Amieva

Amieva con una superficie de 113,9 kilómetros cuadrados y capital en Sames, se ubica al borde oeste del macizo de los picos de Europa. Sus núcleos de población más habitados son por este orden: Amieva, Sames capital del municipio, Cirieño, Vega de Cien, Vis y Cien.

Está limitada al norte con el concejo de Parres, al este con el de Cangas de Onis, al oeste con el de Ponga, y al sur comparte frontera con la provincia de León. El concejo es atravesado de norte a sur por la carretera N-625 y está a 82 Kilómetros de la capital del Principado. Riegan este territorio las aguas del Sella en cuyo cauce confluyen el río Ponga y el río Dobra. El Sella y el Ponga configuran fértiles valles, mientras que el Dobra desciende encajonado. En el concejo se ubica el Monumento Natural Red de Toneya.

Las principales actividades económicas son: la ganadería por sus extensos pastos comunales, la agricultura por sus fértiles vegas y la explotación forestal. Se conservan grandes bosques autóctonos: fresnos, olmos, sauces, etc., que crecen al borde de los ríos, según se va ascendiendo aparecen los castaños y robledales. Al este del Dobra se orientan las primeras estivaciones del Macizo Occidental de los Picos de Europa que está incluido en el Parque Nacional de Covadonga y Picos de Europa, donde se localiza la cota más alta del Amieva, la Torre´l Mediu de 2.467 metros y la Pica Rezo de 1.964 metros.

Amieva se presenta como uno de los más bellos municipios del oriente asturiano, siendo un destacado centro de turismo verde y activo. Este concejo está configurado por profundos desfiladeros al lado de grandes bosques que le otorgan una gran belleza natural.

Este concejo cuenta con alojamientos rurales, además de grandes posibilidades recreativas: montañismo, pesca, caza, y escuela de escalada.

También podemos disfrutar de una infinidad de verdes valles, como son los valles de Carnedes, Cueries, o el de Anjón que esta bañado por el río Dobra, a los pies del mirador de Ordiales. Este concejo está atravesado de norte a sur, por la senda del Arcediano que parte desde el puente romano del Dobra, hasta la portilla de Baeza ya con el limite norte de León.

Amieva es un municipio donde por sus características naturales, una persona puede pasar un buen descanso y tener un maravilloso contacto con la naturaleza.

 

Capital

Ubicada en el Valle del Sella, su capital Sames tiene bonitas y cuidadas construcciones populares, viviendas con corredores y hórreos, destacando las Antiguas escuelas de Vega de Pervis que han sido acondicionadas en 1997 para albergar la Casa de Cultura

 

Demografía de Amieva

Su población estuvo marcada por su evolución demográfica, donde hay que destacar una serie de causas que lo han marcado, como por ejemplo la severidad de su medios de montaña, que aunque está recorrido por una vía de comunicación con la Meseta, es una de las menos frecuentadas. Otra causa es su aislamiento respecto a dos ejes principales y esto, unido a sus secas superficies para el aprovechamiento agrícola y la inexistencia de otras actividades que no sea la ganadería, ha desembocado poco a poco en un gran declive demográfico.

Amieva cuenta en la actualidad con una población muy inferior a la de comienzos de siglo, marcándose esta reducción en las dos terceras partes de su población. Si en 1900 este concejo tenia 2.669 habitantes, en 1960 el concejo contaba tan solo con 958 habitantes a causa de una gran presión interior, que incita a la emigración con destino a ultramar hasta 1930, cambiando luego de dirección hacía Europa y más tarde hacia el centro de Asturias, y teniendo en la actualidad una cifra poblacional de 883 personas. Esta salida de la población joven, en especial de mujeres, ha distorsionado su pirámide demográfica, con mayoría masculina y un alto nivel de envejecimiento que se encuentra entre el más alto de la región, trayendo consigo una caída de la natalidad y un crecimiento de la mortalidad, teniendo además una débil estructura económica, articulada principalmente alrededor de la producción de leche y carne. Su sector industrial es menos significativo, pues genera poco empleo, sólo el 16,26%, gracias a la producción de electricidad de la CIA Saltos del Dobra: Presa de la Jozica, Central de Restaña y Central de Distribución en Camporriondi.

Su sector servicios se limita a algunas entidades comerciales e instalaciones hoteleras, orientadas al turismo rural. Todo esto ha hecho que su población esté repartida en núcleos pequeños, que se reparten de forma dispersa en las zonas del valle del Sella.

 

Historia de Amieva

 

Prehistoria

Probablemente la situación periférica del concejo, el hecho de estar enclavado en la comarca del alto Sella, hace que la riqueza de Amieva en yacimientos arqueológicos diste mucho de la que se dio aguas abajo. De todos modos no faltan algunas muestras interesantes que atestiguan el poblamiento del territorio en épocas remotas de nuestra historia: el hallazgo del yacimiento de la cueva de Collubil (en los alrededores de Campurriondi) constata la presencia humana en estas tierras durante el Paleolítico superior. El yacimiento fue objeto de excavación entre los años 1912 y 1915 (dirigida por el conde de la Vega del Sella), obteniendo interesantes objetos de industria lítica y ósea: destacan una cabeza de rebeco grabada sobre un fragmento óseo y un colgante elaborado sobre un canto rodado y que muestra un grabado en forma de árbol.

El Neolítico también dejó su huella en lo que luego sería Amieva, hoy por desgracia perdida: el dolmen del Mián, destruido por la desafortunada intervención de Sebastián de Soto Cortés, y del que sólo se conservan dos hachas de piedra pulimentada en el Museo Arqueológico de Oviedo. Este dolmen suele ser relacionado con los de Santa Cruz y Abamia, conservándose testimonios de la importancia de los materiales en él encontrados y que por desgracia se perdieron.

Según avanza la Historia, los testimonios se diluyen, y de nuevo el hecho de ser un territorio periférico y aislado hace que parezca que la Historia se olvide de estas tierras: no hay testimonios de la Edad del Hierro (los castros tan abundantes en otras zonas de la geografía astur no están presentes en la zona) y los romanos se pasan por alto nuestro solar debido a que no tenían en él intereses económicos, mineros o agrícolas. Sí hay testimonios de que estas tierras estaban habitadas por pueblos prerromanos cántabros (los romanos situaron la divisoria entre cántabros y astures en el río Sella precisamente): parece que el espacio del actual concejo de Amieva estaba habitado por los vadinienses.

 

Edad Media

El período altomedieval sigue dibujado por las sombras. Parece lógico pensar que las gentes de este suelo participaron de la resistencia a la invasión musulmana: hechos como la similitud del asentamiento de Mián (donde un primitivo dolmen es sustituido por una iglesia en los albores de la cristianización, como forma de cristianizar un lugar pagano), con otros de la comarca como los ya mencionados Santa Cruz de Cangas o Abamia, o la propia existencia de la «provincia premoriense» (en la que se incluía el actual territorio de Amieva), hacen pensar que el oriente asturiano era una unidad sociocultural.

El hecho de que la historia más temprana de Amieva esté diluida por las sombras se debe, sobre todo, a la escasez de documentos. Con todo, hay algunos de interés para entender la posterior evolución histórica de este solar. Es, por ejemplo, importante un documento del siglo X, del monasterio leonés de Sahagún, en el que se alude a la «via Saliamica» o «carrera maiore», que parece ser la ruta de Beza que comunicaba las tierras de Amieva con la Meseta, muy utilizada durante la Edad Media.

Otro documento altomedieval de interés atestigua la donación por parte de Ramiro II a la Iglesia de Oviedo, de las iglesias de Sebarga, Cazo, Argolibio, Siña y Mián. Este documento ha sido discutido, sobre todo en cuanto a datación, y no clarifica si las cinco iglesias referidas se englobaban dentro de un territorio común (el fragmento está encabezado por la expresión «In Subuarga…»).

La tradición lugareña sostiene que durante la Edad Media Amieva constituyó concejo con Soto de Sajambre, algo que no ha podido probarse. Lo que sí ha sido constatado es que en el s. XIV Amieva aparece ya como uno de los concejos asturianos: junto con otros territorios asturianos y leoneses, en 1367 Amieva aparece como uno de los municipios defensores de la causa del rey don Pedro.

La documentación sobre Amieva es tan escasa que los datos sobre su economía medieval son meras suposiciones: es plausible pensar que su economía dependiera mayoritariamente de la ganadería, lo mismo que es probable que tanto la Iglesia de Oviedo, los grandes monasterios de la comarca y algunas familias influyentes tuviesen intereses en el territorio; de hecho, al final de la baja Edad Media la catedral ovetense aún disponía de propiedades en Pervís, Sebarga y Argolibio.

Esta economía pastoril se vio complementada por la importancia de los pasos tradicionales de comercio hacia la Meseta, en particular el camino de Beza, que incluso en el s. XVI era el más utilizado para comunicar Cangas de Onís y villas como Sahagún, de gran renombre por sus mercados; otra ruta de interés comercial que comunicaba Amieva con la Meseta fue el «camín de los arrieros». Otras fuentes económicas de la zona fueron tradicionalmente una relativamente importante explotación minera (una concesión real de 1478 autorizó el aprovechamiento de minas de hierro en Amieva), y la explotación forestal.

 

Edad Moderna

Esta época está ya mejor documentada, siendo una de las mejores fuentes el célebre «Catastro» del marqués de la Ensenada, que recoge que tan sólo el 7,2% del territorio del concejo se dedicaba a cultivos, mientras el 12,5% se destinaba a pastos y nada menos que el 80,3% se consideraba terreno improductivo. Las mejores tierras de labor se asentaban en las vegas de los grandes ríos (Vega de Cien, Vega de Pervís y Vega de Sebarga), dedicándose a cultivos como escanda, maíz o «fabes». Los pastos comunales se repartían entre el monte alto y el bajo y servían de alimento a una cabaña ganadera compuesta de 4.113 ovejas, 2.465 cerdos, 2.301 cabras, 1.659 vacas y 214 caballos; Ensenada registra también 345 colmenas.

Las ordenanzas de 1779 recogían que los ganados podían permanecer en los pastos altos entre el día de san Juan y el de san Miguel; los pastores vivían durante esos meses en las majadas, aprovechando para elaborar queso y manteca. Llegado el invierno, el ganado se guardaba en los invernales, manteniéndose con la hierba procedente de la siega estival. El aprovechamiento comunal de los pastos produjo frecuentes enfrentamientos con los concejos vecinos; destaca, entre todos, el secular pleito con Sajambre y Valdeón por los pastos de Carombo, zona que pertenece a Amieva pero que, en cuanto a aprovechamiento ganadero, era compartido por los dos concejos vecinos.

La economía del concejo obtenía complementos de actividades como la caza, la pesca o la explotación de huertos familiares. Otras actividades que recoge el Catastro son los 26 molinos harineros, a los que sumaba 16 de mano y 13 en ruinas; había en el concejo dos fraguas, 18 tejedoras, ocho madreñeros, siete sastres, dos carpinteros y un sangrador y barbero que actuaba también como cirujano. También constan actividades ambulantes, como los tejeros de Llanes que trabajaban en el concejo unos meses al año, levantando tejeras (hay restos de una en el lugar de La Teyera, en el camino que une Ordes con Entrambesrriegues). De los labradores (410, según el Catastro), algunos de ellos se dedicaban unos meses al año a herreros, mientras los más pobres se veían obligados a la arriería o a la siega en Castilla: los arrieros llevaban a Castilla productos de la tierra, objetos de madera, almagre, sal, pieles…, y a su vuelta traían vino, trigo, garbanzos…; este tráfico comercial se llevaba a cabo por las rutas tradicionales ya aludidas en otro punto anterior: por Beza o por el camino de los arrieros.

En cuanto a censos poblacionales, los más precisos proceden ya del s. XVIII: a mediados del mismo había en Amieva 489 vecinos, que se traducen en 1.792 personas; en 1787, el censo de Floridablanca habla de 1.790 moradores. De esos habitantes se habla como hidalgos los de las casas de El Rondero y La Paraya en Cirieño, los de Carmenedo y Vega en Argolibio, los de Vega en Vega de Cien y los de Socueto en Amieva.

Amieva vuelve a aparecer citada como entidad concejil en 1504, teniendo como cargos los siguientes: dos jueces (uno noble y otro plebeyo), nombrados por el Ayuntamiento, se encargaban de administrar justicia; el Ayuntamiento se componía de cuatro regidores perpetuos y un alférez mayor. En el s. XVI las regidurías estaban compradas por las casas García de Paraya, Blanco de Sebarga, Martínez y Sobrecueva (de Argolibio) y Vega y Cuesta (de Sames), siendo el alférez de los Cirieño; en 1752 estos cargos eran propiedad de Juan González de Carbes, José de Cangas Posada, Cosme González, Gonzalo Cirieño, siendo alférez mayor Manuel Antonio Noriega de Parres.

La casa consistorial tenía su sede en Sames, aunque con anterioridad había estado asentada en Amieva (de donde el municipio tomó nombre); por su parte, en Cirieño tenía sede el juzgado (en la conocida como La Casona) y eran elegidos los procuradores a la Junta General del Principado de Asturias, estando incluida Amieva en el partido de Llanes.

Ya en esta época aparece Amieva dividida en cinco parroquias: Martínez Marina habla de que los curatos de Mián, San Román y Amieva eran presentados por los vecinos, mientras el de Sebarga era de nombramiento real y el de Argolibio era particular.

 

Edad Contemporánea

La invasión francesa tuvo su eco en la zona, ya que, tras la toma de Cangas de Onís, los franceses penetraron en el territorio y atravesaron el puerto de Beza hacia Sajambre; en lo que se conoce como Senda del Arcediano, los franceses fueron atacados por los pastores de Amieva, entre los que adquirió renombre Pepón el de la Bolera, quien incluso logró escapar de un pelotón de fusilamiento.

También hay noticias de escaramuzas en el concejo durante las guerras carlistas.

Martínez Marina habla en sus escritos de los productos de la huerta amievense: nabos, patatas, pan, maíz, habas blancas y negras, avellanas y castañas, que según él «no alcanza (…) para el sustento de su población». Habla también del ganado vacuno y su importante papel en la economía del concejo; el censo ganadero de 1849 cifra en 2.832 las cabezas de vacuno, en 1.888 las de ovejas, 944 las cabras, 472 los cerdos y 100 los caballos.

El diccionario de Madoz, de 1845, no recoge ya actividad minera, aunque sí habla del establecimiento en 1838 de una herrería en Ceneya, dedicada en verano a la fabricación de carbón de leña y en invierno a la forja; fue vendida en 1866 y dejó de funcionar a finales del XIX. Precisamente en esa época se explotaban minas de carbón en Carmeneru y Amieva, mientras ya en el s. XX se explotan yacimientos de cobre (Trexerru), hierro y manganeso (Los Grazos) y espato-flúor en Llampra (Sebarga).

La población en esa época no dejó de crecer, alcanzándose casi los 3.000 habitantes en las primeras décadas del XX, aunque los excedentes de población, obligados por las duras condiciones de vida, encontraron salida en la emigración a América.

En 1834 se incluyó el concejo en el partido judicial de Cangas de Onís, quedando adscrito al distrito de Llanes para la elección de diputados provinciales y al de Infliesto-Cangas de Onís para la de diputados a Cortes.

Un hecho fundamental para el desarrollo de Amieva fue la construcción de la denominada carretera del Pontón, originalmente llamada carretera Arriondas-Sahagún y hoy N-625, que sigue el curso alto del Sella; se aprobó su construcción en 1852, quedando finalizada en la década de 1880. A finales del XIX se afrontó también la construcción de la carretera comarcal (hoy AS-261) que uniría Santillán y Sellaño, siguiendo el curso del río Ponga.

Durante la primera guerra mundial comenzó la excavación del salto del Dobra, destinado a alimentar la central eléctrica de Campurriondi.

Llegados a la época de la II República, parece que no se conservan datos de las elecciones de 1931, que hicieron caer la monarquía; en 1933 y 1936 venció la coalición de derechas.

La guerra civil tuvo repercusión en el concejo, ya que el antiguo camino de Beza y la carretera del Pontón tuvieron un papel fundamental como pasos estratégicos para la comarca: el puerto del Pontón y Cangas de Onís estaban defendidos por los hombres de Sánchez Noriega, «El Coritu» (leales a la República), entre los que se encontraban gentes del concejo, como el capitán Remigio Arduengo; la caída de Santander obligó a estas gentes a reorganizarse en lo que se conoce como «Agrupación de defensa de los puertos». A lo largo de septiembre de 1937 cayeron los puertos ponguetos de Arcenorio y Ventaniella, mientras que en octubre se perdió la posición del Carriá, lo que dejó los pasos del Pontón y Beza a merced de las tropas nacionales, provocando la caída de Cangas de Onís el 10 de ese mes. Entre las consecuencias de la guerra en Amieva, una baja muy simbólica: la Virgen de Sabugo fue quemada con su capilla.

Durante la posguerra, los montes de Amieva sirvieron de refugio para muchos combatientes antifranquistas.

En las elecciones de 1977, las primeras de la democracia, triunfó la UCD con un porcentaje de 45,71% de los votos. En las primeras municipales, de 1979, el triunfo correspondió a UCD, ganando Alianza Popular las de 1983, 1987 y, reconvertida en Partido Popular, las de 1991. En las dos últimas elecciones municipales (1995 y 1999) la victoria correspondió al PSOE.

 

Patrimonio en Amieva

La arquitectura tradicional es el patrimonio artístico del concejo, estando determinada por su marco físico, ya que al ser un concejo de montaña no hay grandes construcciones, sino que abundan las iglesias y las casonas. Entre ellas destacaremos:

La iglesia de Santa María de Mián, es el edificio más antiguo del concejo. De su primera etapa prerrománica sólo conserva su perímetro, que conforma un edificio de nave única con cabecera cuadrada. Después se reconstruyó a modo de templo románico, aunque hoy en día apenas es visible debido a un incendio. Su interior carece de decoración, su cubierta es de bóveda de cañón, careciendo de iluminación natural. El exterior es de carácter cerrado con muros de mampostería.

La iglesia de San Pedro de Vega, de planta rectangular, nave única y cabecera cuadrada. En la fachada occidental se abre la portada principal, formada por una arcada de medio punto, remata la iglesia una voluminosa espadaña de sillares con dos huecos para campana. Se destacan las cuatro cabezas angélicas aladas, que se sitúan en las cuatro esquinas de la iglesia. El interior está modernizado pero respetando la obra original.

Existen también cierto número de capillas rurales, de modestas dimensiones, destacando la de Santiago de Vis, del siglo XVI o XVII, con su airoso pórtico apoyado en columnillas de piedra sobre el muro de mampostería. La de San José de Carenes con un gran arco de medio punto en la puerta, presenta planta rectangular, precedida de porche de pequeñas dimensiones. La de San Antonio en Sina que tiene en su interior un retablo barroco dorado y policromado.

En su arquitectura civil cabe destacar.

La casona de Cirieño de origen renacentista de los siglos XV-XVI. Es un edificio de bloque compacto rectangular, al que se le ha ido arrimado posteriores construcciones. Su fachada no esta ordenada, presentando un carácter libre en la disposición de los elementos. En el piso superior se abre en balcón con los restos de los apoyos de los voladizos, franqueados por dos ventanas cuadradas. Hoy en día la casa hace las veces de granero y está en estado de total abandono.

La torre de Siña, reproduce el modelo de vivienda de la arquitectura medieval. Es una torre de volumen cuadrado que presenta tres alturas. La parte principal está en la planta baja con diseño adintelado rodeado de una moldura, la continuación de la puerta es el balcón principal y también rodeado de similares molduras. Sobre el balcón queda el hueco del escudo mobiliario, pero aún existe otro pequeño cerca de la esquina de la fachada. Todo el frente está hecho en sillar de esmerada talla a diferencia de las otras fachadas.

La conocida por casa Peribajo, con apariencia de casona rural, tiene su origen en una antigua torre bajomedieval. Presenta muros macizos con escasos vanos de tipo saetera, las ventanas adinteladas están realizadas con sillares monolíticos. Entre los añadidos sucesivos destaca, el corredor de madera que cubre la entrada principal y a la que se accede desde el exterior de la vivienda.

La conocida por casa Fondón, casa rural de planta rectangular, dos alturas y fachada alargada en el que se abre un corredor de tallado en el piso superior. A un lado de la fachada quedan restos de pintura decorativa, una decoración que ha perdurado en pocas casas y que fue bastante frecuente, en las viviendas de esta época. El conjunto se completa con amplias dependencias, establo y una hermosa panera de 14 pegollos de madera.

 

Fiestas en Amieva

Este concejo tiene una gran diversidad entre ferias, fiestas locales y concursos.

Entre las fiestas de mas interés destacaremos: el 13 de junio, la Conmemoración de San Antonio de Sames. El 20 de junio, San Antonio en Argolibio. El primer sábado de julio, La Santina en Sames. El 16 de julio, El Carmen en Sames. El 25 de julio, Santiago en Vis. El último sábado de julio, San Antonio en Villaverde. El 9 de agosto, San Román en San Román. El último sábado de agosto, San Roque en Pen, el 8 de septiembre Nuestra Señora en Amieva.

Entre las ferias y concursos más importantes, están: los días 11,12,y 13 de febrero las Jornadas de Matanza, el 19 de marzo: Feria del ganado en Santillán, el 1 de mayo: Feria del ganado en Santulón, primer sábado de junio: Certamen del queso de Beyos de Amieva, 28 de septiembre: Feria del ganado de San Miguel en Santillán, 31 de octubre: certamen ganadero de Amieva, 1 de noviembre: Feria del ganado de Santillán.

 

Gastronomía típica del Concejo de Amieva

El queso de Beyos, artesanal, es el producto emblemático de este concejo. De color amarillento y sabor fuerte, se hace con leche de vaca, aunque puede mezclarse con la de cabra u oveja. El cabritu, las piezas de caza mayor de la zona y el salmón son gustosas tentaciones culinarias, a las que se suman los embutidos, la sopa de hígado, el adobu de la matanza, los potes, las fabadas y los boronchos preñaos —que llevan harina de maíz, con tocino, costillas y chorizo dentro.