Aller

Aller es un concejo situado en el centro sur de Asturias. Su capital administrativa es Cabañaquinta desde al año 1.869, su distancia con la capital de Asturias es de 44 kilómetros. Los núcleos más poblados del concejo son por importancia: Caborana, Moreda, Cabañaquinta que es la capital y Oyanco.

Está limitado al norte por el concejo de Mieres, al sur por la provincia de León, al este por los concejos de Laviana, Caso y Sobrescobio, y al oeste por el concejo de Lena.

El concejo está formado por tres zonas bien diferenciadas entre sí: Alto, Medio y Bajo Aller, con unas alturas medias sobre el nivel del mar de 1.000, 500, y 300 metros respectivamente. Este concejo toma su nombre del río que lo atraviesa de sudeste a noroeste, teniendo a su vez otros dos ríos de cierta importancia. El río Ayer hace también otra diferente demarcación, así en la parte baja del río Ayer, es donde se dan cita los mayores núcleos de población desde hace poco más de un siglo: Caborana, Moreda, Oyanco, que se han desarrollado con la minería del carbón, y la parte alta del río Ayer donde el concejo mantiene el aspecto rural tradicional, teniendo en esta zona espléndidos paisajes y numerosos atractivos turísticos. En el concejo hay dos lugares catalogados como Monumentos Naturales: Las Foces del Pino y el Tejo de Santibañez de la Fuente.

Su clima es templado como consecuencia de la protección que ofrece las montañas contra los vientos de la meseta. Su orografía muy abrupta con quebradas y frondosas montañas, algunas con pendientes que van entre los 40 y los 50 grados. El 60% de su territorio es de interés paisajístico ya que son terrenos sumamente accidentados. Sus laderas tienen abundantes bosques, diferenciando distintas especies de árboles según las zonas en la que nos encontremos, así en la zona alta tenemos el haya, y en las zonas medias y bajas el castaño. Por su clima, el suelo es bueno para la agricultura en las zonas bajas cerca de los cauces de los ríos, teniendo del mismo modo, unos buenos pastos, lo que les hace tener una buena cabaña de vacuno, en especial la parda alpina que es muy rica en manteca. También hay que destacar sus buenas cabañas caballar y lanar.

Las ferias de ganado se celebran en Cabañaquinta, destacando una el viernes de marzo anterior al día de San José, la feria del Rosario el primer viernes de octubre, la feria de Todos los Santos y el llamado el Mercaón o feria de San Andrés que tiene lugar el tercer viernes de noviembre.

 

Capital

Su antigua capital fue Collanzo, que fue sustituida por Cabañaquinta en 1.868 que está atravesada por la carretera AS-253. Destaca su Ayuntamiento, edificio de estilo historicista del siglo XIX, construido por el arquitecto Nicolás García Rivero que también construyó la antigua Diputación Provincial, hoy Junta General del Principado de Asturias.

El Ayuntamiento tienen forma cúbica, con tres plantas, la inferior tiene arquería en la fachada principal, la planta principal ventanas con frontones rectos y curvos, y la superior o altillo, cuatro ventanas geminadas en cada fachada. También conserva casas tradicionales con corredores de madera tallados.

 

Demografía de Aller

La explotación en el siglo XIX de los recursos hulleros existentes en el subsuelo, trae una dinámica demográfica muy ligada al empleo en la actividad minera, así en 1900, su población asciende a 13.159 personas, cifra muy elevada si tenemos en cuenta el carácter montañoso de la mayor parte del terreno. Todo esto siguió creciendo mientras se intensificaban las labores de extracción de carbón, lo que ocurrió durante las tres primeras décadas del siglo XX, logrando alcanzar el municipio los 24.658 habitantes en 1930. En los diez años siguientes, la producción de carbón decae al cerrarse muchas pequeñas minas y con ello la población que pierde es algo más de 1.000 habitantes.

Finalizada la guerra civil, se da un nuevo impulso a la actividad minera y con ello la consiguiente recuperación demográfica, llegando a tener en 1960 más de 28.690 habitantes. Desde entonces el ritmo impuesto de continuos cierres y su perdida de puestos de trabajo trajo un descenso demográfico. Así en 30 años sé perdió una población de más de 11.000 habitantes. Es rara su emigración a naciones americanas, pero sí más importante la producida a países centroeuropeos en los años setenta. Aquellas personas vuelven al jubilarse, lo que esta aumentando su porcentaje de senectud.

La mayor parte de la población está concentrada en el Bajo Aller, debido a la gran explotación minera del carbón en zonas como Moreda, Caborana, Piñeres y Boo, disminuyendo la población a medida que se va al sudeste, siendo muy escasa la población en el Alto Aller. Su población ha estado basada en su riqueza económica, directamente relacionada con el carbón. En el año 1960 trabajan en la minería en este concejo 5.050 personas, hoy difícilmente llegan a las 2.000. El descenso de la producción y explotación del carbón y la expansión de la industria, produce una caída del empleo en la zona, de ahí la emigración a centroeuropa o al centro de Asturias.

En el siglo XX, está surgiendo otro recurso económico que es el turismo, atraído por las numerosas ofertas del concejo de Aller: paisaje, senderismo, rutas de montaña, deportes de invierno y una gastronomía importante.

 

Historia de Aller

En el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo, están depositados dos puñales hallados en El Gumial, paraje magnífico de la montaña allerana, adscribibles a la Edad del Bronce. Forman parte, junto con los megalitos de El Padrún, de los primeros indicios conocidos de ocupación humana, pastores y agricultores, que se establecieron en el valle de Aller en torno al cuarto o tercer milenio a. de C.

Con la Edad del Hierro, durante el primer milenio a. de C., aparecen los primeros asentamientos castreños, de los que ocho han sido inventariados en el concejo.

La romanización, tardía y superficial, dejó sin embargo, ejemplos inequívocos de su alcance, como la lápida votiva dedicada a Júpiter (la más completa de Asturias en su tipo) que se conserva en la sacristía de la iglesia de San Vicente de Serrapio, entre otros vestigios epigráficos y numismáticos. Sin olvidar la calzada que penetraba desde tierras de León por Vegarada o la vía de La Carisa.

En la Alta Edad Media se levantan los templos de Llamas y Serrapio y se tienen referencias de la presencia de monjes en el monasterio de Santa Eugenia de Moreda. Las actas del Concilio de Oviedo, celebrado en el año 1115, registran la asistencia de representantes de Aller, lo que prueba la integración del Concejo como demarcación administrativa, consolidada con la fundación de la Puebla de Aller.

Durante la Baja Edad Media, Aller forma parte del señorío asturiano del conde Don Alfonso. Por aquel entonces la familia más importante del concejo eran los Quiñones, hasta su desplazamiento —en el siglo XIV— por los Bernaldo de Quirós.

Desde finales de aquel siglo tuvo Aller jurisdicción propia con capital en Collanzo. El concejo tuvo sitio preferente en la Junta General del Principado.

En 1808, en el campo de Miravalles, los alleranos declararon la guerra a los franceses. Y en 1869, la capitalidad pasó a Cabañaquinta.

De forma progresiva, durante el pasado siglo, el concejo va cambiando de una economía rural a otra industrial, particularmente desde que en 1892 la Sociedad Hullera Española comienza la explotación minera del Coto Aller, que tendrá un papel decisivo en el desarrollo económico-social del concejo.

En los años treinta del presente siglo se producen también dos hechos capitales en el desarrollo de la comarca: la carretera alcanza el puerto de San Isidro y el ferrocarril Vasco-Asturiano llega a Collanzo.

En la década de los 80, la crisis de la minería del carbón, la pervivencia de pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas y el auge del sector servicios marcan la actualidad de Aller.

 

Patrimonio en Aller

La arquitectura ancestral tiene en este concejo diferentes muestras de las que destacaremos:

Los Megalitos de El Padrún o Cantu de Cruces en Boo, se encuentran en el cordal que separa los concejos de Aller y de Lena. Se trata de tres estructuras funerarias de tipo dolménico que constituye hasta el momento el vestigio más antiguo conocido (14.000 años a. C) de la presencia humana en Aller.

El Moyón de la Corrala en Pola del Pino. En el interior del pueblo se levanta este monolito de arenisca de casi dos metros de altura en el que están grabados diferentes símbolos, entre ellos una cruz griega y una figura antropomórfica. Los estudios realizados no han logrado determinar su verdadero origen, pudiendo ser un menhir de la época prehistórica (de ser así, serían unos de los más destacados del norte de España) o un mojón de los existentes en los caminos medievales.

La iglesia de San Vicente de Serrapio mantiene su pureza de estilo románico en un ábside tripartido. Las pinturas de su capilla son del siglo XVII. Su primera estructura es de época romana de la que conserva una lápida en la sacristía dedicada a Júpiter. Esta iglesia está situada a 11 kilómetros de Serrapio en un lateral de la carretera sobre un mirador con vistas al valle medio del Aller. Esta iglesia se ha ido asentando sobre diversas construcciones, su primera estructura es de época romana, se modificó durante el prerrománico para volver a modificarla en el románico en el siglo XII. En la actualidad consta de tres naves con triple ábside, las diferentes reformas le han quitado su pureza de estilo románico, sólo manteniendo la cabecera triple.

La iglesia de San Juan de Llamas, de estilo románico rural del siglo XII, es Monumento Histórico Artístico.

La iglesia de San Juan de Santibáñez de la Fuente, tienen una mezcla de restos tardorrománicos y del gótico rural.

La iglesia de San Félix en el Pino, en ella hay que destacar sus retablos barrocos. Es Monumento Histórico Artístico.

El Santuario de Miravalles de 1.745 en Soto.

Pueden verse casonas y castillos en diferentes zonas del valle de Aller, como: El palacio de Ordóñez y Villademoros. El palacio de Arias Prieto en Boo con su escudo y las armas de Castañones. El palacio de Arias Cacheros. El palacio de García de Vega, o El castillo del Soto, que posee un torreón bajomedieval del siglo XIV-XV, con varias reformas y construcciones alrededor. El castillo de Quirós del siglo XIV. Son otras de las maravillosas muestras de arquitectura civil en este concejo.

 

Fiestas en Aller

La más importante es la de los Humanitarios de San Martín de Moreda, a esta fiesta se acude con el traje típico asturiano, donde se degustan platos típicos asturianos como la fabada, arroz con leche, etc. Es importante la de San Antonio de Piñeras, el último domingo de agosto y la romería de Miravalles en Soto el 8 de septiembre, coincidiendo con nuestra Señora de Covadonga.

Todas las fiestas, están relacionadas con comidas basadas principalmente en el cerdo, salvo algunas jornadas gastronómicas dedicadas a la caza mayor y menor.

 

Gastronomía típica del Concejo de Aller

En la gastronomía allerana el entrante más antiguo es el pote de berzas. Del cerdo se obtienen ricos embutidos, picadillos y otros derivados. También perfectos compangos para el pote y la fabada. El ganado ovino y caprino proporcionan apreciados guisos de cordero a la estaca, lechazo al horno y cabrito con patatas. Son de destacar, asimismo, las carnes de caza (corzo, rebeco, jabalí), tan abundante en la zona. Y, por supuesto, las truchas. La guinda gastronómica de Aller es la repostería: «casadielles», «borrachinos», la «cuayá» (cuajada), el «quesu podre»…, pero, sobre todos, la estrella es el «panchón», que lleva harina de escanda, agua, sal, manteca, azúcar o miel.