Carreño

Carreño está situado en el centro de la zona costera de Asturias, tiene una superficie de 150 kilómetros cuadrados y se encuentra limitado por Corvera al oeste, con Gozón y el mar Cantábrico al norte, con el mar Cantábrico y Gijón al este, y con Gijón de nuevo al sur.

Su capital es la villa de Candás y sus núcleos más poblados son: la villa de Candás, La Granda, La Matiella, Rebollada y Fondo.

Está a una distancia de la capital de 35 kilómetros, estando bien comunicado con los principales núcleos urbanos del Principado a través de la autopista “Y”. Cuenta también con varias carreteras autonómicas y comarcales.

Este concejo no tiene grandes alturas, su cota máxima está en la Sierra Areo al sur con una altura de 264 metros, algunos accidentes litorales de Carreño son el cabo de San Antonio y las puntas de Pico de Castiello y El Cuerno. De sus ensenadas cabe destacar las del puerto de Candás, la de Xivares y Peran. Entre las lomas se disponen cinco hermosos valles, tomando todos ellos dirección este-oeste.

La vegetación más abundante en todo el concejo es el eucalipto, aunque también hay castaños y robles. Hay abundancia de manzana, de sus pomaradas sale una manzana muy apropiada para la sidra. Este concejo también tiene una rica variedad de animales como raposos, nutrias, tejones, martas y unas 180 especies diferentes de aves marinas y migratorias.

 

Capital

Es la villa de Candás donde el papel del turismo juega gran importancia.

Su trazado urbano es irregular y desordenado, debido al crecimiento de los años sesenta y setenta. En la playa destacan dos formas rocosas Peña Fusada y La Farola, que fue el faro de vigía de los barcos de pesca.

Tiene gran cantidad de edificios religiosos y civiles, entre los que destacaremos: la parroquia de San Félix que alberga la imagen del Cristo de Candás y la ermita de San Antonio del siglo XVI. Entre las construcciones civiles destacan, el palacio Muñiz Carreño, las casa de Estrada Mora y la de Cuervo Arango, el teatro Prendes y el Museo Antón con obras del escultor candasino Antonio Rodríguez García.

 

Demografía de Carreño

Ha sido un concejo que ha experimentado diferentes cambios, así mientras el concejo en sí no hace más que ir perdiendo población, su capital Candás presenta la situación inversa, con un aumento progresivo de ella. En el censo de 1996, Carreño tenia una población censada de 6.370 habitantes, pudiendo observando que hasta 1981 el concejo de Carreño no hace más que aumentar su población hasta los 12.000 habitantes, momento en el cual la situación cambia de rumbo empezando a decaer la cifra poblacional.

El crecimiento de su capital no ha valido para paliar las negativas consecuencias de la emigración de la población más joven, residente en las áreas rurales, lo que origina que su estructura demográfica sea una de las más envejecidas de Asturias.

Esta población joven emigra en el último tercio del siglo XIX, teniendo especial predilección por Cuba y luego México, Argentina, Venezuela y Estados Unidos. Tuvo mucha menor incidencia la emigración hacia países europeos.

 

Historia de Carreño

La presencia humana más antigua detectada en el concejo o municipio asturiano de Carreño pertenecía al Paleolítico Superior y estaba en la Cueva Oscura (Coyanca, Perlora), desafortunadamente ya destruida. Los materiales en ella encontrados pertenecían a las culturas solutrense y magdaleniense. El Neolítico está ampliamente representado por las estructuras megalíticas del Monte Areo, ya reseñadas en el s. XIX por el erudito local Carlos González Posada. Excavaciones recientes fechan este conjunto de monumentos funerarios en torno al año 3.000 antes de Cristo.

De la época romana no cuenta Carreño con restos importantes, excepción hecha del Tesoro de Coyanca, descubierto en 1961 (compuesto de siete monedas acuñadas entre el año 54 y el 138), pero la proximidad de estas tierras con la Campa de Torres, donde existió un poblado prerromano luego romanizado, hace suponer una penetración de la cultura romana en los territorios hoy pertenecientes al concejo.

La Edad Media es en Carreño un época organizada espacial y socialmente en torno a la institución eclesial. Tanto la Catedral como los monasterios de San Pelayo y San Vicente, todos ellos de Oviedo, así como otros pertenecientes al concejo (San Juan de Aboño, Santa María de Logrezana, San Salvador de Perlora…), poseían multitud de propiedades en estas tierras.

En este período Carreño pertenece al denominado Alfoz de Gauzón, que englobaba los actuales concejos de Gozón, Avilés, Carreño, Corvera, IIlas y Castrillón.

La actividad pesquera ya está documentada en esta temprana época: en 1232 el convento de Santa María de Arbás arrienda el puerto de Entrellusa (Perlora) a varios pescadores dedicados a la captura de la ballena.

En el año 1309 el Alfoz de Gauzón pasa a denominarse Alfoz de Avilés y es esta villa la que ostentará la capital de la comarca, en la que se incluye el concejo de Carreño.

Restos interesantes de esta época medieval son las torres señoriales como la de Prendes o el torruxón de Yabio.

En los siglos posteriores la villa de Candás continuará con su especialización pesquera, se acondiciona y amplía el puerto y se intensifican las relaciones comerciales marítimas. La pesca de la ballena ocupa a buena parte de los marineros candasinos y en una de las múltiples incursiones a los mares de Irlanda tiene lugar el hallazgo del famoso Cristo de Candás.

Del crecimiento de la villa nos hablan la contratación en esta época (s. XVII) de un maestro de instrucción para niños y de un cirujano, así como la ampliación del templo parroquial y la construcción de la Casa Consistorial.

Tras años de disputas, Carreño se independiza de Avilés y se constituye en concejo autónomo a fines del siglo XVI. En esos tiempos las Juntas de Ayuntamiento se celebraban alternativamente un año en Guimarán y otro en Candás, aunque la primera capital del concejo estuvo en Sebades (Guimarán).

Una anécdota curiosa ocurrida en 1624 es el insólito Pleito de los Delfines que enfrentó a pescadores candasinos con los simpáticos cetáceos. Aquéllos, hartos de que éstos destrozasen sus aparejos de pesca, decidieron entablar un pleito contra ellos. Finalmente, sentenciaron a los delfines a abandonar las costas candasinas y éstos acataron la decisión, desapareciendo. Un monumento, obra del escultor Santarúa, conmemora este sorprendente suceso.

En el siglo XVIII continúan los arreglos y reconstrucciones del puerto, el de mayor tráfico de la costa asturiana y el que facilitaba el precio de la pesca al resto de los puertos del Cantábrico.

El comienzo de la Edad Contemporánea es azaroso en el concejo de Carreño como en el resto de España y viene marcado por la invasión francesa y la Guerra de Independencia. El 28 de mayo de 1808 el Ayuntamiento declara la guerra a Francia y constituye un batallón de voluntarios que formarán el Regimiento de Infantería Candás y Luanco, participante en innumerables batallas por gran parte de España. La villa y el concejo sufrieron la invasión del ejército francés en tres ocasiones, soportando la población expolios y vejaciones.

El segundo hecho de importancia sucedido en el s. XIX fue la disgregación del concejo en tres Ayuntamientos: Candás, Guimarán y Tamón. La experiencia duró sólo dos años y en 1823 Carreño recuperó su ámbito territorial histórico.

No podemos dejar sin mencionar los terribles naufragios sufridos por marineros candasinos durante el siglo XIX: 24 de enero de 1840, 96 pescadores; 14 de enero de 1877, 30; 21 de diciembre de 1891, 11 desaparecidos en la mar.

El siglo XX supone un cambio positivo en el concejo, que experimenta una primera fase industrializadora: bodegas de salazones, fábricas de escabeche, siete fábricas de conserva, minería del hierro, fabrica de productos químicos de Aboño, inauguración de la línea de ferrocarril hasta el puerto gijonés de El Musel…

La evolución social y cultural va pareja a la económica y se refleja en la extensión y mejora de la enseñanza en todo el concejo y en un temprano movimiento asociativo (Asociación de Agricultores de Carreño, Ateneo Obrero…) y político-sindical.

Durante la Guerra Civil se construyó en El Valle el campo de aviación más importante de la zona republicana, que estuvo activo hasta octubre de 1937 cuando todo el concejo pasó a manos de los nacionales.

Tras la guerra continuará el proceso industrializador de la comarca. La instalación de Ensidesa, Endesa e industrias auxiliares en los límites occidentales del concejo y la fábrica de Cementos Tudela Veguín, Uninsa y la Central Térmica de Aboño en el margen oriental provocan un crecimiento demográfico y económico desconocido hasta entonces en Carreño y sobre todo en su capital, que sufre un vuelco espectacular en su estructura urbana.

Sin embargo, todo el sector primario y sobre todo la pesca e industrias afines sufren un paulatino abandono del que se intenta salir en la actualidad con la construcción del nuevo puerto.

La grave crisis industrial de los años 80 y la consecuente reconversión marcan el declive de la región y con ella de este concejo. No hay nuevas instalaciones industriales (excepción hecha de la multitunacional Du Pont) y la economía de Carreño parece orientarse hacia el sector servicios, dentro del cual el ocio y el turismo juegan un importante papel.

Fuente: Ayuntamiento de Carreño.

 

Patrimonio en Carreño

Este concejo tiene un gran legado arquitectónico que iremos detallando a continuación.

La iglesia de San Félix, construida por Fruela II, de su primera estructura queda la zona de la cabecera detrás del retablo barroco y el muro occidental, donde se abre una ventana con arco de medio punto. El resto son de diferentes construcciones, como los cubos de la escalera de caracol que son medievales, o el retablo del Cristo que es barroco. El templo actual es neobarroco, destaca la monumental fachada, rematada por un frontón y dos torres laterales.

La iglesia de Santa María de Logrezana, de su primitiva construcción románica sólo conserva la portada occidental y una ventana en el muro sur. La espadaña presenta un perfil medieval pero es difícil de datar su construcción. Todo el templo se reedifica a finales del siglo XIX.

La iglesia de Santa María de Piedeloro, es Monumento Histórico Artístico del siglo XIII, y es de estilo románico tardío. La iglesia es de una sola nave y planta rectangular. Está realizada en mampostería y sillares en las esquinas. Los muros están reforzados con contrafuertes y con pequeñas saeteras que es lo que reparte luz a la iglesia. En su origen la iglesia tenia tres portadas, la norte, la sur y la oeste. La norte, está tapiada. La sur está formada por dos arquivoltas que carecen de decoración. Y la que mayor interés destaca, es la portada occidental que es abocinada con tres arquivoltas de medio punto rodeados por una chambrana. El edificio es una mezcla de diferentes estilos así en el XVII, se volvieron a cubrir las naves y en el XVIII se agrega la sacristía y el pórtico. Su última restauración fue realizada en 1986.

La iglesia parroquial de Ambas es del siglo XVIII, el edificio fue remodelado después de la guerra civil, haciendo una iglesia de líneas sencillas. Su estructura es la de nave única, cabecera cuadrada, sacristía y pórtico con columnas. Se caracteriza por la carencia de decoración.

La ermita de San Antonio del siglo XVI, fue costeada por el pueblo de Candás por salir del azote de la peste. Es una construcción sencilla en mampostería con nave única y cabecera. A la platea se accede por un arco de triunfo.

El palacio de Estrada Mora del siglo XVIII, es sencillo, destacando los sillares labrados en las esquinas y en los vanos. Carece de detalles ornamentales. El palacio tiene alrededor un parque con esculturas contemporáneas.

La torre de Prendes, tiene una situación estratégica de los siglos XIV y XV. Es una tosca construcción cuadrada, construida en sillarejo. En la fachada meridional sobre una puerta ojival hay una ventana, las otras fachadas disponen de saeteras.

El centro de Agricultores de Carreño, construido a principios del siglo XX, tiene un estilo típico de la arquitectura industrial. Es un edificio de dos plantas, la baja con tres puertas destinada al uso agrícola y la superior destinada para juntas y reuniones con amplias ventanas. Para su construcción se utiliza la piedra artificial y para su decoración la cerámica esmaltada. Fue una obra costeada por las familias indianas.

 

Fiestas en Carreño

Las más renombradas son.

El Santísimo Cristo de Candás se celebra en septiembre. La leyenda dice que un pescador encontró la imagen en el mar. El día 14 tiene lugar la Alborada con diversos actos como la ofrenda floral y la participación de grupos folclóricos. En esta semana del Cristo hay las famosas corridas de toros en la playa.

Tiene gran tradición la Semana Santa candansina, cuyos puntos centrales son el Canto de la Salve Marinera y la procesión del Encuentro.

Otras fiestas son el 25 de julio Santiago en Albandi, el 6 de agosto en Perlora el Salvador, y el 14 de septiembre la Virgen de los Remedios, patrona de Carreño, en Guimarán.

 

Naturaleza en Carreño

Carreño.

Luanco Bañugues GR-204 (E-9).

Este céntrico concejo de la costa asturiana cuenta con tres tramos de la senda costera; el de Aboño-Xivares de 950 metros, el de Xivares-Ciudad de Vacaciones de Perlora de 1.420 y el localizado en el entorno urbano de Candás que une el faro de San Antonio con el barrio de Piñeres y el cementerio municipal

Descripción:

Desde el mirador de Aboño, situado al pie del promontorio del Cabo Torres, nos dirigimos hacia el Oeste recorriendo las playas de Peña María y Xivares por el mirador del mismo nombre. Desde él se tiene una completa panorámica hacia el Oeste; tras la playa se observa el pico El Castiello, Perlora (punta Socampos) y el faro de San Antonio en Candás, que luego visitaremos. Una vez hecho éste recorrido, pasamos al segundo de los tramos, para lo que iremos hasta el aparcamiento situado junto a la entrada de la urbanización sobre la playa, desde donde unas escaleras situadas en su extremo derecho nos llevarán hasta el comienzo de la senda.

El camino aprovecha aquí la caja del antiguo ferrocarril conocido como “El Carreño” (1909), que en este tramo recorría uno de los parajes más agrestes del trazado, sobre el acantilado de la playa del Tranqueru. Atravesando un pequeño túnel (37 m) damos paso al trayecto sobre la playa, con arena solo en marea baja. El paisaje crea bellas estampas que iremos descubriendo al paso de la marcha; a la derecha las rocas y el océano, a la izquierda el monte que asciende en fuerte pendiente y frente a nosotros el acantilado. El descenso a la playa se puede hacer por una escalera hecha con las viejas traviesas.

El final lo marca un nuevo túnel (36 m) que desemboca en unas praderas cerradas a la izquierda por el actual trazado del ferrocarril y enfrente por un contrafuerte rocoso que desciende hacia el mar. La salida nos la ofrece otro túnel (136 m) que desemboca en la parte superior de la playa de Carranques, en la Ciudad de Vacaciones de Perlora y fin de este tramo.

El último tramo de Carreño rodea el entorno urbano de Candás, capital del concejo, y va desde el faro de San Antonio, en la punta del Cuimu que protege el puerto, hasta el barrio de Piñeres. Desde el faro se observa hacia el Oeste la rasa que ampara Luanco,con la Punta del Caballo, la de La Vaca y, más próxima, la costa de Antromero.

Horario:

Aboño-Xivares-Perlora, 1 hora.

Faro de San Antonio-Piñeres, 30 minutos.

Acceso:

Desde Oviedo hacia Avilés por la

A-66 y poco antes de llegar tomar la salida a la derecha hacia Candás por la AS-110. Desde la capital del concejo nos dirigimos en dirección E por la costa (AS-239) hasta la desviación a la izquierda hacia la playa de Xivares.

Lugares de interés:

Candás. Museo de Escultura Antón. Capilla de San Antonio y Puerto Pesquero.

Necrópolis del Monte Areo. Más de 30 dólmenes y túmulos de la Edad del Bronce.

 

Gastronomía típica del Concejo de Carreño

Además de las excelsas especialidades marineras que se ofrecen por estos lares: calderetas, platos de bonito (a la plancha, en rollo, al horno), parrillada de mariscos y pescados, lubina en salsa de oricios, «pixín» (rape) a la manzana, lomos de merluza con angulas en salsa marinera…, el visitante debe degustar la fabada, paellas de todo tipo, carne «roxa» de vacuno, el arroz con leche y las berzas con fariñón, embutido autóctono del concejo, compuesto por harina de maíz, sangre y grasa y especias, cocido a fuego lento junto con las berzas. El postre por excelencia son las marañuelas, pastas dulces originarias de la villa de Candás, que tradicionalmente se consumían en Pascua Florida, aunque hoy día se pueden encontrar todo el año.