Allande

Allande es un concejo de una gran extensión 369,41 km2, situado en el interior occidental asturiano a caballo entre los ríos Narcea y Navia, su capital es Pola de Allande, a una distancia de 104 km2 de la capital del Principado. Está limitado por los concejos de Villayón, al norte; Tineo, al noroeste; Cangas del Narcea al Suroeste; Ibias al sur; con el municipio lucense de Negueira de Muñiz, Grandas de Salime y Pesoz al oeste; e Illano al noroeste.

Los pueblos con mayor número de habitantes son por este orden: Pola de Allande su capital, Berducedo, Cereceda, Celón, Prada, Santa Eulalia y San Emiliano.

Sobre su compleja orografía de origen paleozoico, se extiende una nutrida vegetación de robledales, de hayas, de castaños y de abedules. Aunque la flora autóctona ha sido en parte sustituida por repoblaciones de pinos. Una gran fauna de jabalíes, urogallos, rapaces, liebre, corzos e incluso algún oso completa la riqueza natural de Allande.

La mayor parte de su territorio está declarado Monumento Natural, siendo los milenarios Tejos de Santa Coloma y de Lago y el alcornocal de Boxu, sus máximos exponentes. La deforestación y el abandono de los cultivos tradicionales como el cereal y el viñedo han orientado su economía hacia la ganadería, centrada en la cabaña bovina y caballar. Se mantiene, no obstante, alguna área agrícola residual y destinada al autoconsumo. En menor medida también sigue siendo un recurso económico la industria maderera.

Su territorio es extremadamente montañoso y accidentado que se organiza entorno a las sierras de Palo y la de los Llagos de Orúa que hace de espinazo divisorio tanto en el aspecto cultural, como en el humano y el económico. De esta sierra su punto más alto es el pico Pachón de 1.416 metros que se desgaja en una serie de estribaciones que cubren todo el territorio, también hay que destacar la sierra de Carondio cuyas cumbres son superiores a los 1.200 metros, y las sierras de Ibogo y Cazarmosa, que hacen de línea divisoria con Cangas de Narcea. En el extremo sur se levantan las sierras Valcacer con alturas superiores a 1.200 metros, y en el flanco occidental los cordales de Berduceo y Bedramón y la sierra de Muriellos. Hay pequeños cordales que marcan valles y angostas cañadas. Todo ello marca un territorio con una altitud media elevada, utilizándose todas estas pendientes para un aprovechamiento agrícola.

Su clima está marcado por su orografía, ya que en las sierras altas es húmedo y frío y en las zonas bajas un poco más templado, teniendo que destacar el valle de Valledor, que pose un microclima al ser un valle cerrado. El valle presenta un clima más suave y con menos precipitaciones, lo que le permite tener en su suelo especies de tipo mediterráneo.

 

Capital

La capital del concejo es Pola de Allande y está situada al este del municipio en la confluencia de las carreteras Oviedo-Lugo y Luarca-Cangas de Narcea.

Destaca entre su arquitectura tanto civil como religiosa, la parroquia de San Andrés, el palacio de Cienfuegos; la casa del Fraile, el Ayuntamiento y otros tantos edificios de interés, de aire montañés o modernista como el chalet de Las Veiga.

 

Demografía de Allande

El concejo de Allande es uno de lo menos poblados de Asturias, con cerca de 2.454 habitantes, lo cual representa menos de un tercio de los existentes en 1.900. Esto es debido a su evolución demográfica, marcada por dos periodos muy diferentes. El que va de 1.900 a 1930, donde existe una importante corriente migratoria a ultramar (Cuba, Argentina, Puerto Rico y República Dominicana) y otra a partir de 1.960 que coincide con el proceso de industrialización que tiene todo el país y de forma especifica el centro de Asturias. Debido a todo esto, el concejo perdió en 30 años el 65 % de su población. Todo este movimiento demográfico afectó a su economía, estando en franco retroceso las prácticas agrícolas, diminuyendo la superficie cultivada, dedicándose la mayor parte de las tierras a las plantas de forraje, y en consecuencia a una explotación del ganado vacuno, dominando la raza asturiana para carne. Se celebran grandes ferias de ganado que van del 8 de mayo al 29 de septiembre denominadas: San Miguel de Mayo y San Miguel de Septiembre.

 

Historia de Allande

En la protohistoria el territorio de Allande estuvo ocupado por un pueblo aún ignorado que extendió su intensa actividad por todo el occidente de Asturias, dejando palpables huellas en forma de excavaciones de explotación minera, como en Monte Furado (del que le viene el nombre), así como en sus agrupaciones urbanas, por ejemplo, el castro de San Chuis de Celón. Uno de los metales que buscaban era el oro, de ahí topónimos como Río de Oro o Valledor. Posteriormente estos pobladores fueron absorbidos por los romanos que se adueñaron del territorio, continuando la explotación de minerales.

Allande aparece en bastantes ocasiones mencionado en documentos de la Alta Edad Media.

Por Bula Pontificia, el rey Felipe II se hace con los territorios de la Iglesia para proceder a su enajenación. En gran parte, Allande pasa a depender del señorío de los condes de Peñalba, con la excepción de algunos cotos; así pues, tenía una doble condición: real y señorial. El municipio se consolida como tal a comienzos del s. XIX.

 

Patrimonio en Allande

En Allande encontramos varias muestras de la cultura megalítica, como la piedra dolménica de Pola de Allande, túmulos como los de Fonfaraón y numerosos castros como el de San Chuis, de donde procede la tosca cabeza de guerrero conservada en el museo del castro de Coaña, y el del Castillo en Berducedo. Donde fue descubierta, la única arrancada o pendiente prerromano que se conoce en Asturias, es de oro y está compuesto por dos laminas en forma de media luna, con filigranas y granulado que configuran cenefas.

En la arquitectura religiosa y señorial hay numerosos testimonios, entre los que destacan:

La iglesia de Celón, de estilo románico de principios del siglo XIII, consta de una sola nave rectangular y ábside con bóveda, que guarda en su presbiterio unas importantes pinturas murales de la Pasión de Cristo y Coronación de la Virgen del siglo XVI, de un artista desconocido, al que se le denomino maestro Celón.

La iglesia de San Andrés de Pola de Allande, a pesar de sus añadidos modernos, es una obra de principios del siglo XVI, con muy buenos trazos arquitectónicos y un retablo manierista que nos recuerda la escuela de Berruguete.

En su arquitectura civil destaca:

  • El palacio de Cienfuegos, situado en una colina que domina la villa de Pola de Allande. Su primera construcción fue en el siglo XIV, reedificada en el XVI por el nuevo señor de Cienfuegos. Consta el palacio de tres torres y planta en L, con un aspecto exterior muy sobrio por su carácter defensivo. Nuevamente reformado en el XVIII para adaptarlo a residencia palaciega del conde de Peñalba, el aspecto de total desornamentación sólo se atenúa en el patio rectangular y sin pórticos, en cuyos ángulos se adosa al primer piso una galería corrida de madera, apoyada en gruesa y tosca columna de mampostería.
  • Casa torre de San Emiliano, es una torre cuadrangular de tres plantas del siglo XVI, que tiene dos cuerpos adosados, uno al sur de dos plantas y de similar construcción y otro al oeste ya posiblemente del siglo XVIII.
  • También del siglo XVI es la Torre de San Martín de Valleador, casa cuadrangular de tres pisos con el escudo de la familia construida en sillarejo y mampostería, su simetría esta marcada en un eje central que es la puerta con dintel y sobre ella podemos observar el escudo.
  • Hay otras casonas como la casa-palacio de los Flórez, hoy convertida en casa de labor, y que está dispuesta en torno a un núcleo central torreado y realizado en mampostería con sillares enmarcando vanos, que en la fachada principal son de rejería.
  • Por último destacaremos el Ayuntamiento de Pola de Allande, obra de Regino Pérez de la Sala construido en 1907, con tipología clásica de este tipo de edificios: pórticos con arcos, balcón destacado, escudo y reloj. En su decoración destacan: frontones curvos y rectos, y pilastras acanaladas.

 

El Hórreo Allandes

Los hórreos y paneras de este concejo tienen cubiertas de pizarra en los tejados, salvo los del valle de Arganza, que pueden ser de teja. Las paneras fueron sustituyendo a los hórreos a mitad del siglo XVIII, a medida que se difunde el cultivo del maíz y se necesitan corredores más largos para secar el maíz.

Lo que sí se destaca es el especial estilo de decoración de los hórreos en Allande, definido por motivos geométricos inscritos en grandes círculos, (cuatro comas dentro de un circulo). El diseño más complicado no surge hasta el siglo XVII, en el que aparecen rostros, de rasgos estilizados con los ojos almendrados. Su esplendor lo alcanza en el siglo XIX y va decayendo a medida que se hacen más complejas, pues al añadirse corredores no tiene sentido tallar motivos que van a quedar ocultos. Por contra la ornamentación del corredor se va enriqueciendo con balaustras torneadas y tablas recortadas con cenefas de temas vegetales o geométricas.

Las mejores muestras de esta arquitectura se dan en los pueblos de San Martín de Beduledo, Linares, Argancinas, Puentenuva.

 

Fiestas en Allande

Las principales: son las de Nuestra Señora de Avellano en Pola de Allande del 7 al 10 de septiembre, con los fuegos artificiales de la noche del día 8, coincidiendo esta fiesta con la recogida de la avellana. La tradición dice que unos pastores descubrieron la imagen de la Virgen, cobijada en las ramas de un avellano. Las de Nuestra Señora de Belderaman el 15 de agosto, siendo típico acercarse hasta este santuario enclavado en la sierra de su nombre. El santuario es de finales del XVII, y en el hay una fuente, de la que se dice posee propiedades curativas, sobre todo para el bocio.

Todos los pueblos tienen una fiesta que coincide con su patrón o patrona y se celebra el domingo más próximo a la festividad. Así destacaremos San Jorge de Monon el 29 de junio, San Pedro de Valbona el 29 de junio, Santa Isabel en Berducedo primer domingo de julio, San Cristóbal en Campo el Río segundo domingo de julio, San Roque en Fonteta el 16, 17y 18 de agosto.

 

Naturaleza en Allande

Paisaje Protegido de las Sierras de Carondio y Valledor.

  • Estado legal: Sin declarar
  • Superficie: 254.17 km2
  • Localización: Concejos de Allande, Grandas de Salime y Villayón
  • Accesos: Por la Carretera Regional AS-14, que une Pola de Allande y Grandas de Salime
  • Vegetación representativa: Alcornocales
  • Fauna representativa: Lobo. Aves rapaces

Otras figuras de protección: Incluye al Lugar de Importancia Comunitaria del Río del Oro y parcialmente al Lugar de Importancia Comunitaria de los Alcornocales del Navia

El Paisaje Protegido de Las Sierras de Carondio y Valledor se localiza en el occidente de la región, lindando en una parte de su perímetro con la vecina provincia gallega de Lugo. Incluye gran parte del concejo de Allande, un pequeño enclave meridional del de Villayón y la parte de Grandas al este del embalse de Salime.

El territorio delimitado se localiza sobre el gran cordal silíceo que desde el interior de Asturias avanza en dirección norte, casi hasta la costa a la altura de Luarca, constituyendo el interfluvio de las grandes cuencas del río Navia, a su izquierda y el río Esva, a su derecha.

En dicho cordal pueden diferenciarse varias sierras menores que definen y organizan el espacio. El núcleo del Paisaje Protegido alberga la pequeña sierra de La Peña de La Palanca, que separa las áreas de abastecimiento de El Navia y su afluente El Oro, cuya cuenca se incluye por completo. Además, recoge gran parte de la vertiente occidental de la Sierra de Valledor, o de Los Lagos. Más al norte, el Paisaje Protegido incluye la cuenca completa del Arroyo de Lloredo, también afluente del Navia, y las estribaciones meridionales de la Sierra de Carondio. En definitiva, conforman el Paisaje Protegido dos cuencas menores drenantes al Navia por su margen derecha y las sierras que las delimitan.

Ese amplio espacio aparece segregado en dos sectores por la Carretera Regional AS-14, que desde el Puerto del Palo avanza por las estribaciones de La Palanca hacia Grandas de Salime, siguiendo casi la divisoria de aguas de las dos cuencas menores referidas.

El paisaje se caracteriza por una monótona repetición de sustratos silíceos: pizarras grises y negras con algunos niveles cuarcíticos. En general, los relieves destacados de los cordales coinciden con roquedos cuarcíticos, mientras que en las áreas pizarrosas, fácilmente erosionables, se abren profundos y encajados valles que contrastan con los llanos y formas redondeadas de las zonas altas de la sierra. Los suelos son en general de muy escasa profundidad y desarrollo, lo que limita la instalación de tierras agrarias a los llanos cimeros y algunos rellanos. Las laderas más pronunciadas aparecen en cambio cubiertas de una multitud de canchales desnudos, lleirones de acuerdo a la terminología local, que se convierten en uno de los elementos más perceptibles del paisaje.

El poblamiento aparece muy concentrado, siguiendo el valle del Oro y el del Arroyo de Lloredo, pero siempre a media ladera o incluso en la culminación de las sierras, pues lo encajado de los cauces no permite la presencia de vegas amplias habitables. En general, se trata de aldeas de muy pequeño tamaño y que sufren una importante regresión demográfica.

La notable altura de las sierras, y el hecho de que poblamiento e infraestructuras viarias se localicen en las zonas de cumbre, propician un paisaje de amplias perspectivas, que en la mayor parte del resto de Asturias sólo es posible tras largas caminatas montañeras.

Más información sobre el Paisaje Protegido de las Sierras de Carondio y Valledor

La vida vegetal

A lo largo de los años cincuenta y sesenta, gran parte del área incluida en el Paisaje Protegido fue sometida a intensas repoblaciones de pino, promovidas por lo que entonces se denominaba Patrimonio Forestal Español. Sin embargo, la mayor parte del repoblado fue pasto de reiterados incendios, en muchas ocasiones aún antes de llegado el momento de la primera corta. Fruto de ello, gran parte del área aparece cubierto de densos matorrales de brezo rojo (Erica australis subsp. aragonensis), comunidad características de los suelos silíceos más degradados del occidentes astur. En cambio, en las laderas más pronunciadas y cubiertas de lleirones llega a hacerse dominante la carquexa (Genistella tridentata).

En el resto del territorio la cubierta vegetal se limita a prados y tierras de cultivo situadas a media ladera, en torno a los rellanos sobre los que se localiza el caserío aldeano. En las zonas altas es frecuente la presencia de amplios pastizales de diente de uso comunal, apreciándose en los últimos años una marcada tendencia a la roturación para la instalación de grandes praderas en régimen comunal o de cooperativa.

Los escasos bosques se ciñen a los valles más profundos y las vallejas que vierten a éstos, tratándose frecuentemente de rebollares de Quercus pyrenaica, masas mixtas de carbayo (Quercus robur) y rebollo y densas masa arbustivas de madroño (Arbutus unedo).

El área presenta, no obstante, importantes singularidades botánicas y biogeográficas. En los rellanos de suelos profundos y bien soleados es frecuente la presencia de alcornocales de Quercus suber, especie de ámbito mediterráneo que podría haber penetrado desde las cuencas altas del Sil en periodos interglaciares especialmente cálidos, persistiendo luego en las exposiciones más favorables. Idéntico comportamiento biogeográfico manifiestan dos especies características de los bosques ribereños de aliso de la zona: el fresno de hoja estrecha (Fraxinus angustifolia) y la bardaguera blanca (Salix salvifolia).

La distribución en Asturias de todas ellas se limita a la cuenca media del Navia y su sola presencia constituye razón suficiente para la consideración de dicho ámbito como espacio legalmente protegido.

La masa de alcornoque de mayor interés es la conocida como Alcornocal de Boxu, en las proximidades de la aldea del mismo nombre. Aunque las dimensiones del mismo son pequeñas, se trata del mayor bosque de este tipo en Asturias, por lo que se la ha incluido en la red de espacios con la figura de Monumento Natural.

La vida animal

El hecho de que el paisaje vegetal haya sufrido una profunda transformación lleva implícitos drásticos cambios en las comunidades faunísticas que pueblan el territorio. Las especies ligadas a hábitats forestales han desaparecido y entre ellas el oso pardo (Ursus arctos), que no hace muchos años debió campear por estos lugares, tal y como atestiguan el sinfín de cortinos, construcciones de piedra para la protección de las colmenas, que jalonan las laderas orientadas a meridión.

El representante más singular de los mamíferos es, sin lugar a dudas, el lobo Canis lupus, que aún mantiene en la zona varios grupos reproductores y una razonable densidad poblacional.

Aparte de éste, zorros, corzos, jabalíes, comadrejas, garduñas y martas pueblan todavía estas sierras. En la mayoría de los ríos y arroyos está presente la nutria, especie incluida en el catálogo de fauna protegida como de interés especial, con densidades relativamente abundantes.

Entre las aves deben citarse algunas de las rapaces diurnas más comunes como el aguilucho cenizo, el cernícalo y especialmente el abundantísimo busardo, observable en ocasiones a escasa distancia de las carreteras, posado sobre los postes de cerramientos de prados y fincas.

Especial mención debe hacerse del lagarto ocelado (Lacerta lepida), especie de ámbitos mediterráneos, muy escasa en Asturias y cuya distribución se ciñe a la cuenca del Navia, mostrando una vez más la singularidad biogeográfica de un espacio que de algún modo constituye una isla de mediterraneidad en el seno del mundo atlántico.

Otros valores

Las Sierras de Valledor y de Los Lagos conservan innumerables vestigios de las culturas primitivas de antiguos pobladores. La práctica totalidad de los cordales aparece jalonada de numerosos túmulos funerarios, contándose hasta once castros de época romana, que debieron estar vinculados a la intensa actividad de extracción de oro que soportó la zona. El principal de ellos, el de San Chuis, se sitúa muy cerca de la aldea de Prada, en la ladera este del Puerto del Palo. También debe destacarse el interés del dolmen situado al pie del Pico Carondio y popularmente conocido como A Llastra d ́Afiladoira.

 

Gastronomía típica del Concejo de Allande

Su cocina emplea productos de calidad contrastada. Carnes de vacuno, de caza y de aves de corral (como el «pitu caleya» o pollo de aldea), embutidos, botillos, choscos, salazones, potes y fabadas son la mejor representación de la gastronomía allandesa de siempre, a la que últimamente se han incorporado —queriendo maridar pasado y presente— interesantes especialidades como la tortilla al ron, el repollo relleno de carne y el pastel de verduras. De los postres tradicionales destacan el arroz con leche, las natillas, los «frixuelos» (frisuelos), la tarta de avellana y el requesón. En licores, la fama del orujo o aguardiente traspasa sus fronteras.