Cangas de Onís

Cangas de Onís es un concejo situado en medio del río Sella, es una de las zonas más montañosas de Asturias. Forma parte de la mancomunidad del Oriente de Asturias, con una extensión de 212,75 kilómetros cuadrados. Está limitado al noroeste por Parres, al suroeste por Amieva, al norte por Rebadesella, al este por Llanes y Onís y al sur por la provincia de León.

Sus principales núcleos por orden de población son: Cangas de Onís que es su capital, Mestas de Con, Soto de Cangas, Corao, Llano de Con, Labra y Tiongo.

Sus principales vías de comunicación son la N-634 que une Oviedo a Santander y otras carreteras comarcales como la AS-114 con dirección entre Cangas de Onís y Panes y la AS-262 con dirección a Covadonga y a su Parque Nacional. Se encuentra localizada a una distancia de la capital del Principado de 72 kilómetros.

Su cota máxima de altitud la encontramos en la Torre de Santa María o Peña Santa de Enol con 2.478 metros de altitud.

En este concejo se distinguen varias zonas en su conjunto orográfico:

La vertiente meridional con las sierras litorales de Santianes, Escapa y Montes de Cuana, con una altura máxima en el Mofreche de 897 metros. En la zona de la depresión, es donde se encuentran las más ricas vegas de los ríos. El Pre-Cornión o montañas del sur que forman el macizo occidental de los Picos de Europa y con preciosas sierras y praderías de gran belleza. El macizo de Cornión, constituye el más extenso y occidental de los Picos de Europa, donde está el Parque Nacional de Covadonga. Los valles del Dobra y Sella que se forman por el sur y el este de los limite del concejo.

Sus condiciones de altura y orientación le hacen tener distintos tipos de vegetación según va descendiendo su altitud, pasando de los líquenes y plantas alpinas en alturas de 2.500 metros, a matorrales y brezos a los 800 y 1.500 metros, robles, hayas y fresnos en alturas que rondan lo 400, y ya por debajo de estas alturas están las vegas de los ríos Sella y Güeña. Los bosques pastizales y matorrales completan su vegetación.

 

Capital

Es Cangas de Onís, primera capital del reino de Asturias, y que tiene el titulo de ciudad De esa época poco nos llegó ya que sólo queda el nombre de la iglesia de la Santa Cruz. Si hay construcciones de los siglos XVII y XVIII, en esta localidad se encuentra el Puentón, mal llamado romano, pero que sigue destacando por sus formidables proporciones que superan todas las anteriores de los puentes medievales. Esta localidad esta bañada por los ríos Sella y Güeña. Celebra todos los domingos un mercado muy concurrido.

 

Demografía de Cangas de Onís

Su evolución tiene diferentes aspectos, mientras su capital está creciendo en los últimos años, toda su población rural disminuye. Su máxima cota de población la tuvo a mediados del siglo XX, con 11.307 habitantes, teniendo un declive que llega hasta nuestros días y que hace que la población, actualmente sea de 6.322 habitantes.

Todo este descenso es debido a una emigración originada por culpa de no poder mantener su población, y que ha hecho que su pirámide demográfica esté marcada por una diferencia muy grande, entre nacimientos y defunciones, así por ejemplo sólo el 20% de la población está entre los 20 y los 40 años, ya que mucha de su población ha emigrado de forma masiva saliendo por el puerto de Ribadesella.

Su actividad económica se centra en la agricultura y la ganadería, empezando a destacar el turismo rural debido a la belleza de sus paisajes. Las visitas al Santuario de Covadonga y los lagos, son de largo uno de los emplazamientos turísticos más visitados dentro de todo el Principado de Asturias, siendo por este motivo, uno de los concejos que mayor número de visitantes recibe en todo el oriente de la región.

 

Historia de Cangas de Onís

No hay duda alguna de que Cangas de Onís ingresa en la Historia en el siglo VIII, a raíz del triunfo de Pelayo y sus tropas sobre la columna expedicionaria árabe mandada por Alkama en la batalla de Covadonga, donde se habían refugiado los rebeldes astures, episodio luego resaltado por las Crónicas y tenido como el origen del Reino de Asturias. Mas la presencia humana en el concejo se remonta al Paleolítico Superior; de ello dan fe, principalmente, los yacimientos prehistóricos de las cuevas de El Buxu y los Azules, ambos declarados Bienes de Interés Cultural. La primera de las cavidades, ubicada cerca del núcleo rural de Cardes (parroquia de Santa María de Cangas de Onís), fue descubierta en 1916. Las excavaciones arqueológicas realizadas —más sistemática la de los años ochenta—, pusieron de manifiesto la importante presencia de la cultura solutrense, con utillaje lítico y óseo, creaciones de arte mobiliar como la curiosa talla de un ave sobre un colmillo de oso, y los grabados y pinturas rupestres de formas geométricas y animales varios. Por su parte, la cueva de los Azules, próxima a la capital municipal, es de los yacimientos más relevantes de la etapa aziliense en el área cantábrica. Entre lo encontrado allí destacan un arpón, de finales de dicha etapa, y un enterramiento, cuya recreación puede contemplarse en el Museo Arqueológico de Asturias (Oviedo). Además de las citadas anteriormente, merecen mención, la cueva de la Güelga (Narciandi) y el yacimiento al aire libre de La Cavada, próximo a Corao.

De época neolítica hay interesantes aportaciones; es el caso de las cuevas de Salamula, Trespando y El Cuélebre, las hachas pulimentadas del valle del Güeña o el muy conocido dolmen de Santa Cruz de Cangas de Onís, formado por cinco grandes bloques de piedra para cuya decoración se recurre a la pintura y el grabado.

La Edad de Bronce ha dejado algunos testimonios interesantes, como el puñal de lengüeta de la cueva de El Cuélebre en Corao, varios hachas, planas y de talón, encontrados en varios lugares: Güeraño, Santianes o Cangas de Onís. Ha quedado confirmada la extracción de cobre, durante este periodo, en la mina El Milagro, perteneciente al concejo de Onís y cercana a la localidad canguesa de Mestas de Con.

En el discurrir histórico del concejo es preciso detenerse en la etapa de la ocupación romana, combatida por cántabros y astures, pueblos separados en tiempos prerromanos por la frontera natural del Sella. Una vez derrotados tan indómitos pobladores, el proceso de romanización se dejó sentir con especial fuerza. De entonces quedan restos de la calzada que atravesaba la Cordillera desde Riaño a Cangas de Onís, construida por los romanos para defender sus intereses en la Península, según C. Fernández Ochoa. La población colonizada, por su parte, nos hizo llegar una gran cantidad de estelas funerarias, correspondientes a las tribus indígenas de vadinienses y orgenomescos. La introducción del cristianismo en estas tierras se presta a controversia, pero parece haberse producido en las últimas centurias de la romanización.

El dominio visigodo, en cambio, tuvo escasa incidencia, aun teniendo en cuenta el descubrimiento de jarritos litúrgicos en la mina El Milagro y Covadonga.

La frágil hegemonía de los invasores árabes (año 711) en Asturias se rompió definitivamente en la batalla de Covadonga del año 722. A partir de entonces se constituye el pequeño Reino de Asturias, con capital en Cangas de Onís, sede de la corte durante medio siglo aproximadamente. Tras Pelayo ocupan el trono, sucesivamente, Favila, hijo de aquél y fundador de la capilla de la Santa Cruz en Cangas de Onís, Alfonso I, Fruela, Aurelio y Silo (774-783), siendo este último quien decide trasladar la capitalidad a Pravia tal vez por motivos estratégicos.

Administrativamente, el territorio actual del concejo formaba parte, según Juan Ignacio Ruiz de la Peña, de la provincia premoriense, extendida a tenor de la documentación de entonces por lo que es actualmente el oriente de Asturias.

El nombre de Kangas aparece ya en un documento del año 946, mientras en el Concilio de 1115, celebrado en Oviedo siendo obispo don Pelayo, figura la firma del representante de Cangas. Otra fecha registrada es la del año 1378 cuando Cangas facultó a Sancho Rodríguez de Teleña para asistir a la reunión mantenida en Oviedo por los concejos enfrentados a la decisión expresada en el testamento de Enrique II (1374) —donde ya figura con el apelativo de Onís— de incorporarlos al señorío de su hijo bastardo, el conde don Alfonso Enríquez, de tal manera que la ampliación del mismo iba a ser notoria. El contencioso originó varias sublevaciones del conde y se saldó con la derrota de éste y el retorno de la mayor parte de sus dominios a la Corona.

Ambrosio de Morales, cronista de Felipe II, enviado por el monarca a León, Asturias y Galicia para inventariar cuanto de valor artístico e histórico encontrase, se desplaza en 1572 a Villanueva, Covadonga, Abamia y Cangas de Onís, distinguiendo en esta última localidad dos partes: la zona baja, llamada el Mercado, verdadera capital del concejo, donde tenían lugar el mercado y varias ferias y se hallaban los principales establecimientos, entre ellos el Ayuntamiento, la capilla de San Pelayo, el hospital de peregrinos o la cárcel. La parte alta, denominada Cangas, se agrupaba alrededor de la iglesia de Santa María.

El concejo comienza en 1594 su asistencia a las reuniones de la Junta General del Principado, siendo normalmente asignada su representatividad a los miembros de las familias más influyentes.

Otra visita, ésta de Jerónimo de Chiriboga en 1613, por encargo de Felipe III, resulta decisiva para el cambio que experimenta Covadonga, con una serie de obras importantes impulsadas por varios abades. En 1777, el incendio devastador de la Cueva despierta el profundo interés de Carlos III por el Real Sitio; ello se traduce en la erección de un nuevo templo y otras mejoras que contribuyen a la revitalización del concejo.

Llega la guerra de Indedependencia y con la noticia de la presencia no deseada de las tropas napoleónicas se produce el levantamiento del pueblo en Cangas de Onís el 27 de mayo de 1808. Una vez canalizada la repulsa, se constituyen los regimientos de Covadonga y de Cangas de Onís, éste último a las órdenes de Salvador Escandón y Antayo. Cangas se constituye en sede de un gobierno militar, al frente del cual estaba el coronel Francisco Cortés Posada. El general francés Bonet y sus hombres se hicieron dueños, en varias ocasiones, del concejo y su capital, utilizando varios edificios y lugares como cuarteles y centros de operaciones. La virulencia de la contienda explica la ruina y el gran número de bajas entre la población civil y los militares de ambas partes.

El trienio constitucional (1820-1823), paréntesis liberal en el absolutista reinado de Fernando VII, permitió a Corao formar Ayuntamiento propio con jurisdicción sobre las parroquias de Abamia, Con, Grazanes, La Riera, Llenín y Villaverde. En 1927, dos cotos, el señorial de Tornín y el abacial de La Riera pasan a formar parte de Cangas de Onís.

La desamortización emprendida por Mendizábal y Madoz tiene aquí honda repercusión, logrando salvarse de la venta los montes públicos, las propiedades próximas al santuario de Covadonga o el inmueble del monasterio e iglesia de Villanueva, otra gran institución religiosa que los monjes fueron obligados a desalojar en 1835.

El concejo se convirtió en escenario destacado de las guerras carlistas. En noviembre de 1822 se produce la detención en la capital municipal de la partida realista formada por Rafael Salvador Escandón. El coronel Arroyo entra por la fuerza en el concejo allá por el año 1834 y consigue reclutar para la causa algunas gentes del lugar. En 1836 le toca el turno al general carlista Gómez, quien ocupa la villa-capital sólo durante tres días ante el acoso al que es sometido por el general Espartero. Ya en la tercera guerra carlista pequeños grupos mandados por Faes y Valdés toman la capital y los pueblos varias veces.

Del auge de Cangas de Onís en la segunda mitad del siglo pasado tienen mucha responsabilidad varios factores, destacando la mejora en las comunicaciones mediante la apertura de las carreteras a Ribadesella, Panes, Covadonga y la del Pontón, o del tranvía de Arriondas a Covadonga, la realización del Camarín y la basílica en Covadonga, una presencia real bastante frecuente, la creación de la Audiencia, o la puesta en marcha de las minas de Buferrera (junto a los lagos). Por esta época, los cangueses, como el resto de los asturianos, buscan hacer las Américas y dejan masivamente su patria chica. Diego Somoano afirma que «Cangas de Onís en este tiempo fortalece su importancia como centro militar, judicial, comercial e intelectual. Es significativo el número de semanarios que se publicarán en la última década del XIX y mitad del XX».

Apenas iniciada la presente centuria, concretamente en 1908, el rey Alfonso XIII otorga a Cangas de Onís el título de ciudad. El concejo comienza a potenciar turísticamente sus múltiples valores. Así, en 1908 se estrena el hotel Pelayo en Covadonga, en 1918 se crea el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, teniendo a Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, como principal impulsor, mientras que en 1924 se levanta el refugio de Vegarredonda.

Con el advenimiento de la II República, triunfa la Conjunción Republicano-Socialista el 12 de abril de 1931. En noviembre de 1933 gana las elecciones el Bloque Republicano de Centro y el 16 de febrero de 1936, vísperas del Alzamiento del 18 de julio, hace lo propio la Coalición de Derechas. Luego se desata la guerra civil y, tras ésta, se implanta una dictadura, pasando factura ambas durante mucho tiempo al concejo, ahora instalado en la prosperidad.

Conviene, por último, recordar algunos acontecimientos recientes pero ya históricos: el 11 de noviembre de 1978, en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Cangas de Onís se constituyó solemnemente el Consejo Regional del Principado —antecedente de la actual Junta General del Principado—, con la misión de elaborar el Proyecto de Estatuto de Autonomía, sancionado por el rey Juan Carlos I el 30 de diciembre de 1981. En 1989 el actual Papa, Juan Pablo II, visita en olor de multitudes el santuario de Covadonga. En 1995 el Parque Nacional de los Picos de Europa releva al antiguo de la Montaña de Covadonga.

 

Patrimonio en Cangas de Onís

Hay que destacar que Cangas de Onís por ser el lugar elegido por la nueva monarquía asturiana tiene una serie de construcciones regias que comienzan en el siglo VIII.

Destacaremos unos cuantos edificios entre iglesias, palacios y casonas.

La iglesia de la Santa Cruz, construida en el 733, se tiene una idea aproximada de como fue, gracias a la documentación que nos llega en el siglo XVI que la describe como una iglesia de tres naves con cripta. Se cree que hubiera podido existir un templo anterior a este, construido por Favila. Su estado actual es una reconstrucción hecha por Luis Menéndez Pidal, en la posguerra, consta con un pórtico con una columna toscana sobre un alto pedestal, son importantes los relieves de este pedestal y una escalera de acceso que se cierra en el lateral con un muro liso rematado por un campanario. El interior es una capilla rectangular con la cabecera plana y cubierta abovedada, en su cripta está el dolmen. Es Monumento Histórico Artístico.

El puente. Aunque es conocido como el puente romano, su construcción fue durante el reinado de Alfonso XI con su famoso arco peraltado y otros dos arcos menores que son desiguales, este puente bien pudiera ser una reconstrucción de otro anterior, ya que esta zona sufrió una gran romanización. Esta construcción es conocida como el puentón. Es Monumento Histórico Artístico.

El palacio de Cortés, del siglo XVIII, de planta rectangular con capilla adosada a un extremo. Su puerta es de arco de medio punto sobre pilastras. El palacio es de dos plantas y una tercera abuhardillada. Su entrada se hace a través de un gran portalón, rematado en arco carpanel que da acceso a un gran zaguán de donde sale una escalera en dos tramos. Destacable el gran alero de madera del edificio.

La antigua Audiencia, es el actual ayuntamiento de Cangas de Onís, es una obra ecléctica con mezcla clasicista. Tiene un cuerpo central con dos laterales, el principal tiene una escalinata que accede a un pórtico columnado donde está la entrada.

La iglesia parroquial. Su primera estructura fue de un templo medieval que fue ampliado por Manuel Martín Rodríguez, siguiendo unas líneas neoclásicas. Sufrió diferentes reformas en el XVIII y quedó dañada en la guerra civil. El templo tiene hoy en día planta de cruz latina, tres naves, crucero, y sobre éste una torre. En la cabecera varias dependencias auxiliares. Es de destacar su vistoso campanario de tres pisos escalonado, que decrece en anchura rematado por un frontón triangular. Es conocida en la zona como la iglesia de Arriba aunque su advocación oficial era la de Nuestra Señora de la Asunción.

El chalet de Ángel García, es denominado villa María, es de planta rectangular con una torre cuadrada en un lateral, cubierta a cuatro aguas con mirador acristalado. Tiene un gran pórtico con escalera que está precedido por dos gruesas columnas toscanas. En la parte trasera hay unas construcciones auxiliares, típicas de las casas de labranza.

El palacete de Enrique Monasterio, más conocido por villa Monasterio, es de estilo autóctono dentro de la arquitectura indiana, tiene una característica y es que la primera planta está destinada a vivienda, mientras que la planta baja está destinada a tienda. Su fachada principal es de disposición simétrica, cuyo centro lo marca el cuerpo abuhardillado, repartiendo cuatro vanos en cada planta.

Covadonga

La arquitectura no podía estar ausente en un lugar como Covadonga. Las primeras noticias nos llegan con Alfonso I que funda un monasterio y una iglesia, otros documentos nos llevan a Alfonso II que nos dicen que ya existía una iglesia de madera erigida en la propia cueva, se trataría sin duda de una iglesia rupestre que seria un tejado sobre vigas de madera que estaría encajado entre las rocas.

Hay gran cantidad de diferentes monumentos a destacar entre iglesias, palacios y casonas, en esta zona. Entre las que destacaremos:

La Real Colegiata de San Fernando, del siglo XVII, de aspecto austero y planta rectangular a dos alturas. El cuerpo bajo tiene arcos sobre pilares, mientras que el segundo tiene una balaustrada torneada, en uno de sus extremos hay una torre cúbica. Su portada se decora con molduras barrocas teniendo encima un balcón y encima de éste un ático blasonado que termina en un frontón triangular, hubo un derrumbe de la montaña que afectó a un trozo de la Colegiata.

De la Basílica de Santa María la Real, de Covadonga, hasta llegar a su construcción, hay que detallar su historia. En 1777 hubo un incendio que destruyó el viejo templo, se decidió levantar uno nuevo que sería un monumental santuario, para lo que se pidió limosna en toda España, con la oposición del cabildo, ya que los canónigos querían reconstruir el templo de la Santa Cueva y el santuario ideado por Ventura Rodríguez, que nunca pudo llevarse a cabo. La gran construcción no llega hasta un siglo después y sería Alfonso XII, el que daría un empuje a esta obra. El diseño clasicista de Ventura Rodríguez, dará paso aun diseño neomedievalista. La idea original de este templo fue del erudito alemán conocido como El alemán de Corao, (Roberto Frassinelli), que era gran dibujante pero no era arquitecto y tuvo que ceder su puesto al arquitecto Aparici, titulado de la Academia de San Fernando, aun así El Alemán tuvo tiempo de dirigir las obras de la cripta. La basílica está dispuesta sobre una gran terraza, tiene tres naves con un transepto de por medio y en la cabecera tres ábsides escalonados, las naves están cubiertas con bóvedas de aristas. Su fachada principal tiene un pórtico con tres arcadas que dan paso a las puertas, esta fachada está marcada dentro de dos esbeltas torres terminadas en agujas. El edificio se destaca por tener un volumen muy macizo. Tiene una tonalidad rosácea por el tipo de piedra caliza que resalta con el verde del paisaje.

En la explanada de la Basílica hay:

La Campanona, campana de tres metros de altura y 4.000 kilos de peso construida en 1900, donada por el conde italiano Sizzo -Norice y Luis Gómez Herrero.

La estatua de bronce de Pelayo de 1964, del escultor Eduardo Zaragoza.

El obelisco con la Cruz de la Victoria es de 1857, levantado por los duques de Montpensier, la tradición dice que fue el lugar en que don Pelayo fue coronado rey.

El monasterio de San Pedro, es Monumento Histórico Artístico. Se cree que fue fundado por Alfonso I pero fue reformado en diferentes épocas. Del románico conserva parte de sus muros, sus tres ábsides escalonados y semicirculares. En el siglo XVII, se construye el nuevo claustro de planta rectangular con dos niveles, el inferior de arcos de mediopunto y el superior con arcos carpaneles. En 1687, se reforma el monasterio dándole su portada Barroca, coronado con un frontón. En el XVIII, hay otra reforma, poniendo nave única, y la cubierta de madera.

 

Fiestas en Cangas de Onís

En junio están las fiestas del patrono de Cangas de Onís, San Antonio de Padua el día 13 que se traslada al santo desde su capilla a la parroquia, con procesión por la tarde y como cierre hay por la noche una gran traca de fuegos artificiales junto al Puente romano, la noche de San Juan con el salto de la hoguera y las fiestas San Pedro en Villanueva. En julio el Santo en Teleño y Santo Lucia en Soto de Cangas. En agosto Nuestra Señora en Corao, San Roque, muy celebrado en diferentes núcleos como Las Rozas, el Llano y el Llano de Con. En octubre el Pilar el día 12 que se celebra en la capital el Certamen del Queso de los Picos y la Feria de la Miel.

Dentro de todas las celebraciones del concejo destacamos algunas fiestas consideradas como las más importantes, como son las de:

La fiesta del Pastor en Vega de Enol, el 25 de julio. Aquí los pastores de la montaña eligen a los celadores que regirán los pastos durante el año, paralelamente hay actividades folclóricas y deportivas que cada año atraen a más visitantes.

El día de Nuestra Señora de Covadonga, en honor a la Santina, patrona del Principado de Asturias, es el día 8 de septiembre con gran asistencia de peregrinos y peregrinas al santuario. Hay solemne misa y procesión de la imagen, también tiene restos de leyenda, pues esta dice que si se bebe de todos los caños de la fuente las mozas se casan en ese año.

 

Gastronomía típica del Concejo de Cangas de Onís

Aquí los arveyos (guisantes) con jamón o salmón, el lomo de ciervo con ragú de setas, el entrecot con salsa de Cabrales o Gamonéu, el cabritu guisáu o asáu, la lubina al horno, la fabada, les fabes con almejes, el pote asturiano, las chuletas de carne «roxa», cordero y cabrito, el chorizo de jabalí, el chorizo a la sidra… son sofisticaciones gastronómicas irrenunciables. Entre sus especialidades hay que resaltar el boronchu preñáu; los emberzaos probes y, sobre todo, el soberbio queso de Gamonéu. En el extenso capítulo de imponentes postres ocupan un lugar de privilegio los frixuelos o fayueles, el arroz con leche, les casadielles con nuez, el helado Peña Santa, los excelentes pasteles, las riquísimas empanadas, la miel, o la leche y mantequilla de las vacas, cabras y ovejas de los pastos de altura.