Gurulles, de nave única con cabecera semicircular. Su portada principal es de tres arquivoltas de medio punto sobre columnas.

La torre Villanueva a la que se agrupa por un lado un cuerpo rectangular. La torre es cuadrada y de gran altura con cinco pisos con saeteras y matacanes. Es Monumento Histórico Artístico.

La casa de la Obispalía en Peñaflor, sobre la puerta está el escudo con timbre eclesiástico, mezcla de estilo popular y culto.

El palacio de Díaz Miranda, de dos plantas y abuhardillado. La portada es adintelada, con el escudo familiar. El conjunto se completa con una capilla.

El palacio de Agüera, del siglo XVIII, con planta rectangular y un piso. Está hecho en mampostería y sillar, éste para enmarque de vanos y esquinas. La pequeña capilla está separada.

 

Fiestas en Grado

Entre sus fiestas destacan.

En julio, el primer domingo San Pelayo, el día 25 Santiago y el día 26 Santa Ana.

En septiembre, el día 28 la Virgen del Fresno.

Algo que hay que destacar en este concejo son sus ferias y mercados, el domingo siguiente a Pascua la Flor Primera y el domingo de Pentecostés la Flor Segunda.

En septiembre, el día 7 la Feria de los Prados, el día 20 la Caída, el día 28 la de San Simón que se especializa en caballos. Todos los miércoles y domingos tienen un importante mercado semanal.

 

Naturaleza en Grado

Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 113.59 km2
  • Localización: Concejos de Proaza, Yernes y Tameza, Grado y Teverga
  • Accesos: Carreteras Comarcal AS-228, de Trubia al Puerto Ventana (Proaza) y Carretera Local AS-311, de Grado a Villabre
  • Vegetación representativa: Carrascales
  • Fauna representativa: Oso pardo, lobo, venado y aves rapaces
  • Otras figuras de protección: Incluido en el Lugar de Importancia Comunitaria Caldoveiro. Incluido parcialmente en la Zona de Especial Protección para las Aves de Ubiña-La Mesa. Incluye parcialmente el monumento natural Puertos de Marabio.

El Paisaje Protegido del Pico Caldoveiro comprende la mayor parte del concejo de Proaza, la zona tevergana de los puertos de Marabio, la parte de Grado al sur de los pueblos de Tolinas y Villamarín y la totalidad de la parroquia de Tameza, en el concejo de Yernes y Tameza.

El ámbito así definido es un área de transición entre los territorios más poblados y la montaña mejor conservada, constituyendo el principal motivo para su inclusión en la red de espacios protegidos la expansión que hacia aquí ha tenido la población osera en los últimos decenios.

En el territorio del Paisaje Protegido pueden diferenciarse cuatro grandes unidades geográficas. La primera, en el centro, es la formada por el kárst de los puertos de Marabio, situado a caballo de los concejos de Teverga y Yernes y Tameza. En esta zona apenas existe poblamiento, sin embargo se trata de un área de intenso pastoreo utilizada por los vecinos de Teverga y Yernes y Tameza.

La segunda unidad, al oeste y localizada íntegramente en el concejo de Grado, está formada por las pequeñas cuencas del río Xordón y el arroyo de la Cavadura, tributarios del Nalón. Se trata de un área de frondosos bosques y escasamente poblada, destacando únicamente las pequeñas aldeas de Tolinas, Las Villas y Noceda, accesibles desde Grado por la carretera que sigue el valle del río Cubia. La presencia de formaciones geológicas con alternancias de pizarras, capas de carbón y areniscas permitió en tiempos la explotación del carbón en pequeños chamizos y minas de montaña abandonados en la actualidad. Además, aparecen intercalados entre los estratos de la cuarcita de Barrios algunos

horizontes de caolín que fueron explotados para la fabricación de materiales refractarios con destino a la siderurgia, como ladrillos de tipo chamota.

La tercera, al norte, es la formada por la cuenca alta del río Tameza, que desciende desde Marabio para confluir con el Cubia fuera ya del ámbito protegido. En éste ámbito se sitúa la pequeña localidad de Villabre, capital municipal de Yernes y Tameza.

Por último, la de mayor tamaño, al este, está formada por los valles del río Trubia y su afluente el Teverga, recorridos en toda su longitud por la carretera que lleva al Puerto Ventana. Se trata del área más poblada, debiendo destacarse las aldeas de Caranga de Abajo, Caranga de Arriba, Proacina, Sograndio y Bandujo, que resalta por su rica arquitectura popular.

 

Geología

Desde el punto de vista geológico este espacio se localiza en la Región de Pliegues y Mantos, caracterizada por la existencia de importantes fuerzas de compresión que han provocado la aparición de sistemas de pliegues de distinta entidad y notables desplazamientos del sustrato rocoso a través de cabalgamientos y mantos de corrimiento, dando lugar a un paisaje de gran complejidad geológica.

Los materiales que conforman el sustrato pertenecen a las unidades estructurales conocidas como Unidad de Tameza, en el área más occidental y de la Sobia, en la oriental. La edad de las rocas abarca desde el Cámbrico al Carbonífero y su litología es muy variada, apareciendo desde formaciones calcáreas (calizas y dolomías de la Formación Láncara) a formaciones silíceas (cuarcitas de Barrios o areniscas ferruginosas de la Formación Furada).

En las zonas donde predominan las calizas de Montaña, es posible ver un típico paisaje cárstico de profundas simas, valles ciegos, sumideros, lapiaces, dolinas y cañones, mientras que en las cuarcíticas de Barrios del sector oriental el río Teverga ha excavado un lago desfiladero.

 

La vida vegetal

Las formaciones vegetales con mayor entidad superficial son prados y pastizales, seguidos de brezales de brezo rojo y brezales-tojales. Los brezales de brezo rojo (Erica aragonensis) ocupan suelos extremadamente someros y degradados, casi siempre sobre sustratos cuarcíticos. Se extienden principalmente sobre las crestas de la Sierra de la Granda, divisoria de Grado y Yernes y Tameza, y sobre los farallones rocosos a lo largo de la margen occidental del río Trubia. Al contrario, los brezales-tojales, en los que dominan el brezo (Erica vagans) y el tojo (Ulex gallii), ocupan suelos profundos en los que no ha habido procesos erosivos de importancia, ocupando grandes áreas en los puertos de Marabio merced al abandono de prados y pastizales. Otras formaciones de matorral muy abundante son los aulagares de Genista occidentalis, mata de porte almohadillado y escasa cobertura, que ocupa amplias áreas calizas al nordeste del pico Caldoveiro.

En cuanto a la vegetación arbustiva y arbórea, destacan por su entidad los hayedos, situados siempre en orientaciones de umbría al amparo de una humedad atmosférica alta. Ocupan importantes superficies en el valle de la Cavadura en Grado, en las laderas al norte de los picos Caldoveiro y la Mostayal, y en las cabeceras del río Villabre y del arroyo de Bandujo. No obstante, las formaciones arbóreas de mayor interés, por su singularidad, son los espléndidos carrascales que se extienden por las laderas occidentales de la Sierra de la Verde, al este del río Trubia en el concejo de Proaza.

Se trata de formaciones vegetales relictas, de corte mediterráneo, que han permanecido en estos biotopos al amparo de la sequedad edáfica que imponen sustratos calcáreos muy permeables y orientaciones de solana. Además, no pueden dejar de mencionarse por su interés para la fauna los madroñales, que aparecen colgados sobre los desfiladeros del río Teverga, y las pequeñas acebedas que perviven entre las praderías de los puertos de Marabio.

 

La vida animal

La fauna existente aparece condicionada por la intensa transformación humana a la que ha sido sometido el territorio. La escasa superficie de bosques determina una menor abundancia de especies forestales, en beneficio de aquellas otras que tienden a utilizar espacios más abiertos. Sin embargo, la cercanía de áreas en un mejor estado de conservación, como los concejos de Somiedo, Teverga y Quirós, y el paulatino abandono del campo y la actividad ganadera de montaña, han propiciado una notable recolonización faunística cuyo exponente principal es el oso pardo cantábrico (Ursus arctos). La zona parece haberse consolidado junto con Somiedo y Degaña, como uno de los tres principales núcleos reproductores de la población osera occidental, constatándose la presencia de osas con crías del año en prácticamente todo el periodo que va de 1983 al 1990.

Del resto de especies vertebradas, aparecen en este ámbito algunas de las recogidas en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Existe constancia de la presencia de nutria (Lutra lutra) en los cauces del Teverga y del Trubia, aguas arriba de Proaza, y es presumible que habite también en las zonas mejor conservadas de los cauces del Villabre y el Xordón. En cuanto a las rapaces, parece haberse producido una ligero incremento de las poblaciones de alimoche (Neophron percnopterus) y águila real (Aquila chryasaetos). El primero nidifica en los concejos de Yernes y Tameza, Proaza, Quirós, Teverga y Somiedo y la segunda sobrevuela la zona desde algunos puntos estables de nidificación en los cantiles rocosos de Somiedo y Teverga.

Además de las anteriores especies, en el ámbito de Caldoveiro aparecen con frecuencia el lobo (Canis lupus) y gran número de rapaces como el buitre leonado (Gyps fulvus), el aguilucho pálido (Circus cyaneus), el ratonero común (Buteo buteo) y el cernícalo (Falco tinnunculus).

En cuanto a la fauna cinegética, el jabalí (Sus scrofa) es abundante en la zona; el corzo (Capreolus capreolus) mantiene una pequeña población y el venado (Cervus elaphus) se encuentra en expansión.

Por último, asociado a las formaciones cársticas y en concreto a las cuevas es importante la presencia de diferentes especies de murciélago: el murciélago pequeño de herradura (Rhinolophus hipposideros), el murciélago grande de herradura (Rhinolophus ferrumequinum), el murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus euryale) y el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi), este último recogido en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas como especie de interés especial.

 

Gastronomía típica del Concejo de Grado

Tierra de magnífica huerta y dulcísima repostería, al concejo moscón se le reconoce un cocina de indiscutible calidad, dejando la impronta de su sabiduría en potes, fabadas, menestras, arroces con «pitu de caleya» (pollo de aldea), volatería y animales de corral —como el guiso de conejo con patatines—. El broche de oro lo ponen los maravillosos quesos blancos y frescos de Afuega’l Pitu, el tocinillo de cielo o de Grado, las bollinas de nuez, la miel, la compota y los dulces de manzana o de membrillo.