Caravia

Caravia es el tercer concejo más pequeño de Asturias, con una extensión de 13,36 kilómetros cuadrados que se divide a su vez en dos comarcas Caravia Alta y Caravia Baja. Limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con Parres, al este con Ribadesella y al oeste con Colunga.

Los núcleos de población con mayor número de habitantes son: Prado, su capital, Duesos y Duyos. Está a unos 68 kilómetros de la capital del Principado y sus principales vías de comunicación son la N-632 que es su eje básico comunicándola de este a oeste y la AS-260 que une Colunga con Arriondas.

El relieve es poco accidentado, con abundantes planicies y pendientes no excesivas, es un municipio de amplios valles con suelos fácilmente cultivables. Al sur están las cumbres del pico El Castro y de El Fito, cota esta última que es la cima del concejo con 631 metros de altura. Al norte están los areneros que se alternan con los acantilados de cierta altitud, como La Talaya de 50 metros sobre el nivel del mar.

Su principal curso fluvial es El Río los Romeros.

Su clima es suave, templado y húmedo. Su pluviosidad es moderada y su temperatura va de los 4 a 9 grados en invierno a los 20 a 22 grados en verano. Todo su sector centro sur, está catalogado como Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve que incluye los municipios de Colunga, Piloña, Parres y Ribadesella.

 

Capital

Es el núcleo de Prado, situado en una elevación. En este núcleo se mezclan casas asturianas con hórreos, con casonas de distintas épocas y con bloques modernos de viviendas.

En la parte alta del pueblo está uno de los mejores conjuntos arquitectónicos, la casona de González Cutre, junto a esta casona está la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Consolación. Todo esto convive con las casas de estilo indiano como villa Concha emplazada en la entrada de este núcleo.

 

Demografía de Caravia

Su población fue siempre pequeña, en parte debido a su tamaño y a su propia economía, basada en las labores agrícolas y ganaderas. Este concejo tuvo constantes oscilaciones pero siempre rondando el millar de habitantes, su cuota máxima la alcanza en 1910 y a partir de 1980 su población desciende un 28,2% debido al cierre de las minas de fluorita. Tuvo un proceso de emigración dirigido hacia México, Cuba y Argentina, como caso anecdótico, diremos que la repatriación de divisas dio lugar a una gran actividad constructora en el concejo.

El grupo más numeroso de población lo constituyen las personas mayores de 60 años con un 27% de la población y dentro de este grupo, las mujeres donde un tercio superan esa edad.

Los sectores más productivos son el ganadero y el agrícola. El primer motor económico fue su explotación minera del espato flúor, aunque desde finales de los ochenta ya no tiene actividad.

El atractivo de la zona ha provocado la aparición de segundas viviendas, un ejemplo lo tenemos en el núcleo de La Espasa donde de las treinta y dos viviendas, sólo una está censada como vivienda principal, siendo el resto vivienda secundaria.

 

Historia de Caravia

Los restos líticos encontrados en los pequeños abrigos de Les Vaques y del Bayo, próximos a la aldea de Duyos (parroquia de Caravia la Baja), prueban la presencia en Caravia del hombre paleolítico. El Neolítico y la Edad del Bronce están representados por las estructuras tumulares de La Tuerba y la de La Viciella. En la Edad del Hierro se fecha el más famoso yacimiento prehistórico del concejo, el Picu’l Castru o Castro de Caravia, poblado entre los siglos IV o III y el I antes de nuestra era y sin signos de romanización. Este castro prerromano, que se halla cercano a Prado y cuyo recinto rodeaba una poderosa muralla pétrea, fue estudiado por el ilustre investigador caraviense Aurelio de Llano, quien lo excavó en 1917-18, recuperando un buen número de objetos de hierro, adornos de bronce (pendientes; fíbulas, entre ellas una en forma de caballo, depositada en el Museo Arqueológico de Asturias en Oviedo) y restos cerámicos decorados.

Hasta el primer cuarto del X no aparece citado en documento alguno el pequeño territorio caraviense. Del año 921 (alta Edad Media) es una supuesta donación del rey Ordoño II a la Iglesia ovetense, en la que se incluyen lugares como Duyos (Dulios), Duesos (Duassos), El Valle (Ualle) o Caravia (Karauiam), actualmente pertenecientes a este concejo pero por entonces localizados en el territorio de Colunga, en cuya unidad geo-administrativa estaba integrado aquél.

En la primera mitad del XI el poderoso conde Munio Roderici, apodado el Can, funda en la orilla este de El Ríu Los Romeros el monasterio de Santiago de Caravia, que en la centuria siguiente pasó a ser uno de los más ricos de Asturias; con él comienza Caravia a diferenciarse dentro de las tierras colunguesas. El 1 de enero de 1176, Fernando II dona a la Iglesia ovetense este monasterio, sito «en el valle de Colunga», con todos sus bienes y derechos. En el año 1215, Alfonso IX hizo libre y exento el monasterio de Santiago —que llegó a tener alberguería de peregrinos—, ratificó la anterior donación y entregó al obispo de Oviedo los hombres y mujeres del valle de Caravia, a cambio de una heredad en el alfoz de Leduas. De esta manera Caravia se convirtió en territorio de abadengo —separado del alfoz de Colunga—, condición que mantuvo a lo largo de la baja Edad Media. Se desconoce cuándo fue liberado y pasa a ser concejo de realengo, figurando ya como tal en las Ordenanzas de 1494 de la Junta del Principado, en cuyas sesiones formaba parte del partido de Llanes y ocupaba el asiento número 33. En 1779 y 1783 redactó Ordenanzas. En 1822 le fue concedido mercado semanal, a celebrar los viernes.

Al deseo de la Diputación Provincial de incorporar el territorio de Caravia al de Colunga, los vecinos y su Ayuntamiento hicieron llegar por escrito a la reina Isabel II, en diciembre de 1839, los motivos que les llevaban a oponerse a tal decisión.

Algunos lugareños tuvieron participación activa en la revolución de 1868, que destronó a la citada reina, constituyendo una Junta «con el fin de sostener los buenos principios que los caudillos de la revolución proclamaron en Cádiz».

El talante político hondamente conservador del concejo quedó de manifiesto en la agitada década de 1930; las elecciones municipales de 1931 dieron el triunfo local a los monárquicos, cuya derrota a nivel nacional provocó la caída y exilio del monarca Alfonso XIII y la proclamación de la II República, bajo la cual las coaliciones de partidos de la derecha se alzaron aquí con la victoria en los comicios de 1933 y 1933. Durante la guerra civil española (1936-1939), el concejo permaneció en la zona republicana hasta mediados de octubre de 1937, cuando las tropas franquistas lograron vencer la dura oposición miliciana del cinturón del Sella, logrando someter toda Asturias apenas una semana después.

 

Patrimonio en Caravia

Su patrimonio religioso antiguo es escaso, pero si es abundante su patrimonio moderno. Destacando:

La iglesia de Santiago, su primera estructura es del siglo XVII reformada posteriormente. Construida con materiales del antiguo monasterio. El edificio hoy en día, es de nave única, cabecera cuadrada y dos capillas añadidas en el siglo XIX. La iglesia está construida en mampostería y carece de elementos decorativos, excepto una lápida sobre la portada principal con la Cruz de la Victoria grabada y adornada con perlas. Un pórtico de columnas de piedra artificial recorre la nave principal por tres lados.

La iglesia de Nuestra Señora de la consolación del siglo XVIII, es de una sola nave, cabecera cuadrada y una capilla adosada. Esta iglesia fue reedificada mostrando una iglesia de líneas sencillas.

Aparte hay que destacar un conjunto arquitectónico de casas con capillas y otros edificios alrededor que daba un determinado rango a las familias del concejo, como fueron:

La casa de la familia González Cutre en Prado, es un conjunto cerrado todo él por una tapia de mampostería. El palacio es del siglo XVII, donde desaparece toda decoración para basarse en el orden de los elementos. Es un edifico de bloque rectangular, con dos pisos y buhardilla, tiene un eje central que está marcado por la puerta y en la parte superior sobre la puerta un balcón con dos ventanas de cada lado. La simetría se rompe abajo sustituyendo una ventana por dos saeteras. Sobre las ventanas de arriba está el escudo familiar. El edificio está hecho de mampostería, sillares escuadrados en las esquinas y grandes piedras talladas para las ventanas. Su capilla no está separada, sino que está en una dependencia de la casa. El conjunto se completa con otras dependencias, cuadras, vivienda del casero y su familia, etc.

Conjunto residencial de la familia Manjón en Duesos, el conjunto está formado por la casa, dependencias agrícolas y capilla. Todo ello se articula alrededor de un patio. La casa es un bloque de dos plantas y su fachada principal está en uno de los lados sin decoración y con ventanas en la planta baja y balcones en la superior. Su capilla se encuentra en frente de la fachada principal, y es una construcción modesta, pequeña y con un solo hueco, estando rematado con un pórtico de teja. Todo el conjunto está rodeado por un muro de mampostería.

La casa de Pando en Carrales, es una sólida edificación hecha en mampostería y sillar. Con un gran alero saledizo en el segundo piso y una galería de madera en la fachada posterior. Es el típico ejemplo de la casona rural del siglo XVIII.

Villa Concha, de principios del XX, es de tipo indiano, mezclando elementos autóctonos con exóticos. En la fachada posterior aparece la típica galería de madera, hierro y cristal. Está unida a una cochera de carácter modernista.

Villa Rosario, es de alrededor de 1.920, tiene una torre en un ángulo, en la parte baja hay un decorativo balcón con una moldura de gran vistosidad.

 

Fiestas en Caravia

El sábado de Pascua, es la Jira campestre la Forquita, colina situada cerca de Prado.

En julio el último domingo se celebra Santiago Apóstol en Caravia Baja.

En septiembre el primer domingo se celebre Nuestra Señora de la Consolación en Caravia Alta.

 

Naturaleza en Caravia

Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 81.12 km2
  • Localización: Concejos de Colunga, Caravia, Ribadesella, Parres y Piloña
  • Accesos: Por la Carretera Comarcal AS-260, de Arriondas a Colunga
  • Vegetación representativa: Hayedos. Bosques de tejo
  • Fauna representativa: Gamo. Aves rapaces. Caballos asturcones
  • Otras figuras de protección: Incluye al Lugar de Importancia Comunitaria de la Sierra del Sueve

La Sierra del Sueve se localiza muy próxima al mar, en el tercio oriental de la región y sobre las lindes de los municipios de Colunga al noroeste, Caravia al noreste, Ribadesella al este, y Parres y Piloña al sur.

Los límites considerados por definir este espacio son los de la actual Reserva Regional de Caza del Sueve. Su principal acceso lo constituye la N-634, que lleva a Santander, siendo su borde septentrional recorrido por la N-632, que une Ribadesella y Gijón.

El Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve constituye un resalte topográfico de orientación suroestenordeste, bien delimitado entre las áreas llanas de las rasas costeras y el surco prelitoral, que se extiende hacia la depresión central de Asturias. Su carácter de promontorio rocoso en un área sustancialmente llana le confiere un papel principal en la definición del paisaje del oriente asturiano.

El Paisaje Protegido comprende en la práctica dos sierras casi contiguas. La principal, El Sueve, constituye una mole caliza que alcanza su máxima altura en los 1161 m del Picu Pienzu. A pesar de la dominancia del roquedo calcáreo, aparecen en su vertiente noroccidental algunos afloramientos pizarrosos que contribuyen a diversificar el paisaje. La de El Fitu, en cambio, es una sierra de escasas dimensiones situada al este de la anterior y de litología principalmente cuarcítica.

El núcleo central de la Sierra presenta un modelado kárstico lleno de dolinas, lapiaces, valles ciegos y otras formas kársticas de gran belleza.

Atardecer desde el mirador de El Fito

Sin embargo, aparece salpicado de una multitud de bosquetes y brañas que soportan desde hace siglos una intensa actividad ganadera.

El mirador situado en el Puertu del Fitu y las partes más altas de la Sierra constituyen una excelente atalaya para la contemplación de las rasas costeras desde Caravia a Villaviciosa.

Más información sobre el Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve

 

Geología

El Paisaje Protegido de la Sierra del Sueve constituye un resalte topográfico de orientación suroestenordeste, delimitado entre las áreas llanas de las rasas costeras y el surco prelitoral, que se extiende hacia la depresión central de Asturias. Su carácter de promontorio rocoso en un área sustancialmente llana, le confiere un papel principal en la definición del paisaje del oriente asturiano.

Este espacio comprende en la práctica dos sierras casi contiguas. La principal, El Sueve, constituye una mole caliza carbonífera de la Formación Caliza de Montaña, enmarcada en la Región de Pliegues y Mantos de la Zona Cantábrica, que alcanza su máxima altura en los 1 160 m del Picu Pienzu. A pesar de la dominancia del roquedo calcáreo, aparecen en su vertiente noroccidental algunos afloramientos pizarrosos que contribuyen a diversificar el paisaje. La de El Fitu, en cambio, es una sierra de escasas dimensiones situada al este de la anterior y de litología principalmente cuarcítica.

El núcleo central de la Sierra presenta un modelado cárstico lleno de dolinas, lapiaces, valles ciegos y otras formas cársticas de gran belleza. Sin embargo, aparece salpicado de una multitud de bosquetes y brañas que soportan desde hace siglos una intensa actividad ganadera.

 

La vida vegetal

Las laderas de la sierra han sufrido un acusado proceso de deforestación ligado al uso ganadero de la zona. Lo que antaño debieron ser extensos bosques de carbayo y haya sobre empinadas laderas se han reducido actualmente a bosquetes y pequeños rodales arbustivos. Aún así, la Sierra del Sueve es, de todos los grandes cordales calcáreos de la región, el que conserva una mayor proporción de superficie forestal.

El paisaje vegetal de la Sierra del Sueve resulta en la actualidad extraordinariamente variado. Los relieves kársticos de la cima aparecen salpicados de bosquetes de acebo (Ilex aquifolium) y espinera (Crataegus monogyna) densamente imbricados que sirven de refugio al ganado, para guarecerse de las inclemencias del tiempo durante el invierno o de los calores del verano. Se ha especulado bastante con el significado fitogeográfico de ese tipo de formaciones, sin embargo, parecen ser los restos de primitivas carbayedas eútrofas, conservadas por los pastores a causa de su utilidad como refugio de la cabaña.

La multitud de depresiones kársticas que aparecen por la sierra soportan praderas pastadas por el ganado doméstico o una nutrida población de gamos. En ellos es frecuente que se conserven grandes ejemplares de fresno (Fraxinus excelsior) o tejo (Taxus baccata).

Por contra, la cubierta vegetal de las áreas con menos suelos está formada principalmente por matorrales almohadillados de aulaga (Genista hispanica subsp. occidentalis).

Sobre los suelos silíceos, sin embargo, alternan brezales y bosquetes de espinera y peral silvestre (Pyrus cordata), habiéndose citado en las áreas más húmedas el raro helecho macho asturiano (Dryopteris corleyi), especie endémica del litoral oriental de Asturias y occidental de Cantabria y catalogada como de interés especial.

Más abajo, el piedemonte del Sueve se funde con las rasas costeras y el afloramiento de los acuíferos da lugar al pequeño cauce fluvial del río Espasa. La ribera de éste aparece poblada de una aliseda ribereña en cuyo sotobosque es frecuente la presencia de helechos tan raros como el helecho de los colchoneros (Culcita macrocarpa) o la helechilla (Trichomanes speciosum), estando ambas especies recogidas en el Catálogo Regional de Flora Amenazada.

 

La vida animal

Hacia la vertiente norte, en el paraje de la Biescona, se conserva un hayedo eútrofo extraordinariamente conservado y que probablemente constituya la masa de hayas más cercana al mar y de menor altitud de Asturias, favorecida sin duda por el notable efecto barrera que para los frentes oceánicos supone el promontorio calizo del Sueve. Muy cerca se sitúa también una de las principales masas de tejo de la región, bosque de notable valor por ser rara su existencia a pesar de la frecuencia con que el tejo participa de otros tipos de bosque.

La cabaña ganadera, vacas, cabras, ovejas, caballos y potros, comparten el espacio de las laderas del Sueve con la fauna salvaje. Destaca entre todos el asturcón, raza de caballo semisalvaje que, tras pasar un periodo en que su supervivencia se vio seriamente amenazada, ha conseguido estabilizar su población.

Del resto de las especies que componen el elenco faunístico de la sierra llama poderosamente la atención el gamo (Dama dama). La especie fue reintroducida en los años sesenta con fines cinegéticos y el éxito de su adaptación fue tan alto que a pesar de la presión cinegética requiere frecuentemente controles poblacionales adicionales.

También se intento reintroducir el ciervo(Cervus elaphus), pero sin éxito, pues la mayoría de los animales se desplazaron a otras zonas y sólo quedan unos cuantos ejemplares en la zona oriental y en el Fito.

Abundan además zorro y jabalí, así como aves rapaces, entre las que no es difícil reconocer la silueta del alimoche (Neophron percnopterus), incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la

Fauna Vertebrada como especie de interés especial. También es interesante la presencia de la chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus) y la más esporádica del águila real (Aquila chrysaetos).

Destacan también otros grupos como el de los quirópteros, en el que está presente el murciélago de cueva (Miniopterus schreibersi) y dentro de los reptiles, la lagartija serrana (Iberolacerta monticola), que tiene aquí un núcleo aislado del resto de su área de distribución.

 

Gastronomía típica del Concejo de Caravia

Los platos más típicos de este concejo —cuya culinaria está definida y condicionada por la huerta, el monte y el mar, como afirma el gastrónomo José Antonio Fidalgo— son: les fabes con jabalí, la boroña preñada, el pulpo con patatas, los mariscos, la emberzá, y la caza y la pesca en general. También figuran entre sus preferencias gastronómicas los potes, las fabadas, las carnes de vacuno, las empanadas y los postres con queso como ingrediente estrella (tarta de queso).