Cangas del Narcea

Cangas del Narcea es un concejo situado en el área suroccidental de Asturias, con una extensión de 823 kilómetros cuadrados que le hacen ser el más extenso del Principado, Está limitado, al norte por Tineo, al sur con Degaña y la comarca leonesa de Laciana, al suroeste con Ibias, al este con Somiedo y al noroeste con Allende. Es la cabeza administrativa de la comarca que comprende los concejos de Tineo, Allande, Ibias y Degaña.

Capital en la villa de Cangas del Narcea, y sus poblaciones con mayor numero de habitantes son por este orden, la capital Cangas del Narcea, Corias, Limés, Moral, Llano, Rengos y Gedrez. Su capital está a una distancia de 100 kilómetros de Oviedo, y su principal vía de comunicación es la carretera autonómica del llamado corredor del Narcea.

Su relieve es muy accidentado con valles cerrados originados por el río Narcea, y una extensa red de afluentes, entre los que destacamos: el Coutu, el Eirrondu, el Naviegu, etc. Su red hidrográfica ronda los 300 km3 de caudal, resultando ideal para la práctica de la pesca. Su pico más alto es el Cuetu de Arbas con 2.007 metros de altitud situado en el puerto de Leitariegos, otro pico de interés es El Cabril con 1.925 metros de altitud.

Su clima es templado y lluvioso. Teniendo una vegetación donde predomina una masa forestal autóctona con abundantes robles, castaños y hayas. Hoy en día está en peligro debido a la devastadora mano humana.

El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de Asturias (Porna), pretende una utilización limitada y ordenada del territorio cangués para la conservación del ecosistema. En este plan se contempla la creación del Parque Nacional de las Fuentes del Narcea y de Ibias, con una superficie 555 kilómetros cuadrados y en sus límites se incluyen: La Reserva Natural de Muniellos, que tiene la mayor masa forestal de robles de toda la cornisa Cantábrica, y la Reserva del Cueto de Arbas.

 

Capital

Es la villa de Cangas del Narcea, es el único núcleo del concejo con carácter urbano, y en ella se concentra toda la administración, el comercio y el mercado.

En la villa hay restos de edificios de una antigua época, como son: el palacio de Toreno, hoy ayuntamiento y casa de cultura, el de Llanos, el de Peñalba y el teatro Conde de Toreno. Entre sus iglesias, la colegiata de Santa María Magdalena y su puente romano.

 

Demografía de Cangas del Narcea

Tiene las mismas características que muchos municipios rurales asturianos, como puede ser su incapacidad para mantener su población y un éxodo hacia las zonas industrializadas del centro de Asturias.

Este concejo tiene una peculiaridad y es que al estar tan separado del centro, su éxodo rural no había comenzado cuando ya había empezado en otros concejos, por lo que aquí se retrasa e incluso fue mucho más lento, llegando su capital a todo lo contrario, en la década de los 70 amparada por su actividad minera, que estaba en gran auge por aquella época. Incluso hoy en día su capital sigue aumentando llegando a tener más de 7.000 habitantes, cuadruplicando su población en contraposición con el resto del concejo que fue teniendo una emigración hacia diferentes puntos como fueron República Argentina, Madrid y el centro industrial de Asturias.

Con todo esto, Cangas del Narcea tiene una estructura demográfica de las más jóvenes de Asturias y su tasa de natalidad es de las más altas del Principado, siendo todo esto debido a su explotación minera que aunque está en fuerte retroceso proporciona más del 30% del empleo, aunque se prevé que para el 2005 habrá una reducción del 50% de puestos de trabajo por los nuevos planes de reconversión.

Aparte del sector minero, Cangas del Narcea posee un importante sector ganadero y agrícola, siendo también de mención su producción vinícola de elaboración artesanal, pero que también está en franco retroceso.

 

Historia de Cangas del Narcea

La ocupación humana de las tierras canguesas comienza en la prehistoria, como así lo demuestran los túmulos funerarios identificados en el territorio y las hachas de la Edad del Bronce localizadas en Muniellos, Moncó, Cangas, Larón o Cibea. En época prerromana el concejo está poblado por la tribu astur de los Pésicos, de la que se han identificado una treintena de asentamientos fortificados, muchos de los cuales fueron más tarde romanizados y ligando su existencia a la extracción de oro llevada a cabo por los romanos. Son conocidas las explotaciones de Las Montañas, Besullo, Faidiel, valle del Narcea y valle del Naviego.

En el inicio de la Reconquista se sitúan en Cangas del Narcea algunas batallas, como la de Lutos en Llamas del Mouro, o en «San Cloyo» (Leitariegos). Pero sin duda es la fundación del monasterio de Corias por los condes Piñolo y Aldonza el hecho más sobresaliente en la Edad Media, dada la importancia que adquirió este señorío monástico en todo el occidente asturiano y norte de la Meseta castellana. Este territorio cangués se enclavaba en las «Asturias occidentales o de Tineo», aquella zona que tenía sus limites entre «Cabruñana y Leitariegos y las aguas del Navia» (año 1010).

En 1255 el rey Alfonso X concedió la carta puebla a la villa de «Cangas de Sierra». Ésta se tiene por la primera de las «cartas de población» otorgadas por el Rey Sabio en Asturias; nos ha llegado parcialmente descrita por el Padre Carvallo (s. XVII):

«… y la Villa de Cangas tiene vna carta real, confirmada por el Rey Don Enrique el Tercero, por la qual el Rey Don Alfonso el Sabio haze merced a los pobladores de las su Villa de Cangas de Sierra (que assí la llama) de todas las heredades que en aquel concejo tenía de su Realengo, con que le han de pagar por todas ellas cada año mil maravedís de Leoneses, u ocho soldos, y vn ajantar, e el su Ricohome que por él tuviere la tierra, e al su Merino Mayor, quando y fueren, y con esto les da vna copiosa carta de amparo, para que sean pobladores…».

La referida concesión regia supondría el inicio de una nueva etapa para el territorio suroccidental que atravesaría un periodo convulso de rivalidades entre los principales señores que terminan con la renuncia de Diego F. de Quiñones, primer conde de Luna, a las «cuatro sacadas» (Cangas, Tineo, Llanes y Ribadesella), volviendo éstas a poder real; por entonces el Coto de Leitariegos (Leitariegos, Brañas de Arriba y Abajo, Trascastro y Cabuezos) ya disfrutaba de los privilegios y franquicias concedidas por Alfonso XI (año 1326) a sus pobladores, en reconocimiento a las constantes atenciones de éstos hacia aquellos que transitaban por tan montañosos territorios.

La progresiva decadencia de los señoríos provoca el aumento de las rentas a los campesinos, causando evidentes tensiones entre los renteros y la nobleza local como los Omaña, Peñalba, o Queipo de Llano, que paulatinamente trataban de recuperar los derechos señoriales, asistiéndose a un momento constructivo relevante.

A la economía de subsistencia desarrollada hasta el siglo XVIII, las ideas ilustradas de Joaquín J. Queipo de Llano, quinto conde de Toreno, comienzan a plantear los primeros proyectos de explotación industrial de los recursos del concejo, presentando estudios de yacimientos y canteras y proponiendo la construcción de vías de comunicación. Sería la explotación de la madera de Muniellos y otros bosques con destino a los astilleros de El Ferrol (ciudad gallega de la provincia de La Coruña) el inicio de la actividad extractiva de los recursos del concejo. Tal actividad no generó cambios sustanciales en la vida de los campesinos, ni tampoco influyó para que fructificasen iniciativas que pretendían una industrialización del concejo, lo que provoca una fuerte corriente migratoria hacia Madrid y en menor medida hacia América.

La invasión napoleónica motiva la creación de un regimiento propio que luchó en las principales batallas de la guerra de Independencia, destacando también los guerrilleros cangueses Pedro del Tronco y José Flórez Sierra. Por otra parte fue José María Queipo de Llano, conde de Toreno, quien fue enviado como embajador de Asturias a Inglaterra cuando el alzamiento provincial de 1808 contra los franceses.

Durante la segunda mitad del siglo XIX Cangas fue cabeza de distrito electoral, alternándose en el poder liberales como José Francisco Uría y Riego y conservadores como los condes de Toreno.

La vida política de inicios del siglo XX favorece la aparición de la agrupación obrera Nueva Vida, vinculada a la Unión General de Trabajadores (U.G.T.), sucediéndose en la época republicana corporaciones municipales de signo conservador y socialista hasta el comienzo de la Guerra Civil española (1936-1939).

Sería a partir de los años cincuenta y sobre todo en las décadas del sesenta y setenta cuando la minería del carbón irrumpe con enorme pujanza en Cangas del Narcea, permitiendo un rápido desarrollo económico.

 

Patrimonio en Cangas del Narcea

Tiene gran cantidad de monumentos, repartidos entre iglesias, palacios, y casonas, entre las que destacaremos:

La colegiata de Santa María Magdalena, situada en la villa de Cangas del Narcea, de estilo barroco. La fachada da idea de superficie plana rematada por dos torres con tejado de pizarra. La portada principal con arco de medio punto y con una hornacina que tiene la imagen de la Magdalena, culmina en un tímpano con el escudo del fundador, el arzobispo de Granada nacido en Cangas, don Fernando de Valdés. El interior es de una sola nave, con capillas laterales, crucero y cabecera plana. Está completamente abovedada y con cúpula en el centro del crucero.

El palacio de Omaña, está situado en la villa junto a la Plaza Mayor, es del siglo XVI, siendo reformado posteriormente. De su estructura original conserva la puerta con arco de medio punto y los escudos familiares. En los siglos XIX y XX, fue modernizado con ventanas, un mirador y dos puertas.

El palacio de Toreno del siglo XVII, de planta cuadrada con patio central y torres. Su fachada es de composición simétrica y hecha de sillar. El primer piso tiene balcones con repisa de piedra. El patio tiene en el primer piso columnas que soportan un corredor de madera. Es Monumento Histórico Artístico.

El monasterio de Corias, grandioso edificio también llamado el Escorial Asturiano, es Monumento Histórico Artístico. Su creación se remonta al siglo XI, de su primera construcción quedan algunos restos, pero fue en el siglo XVII, donde se reemplaza por un gran templo renacentista de estilo herreriano, realizado por Domingo de Mortera. Es de planta de cruz latina con larga nave, capillas laterales, crucero y amplio presbiterio. En las intersecciones entre nave y crucero hay una cúpula sobre pechinas iluminada por una linterna. Su interior es severo pero con una bonito tratamiento colorista que distingue los elementos estructurales y las zonas cubiertas con cal. También aquí ha habido una evolución de estilos pasando de la austeridad del clasicismo al recargo del barroco y esto se ve en las capillas, el coro, los presbiterios y en general en todo el templo de Corias, llenándose los altares de tallas de madera, retablos, sillerías, etc. Su retablo mayor y sus laterales se consideran uno de los mejores del barroco en Asturias. El monasterio sufrió un incendio y fue reconstruido en 1763, por Miguel Ferro haciendo un gran edifico rectangular de tipo neoclásico, distribuyendo todas sus dependencias alrededor de dos patios, quedando la iglesia oculta en uno de sus alas, sólo resaltando en altura el frontón de su fachada, que es de cuatro alturas, donde se repiten de forma monótona balcones y ventanas. El monasterio fue restaurado de nuevo en 1986

La iglesia de Santa María, con una primera estructura románica. La iglesia es de nave única con bóveda de cañón y ábside semicircular, siendo reformada en el siglo XV, donde se abrió otra puerta con arco de medio punto. El ábside está cubierto por un retablo realizado en madera dorada y policromada del siglo XVIII. Es Monumento Histórico Artístico.

Hay más iglesias dentro de lo que se llama románico en Cangas del Narcea, entre las que nombraremos: San Vicente de Naviego, San Salvador de Cibuyo, San Pedro de Coliema, Santa María del Carballo, Nuestra Señora de Acebo, etc.

Entre los palacios y casonas rurales destacaremos:

El palacio de Sierra en Llamas del Mouro, del siglo XVII, es de estructura cuadrada en torno a un patio, con tres torres, dos torres a los lados de la fachada y la tercera en la parte trasera. La fachada principal es de dos pisos que está recorrida por una balconada sobre la que aparecen los escudos familiares. Al lado izquierdo está la capilla a la que se accede desde el exterior, o a través de una tribuna que comunica con el palacio.

El palacio de Sierra en Jarceley, es de estructura simétrica, con dos cuerpos laterales. La fachada principal tiene una gran balconada y en el centro el escudo de armas. La parte trasera es de dos pisos, el inferior formado por arcos de piedra y el superior con una gran galería sustentada por columnas.

 

Fiestas en Cangas del Narcea

Entre sus muchas fiestas destacaremos:

La de Nuestra Señora del Carmen y la Magdalena, en la villa de Cangas, están declaradas de Interés Turístico Regional que son los días 16 y 22 de julio, respectivamente. En la fiesta del Carmen destaca la descarga de voladores, se disparan más de 5.000 en tan solo 6 minutos.

La romería de Nuestra Señora del Acebo, en la sierra de los Acebos, el 8 de septiembre, donde acuden a la romería personas de todas partes, es una fiesta mezcla de religión y gastronomía.

La romería de Santarbás, su origen se remonta a la antigua feria de ganado que se realizaba en esta aldea. Celebrada el 19 de junio, con es una misa con procesión a la capilla de Bruelles finalizando con una verbena.

Sus procesiones tienen gran devoción entre las que destacaremos: El Cristo de la Puchanca en Cibuyo, Nuestra Señora de Coiras, la romería de San Luis de Monte, las Veigas en Berullo, etc.

 

Gastronomía típica del Concejo de Cangas del Narcea

Los platos en los que está presente la sabrosísima carne de su importante y cuidada cabaña ganadera, los productos del cerdo (lacones, longanizas, chorizos, morcillas, andoyas, botillos, choscos…), el popular pote de berzas, los guisos y asados de caza, y en temporada de pesca, las truchas del Narcea —con acompañamiento de pan de trigo o de centeno— acaparan protagonismo gastronómico en Cangas del Narcea. El capítulo de postres es extenso: requesón, feixuelos y fiyuelas de sangre, cuajada, requesón con miel, brazo de gitano, queso cangués de Xenestoso…, todo ello regado con vino de Cangas, de producción muy limitada.